Devaneos XXIII – A Question of Time



Puede ser que la sinceridad esté llegando a su fin.❞ Kenneth j. Gergen
la ‘inteligencia’ es en sí misma más emocional que matemática.❞ Alan Turing
En el pensamiento occidental, la intuición empezó siendo la forma
más segura de conocimiento y ha acabado siendo menospreciada
como una guía voluble y poco fiable para la vida.
❞ Gerd Gigerenzer
❝¿Devaneos 23?, eso me recuerda al versículo
de Juan 1:23 “Yo soy la voz (del) que clama en el desierto.❞, ¡que apropiado!


I
¡Uh!, miedo. Escritos atrás hablaba sobre las ideas de Claude Shannon sobre la teoría de la información, diciendo que cuanto más cerca del caos se esté más información existe (aunque no use de forma científica caos o entropía, lo uso bajo preceptos de su extrapolación en sociología). Pues al día siguiente, navegando por YouTube, me salió de sugerencia el vídeo Inteligencia artificial basada en entropía. Como hago una copia de lo escrito en Blogger, y tanto este como YouTube pertenecen a Google, al indexarme los escritos “sabe” de qué temas trato y me hace sugerencias a partir de ellas en YouTube (no es sólo este caso, me pasa de constante). Dejé “aparcado” el vídeo, porque duraba mucho. Lo vi ayer. Es interesante. Su autor, Sergio Hernández Cerezo, a partir de un escrito de Alexander Wissner-Gross, sugieren que cuanto más al límite del caos (mayor entropía) se coloca el humano, más inteligente se vuelve. Es una teoría que ronda en muchas mentes, pero no sé si alguien lo ha definido a nivel social. ¿En qué medida el humano —el que emergió a partir del neolítico— tiene que llegar a las crisis para crear cambios relevantes? (Por crisis tengo en cuenta igualmente a las guerras y las revoluciones).

II
U
na de las hipótesis que suelo barajar, es que así como es el cerebro, lo son las sociedades. O sea, estas tienen la misma estructura del propio cerebro, pero a la vez hay que tener en cuenta que los dos sistemas se retroalimentan. La mente humana “original”, creó las tribus de los cazadores-recolectores, pero la agricultura, en tanto que cambiaba la forma mental de alimentarse, donde había que cultivar y guardar los alimentos, creó cambios mentales, que a la vez crearon cambios sociales. A la larga esta tendencia a la racionalización, potenció y dio protagonismo al hemisferio izquierdo, que creó el intérprete del cerebro izquierdo, desligado en gran medida del hemisferio derecho, pero que hizo más vital o visible el concepto del prestigio, en donde de paso se creó una “doble” personalidad o diferenciación entre lo que se es, y lo que se quiere o debe de ser, ante los demás.

Este nuevo concepto —de “guardar” y prever el futuro— nos ha moldeado  en lo humano, pero a la vez lo expelemos en lo social y le ha dado forma. Con el coronavirus se está haciendo patente que todo país — representado por el Estado, presidente, o gobierno; igualmente aplicable a regiones administrativas, como las autonomías en España— tienen un doble cariz: por un lado lo que son ellos, a nivel de las medidas qué harían por sí mismos, pero dado que todos los países se miran unos a otros, ven sus aciertos y sus errores, mientras que a la vez calan cómo penetran tales medidas en lo social y sus respuestas en las calles o los medios de comunicación, en la dirección de que a partir de estos datos, entonces, rectificarán sus acciones (y mentalidades) a partir de lo que hagan el resto de países. El resultado vuelve a ser igual que en lo individual. Por un lado un país tiene un ser, y por otro se manifiesta al exterior como lo que quiere o pretende ser. En definitiva, que al igual que los humanos nos estamos definiendo por nuestras máscaras, por nuestro aparecer, otro tanto ocurre con los países, los cuales igualmente tienen máscaras. Esto ha venido dado en la medida que cada vez funciona más el “espejo social”, dado que el mundo cada vez está más conectado. Al principio de la historia cada reino era por sí mismo, sin tener en cuenta otros pueblos, y si acaso sólo funcionaba la “envidia”, mientras que el reino o imperio con más poder no “miraba” a nadie. En el lado diametralmente opuesto, en la actualidad, el mundo está hiperconectado, de tal manera que todos se miran unos a otros. En ese sentido, la “vergüenza”, el parámetro más fundamentado en la evolución a nivel individual, opera a nivel de naciones, donde ninguna quiere “sentir” ese estado humillado y en el que recaerán todas las miradas. (Los alemanes siguen avergonzados ante el holocausto judío…, quizás por esto tengan una actitud más mediadora y moderada en la Unión Europea. China está pasando por ese mismo proceso, al haber sido el país que ha creado la actual crisis del coronavirus. Estados Unidos parece estar pidiendo “disculpas” una y otra vez al resto de naciones, mientras que a la vez el “ego profundo” de tal nación, no quiere perder su poder en el mundo, tal disonancia cognitiva les impide tomar actitudes sostenibles y duraderas en el tiempo, lo cual va en su detrimento, percibiéndose como que van perdiendo “fuelle” para el resto de naciones).

