A Question of Time II



¿Cómo puedo saber lo que pienso antes de
que vea lo que digo?

Graham Wallas
Nada es nunca por una sola cosa.❞ Des
La forma en que explicamos nuestro propio
comportamiento no es tan diferente de la
forma en que lo explicaríamos de los demás.

Las razones son principalmente para el consumo social.❞ 
Richard Nis-bett y Timothy Wilson
El significado de la oración y el significado
del orador son dos cosas muy diferentes.

Paul Grice
La realidad es un delirio colectivo.
Psicópolis


(Remarcar, antes que nada, que cuando pongo texto entre comillas y versalita, es porque es algo literal que hace referencia a una entrada de la Wikipedia o al estudio que esté tratando. Que suele tener un enlace a Internet cercano, ya sea a la Wikipedia o al estudio en cuestión. El cuadro de cabecera, de Christen Dalsgaard, hace referencia a que todos entendemos el cuadro y el estado emocional de su personaje, sin usar la razón.)

Estado intelectivo actual: estaba leyendo “El shock del futuro” de Alvin Toffler, puesto que Philip Slater hacía referencia una y otra vez a él, en su libro “Paseo por la tierra”, pero lo dejé “aparcado” para meterme en otras lecturas. A la vez he terminado de leer “Decisiones instintivas” de Gerd Gigerenzer, que estuvo bien hasta la mitad, mientras que la otra se dedicó a dar ejemplos únicos de casos y personas, y no es algo que se pueda tener en cuenta a nivel de tratar de sacar conclusiones. Ahora estoy leyendo “El yo saturado” de Kenneth J. Gergen como libro de cabecera, más otro al que llegué de forma extraña. Reparando cosas de las macros con el navegador, este —por azar— me llevó a una búsqueda de Internet y al escrito del New Yorker: “Why facts dont change our minds” (“Por qué los hechos no nos hacen cambiar de opinión”, hay que darse de alta para leerlo, no pide muchos datos, no resulta molesto), que era interesante, pero en realidad parafraseaba lo dicho  por Hugo Mercier y Dan Sperber en el libro “The enigma of reason“. Por lo dicho por Elizabeth Kolbert, la autora del texto en el New Yorker, me di cuenta que tal libro hacía referencia al tema de fondo de mis últimos escritos: la validez o puesta en duda de la razón. Luego lo bajé e igualmente lo estoy leyendo (está en inglés y lo voy traduciendo por partes). Este libro me llevó a ciertos conceptos, que me devolvieron una idea que yo tuve sobre si el cerebro crea memoria a partir de sincronizarse a través de las ondas neuronales, en tanto que una representación de un objeto es un tipo de ritmo con unas neuronas en la misma onda, mientras que otro objeto es otro ritmo con otras neuronas implicadas… Porqué toda esta explicación. Porque ahora mismo estoy con muchos temas en la “cabeza”, donde algunos están relacionados directamente, otros guardan alguna relación y otros no tienen nada que ver. Entonces… qué escribir, ¿las posibles conclusiones que voy sacando?, ¿de todo o sólo de los temas pendientes o relacionados? Empecemos, a ver hacia dónde me llevan las “aguas”…, pero antes que nada tengo que puntualizar distintas cuestiones olvidadas o no incluidas en el escrito previo.

I
1
. Sobre la extrapolación de las sociedades con respecto al cerebro… el Estado, las leyes y la élite establecida (the establishment) son el equivalente al prefrontal, al sistema ejecutivo, mientras que la masa es el equivalente al inconsciente o cerebro profundo, la cultura, la mentalidad, el espíritu de una época o la corriente de pensamiento del momento (mainstream) sería el equivalente al sistema límbico, más moral y marcado por las reglas, y en tanto que actúa como intermediario de los dos contrarios previos. Así, el prefrontal (Estado, leyes) nunca va a la misma velocidad de proceso que los cambios que se producen en el cerebro profundo (la masa). De ahí aquello de “hecha la ley, hecha la trampa”, pues el submundo de la delincuencia siempre va a ir mucho más rápido que la capacidad que tiene el Estado para ponerse al tanto y crear nuevas leyes para ajustarse a la criminalidad. La media humana tiende a la honradez, a ir “todos a una”, a la cooperación, a tratar de ajustarse a lo establecido por el Estado y las leyes. Esta masa es la que mantiene estable el sistema, como así ocurre con el sistema límbico, sobre todo la ínsula, en el cerebro.

