Tarea de Selección de Wason
❝La reputación de alguien es, en gran medida, el efecto continuo
de una conversación difundida en el tiempo y el espacio social
sobre las razones de esa persona.❞ Hugo Mercier y Dan Sperber
❝A veces pienso que la prueba más fehaciente de que
existe vida inteligente en el universo es que nadie
ha intentado contactar con nosotros.❞ Calvin
(personaje de una tira cómica de Bill Watterson)
❝Desde Platón hasta George Orwell, pasando por Raymond Aron,
los pensadores políticos han advertido de que la desigualdad
radical hace imposible una república.❞ Snyder
❝La verdad se corrompe tanto con la mentira
como con el silencio.❞ Cicerón
(Suelo publicar y al día siguiente volver a revisar el escrito, dado que con el cansancio se me pasan las faltas, pues ya no las llego a percibir. La imagen de cabecera me gusta por su sencillez y composición, no tenía ganas de buscar más.)
I
Este escrito trata de desentrañar de forma sencilla la racionalidad humana. Y puesto que la hemos de desentrañar, ¿es que no somos lo suficientemente racionales como para tenerlo todo claro?, luego… no debemos de ser tan racionales. Este tema está relacionado con una idea que dejo caer una y otra vez sobre que el humano no es inteligente, soy humano, luego y puesto que afirmo que no soy inteligente, ¿por qué habría de ser inteligente la afirmación de que no somos inteligentes? Los dos problemas previos siguen formulaciones o argumentaciones lógicas con dos proposiciones y una conclusión. De saber mucho de lógica, se podría reducir a una fórmula, podría revisar la lógica y quedar bien y convertir dichos argumentos a sus fórmulas, pero no serviría de nada para la finalidad de este escrito. Aquí sale una regla. La lógica tiene dos vertientes, una “profana” y otra con su propio lenguaje. Siendo así, ¿se es menos lógico por no haber estudiado lógica? Si fuera esto cierto, y puesto que un problema humano es que no somos racionales en la vida, se concluye que de hacer de la lógica el fundamento de la enseñanza, al final imperaría la racionalidad y los problemas del mundo se acabarían. ¿Quién cree en esta afirmación o conclusión? (Ese era de fondo el sueño de la Ilustración). Un pequeño desvío para contestar lo más coherentemente a esta cuestión.
(Había olvidado el nombre de la persona que voy a nombrar, he puesto en una búsqueda de Google: “galanes años 60“, y al ver las fotos sugeridas y ver la foto de la actor al que me refería, mi cerebro rápidamente me ha entregado el nombre sin verlo escrito, lo que muestra la primacía de la visión sobre la palabra; de hecho en la entrega de posibilidades él aparece en tres fotografías, mientras otros solo aparecen en una… ¿de quién estoy hablando?) En una película de James Dean, donde este actor era un claro exponente de la rebeldía juvenil, él y otra personas se retan en una carrera en línea recta, donde pierde el primero que frene o se tire del automóvil, antes de llegar a un precipicio. Ahora retomo lo pendiente del párrafo previo. Todo rico o capitalista arguye que él se merece su posición, porque ha luchado para llegar hasta donde está. Defiende que si todos fuésemos como él, no habría pobreza, ni desigualdad y por ello no habría injusticias. Pero el capitalismo no se trata de vivir muy bien. En realidad se trata, por lo menos en cierto número de personas, de sentirte por encima del resto de humanos. Siendo así cada millonario trata, no de superar la pobreza, sino superar a otro millonario con el que compite, al modo que James Dean lo hace con la otra persona en una carrera hacia un abismo. Para los millonarios, y en su loca carrera, les es igual cualquier otra cuestión, y que por “lógica” se concluya de que si todos compitiésemos a la misma velocidad y desmesura que lo hacen ellos, rápidamente se acabarían los recursos del planeta. ¿Es así o son argumentos de un pobre o una persona de izquierda? Sólo he plasmado un problema, tanto a nivel global y por países o culturas, como a nivel más reducido de grupos, todos caemos en la humana condición de justificar —racionalizar— nuestras posturas ante la vida, como así lo parece hacer el millonario en el ejemplo que yo he expuesto. ¿Quién se creería con la capacidad de resolver todo a través de la razón o la lógica, y que todo se pueda resumir a no ser lógicos o racionales? Este es el fondo de porqué temer a una futura inteligencia artificial: se creería con la razón y la lógica lo suficientemente fuerte e inquebrantable como para asumirse por encima del ser humano, al cual habría que quitarle la potestad de regir su propio destino, al igual que los padres hacen con sus propios hijos de unos pocos años, pues les hace falta madurar y llegar a ser más lógicos y racionales.
