A Question of Time – Cómo Crear un Pobre


(los posmodernos) procuran definir al ser humano como
un agente dramatúrgico, alguien que por naturaleza
es un actor que representa en el escenario de la vida.

¿No sería más acorde con nuestro mundo dedicarse
menos al progreso y más al carnaval
?❞ Kenneth J. Gergen
No quiero arriesgarlo todo por alguien que no cree en nada.
El resto del mundo existe para que puedas reflejarte
en él y perfeccionarte, ¿eso piensas?

Humildad es entender que algo está por
encima de tus posibilidades.
❞ Ramy


Me falta escribir sobre el tema que reza el título. La verdad es que lo he ido posponiendo, pues al tener que informarme extensamente, e ir recogiendo notas, no me apetecía especialmente…, sobre todo en esta época del año. Releyendo escritos de otros años, me percato que antes eran muy largos y profusos, y ahora son cortos y algo más imprecisos. Lo que se mantiene, creo yo, es la creatividad, esa que me procura “mi” ADN, a través de la síntesis creativa. Lo que me viene dado por naturaleza.

A veces parece que todo es por algo, pues ayer (sábado) emitieron “La noche temática”, un formato en el que emiten dos documentales de estreno y de producción reciente, dedicada, como dice su título, a un tema. Esa noche iba dirigido a la alimentación y su repercusión en el cuerpo y en el cerebro, y en este último en el comportamiento y la emotividad.

El primer tema, tratado en el primer documental, es el más importante, donde se reúnen muchas de las ideas que yo quería plasmar. Casi al principio relaciona hambre o una dieta pobre con la agresividad. Y la dieta con respecto a la memoria, que es la base del aprendizaje y la inteligencia. Y esas eran mis principales cartas a poner sobre la mesa. Otro punto a tener en cuenta es la parte en la que nos hace ver que lo que hayamos desayunado, repercute en la toma de decisiones, luego… ¿hay libertad si las facticidades te marcan el camino a recorrer en el laberinto? Esa sección habría que unirla a otra parte del primer documental que nos dice la influencia que tiene la flora bacteriana sobre el cerebro… ¿nuestra microbiota nos hace “decidir”, cual apuntador en una obra de teatro, cómo hemos de comportarnos? A la vez esta idea básica se puede unir a la película “Berlin Alexaderplatz“, que muestra cómo una buena persona llega secuencialmente a la delincuencia muy a su pesar. Quien dice delincuencia, dice no lograr las metas que nos imponen la sociedad actual, a “fallar” a nuestras propias expectativas, etc.

Este segundo documental no es tan revelador como el primero, pero aporta muchas ideas novedosas a la hora de tener en cuenta nuestra “odiosa” grasa. Entre ellas, los errores de las dietas. Otra cuestión a tener en cuenta es que el cuerpo tiene “programado” cuántas calorías quemar por día, independientemente de que se haga ejercicio o no. ¿Paradójico?, no, simplemente programación. Yo, ante el ordenador, quemo las mismas calorías que si caminase quince kilómetros…, el cuerpo lo quemará de otra forma. Esto tampoco quiere decir que sea más sano —ni mejor para el cerebro— lo primero que lo segundo.

El problema de la ciencia sigue siendo que tiene una gran cantidad de piezas del puzle —de cómo es el cerebro—, pero no sabe cómo encajarlas, porque ni siquiera tiene la imagen de referencia (de tenerla ya tendría la solución).

Lo que sigue (en azul) es la parte del tema que ya tenía escrito hace casi un mes, y al final —por rematar o concluir— dejaré algunas ideas generales.


Vuelvo al tema de la memoria y a la hipótesis de “cómo crear un pobre”, para analizarlo desde otra perspectiva, a tenor de haber pasado algo importante por alto.

El olvido no es, propiamente dicho, un error de los individuos, es en gran medida una adaptación evolutiva, enfocada en dos direcciones. 1. El más evidente es el límite cerebral de no poder “guardar” todo lo vivenciado a lo largo de la vida. Cierto que hay personas con memoria eidética (fotográfica), pero igualmente tiende a ser selectiva, tales personas no recordaran al detalle sus sensaciones táctiles, sensoriales u olfativas de cada acontecimiento. Un punto 1.1 sería el tener la capacidad de “enlazar” todas las vivencias posibles a partir de una concreta del momento presente. O sea si el cerebro trabaja para recordar por asociaciones, relevancias, conexiones, analogías, generalidades, sinónimos, antónimos, misma emotividad, sensaciones táctiles u otro sentidos sensoriales, y un largo etcétera, cada momento actual, no puede conectar con todos los recuerdos asociados bajo alguno de los parámetros dicho. Si fuera así, el cerebro activaría todas las neuronas a la vez, porque siempre puede darse algún tipo de relación, aunque sea muy lejana. Es así como trabaja el cerebro, porque a veces cualquier cosa, por muy remota y fuera de contexto que sea, te puede recordar a tu abuelo u otra persona ya difunta. De activarse todo el cerebro gastaría mucha energía y generaría mucho calor, con el consiguiente daño a las neuronas (el cerebro está encapsulado en el cráneo para protegerlo, pero a la vez para mantener una temperatura baja).