2. A grandes rasgos, los neurotransmisores activadores, entre los que están la adrenalina y la dopamina, enlentecen el tiempo, haciendo que el día, los meses o los años parezcan más largos (el que espera se desespera), mientras que los neurotransmisores inhibidores, como la serotonina y la oxitocina, acortan el tiempo. Lógico, pues cuando algo nos pone en peligro hay que tratar de tener una representación de la realidad lo más fidedigna que se pueda. Toda situación de estrés, o en donde la dopamina entre en juego, porque lo más posible es que nos enfrentemos a algo nuevo, es el mismo patrón cerebral: se requiere una mayor exactitud de la realidad. El aburrimiento no parece encajar aquí. En realidad este tiene de fondo algo de estrés o un exceso de energía que el cuerpo quiere quemar. Se supone que a través de las creencias orientales, más dirigidas a ignorar al prefrontal, pues el aburrimiento es el prefrontal (toma de conciencia) clamando sensaciones y vivencias nuevas, no demasiado lejano del estado ansioso de los adictos, se llega a ese estado más cercano del “animal”, donde no hacer nada no implica ansiedad o estrés.

3. Con la edad el cuerpo, las articulaciones y la flexibilidad se van deteriorando. Esto “obliga” al cerebro a adaptarse a este tipo de movimiento más torpe y lento, lo que hace que readapte su ritmo o reloj interno. He dicho que el principal neurotransmisor en este proceso de desajuste del tiempo es la dopamina, pero unos escritos atrás también hablé de la importancia de la acetilcolina, que es la que se comunica con los músculos y la que interviene en el movimiento. Dado que el cuerpo es más torpe y lento, eso lleva a que el sistema de neurotransmisores se readapten para sincronizar la acción mental con respecto a la acción muscular, por lo que, de alguna manera, lleva al cerebro para que la dopamina se adapte a esta nueva velocidad. Se ha de dar algún mecanismo por el cual la acetilcolina y la dopamina se tengan que ajustar para operar en equilibrio. La acetilcolina ha de ser el equivalente del director de orquesta (“presionado” por un cuerpo más torpe y lento) y la dopamina es el pianista en una orquesta donde la “voz” principal, haciendo de solo, es el piano. El nerviosismo y tembleque con la edad, de las manos o los pies, puede ser por ese ritmo desajustado del cerebro (más rápido) con respecto al cuerpo (más lento), o a la inversa. La enfermedad de Parkinson está ligada igualmente al papel de la dopamina.

II
Lo dicho hasta ahora lo escribí el día siguiente a la anterior entrada, pero esa misma noche me percaté que estaba ignorando a la discronometría, que es una condición neurológica dada una “disfunción cerebelosa en la que un individuo no puede estimar con precisión la cantidad de tiempo que ha pasado (es decir, que tiene la percepción del tiempo distorsionada)”. Lo que me llevó a leer sobre dicha disfunción y de nuevo retomar el papel del cerebelo, parte del cerebro que ya he tratado en otros escritos. Busqué estudios científicos —recordar que la Wikipedia hace referencia a ellos— y llegué a varios, pero la lectura de:  “Does the representation of time depend on the cerebellum?” ya me servía de referencia. En tal estudio se analizaba a personas con daños físicos en el cerebelo (cardiovasculares, por accidentes) y concluían que si bien había una relación estrecha vinculada a que el cerebelo hace algo así como de diapasón mediador entre el cerebro y el cuerpo, los daños analizados no repercutían en la capacidad de la percepción del tiempo. “Por ejemplo, la administración de agonistas y antagonistas de la dopamina en animales produce inmediatamente sobreestimaciones y subestimaciones de los intervalos aprendidos, aparentemente porque cambian la frecuencia del reloj interno. (…) Un modelo sugiere que el cerebelo monitorea y ajusta la información de la corteza cerebral, quizás para señalar discrepancias entre una acción intencionada y las consecuencias sensoriales reales. La actividad cerebelosa se ha relacionado con la expectativa de eventos”. Agonistas son fármacos que favorecen el efecto de un neurotransmisor, y los antagonistas los que lo inhiben. Lo dicho en el estudio no es muy distinto de mi propuesta, quizás algo más torpe y acientífica. El director del cerebro, como mediador con el cuerpo, es el cerebelo, pero teniendo en cuenta que el principal neurotransmisor de la enervación o unión neuromuscular es la acetilcolina, que “es una sustancia química orgánica que funciona en el cerebro y el cuerpo de muchos tipos de animales (incluidos los humanos) como neurotransmisor: un mensaje químico liberado por las células nerviosas para enviar señales a otras células, como neuronas, células musculares, células y glándulas”, y que “las pistas más sólidas sobre la función del cerebelo provienen del examen de las consecuencias del daño que sufre. Los animales y los seres humanos con disfunción cerebelosa presentan, sobre todo, problemas de control motor, en el mismo lado del cuerpo que la parte dañada del cerebelo. Siguen siendo capaces de generar actividad motora pero pierden precisión, produciendo movimientos erráticos, descoordinados o sincronizados incorrectamente” y “se ha observado que el papel del cerebelo no es puramente motor. Se combina con el intelecto, la emoción y la planificación”, (Fuente Wikipedia y II). Lo dicho no desentraña el por qué la disconometría cerebelosa repercute en la percepción del tiempo, pero puede ser porque afecta a otra parte del cerebro, donde el cerebelo sólo hace de “correa de distribución”, lo que hay que tener en cuenta, o la pista que nos da tal disfunción, es que repercute en la memoria a corto plazo, pues: “los signos comunes de la discronometría a menudo son genéricos para la ataxia cerebelosa, incluida la falta de conciencia espacial, la mala memoria a corto plazo y la incapacidad para realizar un seguimiento del tiempo”, donde “la ataxia cerebelosa puede ocurrir como resultado de muchas enfermedades y puede presentarse con síntomas de incapacidad para coordinar el equilibrio, la marcha, los movimientos de las extremidades y los ojos.”

