El Mundo es como Tú Crees que es


El hombre es un animal narrador por naturaleza.❞ Umberto Eco
Pensamos y recordamos mejor no en bits y bytes sino en tramas e historias.❞ Peter Swirski
El agente es autor de sus actos», que puede «hacerlos o rehacerlos de acuerdo con su naturaleza.❞ Burke
La credibilidad parece un criterio demasiado débil para explicar
el valor epistémico de la ficción literaria.
❞ Mitchell Green
¿En qué consiste la credibilidad? La credibilidad parece estar determinada principalmente por lo que se puede llamar la coherencia «interna» y «externa» del complejo de eventos.❞ Gilbert Plumer
La experiencia consciente actual es generalmente el último refugio
de los escépticos contra la incertidumbre.
❞ Eric Schwitzgebel
En esta relación metafórica, el sujeto forma parte del dominio objetivo,
es decir, es el concepto temático que se ha estructurado en términos metafóricos.
❞ Eduardo de Bustos
Mack, echa un vistazo, esta gente lucha por controlarse. ¿Y sabes qué intentan controlar, todos y cada uno de ellos?, Intentan controlar su miedo.❞ Grand Canyon, el alma de la ciudad


(Añadido día 22. Alguien me ha llevado a este otro escrito de hace más de dos años, y que guarda relación con el actual —incluso extrañamente la fotografía—, creo que no escribí lo que allí prometía, puede que en parte lo sea esta nueva entrada).

Un pequeño recorrido desde el átomo a la mente humana

Toda la materia tiene información, tal información existe en tanto que tiene unas reglas o una estructura para que tal información lo sea. Esto es, y en un caso, la mayoría de los elementos que forman la vida tienen una alta capacidad para interaccionar entre ellos, dada la regla del octeto, por la cual un elemento no puede tener más de ocho electrones y en donde un número bajo da posibilidad para que orbiten en su núcleo los electrones de otros elementos. Durante tal proceso se crea una unión entre tales partes de la realidad (¿No se parece a “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”?.

¿Se puede extrapolar a que la lógica o el argumento es la estructura de la realidad, mientras que la narración es aquello intangible a la propia materia?, o sea, qué es la belleza, porqué lo es un diamante que sólo es un alótropo del carbono como lo es el feo carbón. ¿La dureza del diamante es estructura o narración? Hay alguna diferencia de una y otra, ¿o hablan de lo mismo de distintas formas?

Eteoría de la información no existe la mentira. Esta sólo es en tanto que implica una falta de correspondencia entre lo que el emisor transmite y lo esperado por el receptor (en un traspié hay una falta de correspondencia entre lo que el ojo  ha creído ver y la información que el cerebro lleva como acción al cuerpo). En otro caso es ruido. Sin embargo la evolución, una y otra vez, recurre al engaño como parte de las estrategias de los seres vivos. ¿Qué se ha colado entremedias? El concepto de funcionalidad. El engaño es funcional para aquel ser vivo que lo acopla a sus comportamientos…, pero paradójicamente es auténtico en su engaño —es lo que le hace ser o su naturaleza— . A nivel evolutivo tal engaño no es moral o inmoral. Existe una otredad —de la que defenderse o a la que atacar— a la que hay que engañar para sacar algún beneficio de ello. Lo importante es preservar la vida, mantener la información que tal ser vivo porta…, lo que importa es la información devenida en identidad, en tanto que un caso concreto de vida.

La estructura de las fábulas se basa en un conocimiento narrativo de las esencias de los animales y sus comportamientos, o de sus comportamientos en tanto que estos implican una esencia. Así, en la fábula de la hormiga y la cigarra, la narración nos hace ver el comportamiento laborioso de la hormiga, como algo a tener en cuenta y de desear. A la vez determina que una esencia de la hormiga es su laboriosidad. ¿La esencia es lo narrativo, mientras que el comportamiento es la estructura? De ser así las esencias son los acoplados —las relaciones— emergentes de las estructuras.

❝ Si la realidad humana fuese un libro de mil páginas, un humano con una vida de 85 años y leyendo de forma asidua, sólo podría leer una página de tal libro, recordaría sólo uno de sus párrafos, sabría sólo de memoria una línea, y tomaría como valores fundamentales para su vida un par de sílabas. En base de ese par de sílabas el humano ha creado religiones, guerras, naciones, y todo lo que hay en torno a nuestra realidad. ❞ Citado por El teatro de Will

La estructura son cada uno de los elementos, mientras la narración es el cómo se relacionan o acoplan tales elementos. A nivel bajo es el cómo los elementos se organizan —interaccionan— en el carbono para crear el carbón o el diamante. Tal organización no es intrínseca, si no a partir de fuerzas (estructuras, reglas) externas, como así es el caso que para producir un diamante desde el carbón se necesite una fuerte presión. ¿Es lo mismo la presión física que la presión que se hace sobre un individuo o grupo para que cambie su discurso y por ello al final su naturaleza?, o sólo es una analogía.