(El programa de mapas mentales “TheBrain”, como cualquier otro, se vuelve torpe y lento cuando se accede a una entrada (cual neurona) que tiene demasiados vínculos. Por otro lado al tener tantos enlaces es más complicado para el humano analizarlo o el tratar de sacar alguna regla.)

2. El segundo motivo es el equilibrio emocional. Si cada vez que nos enfrentásemos a una vivencia de dolor, emergiesen todas que tuvieran alguna relación, esa persona no soportaría estar viva. Este es el patrón que me interesa. ¿En qué medida si la infancia es muy negativa —sobre todo los primeros años— se crea algún cambio epigenético que cambie la “densidad” sobre la capacidad del olvido? Igualmente si la madre o el padre sufren en la vida, el óvulo o el espermatozoide portarán las variaciones que hagan saber qué cambios se ha de llevar a nivel epigenético, para que ese bebé que viene al mundo lo haga con una “estructura” cerebral distinta: orientada a olvidar y/o a tener una peor retentiva (periodos críticos). Los cambios tienen que ver con los receptores o los trasportadores de la dopamina, donde esta es el principal neurotransmisor para crear aprendizaje (memoria, recuerdos). Por otro lado esta peor receptividad en dicha catecolamina hará que tales personas sean más propensas a: 1. la impulsividad, 2. a la búsqueda de placer, que no es fácilmente placada, puesto que se porta una mutación en alguno de los receptores de la dopamina, con la consiguiente tendencia a las adicciones. Se sabe que hay una alta tasa de personas alcohólicas, en donde alguno de sus padres lo era, o en otro caso que tal persona haya tenido una infancia de maltratos y/o muchos problemas emocionales.


Mi propuesta final es que el ADN porta varios prototipos humanos, y tres principales. 1. Humano alfa, sobre el que caerá  el mayor peso de la toma de decisiones y por ello ha de tener una mejor genética. Los otros dos son prototipos dependiendo del ambiente. 2. Si los padres (que tienen una peor dieta, por caer en el hambre o una dieta no muy variada —esto sale el primer documental: los hámster con una dieta casi exclusivamente de trigo, se vuelven más “estúpidos”—, y pasan más periodos de estrés) o si los primeros años de vida “dicen” al ADN que la situación ambiental no es buena, por las mismas causas antedichas, entonces se activa a nivel epigenético una persona más olvidadiza (para no mantener recuerdos de su situación o las malas experiencias) y más tendente a comportarse bajo la lógica de “todo o nada”. Un humano menos humano, si se quiere tomar así: más tendente a la agresividad y el egoísmo, por ser menos colaborativo y anteponer su propia supervivencia. 3. El otro prototipo, si el ambiente es bueno, es el de un humano más social y por ello menos agresivo y dotado con la empatía. Estos dos últimos prototipos fueron útiles en la prehistoria, y enfrentados a lo cambiante del clima y los ecosistemas. Si todo iba bien se “activaba” el humano colaborativo, de no ser así, había que ser muy competitivo y luchar contra los propios humanos…, llegado el caso se podía recurrir al canibalismo (como así demuestran las guerras).

La paradoja actual es que creamos situaciones en la que los padres, sobre todo la madre que es la que porta al bebé durante nueve meses en su vientre y es la que le crea cambios epigenéticos de forma más directa, que “provoca” —siguiendo esta lógica, que es una idea personal y que puede que no sea así (distintos conceptos barajados en los documentales parecen indicar lo que aquí propongo— que los hijos nazcan con una peor predisposición genética, cuando hay los suficientes bienes y alimentos como para que no fuese así. Igualmente con los primeros años de vida y una alimentación pobre y no variada, o con falta de amor o incluso con maltratos y abusos (tampoco dejar de lado el abuso escolar que se está generalizando y fomentando por medio de las redes sociales).