III
Con esto vuelvo al tiempo y la sincronización cerebral. Aunque sólo sea un caso…, yo soy torpe si el tiempo de mi cuerpo es lento, o sea, si estoy tranquilo —sin neurotransmisores activadores—, pues se me caen las cosas, las agarro no demasiado bien, con cierta imprecisión, y me pueden llegar a temblar las manos. Sin embargo si me muevo rápido, donde claramente hay una alta arousal (nivel de excitación nerviosa), todo se “normaliza”: soy más preciso en mis movimientos, agarro las cosas de manera más determinada y las manos no me tiemblan. Era camarero de barra, y ese es el tipo de precisión mental y corporal que tal oficio requiere. También es verdad que al tratar de llegar a una velocidad, más allá de la posible, de nuevo el cuerpo y el cerebro se vuelven imprecisos y de nuevo emerge el tembleque en mis manos. Asumo que mi cerebro va más rápido de lo que puede ir mi cuerpo. En el deporte esa media entre el estado lento y el excesivamente rápido, es llamado “estar en la zona”, donde asumo que por tal concepto se refieren a una velocidad óptima en la que se llegan a sincronizar el cerebro y el cuerpo, mediado por el cerebelo y con los neurotransmisores acetilcolina y la dopamina por medio. En otro caso, el papel de la dopamina la puede hacer la adrenalina, pero esto lo veremos más abajo (queda pendiente para otro escrito).

IV
Lo que sigue es más complicado de resumir. Empezar haciendo mención a los problemas con la traducción. En filosofía de la mente, uno de los temas principales es el problema vinculante o de la vinculación (binding problem), donde binding puede ser traducido como unión, vínculo o enlace, y donde torpemente Google, y según el contexto, lo llega a traducir como encuadernación. Hay que fiarse en que la traducción más certera nos la proponen en uno de los artículos de estos temas y que dice que “«binding»” se refiere a la integración de información neural muy diversa en la formación de la propia experiencia cohesiva”, y que por ello vínculo es posible que sea el más certero, aunque claro está, unión o enlace son sinónimos que tampoco son desacertados.

Ante este tipo de confusiones, yo tenía en el mapa mental “TheBrain”, el artículo al que voy a nombrar primero, pero pasé por alto su importancia para “mis causas” (mis teorías), en tanto que lo traduje como unión neuronal —y que seguramente no leí: cuando estoy centrado en una línea de pensamiento a veces añado entradas secundarias, que no leo por no perder el hilo—, sin percatarme que no trataba meramente, y bajo otras palabras, sobre la cuestión física de las sinapsis neuronales, sino de un concepto más abstracto y como modelo del funcionamiento cerebral, pues el vínculo neuronal es el aspecto neurocientífico de lo que comúnmente se conoce como el problema de la unión (vínculo). El problema vinculante es la dificultad interdisciplinaria de crear un modelo completo y verificable para la unidad de la conciencia. “Vinculación” se refiere a la integración de información neural muy diversa en la formación de la propia experiencia cohesiva. La hipótesis de la unión neuronal establece que las señales neuronales se emparejan a través de oscilaciones sincronizadas de la actividad neuronal, que se combinan y recombinan para permitir una amplia variedad de respuestas a los estímulos dependientes del contexto.”