Si cada palabra o concepto es un elemento, como los son hombre-morder-perro, ¿qué cambia para que sea distinto hombre muerde a perro que perro muerde a hombre? ¿cambia su estructura o su narración? Sea lo que fuere remite a un hecho en la realidad, donde las palabras se refieren a entes o comportamientos de tales entes. Pero, ¿la esencia del hombre es morder perros? En la narración se «cuelan» conceptos como el de extrañeza, en tanto que aquel caso donde el comportamiento no es lo esperado de cierto ente. ¿Y si añadimos la palabra chupete a la triada hombre-morder-perro? Nuestro cerebro rápidamente crea una relación, o narración posible, a toda nueva realidad: el perro mordió el chupete que llevaba el hombre. ¿Por qué el cambio del carbón al diamante es tan predecible a nivel estructural? ¿Lo son igualmente el perro o el hombre? La narrativa es aquella placa de Petri donde todos los elementos humanos tienen que terminar por encajar, si no encajan le añadimos algún componente extra para que encaje, en el caso de arriba y del perro, el verbo llevar. De ser así…, la estructura parece ser predecible, mientras que la narración es más mutable y moldeable. Nosotros cambiamos las narrativas, y a la vez ellas nos cambian a nosotros. ¿Narración es la impredecibilidad de cómo se van a unir los elementos? La estructura atómica es predecible y bajo unas reglas que nunca cambian, la cuestión por la cual el carbono o es carbón o es un diamante vienen dadas por los acoplados, las relaciones o interacciones de distintas fuerzas. (Creo que ya me estoy repitiendo demasiado y que ha quedado oscuramente claro lo que quiero decir).

(La dualidad Sistematicidad-Emoción o empatía, como diferencia base de los cerebros de hombre y mujer, parte de una teoría al respecto.)

El Mundo es como Tú Crees que es

(El mundo es como tú crees que es…), mientras que los otros pueden cuestionar esa creencia, y en tanto que se llegan a pactos o guerras en los que 1. o bien pactas con aquellos que en una tregua las dos partes no se niegan sus creencias o 2. una de las partes no acepta las creencias del otro, o ambas partes se las niegan, en donde a partir de entonces se crea un conflicto beligerante o de no pacto. Fuera de estos dos agentes —que igualmente pueden ser grupos, religiones o ideologías, cosmovisiones, países, instituciones mundiales o regiones del mundo— existe el «todo indiferente» —de resto de agentes— a modo de terreno de tal campo de batalla o de tierra de la reconciliación. Se llega así a la dualidad sartriana en donde la relación lo es en tanto que implica la puesta en juego de nuestra propia libertad o la del otro, donde tal libertad sitiada siempre es emocionada —en la que está en juego el mundo emocional, que es la parte del cerebro que pone los valores al mundo— y que se puede dividir entre sumisión/amor o de posesión/indiferencia, para las dos posturas cercanas, y mientras que el todo indiferente sólo es el campo de batalla de estas dos posibilidades.

Razonamos para mantener las emociones que estamos teniendo en cada momento.❞ Marina de la Torre. No tenemos emociones a partir de las razones, sino al contrario: construimos el mundo de la razón y nuestra narrativa e identidad a través de las emociones, de lo que sentimos, y de cómo percibimos el mundo a través de tal emocionalidad.

A posteriori se ha dicho que la visión de Sartre era muy negativa y pesimista, debido a que pasó por las dos grandes guerras mundiales del siglo pasado, pero con la actual situación y con el telón de fondo de la guerra ruso-ucraniana, y la posibilidad de que se vuelva nuclear o que propicie a que el mundo entre en una fuerte recesión, la visión del existencialista francés vuelve a tomar sentido. En este escrito retomo todos mis temas y los restructuro bajo una nueva visión, en donde en vez de que existan tan sólo dos fuerzas, la retroalimentación positiva y negativa, ahora además tengo en cuenta una segunda división entre lo masculino y lo femenino del mundo. Esto crea un nuevo mapa de la realidad, donde dos ejes se interseccionan creando las distintas posturas en las que puede estar cualquier ser humano. Con masculino y femenino no me refiero a X mujer u hombre, sino a dos fuerzas de la evolución que han creado dos tipologías —sexos, géneros— humanos, en donde cada uno de ellos tiene sus propios intereses y fuerzas, donde la otra parte, con sus propias fuerzas e intereses, tirarán hacia su propio lado. A nivel genético la evolución lo lleva a cabo a través del conflicto sexual intragenómico, a nivel social a través de los conflictos y pactos que puedan darse entre lo masculino y lo femenino.

Uno puede, en efecto, tratar a los sexos como si fueran especies diferentes, siendo el sexo opuesto un recurso relevante para producir descendencia máxima superviviente.❞ Robert Trivers
Una dinámica subyacente básica entre hombres y mujeres es la explotación mutua. A veces parecen diseñados para hacerse miserables.❞ Robert Wright

Retomemos lo dicho a través de la introducción. Lo humano es una falsa unidad. Lo humano es el carbono, mientras los distintos géneros y apuestas evolutivas son el carbón, el grafito, el diamante, etc. Todo humano es un alótropo de cierta disposición de la información, donde tal disposición crea una narrativa distinta para cada una de las tipologías humanas. ¿»validar» una alotropía implica negar el resto de las diferencias alotrópicas? El humano es unidad en tanto que los dos sexos están impelidos —aun sus esencias, diferencias y narraciones— a encontrarse para perpetuar la especie. Esta regla no es válida para los géneros distintos a los dos sexos, puesto que por sí mismos no se pueden replicar…, no se pueden «validar» a nivel de la información transmitida a través del ADN y las reglas de la evolución. Su existencia, por tanto, se debe a reglas implícitas a la propia evolución. No son su esencia, sino acoplados o complementos de la estructura humana. Accesorial en otro caso. Si existen los acoplados de los dos tipos de retroalimentación, esto implica la existencia de ciertas estructuras por las cuales se den estas dos «narrativas» —formas de obrar en la realidad— dependiendo de la situación en la que se encuentre el mundo. Esto es: la dopamina se preactiva y nos motiva para gastar una energía —retroalimentación positiva— en dirección de obtener una de sus dosis. La regla es no gastar más energía de la que se va a obtener —retroalimentación negativa—, pero tal regla parece ser válida en los animales menos complejos que cuenten con tal molécula, y no es tan clara su función y efectividad en animales complejos. Complejidad, en lo básico, quiere decir que hay más relaciones o acoplados dentro de los entes o elementos que están interactuando. Cuantos más elementos, mayor posibilidad para que se creen relaciones o acoplados y por ello mayor complejidad.