III
V
oy a dejar aquí los “rastros” de mis “investigaciones” (tratar de entender si alguien ha comprendido algo, en realidad), sobre la memoria, por qué falla y porqué lo hace más con la edad. Va dirigido a la vez para tratar de averiguar si un cambio durante el embarazo o durante la niñez (los periodos críticos en la formación del cerebro) crean cambios epigenéticos que permanecerán de por vida, a no ser que un periodo muy largo de estabilidad y buen posicionamiento en la vida y la sociedad creen un nuevo cambio (Puede que Einstein fuera uno de esos casos, el llegar a logros, el tener prestigio, revierte todo posible cambio epigenético negativo…, esto se entiende más adelante).

Estoy abierto a todas las ideas, pero algunos estudios (teorías, hipótesis) me han llevado por el camino de que muchos problemas, sobre los trastornos y otras taras del cerebro, vienen dados por el tiempo cerebral. La sincronización de todo el cerebro para ir al compás, como quien dice.  Todo esto tiene su lógica. Quien haya grabado vídeos sobre el ordenador, para hacer tutoriales, por ejemplo, se habrá  percatado que el audio y el vídeo se pueden llegar a desincronizar. Después ocurre otro problema. Si es el caso que se trata de grabar un vídeo emitido por streamer (HBO u otros a través de Internet), porque no se tiene otra opción, el bus de la placa base se colapsa porque 1. por un lado la tarjeta de red tiene mucho trabajo en la descarga, 2. la tarjeta gráfica igualmente se satura en cuanto el vídeo sea de bastante calidad y 3. el programa que está grabando el audio y el vídeo, al capturar, está usando constantemente el acceso al disco duro para ir grabando. Aquí viene a cuento el lenguaje que se usa en neurociencias de abajo hacia arriba y a la inversa. Casi todo los procesos son de abajo (tarjeta de red, gráfica), hacia arriba: el microprocesador, pues lo demanda el programa de grabación, y este de nuevo manda la información hacia abajo, hacia el disco duro y a la propia gráfica. No es de extrañar que se puedan dar saltos o la imagen, una vez grabada, vaya a saltos. Todos los buses de datos, y el propio microprocesador, han sido llevados al límite.

(Momento del segundo 23, del vídeo de abajo)

Al cerebro le ocurre otro tanto. Tarda más en procesar lo visual que lo escuchado, el cerebro “sincroniza” los posibles retardos. Es más, para ello la corteza visual se basa más en predecir cómo va a ser el momento siguiente, que en tratar de ir a la par. Así lo demuestra el efecto o ilusión del flash retardado (flash lag illusion) mostrado en el vídeo de abajo, donde cuando aparece de forma instantánea el segundo cuadro, está en paralelo con el que permanece en movimiento, pero en nuestro cerebro se representa como que llega con retraso, o que el del movimiento está adelantado. Esto ocurre por lo dicho, todo en lo que intervenga el movimiento, el cerebro recurre al “engaño” de predecir su siguiente posición, y esto lo hace por el hecho que trata de ir a la par con los otros sentidos, sobre todo con la audición.

Eso y mucho más, viene en el artículo de la Wikipedia sobre la “percepción del tiempo” (recomendable), donde nos dicen que tanto la hiperactividad, el autismo, la esquizofrenia y la depresión, pueden estar relacionadas con distintos tipos de desincronizaciones temporales, en distintas partes o funciones del cerebro. Yo incluiría en esta misma sección a la dislexia y la tartamudez. Podría poner más, e incluso la mayoría de los trastornos. Muchas crisis de ansiedad o de pánico, vienen dadas por una sobrecarga cognitiva, donde el cerebro llega a su límite sensorial y/o de procesamiento, y colapsa. El “estado afectivo mixto“, por poner un ejemplo, el cual cae en la ideación homicida y suicida, tiene de fondo un pensamiento acelerado, donde el procesado de pensamientos y los recuerdos van demasiado rápidos como para que el sistema ejecutivo tome el control sobre ellos…, sobre todo si se tiene dañado el sistema dopaminérgico, como veremos más abajo.