Fijarse que no he hablado de moral. Por qué. Bajo el supuesto aristotélico, razón y regirse moralmente son una y la misma cosa. Es de este origen, entremezclado dentro del cristianismo, que occidente pusiera a la razón como el fundamento del ser humano: el cristianismo es más griego que hebraico. Jesucristo nunca defendió o enarboló la razón, defendía o se postulaba desde lo emocional. La compasión es antes emoción que razón, la injusticia es ver morir a un pobre y tratar de ponerse en su piel, y sobre lo que pueda sentir al ver que nadie trata de evitar su muerte. Imaginar la inmensa soledad que abrigaría en su corazón en sus últimos latidos. ¿No le importaba lo suficientemente a nadie como para que tratasen de evitar su “destino”…?, a su soledad desesperanzada se le sumaría la idea de si merecía vivir en un mundo donde un humano deja morir a otro de hambre, en un mundo de abundancia de alimentos.
—Te estás desviando mucho de lo que pretendías con el presente escrito.
—Ya, es cierto. Es que de fondo el humano va inexorablemente hacia el dominio de la razón, acercándose más a la máquina y el pensamiento maquinal del capitalismo, que a la emoción, que es la que sale perdiendo en esta “guerra”, y a la que ya no le quedan batallas que ganar. Lo que somos emana de la maternidad, pero hoy en día la mujer ha renegado de ese inicio, entrando sin darse cuenta, o incluso dándose cuenta, en el mismo lenguaje que existe ahora mismo en la sociedad, que es la pura racionalidad. Una parte fraccional pero visible de las mujeres, se han percatado que tener hijos repercute en no alcanzar a James Dean en su veloz coche y carrera, luego “anulan” esa dimensión de su ser. En el fondo se añaden a la resta emocional del mundo y el incremento de la racionalidad, pero, claro, es la visión de un hombre, no hay que tenerla en cuenta. (Es “aceptable” —correcto, deseable, preferible…— que lo hagan personas, algunas mujeres, pero que no enarbolen esa bandera como la que debería de ser más general o la de desear por todas las mujeres, “infravalorando” a la mujer que no comparta su mismo punto de vista —tiran descuidadamente piedras sobre su propio tejado—.)
—¡Te estás empantanando aún más!