La irracionalidad es la base de toda relación amorosa.❞ Dr. House

Tenemos así cuatro elementos de la realidad: masculino y femenino, y retroalimentación positiva y negativa (vinculados a ciertas hormonas y neuromoduladores) que crean distintos niveles de relacionarse o acoplarse como para crear una gran miríada de posibilidades o narraciones. En primer lugar a nivel individual, y seguidamente, en la suma de las búsquedas que hace cada uno de los individuos para encontrar a sus iguales y rechazar a sus contrarios, a nivel social. Tales interacciones implican unas reglas:  1. hombre y mujer tienen que procrear, y 2. las fuerzas negativas y positivas de la retroalimentación están regladas para buscar las posturas homeostáticas o mediadas entre las dos, dependiendo de la situación de la realidad (esto se entiende si se tiene en cuenta la narración que es un sistema ecológico, donde cada actor ha de hacer su papel para que tal narración se mantenga: demasiados depredadores bajará de forma alarmante el número de presas herbívoras, que propiciará el exceso de vegetación, etc.). Cada individuo tiene, por un lado, su propia narrativa o discurso, pero en tanto que se suman o niegan las narrativas y los discursos  (di=dos/varios, cursos=rumbos) de otros individuos, creándose en el proceso grupos sociales. Dependiendo de la materia de las narrativas, se crean grupos políticos, religiosos, ideológicos, por simpatías, etc. Los grupos tampoco son entes fijos y en unidad, lo son en tanto que existen en la medida que se han unido para negar a ciertos individuos o grupos. En ese caso el ser humano es en tanto que aquello que niega, y no tanto aquello que afirma, pues esto segundo solo es una narración posible hacia la que se apuesta, dentro de múltiples narraciones posibles a partir de unos elementos dados (recordar el caso de perro-morder-humano).  Así nos lo hace ver «el filósofo Philip Pettit, al creer que el dilema discursivo hace que sea imposible hacer declaraciones simples sobre las creencias de un colectivo.» Lo que nunca niega —o debería de negar— ninguna narración, es la existencia de la estructura hombre/mujer y la retroalimentación positiva/negativa. La teoría Queer se invalida a sí misma como narración al negar la estructura de lo que ha de ser una narración. El feminismo se invalida al tratar al hombre y a la masculinidad como un acoplado de la realidad, en ver de una regla y modo de retroalimentación de la realidad sexual y humana.

En la gráfica (no está muy desarrollada, la he llevado hacia el tema de la política, y por lo tanto de lo social; quedaría de hacer otra gráfica que interpretase la realidad individual o intrapersonal…, no sé demasiado de política y puede no estar muy bien ajustada —queda para otros rectificar lo que pueda haber colocado mal—). He partido de la siguiente lógica o desarrollo argumentativo: 1. el humano es una especie de manada, y por ello jerárquica, que proviene de algún estado previo en donde el alfa (macho) tenía el mando del grupo. 2. Muchas de las tribus de cazadores-recolectores que quedan o han sido estudiadas son acéfalas, o sea, no tienen a nadie al mando. Se supone que a tal estado han llegado desde dos posiciones: 1. al tener como base la familia, la jerarquía sólo estaba estipulada por la edad y con la base de la familia, las personas más respetadas eran las de más edad —los anciano/as—, y esto venía dado por su nivel de conocimiento; 2. la mujer tomó el rol de no valorar o incluso de infravalorar al macho en la medida que no se creyese superior al resto o del papel que hacía en el grupo. En muchas tribus de cazadores-recolectores de la actualidad, el grupo, propiciado por las mujeres, se ríen y burlan, o tratan de no dar importancia, a las bravuconadas de los hombres que han ido a la caza o que han tenido que luchar contra un enemigo o que hayan tenido que guerrear. O sea, en tales tribus se implementó la vergüenza como para que ningún individuos se creyese superior al resto. Es muy seguro que este fuese el nacimiento y el porqué de tal sentimiento tan humano, si bien su inicio tuvo que ser y tuvo que venir de la percepción de hacer las cosas mal, en un segundo proceso se vinculó a no validar el orgullo (ego), invalidando así toda superioridad física, de inteligencia, de valor o moral. En ese estadio la mujer denigraba a los hombres cobardes o vagos, pero a la vez no los premiaban con halagos si eran más valientes o trabajadores que la media. Regulaban así al hombre a que «rindiese» lo justo o mediado sobre el resto de los hombres, donde 1. no tenían  que estar por debajo de la media, y 2. no tenían que sentirse superiores a la media. Las culturas orientales son más cercanas a tal cosmovisión y por ello son 1. más sociales o que dan más valor a la cooperación, y 2. están más basadas en la vergüenza que en la culpa (se llegan a suicidar por vergüenza), como de esta otra forma es en las culturas occidentales. Los países latinoamericanos tampoco parecen premiar lo excelso, tratando de rebajar en algún grado la tendencia al exceso de orgullo. Los países católicos tienen más o menos esa misma estela, pero mediado hacia la culpa, puesto que el orgullo llegó a ser considerado un pecado, mientras que los países protestantes se «libraron» de estas «dos correas» —culpa y vergüenza— y en la medida que el mayor valor era el rendimiento en el trabajo —cultura del trabajo—, a partir de una visión más individualista y por ello en la que entró en juego el orgullo propio. Tenemos así, y a primera vista, tres grupos o regiones de humanos que se reglan por tres posiciones a partir de los conceptos de orgullo, culpa y vergüenza. Huelga decir que dado que el actual estado de cosas es uno en donde predominan las culturas anglosajonas (Estados Unidos, Australia y parte de Canadá y Europa) sobre todo no católicas y sí protestantes —o algún estado de creencias cercano (luteranos, calvinistas, anglicanos)— la actual hegemonía cultural es hacia el individualismo y el orgullo, donde tanto el ego, para hacerlo crecer, como la culpa o la vergüenza, para aminorarlas, han de ser tratados por los psicólogos, los influencers o los maestros motivacionales (se me ha olvidado la palabra de moda inglesa), han de alentar el orgullo y el valor en el yo, frente a sus opuestos o procesos de retroalimentación negativa a nivel narrativo, que son la culpa y la vergüenza.