Pero puede que esté yendo demasiado rápido. Vayamos por partes. Primero hay que definir qué es la filosofía de la mente y dentro de esta el problema de la vinculación. Me voy a remitir a poner el primer párrafo de la Wikipedia y me ahorro de atolladeros.

“La filosofía de la mente es una rama de la filosofía que estudia la ontología y la naturaleza de la mente y su relación con el cuerpo. El problema mente-cuerpo es un tema paradigmático en la filosofía de la mente, aunque se abordan una serie de otros temas, como el difícil problema de la conciencia y la naturaleza de estados mentales particulares. Los aspectos de la mente que se estudian incluyen los eventos mentales , las funciones mentales , las propiedades mentales, la conciencia, la ontología de la mente, la naturaleza del pensamiento y la relación de la mente con el cuerpo.”

(En los enlaces de arriba hay algo nuevo: Google ha modificado su forma de traducir las páginas de la Wikipedia, pues ahora parte de la URL: “x37jxpeaxen73rlqfxoeqtn26y–en-m-wikipedia-org.translate.goog/wiki/”, pero no tengo claro si el críptico primer grupo de caracteres se generan desde cada IP solicitante.)

En cuanto al problema de la vinculación“En primer lugar, está el problema de la segregación : un problema computacional práctico de cómo los cerebros segregan elementos en patrones complejos de información sensorial, para que se asignen a «objetos» discretos. En otras palabras, al mirar un cuadrado azul y un círculo amarillo, ¿qué mecanismos neuronales aseguran que el cuadrado se perciba como azul y el círculo como amarillo, y no al revés? El problema de la segregación a veces se denomina BP1. En segundo lugar, está el problema de la combinación: el problema de cómo los objetos, el fondo y las características abstractas o emocionales se combinan en una sola experiencia. El problema de combinación a veces se denomina BP2.”

En definitiva, el principal problema que aborda la teoría de la mente es cómo es posible que tengamos conciencia y cómo ese estado es tomado como un agente que aparentemente está al mando de los “controles” de las acciones en la vida, y cómo esto surge de la materia, de un cerebro de percepciones y procesamientos electroquímicos. El problema de la vinculación es uno de los frentes de batalla de los partidarios de las distintas teorías que tratan de dar un explicación a la teoría de la mente, pues dependiendo de que la explicación sea más o menos válida se verá fortalecida o debilitada cada una de las posturas en liza.

Al problema de la vinculación se le puede aplicar fácilmente aquello de buscar tres pies al gato. Si veo una pelota roja… porqué es un problema que la vea así, y no el rojo por un lado y la pelota por otro. Pienso que todo es más fácil. Si se aborda el tema de la visión claramente es complicado, por su complejidad, pero, ¿y si se piensan en los procesos mentales desde sentidos más básicos como el olfato? A nivel bajo, la vida nació desde la química orgánica, donde para esta no es un problema la alimentación, sino tener cerca los componentes con los que reaccionaba. Si se estudia el sistema olfativo es uno de los más complejos, seguramente por ser el más antiguo, junto al del gusto. Mientras que los otros sentidos no “tocan” la realidad, sino que la interpretan, el olfato y el gusto —que están estrechamente unidos—, sí tienen ese contacto directo con la realidad. No con ondas como el oído, o con espectros de la luz como la vista, sino que entran en contacto con componentes químicos y otros compuestos aéreos que nos rodean. Toda la vida, y sus sentidos, parten de este principio tan básico y “mecánico”. La visión empezó como la búsqueda de la luz, el resto fue un proceso de prueba y error hasta llegar a la actualidad. El olfato es lo más cercano a aquella base de la reacción química, pues todo animal suele oler lo que puede llegar a comer, si no lo ha cazado por sí mismo. Es lo que hacen nuestros gatos y perros. Es lo que hace un ave al que le hechas de comer algo tan extraño como el arroz hinchado o los cornflakes. No necesitan la vista, las terminaciones olfativas ya se encargan de hacerle saber qué puede y debe comer o no. En otro caso aún más básico: ¿por qué una flor se dirige a los focos de luz?, ¿tiene sentido desintegrar tal función y volverla a integrar? Fijarse que el olfato sigue captando cosas que el prefrontal no llega a entender, y que de captar un alto contenido de feromonas en el ambiente, puede llegar a activar la sexualidad de las personas, a pesar de que estos no quieran. Los órganos sexuales son demasiado autónomos del cerebro, como demuestra el hecho que aunque una persona como Stephen Hawking, que se estaba quedando paralítico, por la esclerosis lateral amiotrófica, no le afectaba a la sexualidad (más historias sobre esto).