—En la vida sólo hay pantanos y desiertos, no es mi culpa. Puede ser que tengas “razón”, pero mi línea argumentativa “demuestra” que todo en la vida es política, lucha de facciones con intereses distintos, en donde la igualdad sólo es una palabra. Igual quiere decir que es intercambiable. Si tienes un coche, le quitas una bujía y pones otra igual, no hay ninguna diferencia (o un microprocesador en un ordenador por otro igual: no va más rápido o estable, va igual). En lo social no podemos ser iguales porque no existe esa “intercambiabilidad”, yo como hombre no puedo quedarme embarazado y nunca me tendré que plantear si abortar. El feminismo existe y existirá siempre por esa imposibilidad para la “intercambiabilidad”, y dado que la mujer en sus diferencias ha de luchar a nivel político por sus propias “diferencias”, desde su condición no intercambiable…, pidiendo la total “intercambiabilidad”, ¿no suena a ilógico? ¿Tiene sentido, por ello, poner por medio a la lógica y la razón? ¿Se trata sobre la cuestión de hacer una sociedad justa para que se dé tal “intercambiabilidad”? Todos sabemos que no puede ser así. Para ello todos tendríamos que ser clones, hormiguitas hermanas de una misma madre. Se nace con diferencias, es a lotería, te tocan malos genes o buenos, ¿depende de los padres?, pero estos a su vez de sus propios padres, luego todo remite a unos inicios demasiado lejanos. Entonces… ¿de lo que se trataría es de crear una sociedad basada en la no “intercambiabilidad” pero que fuese justa? ¿No parece una solución no-lógica y cargada de problemas?, de nuevo nos remite a las facciones con sus propios intereses y por ello a la política. El destino humano se parece a un laberinto, en el cual vayas por donde vayas, siempre se termina en un callejón sin salida: el de la desigualdad y la injusticia. Esto es lo que parece por “lógica” y se “demuestra” porque es lo que se deduce al estudiar la historia humana. Según argumentan en el documental “Capital – In the twenty-first century”, hoy hemos vuelto al tipo de distancia entre ricos y pobres que existía en los siglos XVII y VXIII, luego… ¿hace falta una nueva revolución para volver las tornas? Por lo que uno puede percatarse, desde el camino democrático no parece que vayamos a cambiar nada. La democracia no existe si no es capaz de “resolver” el actual desnivel económico, que es lo que clamamos todos. ¿Cómo, si es lo que pide la mayoría y es lo que pareciera que fuese más lógico, por qué no cambia en nada la situación y cada vez es más pronunciado tal disparidad entre ricos y pobres?, ¿qué falla? Da igual el partido en el poder… ponen tiritas a una sociedad herida de muerte. Hacen falta grandes cambios y todos se ha vuelto demasiado comedido y pausado, frente a la gravedad de cómo están las cosas.
—Entiendo que lo que subyace a tus planteamientos es la razón y la lógica, pero se desvía de lo que pretendías con el presente escrito.
—Qué hago, ¿borro todo y vuelvo a empezar?
—Añadamos un punto dos y “corramos un tupido velo”.
II
Todo este tema ya lo quería haber tratado antes de leer el libro de “The enigma of reason” de Hugo Mercier y Dan Sperber, pues viendo el programa “órbita Laika” (¡esa perra va a pasar a la posteridad frente a la mayoría de la humanidad silenciosa, que morirá sin pena y sin gloria!), que está presentado por un matemático, y en donde en cada programa saca a un espectador y le pone un problema lógico o matemático, y estos nunca se acercan a dar con las soluciones. ¡Lo cual resulta un poco bochornoso y extraño…, pues salir ante el público para quedar en “ridículo”!, pienso que es una sección que “sobra”. (A lo largo del escrito trataré de argumentar porqué se falla tanto.)
Voy a poneros un problema lógico, e ir tratando de que vuestra mente se acostumbre al lenguaje de la lógica, para ver si al llegar al problema de la tarea de selección de Wason lo podéis resolver, mientras a la vez vemos los distintos problemas que irán saliendo al paso. El primer problema es un poco tonto, pero es para ir caldeando el ambiente. «Cómo se escribe: “las llemas son blancas” o “las yemas son blancas”». Claramente no se trata de un problema ortográfico, sino de que las yemas son amarillas. Este tipo de problemas recurren a la estratagema de los magos de distraerte con una mano, mientras con la otra se dedican a hacer lo que no tienes que ver. Entra en juego la focalización en un tema, dejando o siendo ciegos a lo más evidente. ¿Es un problema lógico o de la razón?, realmente no, pero sí demuestra que el cerebro tiene sus taras, de las que se aprovechan este tipo de problemas (seudo)lógicos. Tampoco habría que llamarlo tara. En realidad el cerebro se centra en la cuestión que nos solicita el que nos ponga tal dilema, luego de fondo entra en juego la confianza. Como seres sociales, y puesto que esta dimensión humana ha de partir de otorgar confianza a las personas que no conocemos, o a las que amamos…, a esto lo llamaríamos buena fe (un punto a favor de la naturaleza humana), entonces y siguiendo la misma argumentación, el que nos ponga en tal “aprieto” con tal problema está abusando de nuestra confianza.