A tenor de lo dicho en el párrafo previo, la esencia de lo femenino tiende a lo más cercano a lo acéfalo, y en donde el principal componente en el cuerpo es la oxitocina —la madre trata de amar a todos sus hijos por igual—, mientras que el hombre tiende a lo que la testosterona le empuja: a darse el mayor valor posible sobre el resto. Esta dualidad tenía sentido en nuestros orígenes y parte de nuestra evolución, pero cambió totalmente cuando nos salimos de nuestro estado natural, al apostar o coger el camino hacia las civilizaciones, mediadas por la agricultura, la ganadería y el comercio. Esta división no quiere decir que toda mujer tienda hacia la izquierda en el eje horizontal de la gráfica, pero sí quiere decir que si una mujer quiere tener poder, ha de dejar de lado su lado de esencia femenina y jugar en los roles del poder, como así son los dos casos más recientes o cercanos de Margaret Thatcher o Angela Merkel (o ahora Ursula von der Leyen, presidenta de la Comunidad Europea), como representantes de la dureza, asertividad y rigidez). A la vez quiere decir, que si bien el mundo se rige más bien hacia el eje horizontal izquierdo, y por ello se podría considerar patriarcal, no hay que dejar de lado la idea de que las sociedades cada vez han ido más hacia posturas más humanistas e igualitarias, conceptos más propios de las esencias, acoplados o narrativas femeninas (anteriormente al humanismo, el cristianismo tenía sobre todo como base la piedad).

Esta sólo es la mitad norte del ecuador de las ideas, vayamos al sur, que es donde están las ideas más centrales.

El humano a nivel esencial no busca la verdad, sino que busca aquello que dé sentido a su vida, a sus visiones del mundo, a sus narraciones, y por medio de ello se «tropieza» con la verdad. Desgranemos esto. Bajo mis hipótesis lo que el humano llama yo o agente al mando del cerebro y su libertad, es un ente que la evolución y el cerebro creó en la medida de suplir dos contingencias: 1. la necesidad de creer que uno mismo tenía algo de control en un mundo complejo y caótico (locus de control), 2. como agente ante los otros al que achacar sus comportamientos y al que culpar o premiar (sentido de agencia). El primero está a un nivel más bajo del cerebro, pues nació antes durante la evolución (ahí están casi todos los mecanismos de defensaalief y los sesgos cognitivos), y el segundo es más reciente, y puesto que además es el ente que emerge en lo social. Este nació sobre todo a partir de que el humano diese uso de un lenguaje altamente simbólico y complejo como lo es el habla. Dado que es así, tal ente es antes narrativo que argumentativo. O sea, daba prioridad a las narraciones que a la razón. Sólo a partir de los últimos siglos, y desde el Renacimiento o la Ilustración, la razón ha querido ir ganando terreno a las narraciones. La actual situación es una en donde en la cual la identidad narrativa no puede morir, puesto que es una entelequia creada por necesidad de mantener la cordura, por el propio cerebro y la evolución, y en donde a la vez cada vez se trata de imponer más la razón y lo argumentativo, en detrimento de tal ente del cerebro y por ello de la cordura o la sanidad mental (pudiendo llegar, así, al nihilismo existencial, las crisis existenciales, la despersonalización y/o al realismo depresivo).

Las sociedades hasta ahora iban lo suficientemente lentas como para mantener en equilibrio la dualidad argumento/narración, esto es: las narraciones se reconstruían a partir de los nuevos hallazgos científicos, y las personas nacían dentro de unas culturas que aún guardaban o daban sentido aún a sus narraciones culturales durante toda su vida o la mayor parte del tiempo. Con la llegada de Internet —dada su alta velocidad y profusión del saber/argumento/narración, estando constantemente en transiciones de cambios de fase— tales narraciones pierden constantemente su legitimidad, con lo cual hay que estar constantemente reconstruyendo tanto las narraciones de las distintas culturas o identidades sociales, como la propia identidad.

¿Qué tenemos hasta ahora? El cerebro humano no ha cambiado, sigue bajo los signos de sus facticidades: necesita tener una identidad y esa identidad lo es en tanto que es social. El mundo, así, maneja «dos verdades» que no tienen por qué ser compatibles o ir a la par. Las ciencias humanas, de esta forma, se ven empujadas por estas dos estructuras de la existencia humana: lo que es —parte interna y profunda del ser humano— y lo que podría o debería de ser —parte más externa y social—. Las ideologías políticas tienen como base fundamentos filosóficos/antropológicos/sociales, en donde las narraciones se reestructuran a partir de ciertos conceptos como el de liberalismo o progresismo, o Izquierdas y Derechas, sin que tales conceptos nombren una realidad en el mundo —un objeto real o abstracto— , sino más bien al contrario, a partir de lo que han de ser las narraciones por las que se han de guiar las personas y el mundo. O sea, existe poca o ninguna verdad transfenoménica tras un concepto social, estos llaman más a la capacidad narrativa del ser humano que a los argumentos, en tanto que estos han de estar pareados a alguna verdad tangencial.

