Cómo Ganar una Guerra – La Dimensión Moral
❝El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto.❞ Séneca
❝¡Triste época la nuestra!, donde es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.❞ Einstein
❝Cuando un hombre pide justicia es que quiere que le den la razón.❞ Rusiñol i Prats
❝La moral es lo que hace a uno sentirse bien y lo inmoral es lo que hace a uno sentirse mal.❞ Hemingway
❝La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano.❞ Voltaire
(La gráfica de la cabecera es la segunda —traducida— en el escrito compartido en la anterior entrada).
Sobre uno de los puntos del escrito previo con respecto al feminismo…, asumo que las mujeres también se levanten malhumoradas y heridas ante ciertos hechos provenientes de los hombres… La «culpa» es de Internet, pues antes en la vida diaria y monótona de las personas, los cambios alrededor de cada uno eran más bien pocos y muy distanciados en el tiempo. Si como dice el dicho «no es el veneno lo que te mata, sino la cantidad», Internet es esa cantidad excesiva de un veneno sobre hechos, que de otra forma no alterarían para nada nuestras vidas, pues no los llegaríamos a conocer, ni nos llegarían a afectar, quizás, nunca en la vida.
Tres de la tarde. He buscado el cómo llegué a ese escrito o al concepto de narrativas de guerra, y no lo he encontrado. Estoy todo el tiempo delante del ordenador haciendo cosas. Imposible recrear todos los movimientos. Encontré que busqué «historias de guerra», pero no sé si fue algo previo o ya buscaba «narrativas de guerra», en donde en el segundo caso cambié el primer término. Lo dejo estar. Voy al tema de los valores morales en las narrativas, pero estoy cansado y ya no tengo el mismo vigor y entusiasmo de anoche…, donde a la vez se suma que es un tema más delicado y complicado de tratar.
El escrito de Tone Kvernbekk y Ola Bøe-Hansen no hacen ninguna referencia al mundo emocional o ético de las narraciones de guerra. Pero a poco que uno lo piense, es lo más básico. Todo el mundo quiere opinar porque se ve implicado emocionalmente en las guerras. Cada noticia de un bombardeo masivo o de una cruenta batalla, trae a la mente de las personas —propiciado por los reporteros gráficos— la sangre, el dolor, y la injusticia. Puesto que mueren personas de los dos bandos, se busca el culpable de todo el mal. En el caso de la invasión de Ucrania, esa persona es Putin. En su mano está parar la guerra. Las personas esperan a que se percate de su «locura» y de que ha llegado demasiado lejos, pero no lo parece hacer. Esto lleva a la dinámica situacional, en donde a partir de un primer paso en una dirección entran en juego ciertos procesos, en los que ya no parecen estar en manos de nadie el pararlos. Voy a exponer varios casos morales y sobre qué es o no es justo.
- Pongamos que alguien te está atacando fieramente. Eres más débil que tu atacante y sólo puedes defenderte. Estás en el suelo y de repente ves algo que puedes utilizar de puñal…, te golpea cada vez con más saña y sin visos a que vaya a parar. Coges el improvisado puñal y le asientas un golpe, pero tu atacante en vez de parar, ahora te golpea cada vez con una mayor brutalidad. Te agarra del cuello y trata de ahorcarte. La situación «requiere» que sigas usando el puñal hasta que te termine por soltar. Al final la furia homicida te embarga y clavas el puñal una y otra vez hasta que tu atacante pierde tanta sangre que cae de lado, herido de muerte. Ante la ley has actuado en legítima defensa. La narrativa en tu mente es otra cosa…, tienes que creer que no tenías otra opción y que en ningún momento desmediste tu furia de forma ilegítima. Realmente fue así, ¿o la saña y el odio hacia esa persona terminó por ganar y sólo deseabas su muerte? De ser de esta otra forma… ¿eres mejor persona que tu atacante?, quizás ella al final no hubiera sido capaz de acabar con tu vida.