Es cierto que puesto que se quiere recrear el cerebro humano —y su inteligencia— en las futuras inteligencias artificiales, sería un buen paso entender cómo funciona en los seres vivos, pero de aplicar la ingeniería inversa habría que ir hasta el principio de la vida para seguirle los pasos a cada uno de los sentidos. Lo más seguro es que las soluciones que se hallen para la inteligencia artificial no partan del conocimiento sobre el cerebro humano. Como mucho hay que “reproducir” las funciones, desde las más básicas como reconocer, a las más complejas como la empatía. ¡Me niego a alargarme más en tales discusiones bizantinas!, el antropomorfismo, y en tanto que nuestro principal sentido es la visión, y bajo el punto de vista occidental y moderno dominado por la razón, nos hace perder la objetividad (o el sentido común).

V
E
l nivel más bajo del problema de la vinculación no me genera “problemas”. Un segundo nivel, en uno de sus aspectos, si vuelve el tema más interesante. Me refiero en concreto al tema de las conjunciones ilusorias y queda claramente explicado en la gráfica.

El cerebro puede crear tres tipos de agrupaciones: los que están más juntos, por la forma (cuadrados, círculos) y por el color. ¿Por qué la más “elemental” es la que se da por la cercanía? De esto se deduce que nuestra sociabilidad interviene, puesto que para el humano el “nosotros” y el “ellos” es una primitiva muy potente y casi imposible de obviar.

Bajo esta idea, y volviendo a mis teorías, en la química orgánica no existían los conceptos. Cuando la vida prosperó, y cuando se dieron las primeras formas de “depredación”, nació el concepto de lo “otro”, que había que evitar o “cazar”, en un mundo indiferenciado y que sólo era su telón de fondo, luego todo constructo cerebral fue “ampliándose” a partir de esta estructura, que nunca ha abandonado. Volviendo al punto anterior, en la vida natural no se trata de averiguar por qué “al mirar un cuadrado azul y un círculo amarillo”, lo vemos tal cual y no al revés, sino que se trata de averiguar qué es indiferente, qué es comida y qué nos puede comer a nosotros. El sentido de la vista de un tigre en un bosque no se detiene a mirar a los árboles, de qué especies son y la forma de sus hojas: toda la naturaleza es fondo para su vista, y sólo pone su atención a qué puede ser comida y qué un humano, pues es su único “depredador” (obviando por “economía” que ponga la atención a los tipos de víboras, serpientes y culebras… o al otro sexo en periodos de celo).

VI
V
olviendo al tema del punto IV. No quiero alargarme en la teoría del vínculo neural a partir de la sincronización de ritmos. El artículo de la Wikipedia lo explica bien, así como expone los posibles problemas, (abajo dejo los textos más significativos para mí, de distintas entradas). Al parecer se da en las ondas gamma, que tienen un alto rango (entre 25 y 140 Hz). “Los ritmos gamma se correlacionan con la actividad de la red cerebral a gran escala y los fenómenos cognitivos como la memoria de trabajo, la atención y el agrupamiento perceptivo, y se pueden aumentar en amplitud mediante la meditación o la neuroestimulación. Se ha observado una actividad gamma alterada en muchos estados de ánimo y cognitivos, en trastornos como la enfermedad de Alzheimer, la epilepsia y la esquizofrenia”. Me interesaba transcribir lo anterior, para hacer ver su papel en el Alzheimer y la esquizofrenia, dos de mis referentes en anteriores escritos. Se cuestiona, como lo hice yo en su momento, que no pueden darse tantos rangos como para que no se solapen, pero aducen que hay micro-picos de ondas que pueden generar un alto rango de diferenciaciones.