Ahora voy hacia el porqué del título.

Cada humano tiene una visión deíctica de la realidad, o sea, desde sí mismo. Cuando señala algo del mundo con su dedo índice, lo coloca en el centro de la visión del resto de las personas, que han de asumirse desde su perspectiva para saber qué es a lo que señala. En su origen este acto era parte de una señal honesta, puesto que se actuaba de buena fe hacia las personas que le rodeaban. Pero con el paso del tiempo tal «señalización» podía obedecer a engañar al resto del grupo, en base a algún interés propio. Este caso es una analogía en la dirección de hacer ver tres cosas. 1. la existencia de otros, en tanto que formando parte de aquello con los que uno quiere usar señales honestas o deshonestas, 2. propia perspectiva como la única «válida» frente a la del resto, pues cada humano es único a nivel corporal/vivencial/emocional, 3. ponerse en la piel del otro para tratar de analizar su visión del mundo. Bajo este último punto, el otro siempre nos habita en tanto que puede ir a la par de nuestros puntos de vista, o pueden ser nuestros contrarios. Más teniendo en cuenta que nuestra identidad narrativa se basa en nuestra capacidad de ser sociales, y movernos y expresarnos a tal nivel de la realidad cerebral (partes más nuevas del cerebro y diferenciadas de otros animales).

Para los efectos nosotros somos los protagonistas de nuestras propias vidas, y el resto son actores secundarios o extras de nuestra propia película o narración (concepto de ombliguismo —o sonder en el lenguaje de John Koenig (en YouTube)—, toda sociedad hegemónica ha creído ser el centro del mundo). En ese caso Internet y las redes sociales es aquel medio donde nuestra propia narración cobra sentido o lo pierde. Los otros, y sobre todo la otredad, son aquellos que tienen la potencialidad de cuestionar nuestro relato y por ello nuestra identidad. Las actuales guerras culturales son aquel estado en donde nos vemos «obligados» a formar parte de grupos, en la dirección de tener aliados que defiendan nuestra propia narración del mundo y por ello, de nuevo, nuestra identidad. Bajo tales reglas la realidad humana se dibuja y desdibuja —en tanto que narraciones legítimas o ilegítimas— constantemente a través del flujo de los datos y los hechos expuestos en Internet. De nuevo hacer ver que tales relatos no tienen por qué estar pareados con la realidad, sino sólo ser coherentes con las narraciones existentes en lucha. Quizás la mejor forma de analizar lo dicho sea a través de algunos casos de ejemplo.

Cada uno es una metáfora para los individuos con los que establecemos contacto. Procuran definir al ser humano como un agente dramatúrgico, alguien que por naturaleza es un actor que representa en el escenario de la vida.❞ Kenneth J. Gergen

Primer caso

El cerebro trabaja a través de meta-ideas de los objetos. Así si yo pido al lector que imagine una piedra, su cerebro no pensará en todas las posibles formas y tamaños de rocas, sino en cierta idea abstracta que abarque, más o menos, todas las características de una piedra. Está claro que no todas las personas piensan en la misma piedra, y en muchos casos depende de las rocas y piedras del lugar que uno viva. La cuestión se complica aún más si hay que tratar de definir un concepto abstracto e inexistente como el del liberalismo. Si me remito a la entrada de la Wikipedia inglesa, esta me dice que «el liberalismo es una filosofía política y moral basada en los derechos del individuo, la libertadel consentimiento de los gobernados y la igualdad ante la ley. Los liberales defienden una amplia gama de puntos de vista dependiendo de su comprensión de estos principios, pero generalmente apoyan los derechos individuales (incluidos los derechos civiles y los derechos humanos ), la democracia liberal, el laicismoel estado de derechola economía y la libertad política, la libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad religiosa, la propiedad privada y la economía de mercado«. Como el propio artículo confiesa, el punto de vista de cada persona, institución, grupo, cultura, país, dependen de la forma que tienen de comprender todos los conceptos subsumidos, lo cual si bien perfila cierta tendencia, no todo agente compartirá al cien por cien la interpretación que haga cada cual de cada uno de los términos. En ese caso el liberalismo es una narración que es construida por todos los agentes que hablen sobre él, en donde el concepto más aceptado de una época, es aquella narración que sea la más apoyada por todos. Tales cambios quedan manifiestos ante la idea de la existencia de un liberalismo clásico, otro de hace unas décadas y el actual neoliberalismo. Para ver lo ambiguo y lo abstracto que llegan a ser tales conceptos, Rusia y Estados Unidos son dos tipos de gobiernos liberales. Quizás como mejor se entienda todo sea a través de alguna analogía más sencilla: la paella es la suma de unos ingredientes, dependiendo de la cantidad de unos y otros, el tiempo en el que se han echado en la paellera, la paella será distinta en cada persona que la prepare (recurro a persona, gente y humano, para usar los géneros neutros). Sea como fuere, yo lo he colocado en la gráfica en las políticas de derechas y del lado masculino. ¿Por qué esto último? El liberalismo parte desde el individuo a la sociedad, mientras que en las izquierdas suele ser a la inversa (hoy el estado por defecto es el de las democracias liberales, o sea que las izquierdas socialistas y de centro son igualmente liberales de base). La hembra, casi desde que se inició la sexualidad, se ha visto impelida a ser parte de un grupo: sus crías, mientras que el macho se ha mantenido casi por siempre guiado por sus propios fines, aun así entre muchos mamíferos carnívoros (o entre los primates) se dan agrupaciones de solteros antes de formar su propio grupo. Sea como fuere, ha sido más bien de forma reciente a nivel evolutivo que el macho forme parte de grupos sociales, luego tiende a ser menos social.