Hacer mención especial sobre el hecho que “numerosos estudios de imágenes cerebrales,—sobre las personas con desorden hiperactivo y déficit de atención—, han demostrado que el núcleo caudado y el globo pálido (estriado) que contienen una alta densidad de receptores de DA son más pequeños en el TDAH que en los grupos de control, los grupos de TDAH tienen regiones cerebrales posteriores más pequeñas (p. ej., lóbulos occipitales) y áreas involucradas en la coordinación actividades de múltiples regiones del cerebro (p. ej., tribuna y esplenio del cuerpo coloso y vermis cerebeloso). Estas diferencias volumétricas entre los dos grupos se correlacionan con la gravedad del TDAH y sus síntomas.” El núcleo caudado “es fundamental para la acción dirigida a un objetivo, es decir, «la selección del comportamiento basada en los valores cambiantes de los objetivos y el conocimiento de qué acciones conducen a qué resultados» “, a la vez que interviene en la memoria de trabajo espacial. Yo apuntaría a que si el cerebro no discrimina las entradas visuales, por una baja inhibición latente de fondo, esto lleva a que tal zona se vea saturada, como para que repercuta en qué centrarse, y que la capacidad de selección de objetivos y la toma de decisiones se vea afectada. Por otro lado “el globo pálido es una estructura en el cerebro involucrada en la regulación del movimiento voluntario”, lo que de verse afectado o ser reducido, como es el caso de los pacientes con TDAH, puede crear agitación o movimientos repetitivos; esto último similar a lo que les ocurre a las personas afectadas con autismo.

Cerrando este punto, pero tema sobre el que volveré después, hay distintos efectos en los que se aprecia la desincronización, el más conocido es el de Déjà vu, que según la teoría viene dada por que el mismo estímulo es “disparado” dos veces en el cerebro, el primero ocurre a nivel no consciente, sin puesta de atención, mientras que el segundo va con retraso y es cuando se activa la atención o toma de conciencia, al detectarse tal hipotético error. El efecto más conocido es la ley de Vierordt, el cual “afirma que, retrospectivamente, los intervalos de tiempo ‘cortos’ tienden a sobreestimarse y los intervalos de tiempo ‘largos’ tienden a subestimarse”. Otros son el efecto telescopio, “por el cual las personas perciben los eventos recientes como más remotos de lo que son y los eventos distantes como más recientes de lo que son”, y la cronostasis“en la que la primera impresión que sigue a la introducción de un nuevo evento o tarea en el cerebro puede parecer prolongada en el tiempo”. Por último está el “efecto kappa” o dilatación del tiempo perceptual, “que puede surgir cuando los observadores juzgan el tiempo transcurrido entre los estímulos sensoriales aplicados secuencialmente en diferentes ubicaciones“, y el “efecto bicho raro”, por el cual “los humanos suelen sobrestimar la duración percibida del evento inicial y final en una serie de eventos idénticos”. Hay dos enfermedades o trastornos vinculadas directamente con la apreciación del tiempo: la tachypsychia (no sé la traducción… ¿taquipsiquia?) que “es una condición neurológica que altera la percepción del tiempo, generalmente inducida por el esfuerzo físico, el uso de drogas o un evento traumático”, y la discronometría, que “es una condición de disfunción cerebelosa en la que un individuo no puede estimar con precisión la cantidad de tiempo que ha pasado (es decir, que tiene la percepción del tiempo distorsionada)”.

Con todo lo dicho, uno podría concebir que una persona sana o sin trastornos mentales, es aquella donde todos los sentidos y todas las funciones cerebrales están bien “orquestadas”, y por el contrario que cualquier tipo de desincronización es potencialmente susceptible de crear algún trastorno. Al parecer las personas que ven muchas películas o que viajan mucho, tiene más probabilidades de caer en los Déjà vu, quizás porque son dos “modos” en los que el tiempo y la percepción visual no coinciden, pues al viajar en tren o en coche el movimiento visual de los paisajes exteriores van demasiado rápido. En el cine por los cambios de ritmos y lo acelerado de las tramas. El efecto Déjà vu, sobredimensionado, es propio de la paranoia y otras distorsiones cognitivas en la esquizofrenia, donde la propia voz interior, desincronizada, puede ser tomada como que alguien le habla en su cabeza.