- No termino de entender que las personas den dinero a ciertos YouTuber. ¡A veces incluso 50€! Yo no veo relación entre el valor de lo que dicen con respecto al dinero que se les da; me parece, en la mayoría de los casos, desmedido. Se me ocurrió en estos días si algunos partidos políticos tienen personas que dan dinero a aquellos YouTuber que crean vídeos que van en la línea de sus discursos ideológicos. Rápidamente se piensa que de ser así, que cómo justificarán esos gastos, y además si tal proceder quedará registrado en algún lado, o sólo será parte de un dinero presupuestado para el uso y mantenimiento de sus redes sociales, donde no se especificarán los detalles. ¿Qué pensar de un lado y otro en esta extraña y oculta complicidad ideológica? No deja de ser otra cosa que una guerra de las ideas, donde al final se propicia que un discurso ideológico venza en las elecciones, frente a otros. Los creadores de contenidos no tienen por qué saber que esto ocurre, lo que sí notarán es que al hacer ciertos vídeos ganan más que con respecto a otros, y al analizarlo así, dirigirán sus discursos hacia aquello que les da más dinero.
- En uno de los capítulos de Dr. House, uno de sus ayudantes propicia que un dictador genocida muera. Intuyó que iba a crear nuevas masacres que acabarían con muchas personas inocentes. ¿Hizo bien? Fue contra su juramento hipocrático, el cual le exige salvar toda vida, dejando de lado todo valor moral y de la justicia. Faltó al cometido de su profesión de poner la vida como sagrada y por encima de cualquier otro valor.
- Vayamos al final de la película «Salvar al soldado Ryan». En las últimas escenas bélicas, los supervivientes del escuadrón que han ido a buscar a Ryan, se ven empeñados a matar a uno de los soldados alemanes. Si se ve solo esa escena, ellos parecen ser los «malos» al perseguir infatigablemente, y a costa de poder perder sus vidas, el tratar de acabar con una sola persona. Por este tipo de hechos llegué a la conclusión que Steven Spielberg es pesimista y tiene un punto de vista de la vida y del ser humano bastante negro. La historia de tal soldado nos remite a un primer encuentro en la que el escuadrón opta por dejarlo ir, y para no tener que estar cargando con él. Más adelante tal soldado se ensaña con el escuadrón tratando de matarlos uno a uno, disfrutando de sus muertes. Steven Spielberg parece remitir al ojo por ojo hacia algunas personas o actos realmente malvados. El propio espectador, y habiendo seguido la trama de la película, está deseando que lo maten. ¿Somos malos al desear la muerte de ciertas personas realmente «malas»?
- Imaginar ver que un adulto está pegando salvajemente, en un paraje solitario de una campiña, a un niño. Automáticamente nuestro cerebro se pone en acción y media para que el maltrato se pare. En un primer momento por medio de las palabras, después tratando de separar al niño del adulto, y llegado el caso que una cosa y otra no funcione, pegando al agresor. Lo que no sabemos es que el niño es bastante maligno y ha matado a su hermana hace unas horas, y el padre ante tal acto, al final ha dudado si la muerte de su propia esposa —en un extraño accidente— hace casi un año, no fuera además causa de su malvado hijo. ¿Ahora tiene más sentido la agresión con la que fortuitamente nos hemos encontrado?
¿Qué hemos visto arriba? ¿Las historias dependen de cómo yo las haya narrado? Si las hubiera contado otra persona y desde otros puntos de vista, añadiendo u omitiendo datos, ¿seguiríamos pensando lo mismo en cada caso? Sin duda la forma de contar las historias, y por ello las emociones, el posicionamiento y la cosmovisión del mundo del narrador, influyen en nuestra propia forma de ver a los protagonistas de cada una de las narraciones. ¿Y si algunos YouTuber sí saben que parte de su dinero ganado viene de un partido concreto?, ¿cambiarías tu opinión sobre ellos?, o sólo si ese dinero viene de un partido político que para ti es odioso, por ser la postura ideológica contraria a la tuya. ¿Y si en el caso de la historia de la película de Spielberg viviésemos en un mundo donde Hitler hubiera ganado y los Estados unidos hubiera sido, por ello, parte de los aliados que querían acabar con la ideología a la que ahora pertenecemos? Y si el niño mató a su hermana y su madre porque en realidad lo querían matar a él. O en el caso del capítulo de Dr. House, la muerte de tal dictador llevó a su país a la inestabilidad y al final a una cruenta, larga y sanguinaria guerra civil.