Segundo dilema: “aquellos de vosotros que sepáis algo de catolicismo, ¿sabéis si la iglesia católica permite que un hombre se case con la hermana de su viuda?” Este problema muestra la capacidad de estar entrenado en la jerga de los lazos familiares y sus nombres. Más de una vez nos vemos enredados en conversaciones de si tal persona es un tío abuelo o no lo es, o si se es primo segundo o nada de otra persona. Como nos es complicado este tema, el cerebro se pone a pensar cómo aplicar correctamente toda esta cuestión de los nombres dados a los familiares, pero de nuevo es otro caso de engaño y de abusar de la confianza, pues la persona —a la que hace referencia el problema— está muerta, y por ello la mujer nombrada es la viuda…, “su viuda”.
Esto nos lleva a que en muchos casos el cerebro tiene que tratar con un lenguaje que en algún grado es “técnico”. Yo me pierdo con los temas de la familiaridad, porque como además tengo afasia nominal, tengo que tratar de recordar cada vez que hablan de suegra o yerno, qué implican tales palabras con respecto a la familiaridad. O sea, que ciertas personas pueden tener ciertos problemas neurológicos que no conocen, y que son los que les crean dificultades en el aprendizaje. Pongo dos casos claros: los sordos eran tomados por estúpidos o lentos en el aprendizaje, cuando el problema simplemente venia dado por hacerles tratar de aprender a leer un lenguaje que no escuchaban, y por ello con el que sus cerebros no trabajaban. Otro ejemplo claro es la dislexia, tal concepto lleva con nosotros apenas un siglo (descargar documento sobre su “historia”), luego era un problema “invisible” que no se tenía en cuenta. En mi época de primaria nunca oí tal término, no era de uso común como hoy en día, y la enseñanza no trataba de “detectar” a las personas que tuviesen tal dificultad por medio para el aprendizaje (hoy tampoco es que hayamos avanzado demasiado en el tema).
Bajo las leyes y la burocracia, casi todo somos “analfabetos funcionales“, puesto que la mayoría de las veces no entendemos las cartas oficiales que nos mandan. Ese es el caso de una ayuda que se ha implementado en España. Muchos que la solicitaban recibían un escueto: “denegado por inadmisión”, ¿qué querían decir? La burocracia se atiene al lenguaje de las leyes, y hay que saber algo de leyes para entender qué quieren decir con este sentencioso “denegado por inadmisión”. Aquí vemos la desmedida de la racionalidad. Si te van a dar una mala noticia…, no sería más humano, por lo menos, no llamarte estúpido a la vez, por no entender exactamente lo que quieren decir. En su momento llegué a un lugar de un abogado en Internet, que lo explicaba bien, ahora no lo encuentro y los sitios a los que llego se “equivocan” al tratar de explicar qué quiere decir. ¡Ah, ya! En este sitio explican la diferencia legal entre inadmisión y desestimación.
Lo dicho en el párrafo previo lleva a qué es importante y que no a la hora de aprender. ¿Son acertados los tipos de exámenes que se hacen en las oposiciones? ¡Yo no tengo ganas de estudiarme la constitución, la cual te obligan a saber como antes lo hacían con la biblia! Debe de ser igualmente una cuestión de fe. No creo en la democracia, ¿por qué leer el libro que la explica y sustenta? Un libro que te dice que tienes unos derechos que en realidad no se cumplen. Me vuelvo a enredar… salgo de esta línea de desarrollo, vuelvo a cambiar de punto y todo “resuelto”.