La división a tres que he propuesto se asemeja a aquella popular de ser “pastor, oveja o lobo”, restando el lado negativo de la consideración de ser una oveja. El humano es colaborativo, social, y acepta de buena gana que haya alguien más experto en algún área, que es al que hay que escuchar y “seguir”. La situación es distinta si el medioambiente no es propicio y se generan cambios epigenéticos para activar al “humano alternativo” para las crisis. Si se nace “pastor” (tendencia para ser alfa) y no se llega a esa meta, ese humano se convertirá en “lobo”. La paradoja es que es posible que el humano medio es cuando “caiga” más en el papel de oveja, ya sin ninguna salvedad. Como “ovejas” fueron la mayoría de los judíos que aceptaron su “destino” para ser “sacrificados” a manos de los nazis, o del pueblo alemán que aceptó todos los desmanes y locuras del “lobo” que era Hitler.

¿Es el humano inteligente si no termina de comprender que el “daño” —todos los males que genera— se los está haciendo él sólo? Una peor memoria podía no ser tan mala, y podría ser beneficiosa, como he dicho arriba, hace cien mil años, pero hoy es la base de la enseñanza y la educación, donde si se porta tal “falla”, casi se tiene asegurado el fatídico destino de “perdedor”. ¿No nos estamos comportando en la actualidad de manera “ovejuna” (dócil), dejándonos llevar lentamente a algún matadero que haya al final de las actuales —pues se van sumando— crisis? El actual exceso de porno, la comida basura, la agnosia visual (no ver la realidad) y la docilidad (incluso el exceso de meterse cosas en la boca: sí, hago alusión al porno, pero sólo es sarcasmo)… ¿no se parece al síndrome de Klüver-Bucy a nivel generacional?

—¡Ahí te has pasado!

Ya. Es mi lirismo e imaginación unidos para crear teorías extralimitadas. Pero de fondo hay alguna relación, pues puede que el síndrome de Klüver-Bucy sea la pista “necesaria” para percatarnos que ese segundo prototipo de humano es posible. Se producen daños en el lóbulo temporal medial, que es principalmente el que gestiona la memoria, dando como resultado una peor memoria y por ello tendencia a la amnesia. Lo demás se sigue por sí sólo: comer de más y una sexualidad extralimitada.

Seguramente cuando venga el calor desarrollaré más este tema, de momento queda como está: como una idea general. Es curioso que igualmente ayer diese con el documental  “I human” (viene con subtítulo en inglés, aquí para descargar al castellano —que ya no va a ser el idioma oficial de España—), que trata sobre la inteligencia artificial. Algunos de los entrevistados apuntan a la idea que una futura IA acabe con la pobreza.  ¿Cómo?, en primer lugar tendría que “poner en su sitio” a los multimillonarios y al capitalismo. Igualmente argumentan que de tomar el control humano, nos llevaría a algún tipo de totalitarismo. Si una futura IA (que nosotros no lo haremos por nuestra ceguera —la ceguera a la que apuntaba Saramago, de fondo, en su “Ensayo sobre la ceguera“—) <–no es un emoticono, jeje), tomase las “riendas de nuestras vidas…”, ¿la aceptaríamos? ¿Acaso el humano no es “feliz” en su lucha por la búsqueda de su propia felicidad? Esa búsqueda es nuestra seña de identidad. Si la vida fuera fácil sería aburrida. Tiene o tenemos que complicárnosla para buscar el camino hacia la solución. Sin problemas no habría ninguna búsqueda. La creencia de los cristianos es que Dios nos “carga” con problemas para no caer en el pecado (nos mantiene ocupados en “pequeñeces”). Una idea muy generalizada es que son los multimillonarios, o las personas de vida muy acomodada, las que cometen las mayores atrocidades e “inmoralidades” (tema de la película “Eyes wide shut“). En fin, que un humano sin problemas no sería feliz y la vida le resultaría insoportable, inane, insípida y aniquiladora.


(Sé que, a capas, mis escritos parecen contener contradicciones. Es que no busco soluciones, ni creo que las haya. Por otro lado esas contradicciones son las que emergen de la propia vida que nos hemos creado, luego sólo describo lo que veo, sin tratar de racionalizarlo: de poner orden donde no lo hay. ¡Bueno, sí!, hay un orden que no queremos ver, pero que tampoco sigue unas reglas racionales y “lógicas”, y por ello, de nuevo, no está exento de contradicciones.)

Cuadro de cabecera de Sidney Goodman, a modo de denuncia de la desintegración social, por medio de la desintegración familiar.


Por si no vuelvo a escribir este año… ¡¡¡FELICES FIESTAS Y FELIZ AÑO NUEVO!!!
¡Ah!, se me había olvidado decirlo…, ya estoy mejor de la memoria, jajaja.


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