No juego con vuestras mentes. Los judíos fueron tomados por los «malos» de la historia, pues acabaron con la vida de Jesucristo. Si cuando fueron atacados por los Romanos hubieran vencido, y esta primera victoria hubiera sido la precursora para que los pueblos árabes se enfrentasen unidos contra el Imperio Romano, al final y en la muerte prematura de tal Imperio, el cristianismo no hubiera prosperado en Europa, como para que al final se crease el odio que duró siglos hacia los judíos —al perder la guerra el pueblo judío, Roma dictaminó, y como castigo, expulsar a los judíos de sus tierras a los confines más lejanos del Imperio (por ese entonces el cristianismo no formaba parte del Imperio, tal decisión fue para que sirviese de ejemplo para otros pueblos que se rebelasen)—. Finalmente el holocausto no se hubiera dado. Toda la historia hubiera sido distinta.
En unos casos y otros a lo que quiero llegar es que todo hecho concreto suele partir de atrás, del pasado, y por otro lado, como igualmente dicen Tone Kvernbekk y Ola Bøe-Hansen, ningún relato está realmente acabado, pues todo proceso histórico traerá distintas consecuencias en el futuro, donde quizás las tornas de quién sea el «bueno» y el «malo» cambien en nuestras mentes. La magia y la maldición de las narraciones es que cada agente sólo sabe ciertas cosas, y no otras quizás más vitales, con lo cual ningún relato humano nunca es un calco de los hechos tal como fueron —o son—, sino siempre versiones reducidas, y en donde además cada persona cambia con el tiempo a dos niveles, el social y el personal, lo que propiciará a que los relatos en los que en su momento creía, ya no tengan la misma legitimidad, coherencia y consistencia. O en otras palabras. Son nuestras propias experiencias las que modifican las formas de sentir el mundo y es esa forma emocionada del cerebro sobre la realidad la que nos construye una identidad. Los relatos siempre hablan de identidades, y esas mencionadas siempre se van a referenciar con respecto a nuestra propia identidad. En un caso concreto y cruento… una mujer violada con una gran violencia psicopática, cambiará desde ese momento su narrativa hacia los hombres y la sociedad al completo. Nadie la puede culpar.
Lo dicho hasta ahora parte de la idea de que la apreciación moral de los hechos dependen 1. de cómo los narradores presentan sus historias, y 2. la posición moral e identitaria del lector u oyente. De ser así, ¿cómo saber que la historia o nuestras mentes no están distorsionadas? En el segundo caso lo habitual es que hablemos de tales temas con nuestros familiares y amigos, y quizás ellos propicien que tomemos una postura más mediada o neutra, pero en el primer caso, pocos o incluso quizás nadie, tenga todo los hechos, uno por uno, como para saber realmente cómo es la realidad con respecto al relato que nos están contando. En este caso, y si realmente nos queremos implicar —y tenemos el tiempo y los medios… y siempre y cuando partamos del hecho que muchas pruebas se habrán destruido o alterado—, nos pondremos a investigar por nuestra cuenta. Sea como fuere, este proceder es el más raro, ya que pocas personas son tan «obsesivas» o dedicadas como para llegar a ese nivel, a la hora de tratar de validar las narraciones que a sus oídos llega.
En estos días se habla de los comentarios de Rigoberta Bandini sobre la película «Notting Hill», un clásico en las películas románticas, arguyendo que ahora le parece machista. Desde luego la película sigue siendo la misma, con el tiempo han cambiado dos cosas, 1. la percepción que ha impuesto el feminismo sobre la sociedad, donde ahora ellas son las narradoras, y 2. su propia mente, ya sea porque ha madurado, o bien porque su mente se ha adaptado al lenguaje feminista. ¿Ha «despertado» o ahora es cuando está dentro de Matrix?, cada cual dará su opinión a partir de ser mujer, feminista, u hombre o antifeminista. Luego ¿no existen los relatos en tanto que sean las referencias de unos hechos históricos?, y puesto que deberían de ser iguales para todos. Nuestra perspectiva y emocionalidad lo cambia todo. ¿O no?