III
A lo que quiero llegar es que una cosa es cómo “use” el cerebro la “lógica”, y otra muy distintas son las distintas ramas que estudia la lógica, la cual es excesivamente técnica y precisa. El siguiente problema ya va más orientado al lenguaje de la lógica. Llegas a una isla poblada por escuderos, que siempre mienten, y caballeros, que siempre dicen la verdad (no se si es políticamente correcto en la actualidad esta división tan clasista y vejatoria). Al llegar a un jardín te encuentras a tres de los habitantes de la isla —A, B y C—. Tratas de saber en quién confiar y por ello quién te puede mentir o decir la verdad, y le preguntas a la persona “A”, «¿Eres caballero o escudero?». “A” te responde, pero tan confusamente, que no logras entenderle, puede que haya tomado alguna copa de más y lo dejas de lado. Entonces le preguntas a “B”, «¿Qué ha dicho “A”?». Y “B” te responde: «”A” ha dicho que es escudero», pero la tercera persona, la “C”, le irrumpe, diciendo: «¡No creas a B, que está mintiendo!». La pregunta es, ¿qué son B y C?, caballeros o escuderos.
Aquí el cerebro comete un “error”, al centrarse en lo hablado, en lo que dicen B y C, porque las palabras (en un problema que no es visual), son nuestra principal fuente de información. El cerebro “deduce”, bajo lo dicho, que no tiene bastante información para llegar a ninguna conclusión. La solución está en la persona que no habla, que el cerebro ha ignorado o dejado de lado. “B” nos afirma que “A” ha dicho que es escudero… ¿puede un escudero, que siempre mienten, decir que él mismo es un escudero?, no, porque estaría diciendo la verdad, con lo cual no mentiría. Luego B miente al decir «”A” ha dicho que es escudero», luego B es escudero y C es caballero al decirnos que B mentía. De lo dicho no se deduce qué es A, porque lo que dice B no es sobre qué es A, sino lo que ha podido decir, si hubiera dicho “soy caballero” tampoco aclararía nada, pues tal afirmación la puede decir tanto un caballero (para decir la verdad), como un escudero (para mentir). La trama de este tipo de problemas es llegar a alguna verdad a partir de lo que dicen o no dicen varios participantes. A partir de una sola persona no es posible saber si es escudero o caballero, pues si se le dice «¿vas a decir la verdad?», tanto un caballero como un escudero te van a decir que sí, lo mismo si le preguntas si es caballero o escudero.
Los escritos previos están sacados de un libro de pasatiempos lógicos (de Raymond Smullyan, aquí para bajar este y otros de sus libros —antes no había Internet y las nuevas tecnologías, se recurría a otros medios para llenar el tiempo—), y recuerdo que cuando lo leí —hace más de treinta años— al poco me hice con tal lenguaje y deducía las soluciones con soltura. Pero por ello nada cambió a nivel estructural en mi cerebro (o puede que por un tiempo…, por arrastre), puesto que con los años soy incapaz, de nuevo, de resolver los problemas más evidentes y fáciles de tal libro, ahora que lo he retomado para sacar algunos ejemplos. O sea, que la lógica, al igual que cualquier otro lenguaje técnico, es algo en lo que se está dentro o fuera. Ocurre otro tanto con lenguajes técnicos como la programación o las matemáticas, o por lo menos en el primer caso, pues los lenguajes de programación avanzan, y haber aprendido uno hace veinte años no hace posible que te permita “leer” un lenguaje actual, pues ya ha cambiado en complejidad. Puede que sepas más que un neófito, pero no estarías a la altura de un programador actual de tal lenguaje. ¿Esto quiere decir que el cerebro no es lógico?, no, pero su “lógica” es más mundana, pragmática y orientada a mantener el equilibrio emocional, y saber tener cierta posición social, en un mundo lleno de incertidumbres sobre en quien confiar o no. Un ejemplo sencillo es aquello que se suele decir de “que es más probable que te caiga un rayo, a que te toque el premio gordo de la lotería”, tal regla no impide que la gente siga comprando boletos de lotería, pues al igual que si no sales a la calle nunca te podrá caer un rayo, lo mismo se sigue de la lotería: como nunca te tocará es no jugando. Por lo demás, el azar es demasiado “azaroso” (juego de palabras adrede) como para deducir reglas. Sobre algunas personas han caído más de una vez un rayo. A Roy Sullivan, que fue guardabosques entre 1942 y 1977, le cayeron siete rayos, y sobrevivió a todos ellos para al final suicidarse (suena a chiste macabro, pero es cierto). Es seguro que cualquier estadista o matemático le hubiera dicho, “no te preocupes, si te ha caído un rayo ahora, las probabilidades para que te caiga otro se han duplicado”, y le dirían que se habrían triplicado con el tercero, y sin embargo llegó hasta los siete.