IV
E
stos días he estado leyendo y tratando de comprender qué dice la ciencia sobre la diferencia entre memoria de trabajo y a corto plazo. Hay que recordar que la primera es la que se maneja en los modelos sobre el espacio global de trabajo, en donde lo que está presente es la atención y por ello la conciencia. Varios estudios se han centrado en tratar de averiguar si son distintos o hablan de lo mismo, pero sin llegar a resultados demasiado claros. Al parecer el creador del concepto de memoria de trabajo, en su estudio, usaba indistintamente un concepto y otro, pero caló la idea de la memoria de trabajo, por su directa relación al modelo de espacio global de trabajo. Sólo en una última lectura, ¡por fin!, encontré una explicación que las distingue: “las tareas de intervalo de memoria orientadas al almacenamiento, sin procesamiento simultáneo explícito, suelen denominar tareas de memoria a corto plazo (STM), mientras que las tareas que implican almacenamiento y los requisitos de procesamiento simultáneo se designan como tareas de memoria de trabajo (WM).” Por memoria a corto plazo se entiende todo aquello que el cerebro procesa y mantiene a nivel de las cortezas o funciones sensoriales…, lo que procesa la cognición implícita (o inconsciente), como quien dice. Mientras que si la acción requiere de la puesta de la atención, pues ha de procesarla (alguna toma de decisión, por ejemplo), entonces tal memoria es tomada como de trabajo: la que el espacio global de trabajo maneja para tomar una decisión o entrar en acción. Claramente se habla de la misma “estructura”, pero con la diferencia que entra en juego la atención y por ello esta se puede ver perjudicada por distractores, solapamientos de información o el cansancio en el mantenimiento de la atención. En definitiva: es un cambio modal del cerebro, mas que un cambio entre dos circuitos o funciones distintas.

Todos los experimentos que se llevan a cabo para distinguirlos y para probarlos no dejan de ser “graciosos”, pues… ¿realmente los miden? Yo tal como veo todo esto es como si se pusiera una pequeña sartén-disipadora encima de un microprocesador y se echase a freír huevos de codorniz, y se evaluase al microprocesador por lo rápido que los fríe. Una de esas pruebas, llamada “Corsi task” (Tarea Corsi) es similar a “Simón dice”, ese juego de recordar secuencias de sonidos y luces. La tarea Corsi, frente al juego “Simón dice”, no tiene sonidos, ni varios colores. Yo recuerdo haber llegado a unos 12 sonidos en “Simón dice”, pero en la tarea Corsi estoy en la media humana de seis. Y he hecho esta estrafalaria analogía de freír huevos, porque si la evolución ha puesto ese límite de seis, es porque debe de haber ponderado una media “útil” dado el vivir en el medio natural. Si tal capacidad fuese “pequeña” en tal medio, el humano no habría sobrevivido, luego no estaríamos aquí para hacer tales tipos de test. Toda esta estructura de funciones y límites han de obedecer a reglas de los neurotransmisores y las neuronas, luego seguramente no se podrán sobrepasar y si lo hacen puede ser a expensas de la salud, de la cordura, o porque otras funciones pierdan capacidades por la ventaja de esas otras aventajadas. Así, el autismo, y en su deficiencia de la comprensión e interacción social, se plantea la hipótesis de que puede haber una conexión excesiva dentro de ciertos conjuntos de células neuronales”. En definitiva, que es como una multi-balanza, donde el equilibrio es lo buscado por el cerebro y la evolución, y cualquier parte desbalanceada, es potencialmente susceptible de crear desequilibrios.