En el caso de la invasión de Rusia a Ucrania se manifiesta el patrón del «matón» que se mete con alguien débil y que sólo estaba a sus cosas. Esto remite a que sí parece haber cierta moral que es innata y que además es universal —asumiendo que el ruido del ADN y la evolución hará que ciertos individuos no nazcan con estos patrones—. A estas alturas del conflicto, por otro lado, ya no es tan legítimo argumentar que Ucrania sea la débil. Tal parece que sea una lucha entre iguales. Lo que le falta a Ucrania en armamento lo suple con su fiereza y su alta moral, aspecto de los que carecen los soldados regulares e inexpertos rusos. Queda en cuestión si «estaban a sus cosas» o no. O desde la otra perspectiva, si Putin tiene algún grado de razón al decir que se estaba atacando indiscriminadamente a los ucranianos pro-rusos, y si realmente que Ucrania formase parte de la OTAN era una amenaza sobre Rusia. ¿He distorsionado la narrativa?, ¿estoy tratando de influir?, no lo sé, y no. Sólo trato de hacer ver que toda narración de una guerra tiene demasiadas zonas grises como para realmente posicionarse creyéndose en el bando de los «buenos». Tone Kvernbekk y Ola Bøe-Hansen empiezan su escrito con la guerra de Vietnam y Estados Unidos, en tanto que aunque a nivel estratégico lo hubiera estado ganando Estados Unidos, al final fue el perdedor, porque la narrativa que imperó en su momento es que fue una guerra desigual e injusta. En ese caso, y aunque Rusia gane la guerra, y se haga con unos territorios, para el resto del mundo ellos son los perdedores, desde el punto de vista de la narrativa de los Estados Unidos, sus aliados y la mayoría de los ciudadanos pertenecientes a tales países. La narrativa que yo he «defendido» en mis escritos, es que independientemente de la guerra física, hay una segunda guerra, que es la económica y contra la globalización, y esta guerra la parece estar ganando Putin. Sobre esta «guerra» no se habla, en tanto a qué conlleva el que gane uno u otro, y por ello adultera la narrativa de la guerra física. ¿Si se tienen en cuenta las dos guerras puede hacer que la gente cambie su punto de vista sobre la física? En teoría no. A mí no me «interesa» y sí veo como indebida y cruel la guerra física, pero en un mundo que todo es gris, Putin tiene parte de mis simpatías por lo bien que está operando en la guerra económica. Esto lleva a otro aspecto de las narraciones… El papel de los héroes. En las últimas décadas los héroes ya no son tan «blancos» —el blanco es luz, y lo negro oscuridad…, no buscar connotaciones racistas a tal uso de los colores—, nos son un lechado de virtudes, donde el mal ni siquiera los roza. Dr. House es un genio, pero en su falta de madurez hace daño a sus allegados y amigos (me identifico con esto). Otros casos son los protagonistas de «el club de la lucha», «Breaking Bad», o el carismático superhéroe «Deadpool» o el antihéroe «The Jocker». Parte de la muerte de los relatos puede haber venido dado a que la humanidad ha madurado como para comprender que nada es blanco o negro, que en definitiva todo es gris…, y si es así, ¿por qué asumir que Estados Unidos y sus aliados son los héroes, y sólo Putin es el malvado villano? Bajo mi narrativa vivimos en un nuevo imperialismo cultural y en los negocios, donde tal desbarajuste parte de Estados Unidos y sus aliados. Se supone que siendo europeo debería defender tal «bando», pero antes que europeo soy obrero y una persona que no quiere tener grandes posesiones, y en esa dirección no puedo posicionarme al lado de tal bando. Me posicionaré al lado de aquel que trate de acabar con el actual estado de cosas. Quizás el mundo se vuelva a asentar en el mismo nivel de injusticias y desigualdades, sí, pero por lo menos ahora tendré la motivación de luchar contra aquello en lo que no creo.

Hoy se pone al débil por delante de lo justo, cuando no hay nada más débil que la justicia, y en donde además el débil no siempre es justo.
Todo político, de ser honesto y digno, debería salir del poder con el mismo nivel adquisitivo que cuando entró en el poder.
La democracia es la dictadura de los ingenuos que creen que su voz y voto cuentan para algo.
No era la finalidad de este escrito el mostrar mi propio relato. No trato de ganar «adeptos» a mi causa, ni trato de justificarme. Pero quizás desde una posición única y personal se habrá comprendido que es imposible ser imparcial a la hora de escuchar o contar un relato. Todos los relatos están siempre manipulados para contar las cosas a conveniencia de aquel que los cuenta, se sigue aquello de que «cada uno cuenta la boda según le ha ido». No hay nada fuera de los relatos. No seamos tan inocentes. Todo relato no es el calco de una realidad incontestable y real de los hechos sucedidos en el mundo. No existe la historia de aconteceres humanos. Existe la historia emocional de los seres humanos y en tanto que las emociones siempre son muy personales e individuales. Solo existe la historia emocional contada desde cada una de las culturas humanas. Ni la rusa ni la anglosajona son la mía, luego realmente no me emocionan.


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