Lo que sí trataré de hacer es unir esta teoría con el lenguaje y el cerebelo, por estar todos relacionados con los presentes temas y en la dirección de que quizás se entienda mejor en un caso específico. Partamos del hecho que el lenguaje hizo uso de la zona del cerebro que se utilizaba para el manejo de las manos (manejo tiene como núcleo y prefijo “man-” que proviene de mano). Igualmente tengamos en cuenta que para el cerebro no es lo mismo las habilidades motoras gruesas que las finas. De fondo los ritmos son distintos, pues las habilidades finas requieren una mayor precisión y lentitud, por lo menos para aprenderlas (por ejemplo tocar el piano). Hemos dicho que el cerebelo marca el ritmo, o sincroniza la acción  mental con la física. El habla hereda esa capacidad de las habilidades motoras finas, porque además requiere la sincronización de muchos músculos. Dentro de la prosodia y junto a la entonación, el tono y la acentuación, se estudia el ritmo, bajo el nombre de isocronía, que es “la división rítmica postulada del tiempo en partes iguales por un lenguaje”, (…) y en donde “se postulan tres formas alternativas en las que una lengua puede dividir el tiempo: 1. la duración de cada sílaba es igual (sincronizada con la sílaba); 2. la duración de cada mora es igual (cronometrado por mora; mora es el peso de la sílaba y es el concepto de que las sílabas se combinan de acuerdo con el número y/o la duración de los segmentos en el tiempo) y 3. el intervalo entre dos sílabas acentuadas es igual (cronometrado del acentuado)”. Cada idioma tiene una cadencia, donde los acentos de las palabras marcan una subida que desciende y se vuelve a elevar en la siguiente palabra y acento. Quizás la pauta musical más cercana al habla sea el vals. Esto es una pregunta más interesante que las que conllevan la de los problemas vinculantes: ¿por qué existen los acentos prosódicos? Hay que recordar que una teoría del lenguaje propone que proviene del canto. ¿Por qué el canto o la comunicación rítmica es tan universal en la vida?, hay cantos en insectos, aves, mamíferos y entre estos los cetáceos, no ha de ser porque así lo “requieren” los sistemas nerviosos y por ello, ya en los animales complejos, el cerebro, y el canto hacia “afuera” sólo sea una manifestación de lo que ocurre “dentro”.

Acento, se trata de una palabra que deriva del latín, en concreto, de “accentus”, que es fruto de la suma de dos componentes claramente delimitados: el prefijo “ad-”, que puede traducirse como “hacia”, y el sustantivo “cantus”, que significa “canto”.

Es de suponer que le es más fácil al cerebelo marcar pautas en el habla, pues de esa forma sincroniza distintas partes del cerebro para que vayan al ritmo que el necesita pautar, para que se pueda dar el habla como mecanismo motor. A esto se une la vinculación neural, que a su vez ha de marcar un ritmo entre las distintas sílabas que van formando palabras y estas a su vez frases. Yo me lo imagino —a nivel de propagación neural— como el proceso de la ola en los estadios deportivos, donde cada ola se propaga, y en tanto que la sílaba previa ha de estar al tanto de emerger, mientras que la que queda atrás se desactiva. Es de suponer que cada sílaba de un idioma tenga un grupo de neuronas propio, esto explicaría el porqué es casi imposible pronunciar ciertas sílabas propias de otros idiomas (como las compuestas por la r doble, la j  y la ñ en España y para los extranjeros). De ser así se da un cebado de la siguiente sílaba a pronunciar. ¿Qué quiere decir esto? En el escrito anterior se ha dicho que el cerebro tiene que prever las acciones futuras, en tanto que su procesado requiere un tiempo, y por lo tanto el cerebro siempre va “retrasado” con respecto a la realidad. El cebado es este sistema de previsión en la medida de que algo de la realidad preactiva los grupos de neuronas que puedan estar relacionadas a la situación que se está viviendo. Lo asustadizo (o precavido) de un gato es un buen exponente de lo que estoy hablando. En cuanto un gato se ve amenazado prepara todo su cuerpo para la carrera, para la huida. Esto mismo está ocurriendo en su cerebro, donde las neuronas implicadas para la carrera ya se han preactivado, y dado que la activación neuronal desde cero, sin estar cebadas, darían como resultado una reacción más lenta. Si escribo catale… en vuestro cerebro se han activado las neuronas de la sílaba siguiente …jo. Otro caso son las frases y el dejarlas inacabadas: "el que a buen árbol se arrima…", tanto en todo en el habla o en la escritura, como en los dos casos de la palabra y el refrán inacabado ha provocado el arrastre léxico, donde el cerebro del que escucha o el que lee se trata de sincronizar con el del hablante o el escritor a nivel de las palabras.

Te estás alargando en temas limítrofes. El año pasado, a estas fechas, hiciste lo mismo y al final el escrito se alargó a más de cincuenta páginas. Acorta.