IV
Voy al tema de la tarea de selección de Wason, pues me estoy alargando demasiado, y no creo que se pueda “entrenar” a una mente con tan poco tiempo, para la lógica del nivel de su propuesta. El primer ejemplo puede parecer tonto. En realidad pertenece a un estudio que usó la tarea de selección de Wason, como pretexto de tratar de determinar cómo repercutían los anuncios con imágenes positivas o negativas, sobre los resultados de la ingesta de alcohol, o de los accidentes, en la dirección de poder orientar a los que creaban tales anuncios, “engañando” a las personas sobre las finalidades de las pruebas, para que ese saber no repercutiese en los resultados (he versionado las cartas a otras aún más claras que las suyas).
Es de suponer que detrás del hígado enfermo hay alcohol y de los refrescos uno sano, luego las cartas a elegir son las del hígado enfermo y la de las bebidas alcohólicas. Aquí surge un problema, aunque la prueba es “tonta”, la forma de presentar el caso es lo que puede crearnos dudas. ¿No se puede simplificar la secuencia de «qué tarjetas deben voltearse —que confirmen y prueben— la advertencia de: “Si bebes más de cinco unidades de alcohol en una semana, desarrollarás daños en el hígado”». Una cuestión de la que me he dado cuenta —hace muchos años— es que los humanos no somos muy buenos a la hora de restar la ambigüedad de las frases. ¡Hay verdaderos océanos de discusiones sobre qué quería decir la biblia con tal o cual frase, sin que ninguna tenga porque ser la más certera!, lo mismo para escritores y filósofos de otras épocas. Por lo demás, incluso el ser filósofo, o moralista, no es ninguna “medicina” que a uno le salve de caer en “errores” e “insensateces”. Pitágoras, uno de los primeros y grandes matemáticos “creía que las habas eran la reencarnación de las personas. Tal era su creencia que, según los escritos, cuando huía del discípulo que lo intentaba asesinar, se negó a pisar un campo de habas… Y lo alcanzó. Se acabó Pitágoras.” (fuente de la información, —¿habas? —”haboy” a la calle a dar una vuelta). Rousseau, uno de los grandes humanistas que clamaban la igualdad y la justicia universal, abandonó a sus hijos en hospicios. Aristóteles pensaba que la tierra era como la mitad de una pelota: una capa fina curva de tierra, en forma de semiesfera, y sin nada más debajo o que la “sostuviera” (me ha salido un pareado).
En un ejemplo de lo dicho, el humano tarda más en procesar las frases de doble negación como “no querré que no me quieras”. Una doble negación es una afirmación, luego la frase es más directa y entendible si se dijera sencillamente: “quiero que me quieras”. Fijarse que la poesía recurre más que otras formas de literatura a la doble negación… ¿por qué?, porque “llama” a crear disonancias cognitivas y que la mente anule su racionalidad, en la dirección de “alcanzar” a la emoción o a un estado mental donde la razón quede suspendida (“en el fondo se añaden a la resta emocional”, dije arriba, añadiendo cierto lirismo al escrito). A vuelta en la forma de presentar el problema y lo enrevesado o ambiguo que pueda ser una frase, la prueba de arriba sería más clara si se dijera: “¿qué cartas confirman que el alcohol daña al hígado?”