Otra cuestión es lo “aséptico” que son los test. Quizás porque se asume que si alguien tiene que recordar modelos de coches, siendo él un fanático del automovilismo, repercutiría a que diese unos mejores resultados. Pero eso de nuevo es “freír huevos” encima de un microprocesador, pues no tienen en cuenta que la memoria sobre todo trabaja con la relevancia, la motivación y las emociones. Adaptan el cerebro a los experimentos o pruebas, cuando debería de ser al revés: que las pruebas se adaptasen a la forma de trabajar del cerebro. Bajo mi punto de vista se debería de hacer esos test en situaciones reales, como pueda ser el juego que se ha puesto de moda de “escapar de la habitación”, donde los científicos —tras cámaras ocultas, al modo del Gran hermano— midiesen las reacciones y la memoria a partir de los estímulos existentes en la habitación. Seguro que subirían las medias de todos los test.

Por otro lado no sé cómo seleccionan a los individuos y si han tratado de analizar si tienen dañado algún receptor de algún neurotransmisor (esto se verá abajo), o mismamente si padecen algún trastorno mental —encubierto—, que altere los resultados de los test. Otra cuestión es la disposición de una persona en un momento dado de su vida. Puede que esté pasando por un estrés continuado, o que esté algo deprimida, o no se haya repuesto de una ingesta alta de alcohol del fin de semana. O sea, son test con una alta tendencia a la falibilidad.

Último dato a tener en cuenta en todo esto. Si es el caso que sea un adulto con TDAH, o incluso un bipolar en su lado maniaco, su cerebro no sólo está procesando lo que implique el propio test, sino que seguramente el lado derecho del cerebro esté llevando por su lado sus propios procesos. Las personas con TDAH o toda persona con una baja inhibición latente están constantemente siendo “interrumpidas” por asociaciones que hace el hemisferio derecho, más creativo, holístico y divergente. Así en las “tareas de decisión léxica“, mientras una persona normal sólo procesa un significado por una palabra y en un contexto, las personas con TDAH, o en general las que son creativas, tienden a buscar más sentidos a esa misma palabra. Si al ver a una persona con un cheque en la mano esta dice: “voy al banco”, todos asumirán que lo va a ingresar o a cobrar, pero al usar la palabra polisémica “banco”, la persona creativa se podrá imaginar a esa persona sentado en un banco del parque, contemplando el cheque, o nadando en medio de un banco de peces. Entonces, si hemos asumido que la memoria de trabajo es aquella en la que incurre el procesamiento, tales personas ya están procesando una información de manera implícita, en detrimento del procesado del test que esté llevando a cabo en ese momento, y que le han pedido los científicos.

V
E
ntre mis búsquedas de estos días, traté de encontrar cuál es el factor que falla con la edad para que el tiempo se haga más corto. Todos me llevaban a la dopamina. Este es el principal neurotransmisor a la hora de crear nuevos recuerdos, de aprender, y este es el que “falla” en los trastornos nombrados arriba: la esquizofrenia, el autismo y el TDAH, donde además hay que incluir a las personas tendentes a las adicciones (susceptibilidad a las adicciones), y yo incluiría a los bipolares en sus etapas maniacas. Uno de los estudios, que me pareció más interesante, se centra en el papel en la enzima (con esta palabra yo, como soltero desde hace años, pienso en sexo, jejeje, ¡interferencias de mi cerebro!) catecol-o-metiltransferasa. Las personas con los trastornos nombrados arriba, suelen tener dañado algún receptor o transportador de la dopamina, o el papel que hace el catecol-o- metiltransferasa, donde este hace el papel de liberar la dopamina que está colapsando tal canal, por lo que no hace bien su función. “Estos datos sugieren que los individuos que son funcionalmente hipodopaminérgicos, al inicio del estudio, tienen un horizonte de tiempo atenuado y una percepción del tiempo deteriorada, que podría mejorarse aumentando la disponibilidad de dopamina en las regiones frontales”. En dicho estudio usaron el medicamento tolcapona para hacer el papel que debería de hacer el  catecol-o- metiltransferasa, y las pruebas fueron que los tiempos de respuesta y el control o apreciación del tiempo se estabilizaron: “de acuerdo con nuestros resultados actuales, que demuestran el posible beneficio de aumentar el tono frontal de la dopamina, un estudio anterior encontró que el agotamiento de la dopamina en sujetos sanos afectaba la precisión de la percepción del tiempo, muy probablemente al atenuar la actividad neuronal en el área motora suplementaria y el putamen (de nuevo esta región), que se hipotetiza como ser importante para iniciar el almacenamiento de información temporal en la memoria de trabajo.”