Cierto, lo que ocurre es que para demostrar algo, y para que se entienda, hay que explicar cuestiones previas. ¡Está bien, trataré de simplificar!

El habla es una demostración de que ninguna función en el cerebro se suele dar de manera aislada. Las emociones cambian la tonadilla de la voz, o la vuelven más átona. Un ritmo lento puede entenderse por serenidad o por un estado triste o deprimido, uno más rápido como alegre…, excesivamente rápido como eufórico, iracundo o ansioso. Cada uno con sus sutilezas. La resonancia límbica, “la capacidad de compartir estados emocionales profundos”, base de la empatía, empieza por la “velocidad” mental y física de las personas. Alguien con mucha agilidad y rapidez mental no es susceptible que se lleve bien con alguien lento, y a la inversa. Lo mismo a nivel físico. Nuestro cerebro se lleva bien, se sincroniza bien, con aquellas personas de la misma velocidad mental que la nuestra. Esto es evidente en los conflictos entre los ancianos y los jóvenes, donde la base es esa falta de sincronización en sus tiempos mentales y físicos. En las personas drogadictas, que han dañado su sistema dopaminérgico, su habla suele tender a ser más atonal y lento, cercano al de las personas con síndrome de Dawn o los autistas, los segundos de nuevo con problemas con la dopamina. Lo que nos dice esto, es que las estructuras de base (en este caso de los drogadictos, el sistema dopaminérgico), al ser alterada, creará los cambios que se pronuncian en su significación. Una cuestión a tener en cuenta es que no es el mismo tiempo para hablar y para pensar, aunque este segundo sea la misma frase que la hablada, pues al pensar, y aunque se activan las mismas neuronas motoras, al carecer del desarrollo muscular en el tiempo, es más rápido. ¿Esto puede explicar en alguna medida la dislexia o la tartamudez? Se espera un tiempo de desarrollo al hablar (pensado) que no coincide con el resultado final (en la dicción), en ese proceso… ¿”yerra” la sincronización del área motora y el ritmo que marca el cerebelo como para que repercuta en el habla o en su entendimiento?

VII
T
engo que dividir el escrito, he de soltar lastre y publicar hasta aquí, pues quedan muchos temas a tratar. Sí, además recuerdo que ya en el anterior escrito dejé cosas pendientes que tampoco he tratado en el presente. A modo de resumen, y recurriendo a los libros de Hugo Mercier y Dan Sperber “The enigma of reason” y “Decisiones instintivas” de Gerd Gigerenzer, todo el “peso” cognitivo lo tiene el cerebro profundo, no recuerdo de quién es la frase de “mirar es pensar”, de algún fotógrafo. Hugo Mercier y Dan Sperber hacen uso del concepto de módulos (como función o como zona del cerebro) a lo que yo vengo a llamar primitivas: procesos o atajos mentales que usa el cerebro, y que hemos heredado y optimizado a lo largo de la evolución. Estos autores tratan de proponer una visión bastante reducida del comportamiento del cerebro, donde la inferencia es su base. Para los autores de “el enigma de la razón”, no hay distinción entre la inferencia y la razón o sólo es de grado, de cantidad, no de un cambio cualitativo. Incluso arguyen que la racionalización es otra forma de inferencia o razón, sólo tomada como racionalización (justificación), en tanto que dependiendo de quién sean los oyentes. La racionalización de un creyente lo es para un ateo, pero no de igual forma para otro creyente. En mi lenguaje, fuera de las “verdades” estructurales, todo son posibles sentidos de los significados, donde cada uno le imprime el suyo propio. ¿Sesgo de confirmación?, sí, pero tal sesgo tiene su explicación evolutiva. Si dos humanos primitivos tenían dos puntos de vista distintos de cómo cazar, uno de ellos podría arriesgar su vida por su propia versión, pero seguramente menos por la del otro. El que sobrevivió y pasó sus genes a las siguientes generaciones, ya portaba esa regla de “por mis razones arriesgo mi vida, por las de otros… ¡depende!”, que es lo que de fondo significa el sesgo de confirmación. Para Hugo Mercier y Dan Sperber, y parafraseados por Elizabeth Kolbert: “la razón no se desarrolló para permitirnos resolver problemas lógicos abstractos o incluso para ayudarnos a sacar conclusiones de datos desconocidos; más bien, se desarrolló para resolver los problemas planteados por vivir en grupos colaborativos”. Sus conclusiones y mis aportaciones sobre qué es la lógica, quedan para otro escrito. Valga decir, y apoyando lo dicho por los autores, que la dopamina sobre todo hace una función de aprendizaje social, donde al aprender ciertas cuestiones, estas nos sirven a la vez para vivir. Una de mis propuestas es que la dopamina nació, o cambió su función, en los bancos de peces en la prehistoria y antes de salir del agua, y en la dirección de mantenerse juntos e imitar los movimientos de los peces que estaban inmediatamente al lado, como para crear ese movimiento candente y rítmico tan reconocible por todos. El dilema humano de fondo es que tiene la capacidad de plantearse si “nadar con el resto de peces”, y que además tiene la capacidad para cuestionarse a qué banco de “peces” unirse. Mientras encuentra una respuesta a esta pregunta, y si la haya, se mantendrá nadando por su cuenta. En esta misma dirección, el problema en la actualidad es que no hay forma de crear uniones duraderas y significativas, con lo que lo que emana en los social es una fuerte tendencia al individualismo —que deviene en el narcisismo, en las últimas décadas— y los sesgos (y trastornos), que parten en su conjunto de esta premisa hacia la rotura, tan poco “natural” y propia del humano.