V
En la dirección de tratar de resolver la cuestión del lenguaje, he creado una variación de la tarea de la selección de Wason (Güason, jejeje, ¡ay, si él supiera toda las polémicas que han creado su problema lógico!) y lo presentaré de forma más coloquial y “mundana”. (Es un montaje —no fijarse en lo integrado que están las bebidas, me he limitado a ser claro—, pasar por alto si las edades se corresponden, y la impresión que os puedan dar sus caras o alturas con respecto a sus edades, asumir igualmente que el refresco es de la chica de la izquierda, y la cerveza es del chico de la derecha; de igual forma asumir que las otras dos personas están bebiendo, pero las bebidas están a sus espaldas y no se ven). Presentación: “eres el encargado del bar y acabas de llegar. Alguien te dice que en este grupo que vemos hay dos menores que están bebiendo alcohol, que ¡claro!, está prohibido, y sabes la edades de dos de ellos, tal como aparece en los rótulos de bajo. ¿a quién tienes que echar del bar por infringir las leyes?”
Claramente a los dos de la derecha, puesto que el primero de la izquierda es mayor de edad (en España) y la chica que tiene al lado está bebiendo un refresco. ¿Ha sido igual de sencillo que la variante de más arriba o más fácil? Este ejemplo lo he sacado de una propuesta de unos psicólogos evolucionistas, más abajo expondré su propio ejemplo y las conclusiones de todo esto.
Una versión algo más enredada, y cercana a la propuesta por los psicólogos evolucionistas, es la siguiente:
En este caso a la primera (de la que no sabemos su edad y bebe alcohol) y la segunda (que no sabemos qué bebe), puesto que la tercera sólo bebe un refresco da igual la edad que tenga, y la cuarta es mayor de edad e igualmente da igual lo que beba (allá él y su hígado, jajaja). En este problema de nuevo nos topamos con la cuestión de la presentación del dilema en el texto, y si lo hemos llegado a entender o no, pues se puede malinterpretar.
La versión de los psicólogos evolucionistas Leda Cosmides y John Tooby de 1992 es como sigue:
“Cada tarjeta tiene una edad en un lado y una bebida en el otro. ¿Qué tarjetas deben entregarse para probar la idea de que si se bebe alcohol se debe ser mayor de 18 años?”
Yo, y muchos como yo, al ser disléxico, no termino de entender la propuesta de la premisa (discapacidades invisibles). La idea es la misma que las que yo he presentado arriba, pero al ser cartas y la cuestión de tener que voltearlas me “confunden”. En otro lugar presentan el mismo ejemplo, pero con otro lenguaje más claro: “¿Qué tarjeta(s) debes voltear para verificar que la barra esté sirviendo bebidas de acuerdo con la ley, sin que se entreguen tarjeta(s) innecesaria(s)?” ¡Ahora sí, la del 16, para verificar qué bebe y al de la cerveza, que no sabemos su edad!
La idea original de Wason ni siquiera está en la Wikipedia inglesa, sino en la francesa, y es como sigue:
“Cuatro cartas con un número en un lado y una letra en el otro están colocadas sobre una mesa. Solo se ve un lado de cada tarjeta. Los lados visibles son: D, 7, 5, K. ¿Qué carta(s) necesitas dar la vuelta para determinar la verdad de la siguiente regla? Si una carta tiene una D en un lado, entonces tiene un 5 en el otro lado. No devuelva tarjetas innecesariamente, ni olvide devolver ninguna.” ¿Verdad que aunque haya puesto todos los ejemplos previos, y haya presentado problemas lógicos, no parece haber servido de nada para resolver el problema original? (quizás sí haya influenciado a que alguien haya dado con la respuesta adecuada, no lo sé), en el que falla entre el 75 al 90% de las personas, frente a menos del 50% en el caso de las cartas con las bebidas y las edades. ¿La humanidad es estúpida o qué es lo que pasa?