Para entender mejor lo vacuo que puede ser un término como el de liberalismo, hay que tener en cuenta cómo se comporta cada país y partido ante el hecho que lleguen a sus costas inmigrantes. En situaciones tan concretas la narración implicada en el concepto de liberal pierde coherencia y cohesión. Lo mismo para otras grandes palabras o narraciones como bien, socialismo, humanidad, ecologismo, libertad, etc.

Segundo caso

Como ya he dicho en otros escritos, las mujeres y/o las feministas analizan el caso de la bofetada de Will Smith a Chris Rock desde los puntos de vista femeninos, mientras que los hombres y los antifeministas lo analizarán bajo otros ángulos. En unos y otros casos se buscan situaciones, vídeos y demás noticias de Jada Pinkett y Will Smith, por separado o ya juntos, que creen una narrativa que dé la razón a cada uno de los agentes o las identidades humanas nombradas. Ignora un vídeo y añade tal o cual noticia, y uno se montará «su propia película» que apoye y defienda su propia identidad narrativa en el mundo, que de paso será susceptible de echar por tierra la «película» que las identidades narrativas opuestas se hayan montado.

Tercer caso

El Xokas se ha hecho viral en estos días por su relato de las noches de fiesta, en donde uno de sus amigos, que no bebe, puede tener ventaja para ligar con chicas que ya están «colocadas» (colocada en Asturias y Galicia, por lo que he llegado a saber, quiere decir «puestas», o sea borrachas, pero bajo el supuesto que todas las personas al salir por la noche, los fines de semana, quieren «coger el punto», en el cual ni se está sobrio, ni totalmente borracho como para perder el control). La construcción de cómo yo lo he contado ahora «defiende» las palabras de El Xokas, puesto que los dos somos hombres, y en la medida que yo, como anti-feminista, estoy en contra de ciertas visiones extralimitadas de tal colectivo con respecto a la igualdad. Analizado a posteriori, pienso que tal discurso hiere a casi toda mujer, porque mantiene un lenguaje donde todo hombre busca tener sexo casi con cualquier mujer, cuestión por la cual se les puede cosificar, a la vez que las vuelve a todas iguales y simplificadas a un cuerpo con una vagina y tetas. Una vez que se parte de un cerebro herido, o sea emocionado negativamente, el resto del relato se puede terminar de construir desde las posiciones feministas cada vez más radicalizadas. Como persona, con cierto «refinamiento», yo nunca hubiera usado el lenguaje de El Xokas, y a ese nivel no estoy pareado a su discurso, pero en la medida que el feminismo se extralimita en sus conclusiones, me pongo más cerca de las palabras de El Xokas que las de las feministas. Seguramente estaría más cerca del relato de una mujer no feminista —no acorde con su lenguaje y su mensaje— que del propio Xokas, pero ese relato no es el que he escuchado en Internet, luego «modulo» mi relato como cercano al El Xokas y lejano del feminismo.

Lo último del discurso feminista hegemónico —a este respecto— es que las mujeres no tienen que dejarse ligar cuando han bebido, o por el lado contrario, que los hombres no tienen que ligar si la mujer está bajo los efectos del alcohol u otras drogas. Todo traspaso de tal regla es susceptible de ser una violación.

Cuarto caso

La actual guerra de Rusia y Ucrania…, o la invasión de Rusia a Ucrania…, o la operación militar de Rusia en Ucrania. Estas tres posibilidades de nombrar el conflicto ya nos posiciona al lado de un bando u otro. No quiero entrar al detalle aquí. Llamar la atención que es durante las épocas de crisis, conflictos o guerras, donde las versiones son más dispares y polarizadas. Donde más se polarizan las narraciones. Se sigue aquel viejo adagio de que lo primero que muere en las guerras es la verdad. ¡Como si existiese fuera de ellas! La narrativa de Putin ha ido cambiando a lo largo del tiempo, adaptándose a cada situación y circunstancia del conflicto. A la vez es lo mismo que ha hecho Zelensky, o el resto de los países u organizaciones. A la vez lo que está haciendo cada partido político en cada país a lo largo del tiempo de duración de la guerra y cada uno de sus avatares. Otros dos factores a tener en cuenta es desde cuándo hay que empezar a contar la historia, ¿desde hace unos siglos?, ¿unas décadas?, ¿desde 2014?, y el segundo factor es qué está en juego en tal guerra/invasión/operación. Al entrar en juego conceptos abstractos como tradición frente a globalización, imperialismo cultural norteamericano frente a cultura nacional, o la visión liberal de Estados Unidos frente a la de Rusia, el conflicto no puede —o debería— de reducirse al «simple» conflicto militar. Reducir o ampliar el relato, «modifica» el relato, bajo los conceptos de la teoría de la información.