Es de suponer que con la edad todo este sistema finamente complicado y elaborado, se vea igualmente dañado. Seguramente el trasporte y la “limpieza” de los canales dopaminérgicos sean más “torpes” o imprecisos, con lo que la apreciación del tiempo sea más corta. Yo ahora estoy mejor (mejor multitarea, mejor retentiva)… ¿por qué? He dejado de jugar tantas horas al juego “craft the World”, y deduzco que fatigaba este sistema de retener información y toma de decisiones, pues los mapas de las cuevas de tal juego son enormes y requieren mucha retención de la memoria, y además es un juego en el que se está tomando decisiones de forma constante, como para crear unas estrategias proyectadas en el futuro, y donde se sabe que la toma de decisiones igualmente tiene un límite cognitivo, que inevitablemente lleva a la fatiga mental. Pero para entender bien esto, y a qué quiero llegar, se requiere tener en cuenta cierta teoría sobre la que estoy “trabajando”.


Voy a dar por terminado este escrito y desarrollaré lo que queda en una segunda parte, pues creo que ya lo he enredado bastante, y que con lo largo que es, ya he saturado la media de la paciencia y capacidad de atención que tiene el lector actual. Tampoco se puede obviar mi propio cansancio. Quizás mañana escriba lo que falta. Un último detalle. Si se lee sobre las reacciones químicas y sus componentes, en neurociencias, uno se percata que se tiene un conocimiento casi al cien por cien de todos los procesos, pero después la ciencia se muestra “ciega” ante el cómo funciona el cerebro y sólo baraja hipótesis, cientos de ellas en realidad, sin que ninguna logre “desvelar”, o se acerque, sobre el hecho que dicha masa de grasa genere una conciencia. Esto lo hago ver con respecto a los escritos previos (I y II), pues conocemos las estructuras del cerebro, pero no logramos entender el significado emergente que es la conciencia.


Por cierto, el título hace referencia a una canción de Depeche Mode:

¡Esto lo tengo que escribir!, igualmente para que lo tenga en cuenta cualquier otra persona al que le esté pasando lo mismo. Paralelamente a todas estas investigaciones, estaba “preocupado” por ciertos comportamientos extraños del ordenador, que a falta de otra explicación me hacían dudar de algún virus, spyware, troyano o adware. Resulta que cuando daba en un vínculo a una dirección de Internet en el programa “TheBrain”, al abrir el navegador y pegar automáticamente la dirección, esta se transcribía así: http://%22https//translate.google.com/translate?hl=&sl=en&tl=es&u=https://en.wikipedia.org/wiki/Social_constructivism%22, claramente está mal, y el navegador me daba error de página, pues el típico http:// queda truncado por ese extraño que sale después. Después de varias semanas “investigando”, al final ayer llegué a una página del foro del programa TheBrain, diciendo que les pasaba lo mismo. Al parecer es por unos cambios en Chrome (o navegadores basados en Chromium), que vinieron dados por los cambios en la versión de octubre de Windows 10. TheBrain lo subsanó en su actual versión, la 11 (lo hizo restando todo el encabezamiento), pero claramente yo me mantengo en la 9, luego tengo que mantener la versión de vivaldi (basado en Chromium) anterior a los cambios.

Por otro lado, nuevas actualizaciones de Windows volvieron más “loco” todo este tema, pues al pegar una dirección nueva en el programa Thebrain, lo hace así: https://translate.google.com/translate?hl=&sl=en&tl=es&u=https://en.wikipedia.org/wiki/Putamen#Role_in_%22hate_circuit%22, todos los símbolos que empiecen por el signo de porcentaje (%) hacen llamadas a símbolos como los espacios o la barra oblicua (/). El programa TheBrain lo gestiona bien, pero no así muchos script que tengo hechos con AutoHotKeys, los cuales he tenido que adaptar para ignorar tales símbolos o que los cambie por los correspondientes. (Esto a la vez me ha llevado a no hacer más tutoriales, pues ya no tengo claro que al hacer un script y compartirlo, le vaya a funcionar a otros, en otros sistemas operativos o navegadores).

En definitiva, que cada mañana me he levantado tratando de avanzar en los temas de este escrito, mientras que a la vez lo dejaba aparcado e investigaba todos estos problemas del ordenador y cómo solucionarlos. ¡He terminado casi todos los días KO!, rendido al estar sobre unas 15 horas, luchando contra todo esta realidad tan etérea y extraña de cómo trabaja la memoria y cómo trabaja el ordenador.

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