Como ya he desarrollado demasiados temas y mi cerebro está bastante agotado, trascribo lo que nos dicen en la Wikipedia y después puntualizo:
“Según Cosmides y Tooby, esta evidencia experimental apoya la hipótesis de que una tarea Wason resulta más fácil si la regla a probar es de intercambio social y se pide al sujeto que vigile la regla (para recibir el beneficio X es necesario cumplir la condición Y), pero es más difícil de otra manera. Sostenían que esa distinción, si se confirmaba empíricamente, apoyaría la afirmación de los psicólogos evolutivos de que el razonamiento humano se rige por mecanismos sensibles al contexto en los que han evolucionado, mediante la selección natural, para resolver problemas concretos de interacción social, en lugar de mecanismos de propósito general descontextualizados. En este caso, el módulo se describe como un módulo especializado en las detección de trampas.”
O sea, Wason, sin querer, ha (de)mostrado que el ser humano no es un animal racional, puesto que de existir tal módulo o capacidad todos o la mayoría de humanos hubieran sabido resolver su problema. Por el contrario, ha evidenciado que nuestro tipo de cerebro ha evolucionado bajo contextos sociales y sobre todo para detectar las mentiras y a los mentirosos. Esto ha dado la “razón” a los psicólogos evolucionistas, puesto que el cerebro es más capaz de resolver los problemas, cuanto más cercanos a la realidad sean. Un “segurata”, con poca información, sabe detectar a los menores de edad, de múltiples formas: por su aspecto, por su nerviosismo, por su forma de contestar, etc. Otro tanto ocurre con los padres y sus hijos. No es lógica, son intuiciones sobre cuestiones nimias como las micro-expresiones, y cientos de detalles de las que nos somos conscientes, pero sobre las que la cognición implícita “trabaja” constantemente. Espero que con los ejemplos que yo mismo he creado se haya hecho aún más evidente la propuesta de Cosmide y Tooby. “La idea de que la razón hace su trabajo bastante mal se ha convertido en algo común“, han llegado a afirmar Hugo Mercier y Dan Sperber en su libro “The enigma of reason”, y a favor de la intuición llegan a decir que “… son como icebergs mentales: podemos ver sólo la punta, pero no sabemos qué hay bajo la superficie, pues hay menos en lo que se ve, que en lo que no vemos”.
Termino llevando los temas a mis terrenos. ¿ahora es más evidente mi afirmación de que el humano no es inteligente?, no bajo la concepción que tiene el humano de lo que es inteligencia y de la imagen que tiene de sí mismo (como animal racional, por ejemplo, en realidad más bien somos astutos). La mayoría de lo que somos nos lo ha aportado la evolución, la cognición implícita, la intuición, y no son logros nuestros o personales. Siendo así, si yo soy más estúpido o más inteligente que otras personas, no es “merito” (o desmérito) mío; yo no he llenado mi copa, ya venía llena y yo sólo “tomo” lo que me ha sido dado. ¿Que leo más que otras personas o soy más inquieto… o creativo, o lo que sea?, tampoco es meritorio, todo es circunstancial y tiene un porqué dado el tipo de cerebro que soy, que de nuevo me remite a la naturaleza, no a mi “actitud” o mi “voluntad”, o cualquier otra palabra y conceptos de esas que al humano le gusta tanto usar para ponerse “medallitas”, y dar validez a ese pretendido agente que gobierna un cerebro.
La siguiente gráfica es del libro de Hugo Mercier y Dan Sperber, que yo sólo he traducido y mejorado su aspecto, donde dan cuenta del desarrollo lógico de la tarea de selección de Wason. Abajo dejo enlaces a los términos usados, donde se explica cada concepto:
- Lógica
- Argumento
- Silogismo
- Premisa
- Modus ponens
- Modus tollens
- Negación del antecedente
- Afirmación del consecuente
Para finalizar… a quién seguirías: a alguien lógico o a alguien emotivo.
—Es una pregunta trampa. El lógico te puede matar si contrarías alguna disposición de su lógica; el emotivo —quizás—, si lo llevas a una ira desenfrenada. El humano sólo es una postura intermedia que nunca se terminará de definir.
—¡Te las sabes todas!, se nota que eres la cognición implícita, la intuición.
¡Ah, se me olvidaba…!, este vídeo explica de forma visual los distintos tipos de tareas:







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