Tras de este sencillo repaso a varias narraciones, uno puede llegar a la conclusión que la condición humana no puede ser reducida a una «tabula rasa», puesto que de toda narración emergen patrones que se repiten una y otra vez en todos. Uno se suele posicionar más cerca de aquellas posturas más propias al propio sexo o de su posición política. Si una postura vecina, y en principio conflictiva, se posiciona en contra de una otredad, entonces se sigue aquello de «los enemigos de mis enemigos son mis amigos«. En todas las historias parece darse cierta moral implícita, donde la del último caso es el más claro, puesto que, sea como fuere, el iniciador de una guerra —que no parezca ser justa—, pone a tal actor como el malo o el culpable de toda muerte posterior, sea del otro bando o del propio. La vida, así, parece ser el mayor bien a nivel general, y es posible que tal principio esté más cerca de lo femenino que de lo masculino, pues la mujer es creadora de vida. Esto a la vez viene dado a que en origen el alfa no medía las heridas o las pérdidas de los miembros de su manada, ante un ataque o defensa de su territorio, sino de los resultados de tales incursiones. A nivel individual el hombre suele ser más tendente a las imprudencias y por ello a los accidentes (incluido los mortales). Putin puede que haya forzado la situación actual para poder pasar a la posterioridad, cuestión que parece ser más propia de los hombres.

Las sociedades, por ello, han ido o han «evolucionado» desde posturas más masculinas a otras cada vez con unas reglas más femeninas, parte de tales cambios ya se dieron en nuestra condición más cercana a la animal. Siendo así, tiene poco sentido nombrar a tal tipo de sociedades como patriarcales. Lo puramente patriarcal eran las sociedades basadas en harenes (este aspecto se mantuvo sólo en unas pocas culturas), o con un sólo macho alfa. Lo que sí se han dado son sociedades de rasgos más masculinos que femeninos, pero desde posiciones nunca exentas de rasgos femeninos (basadas en la empatía y la piedad, por ejemplo, y allanando toda la suma de conceptos al de humanismo).

Conclusiones

Yo me he postulado muchas veces como anarco-primitivista, y por ello más pareado a las culturas acéfalas (a tal estado ya no se puede volver, sólo es una pretensión idealista, pues sólo era posible en sociedades muy pequeñas y aisladas). ¿Por qué ahora me empeño en atacar al feminismo si tal movimiento nace de la parte femenina de la humanidad? En su momento creía que el futuro tendría que ser más femenino, más maternal. Es la idea de base del socialismo, el humanismo y la globalización. Pero el feminismo de la cuarta ola, la nacida a partir de Internet, ha «mutado» a sacar la parte negativa de lo femenino y el feminismo: la agresividad relacional (también están llegando a la física), y ciertos conceptos que nunca se terminaron de aceptar, como el de cultura de la violación, pero que se han vuelto vigentes de tanto repetirlos. Bajo esta dirección la sociedad está yendo hacia la violencia estructural frente a la agresividad física. A un tipo de agresividad tan ladina, lenta y suave, que no se percibe como tal, pero que se hace latente para todos, y no sólo para los hombres —pues emerge desde el feminismo—, sino hacia todo humano o la propia mujer (la «estrategia» o la narración es la misma que la que se dio en la prehistoria: el feminismo castra simbólicamente el ego y la masculinidad del macho, a través de sólo remarcar sus errores y nunca sus logros, y en la dirección de que lo que emane en sus egos dañados sea la culpabilidad y la vergüenza de ser hombres). Igualmente siempre me he concebido como socialista y bajo su premisa de «lo que el humano debería de ser», superando los aspectos más negativos de su naturaleza, pero si por el hecho de que no han de existir las violaciones, y por ello no se «acepta» que es una apuesta evolutiva en un bajo grado —al igual que el 1% de la humanidad nace con la potencialidad para la esquizofrenia—, y si por ello se crea un tipo de agresividad relacional hacia todo hombre como potencial violador—según el lenguaje feminista—, entonces tengo que abogar por «defender» que sí tenemos una naturaleza y que hay que construir a partir de ella y no de lo que deberíamos de ser, y no bajo la falsa idea de que sólo somos construcción social, según el errado baremo feminista y socialista.

(Añadido del día 22. Arriba ponía el ejemplo de sumar un verbo —llevar— a una serie de palabras —perro-morder-hombre—, para completar una frase —narración— al añadirle una palabra más. En ese caso, quizás, feminismo es esa palabra/concepto que se ha añadido a la narrativa socialista y lo humano, desde hace unas décadas —encontré el libro que postula la idea de la encrucijada de los socialistas ante la caída del concepto de obrero: «Hegemonía y estrategia socialista» de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, y su apuesta por los movimientos del feminismo y el homosexual—, que quizás ya no debería de existir, una vez que alcanzó la igualdad, pues trastoca y desequilibra toda la narrativa/dialéctica del dual hombre/mujer, hacia uno de los lados, y en tanto que no hay un movimiento de los hombres —o nacen por necesidad de defenderse— tirando hacia su propio lado. En ese caso el sistema al completo tiende a la búsqueda del equilibrio, aunque en el proceso se tienda a la postura más extrema de la Derecha. Llevado a un cuento… el feminismo es el escorpión sobre la rana que es el socialismo, si bien al ser femenino no la aguijonea de golpe, sino que la está «envenenando» poco a poco, a través del roce de sus patas sobre el lomo de la inocente y confiada rana.)