VIII
A
 modo de adelanto, y porque puede que tenga más sentido decirlo aquí, la narrabilidad —la capacidad de buscar tramas, narraciones— explica muchos comportamientos del cerebro. Volviendo a la figura de arriba, del cuadrado y los círculos, se puede pensar que los dos figuras de la izquierda son pareja. El cuadrado es más rudo, puede ser un hombre, su pareja puede que sea de otra etnia o puede que de otro género del que pretende ser, y el círculo verde de la derecha puede que sea una mujer que la esté rondando. Un niño seguramente contará alguna historia de tales figuras, aunque seguramente más inocente que la mía. El cerebro humano es narrativo, social, lleno de sesgos, pero todo ello dirigido a dar sentido al mundo, y en tanto que al dar sentido al mundo, da sentido a su vida. La tendencia a la razón y a invalidar a ese ser en la sombra que nos habita, no nos está trayendo más felicidad, sino todo lo contrario. La alegría no tiene sentido si esta se reduce a los movimientos musculares y unos neurotransmisores. Eso sólo es su estructura, el sentido de la alegría está en su significado, eso que no parece saber “leer” la ciencia, y sobre la que da tantas y tantas vueltas.


Otros puntos de interés en la Wikipedia y que se han quedado fuera del escrito:

La evidencia de la investigación sugiere que la memoria de eventos no se logra a través de la memorización de los detalles exactos del evento, sino a través de la recreación de imágenes seleccionadas basadas en el significado cognitivo.”   https://en.m.wikipedia.org/wiki/Neural_clique

La hipótesis de la unión neuronal establece que las señales neuronales se emparejan a través de oscilaciones sincronizadas de la actividad neuronal que se combinan y recombinan para permitir una amplia variedad de respuestas a los estímulos dependientes del contexto . Se cree que estas redes neuronales dinámicas explican la flexibilidad y la respuesta matizada del cerebro a diversas situaciones.” (…) Un mecanismo viable para este fenómeno debe abordar las dificultades de reconciliar la naturaleza global de las señales participantes (exógenas) y sus asociaciones relevantes (endógenas), la interfaz entre los procesos perceptivos inferiores y los procesos cognitivos superiores, la identificación de señales (a veces denominadas “etiquetado”) a medida que se procesan y se envían a través del cerebro , y el surgimiento de una unidad de conciencia.” https://en.m.wikipedia.org/wiki/Neural_binding

Una hipótesis popular que quizás sugirió Milner por primera vez ha sido que las características de los objetos individuales están ligadas/segregadas mediante la sincronización de la actividad de diferentes neuronas en la corteza. La teoría, llamada enlace por sincronía (BBS), es que cuando dos neuronas de función se disparan sincrónicamente, están unidas, mientras que cuando se disparan fuera de sincronía no están unidas. La prueba empírica de la idea recibió impulso cuando von der Malsburg propuso que la vinculación de características planteaba un problema especial que no podía cubrirse simplemente con las tasas de activación celular. Varios estudios sugirieron que, de hecho, existe una relación entre el disparo rítmico sincrónico y la vinculación de características. Este disparo rítmico parece estar relacionado con oscilaciones intrínsecas en los potenciales somáticos neuronales, típicamente en el rango gamma cercano a 40 Hz.” https://en.wikipedia.org/wiki/Binding_problem

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