Toda civilización hegemónica que ha existido durante la historia ha basado su éxito en dejar que calase su relato en el relato del resto de las culturas sumisas o dominadas, hasta llegar un punto que se volviesen indiferentes y unidad, como para que las personas asumiesen tales relatos como propios. Bajo ese aspecto la historia no es patriarcal o masculina, sino femenina, puesto que es de tal lado de la naturaleza humana que exista el relato y el concepto de la seducción. En ese caso mi miedo, lo que parece palpable, es que las multinacionales, y sobre todo las de Estados Unidos, están jugando ese mismo juego de seducción, donde cada Marca ha de tratar de imponer su propio relato, a cada colectivo al que va dirigido, y en la dirección que sea este el relato que se imponga sobre el resto de relatos. En la gráfica he colocado la globalización como apuesta de las dos posturas principales políticas —Izquierdas y Derechas— y del lado femenino, pero a tenor que la corporatocracia está como sistema o narración que es a la que se puede llegar desde las Derechas, sin que nadie tenga en cuenta que es un verdadero peligro y por ello un posible futuro distópico de la humanidad. Las «señales» apuntan a que vamos hacia esa narración, pues los Estados, las democracias y los individuos cada vez tienen menos poder, a favor de las grandes fortunas y sus empresas (neo-colonialismo económico). Por esto dije que Putin era el último humano (que no humanista), en tanto que ha roto la tendencia a la desaparición del papel individual y el papel de las fuerzas físicas (guerra) sobre las fuerzas femeninas, entre las que en su negatividad están la seducción y la agresividad relacional o estructural, que son las que ahora se manifiestan y que están creando el actual estado de malestar. En ese caso, como en todo sistema donde siempre emane la retroalimentación positiva y negativa, Putin está «moviendo» hacia lo masculino, la permanencia en el ser y lo tradicional, unas fuerzas que estaban desequilibrándose en exceso hacia su lado contrario, hacia el nihilismo, la muerte de los relatos —pérdida de la identidad— y lo negativo del lado femenino. Putin —o los nacionalismos— no buscan vencer, los agentes de los sistemas no tienen tal poder. Es el propio sistema —bajo sus estructuras y reglas— el que está buscando su propio equilibrio de las fuerzas en juego. Si el sistema no se llega a equilibrar por sí mismo, terminará por colapsar —al llegar a su estado crítico— en su fuerte tendencia a la retroalimentación positiva sin freno.

Este escrito sólo es un relato entre otros posibles relatos. ¿Existe lo que muestra la gráfica o sólo la he creado a tenor de dar más peso a mi propio relato? Que se valide o se invalide tal narración es lo que lo puede volver verdad o mentira. Como casi siempre, es una cuestión de fe y/o de que coincida con la propia cosmovisión de cada lector. Nada existe fuera del relato mas que sus estructuras. La mayoría de las veces es complicado discernir qué es narración y qué es estructura.

(Añadido del día 24. Un ejemplo de la indiscernibilidad entre estructura y narración es la esperanza. Si como he dicho arriba, estamos compuestos a nivel estructural del locus de control, por otro lado el sentido de agencia y en tercer lugar, y por medio de la inteligencia y la palabra, tenemos la capacidad de prever el tiempo futuro a muy largo plazo, la esperanza, como aquella capacidad de desearnos lo mejor, se cuela como subproceso relacional de la suma de todos los procesos nombrados. ¿Lleva tanto tiempo en el ser humano, a nivel evolutivo, como para haberse vuelto estructura?, o sea, ¿está a nivel genético y lo heredamos?, o por el contrario sólo se manifiesta como narración durante la vida de cada humano en particular. En otro caso…, ¿cuándo un humano se da cuenta que tiene que crear un cambio radical, pues repetir la misma rutina, con pequeñas variaciones de tanteo, no llevan a nada? Inteligencia quiere decir, en ese sentido, el probar algo totalmente distinto para alejarse de ese comportamiento viciado. ¿Este cambio hacia algo nuevo está relacionado con esperar lo mejor en lo venidero?, ¿o en uno se da el concepto de suerte y en otro se trata de dejar de lado el azar? e interviene más el agente como actor del cambio. Pienso que en la medida que dejar las cosas al azar es una pérdida de la capacidad para no tener el control sobre ellas, el locus de control implica, o tiene de acoplado, al concepto de esperanza, y por ello está a nivel de ADN, en las personas que nacen designadas hacia el optimismo, que es la apuesta mayoritaria, y por ello formando parte de la condición humana.)

Últimas conclusiones. ¿Quieres que el mundo sea como tú crees que es?, fácil, sólo tienes que adherirte al discurso hegemónico y creer en él como si fuera tu nueva religión. Como en toda religión, si la realidad no encaja con tal narración, hay que demonizar a los enemigos como los culpables (búsqueda de los chivos expiatorios), y como para que sea el caso que tal relato no se ajuste a la realidad como tú deseas. Bajo estas consignas en la actualidad —y quizás sólo en el primer mundo occidental— vivimos en la dictadura de la mayoría. Vivimos en el fascismo —y somos esclavos— de la corrección política. ¿No es extraño que Elon Musk quiera comprar Twitter para que haya una mayor libertad de expresión y se lo estén impidiendo de forma tan firme y ladina? (Añadidos del día 22) Twitter es la principal plataforma feminista, en la cual no existe la crítica hacia ellas, pues en cuanto detectan a un antifeminista, hacen que echen a tal persona, a la menor de que se percaten de algún hilo por el cual denunciarlo: es una plataforma de «piel fina». Elon Musk también es ese lado masculino que trata de equilibrar el sistema. Con respecto a la caída de público de Netflix ha dicho que «El virus Woke está haciendo que Netflix no se pueda ver» (esto me «da la razón» a haber dejado de ver series, en tanto que no es una paranoia personal). Suerte parecida está corriendo Disney Channel, igualmente woke, sobre todo sobre el tema LGTBI+, pues le están tratando de quitar poder en Florida. Todos estos planteamientos no son homófobos, sino que tratan de replantear que un colectivo de como mucho un 8% (otros lo sitúan hasta el 12%) de la población, ha cogido un protagonismo excesivo, ante problemas más graves en el mundo. Igualmente problemático es «detectar» a los LGTBI+ antes de la adolescencia o los excesos en los que cae la teoría Queer.

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