Etiquetar e Interpretar V - Escrito Fallido
Este escrito empezó bajo el intento de hacer un breve resumen a lo que debería haber sido el penúltimo tema de los presentes escritos, pero se fue por otros derroteros, con lo que lo dejé abandonado, bajo la idea que lo podría dejar de lado. Al final he optado por ampliar temas y así a la vez aclarar ideas que vienen de atrás. Pero antes de entrar en el escrito, dejaré algunas reflexiones sueltas.
(Estoy perdido con este escrito. Lo publico para mostrar en los “líos” mentales en los que me meto, y de los que a veces no sé salir. Mi estado actual de la memoria me impide darle una forma coherente. Ya no sé cómo hilar todo este desarrollo tan confuso, donde además faltan temas o detalles que tratar (añadidos entre párrafos, apuntando ideas). Abajo, en mis escritos, voy soltando ideas y apuntando frases que han de terminar encajando en algún lugar, o las pongo como frases en la cabecera. Si acabo este escrito, borro el actual y le doy otro título.)
I
Leyendo o escuchando a cientos o miles de autores, pensadores, filósofos, politólogos… ¿qué pueden tener en común sus ideas?, que tienen poco o nada en común. Si se supone que la razón es el mejor método para llegar a la verdad, qué falla, si no la propia premisa que la razón es el “mejor” método para alcanzar la “verdad”. Me refiero, ¡claro!, a verdades humanas o sociales.
II
Si se juntan todas las minorías, más el feminismo, se llega a la paradoja que ahora la minoría a la que es “legítimo” atacar, es al varón blanco occidental, que apenas si se defiende, pues desde hace tiempo le hacen cargar con un sentimiento de culpabilidad sobre todo el pasado humano. ¿No se produce un efecto soterrado de linchamiento?, de jauría, de acoso y derribo. Las películas, las series, la ficción, ahora, tienen cuidado de poner de “malo” a alguna minoría o a la mujer. En la actualidad el papel del malo lo tiene que hacer un varón blanco de corte occidental. Habrá quien piense que es una posición compensatoria, pues hasta ahora podía decirse que era al revés, pero ¿cómo equilibrar el actual desajuste? A cualquier escritor, guionista o director le puede la prudencia, pero, bien visto, ¿no podría ser tomado como cobardía?
III
Hay una teoría literaria que dice que los mensajes de los relatos están más allá de los autores. O sea, que a veces estos desconocen su “verdadero” mensaje, o en otro caso que tiene varias lecturas, las cuales no tienen por qué coincidir con las de su autor. Cuestión a parte es si el autor consigue transmitir lo que pretendía, muchas veces su mensaje se diluye, se pierde o se pervierte. No me excluyo. Toda crítica escrita en tinta implica a la propia crítica (esta frase tiene una sonoridad extraña). Hace tiempo hablé del concepto “signifyin(g)“. Si se hace una ironía de una ironía…, ¿se desvela lo que la ironía inicial no es?, su negación. Si a alguien se le dice con cariño “¡anda, tontín!” ese tonto es como cuando se golpea ligeramente a alguien en el hombro, como gesto de complicidad, y en sustitución de un “te comprendo y te aprecio”, pero ¿y si la ironía sí esconde el mensaje de llamar a la persona “tonta” o el golpe quiere ser “real”? Se produce un juego de espejos, de reflejos reflejados, tal como dice el concepto de “signifyin(g)”; en definitiva que es como ponerse la máscara de otra persona, para al final poner una segunda máscara encima de esta, que represente a la de uno mismo, (igualmente implícito en el concepto de metalepsis). Creo que ese es el caso de la película canadiense “Violation” (2020, y escrita y dirigida por Madeleine Sims-Fewer —la propia actriz— y Dusty Mancinelli). Es una película que puede trastornar (remarcada por su música y la inversión o la superposición de planos, que recuerda a las películas de autor —Lars von Trier, Peter Greenaway, David Lynch, Ingmar Bergman y Kubrick, más en la dirección de los dos primeros—) y que muestra abiertamente erecciones, luego no es una película para cualquiera. (Descargar película, descargar subtitulo —italiano y traducido en castellano, pero en automático y falla las correspondencias gramaticales de género, se queda para otro repararlo, a mí me vale).
¡¡¡Spoiler!!!
Tal película tiene dos lecturas: 1. nadie comprende la soledad de la persona violada, ni las propias mujeres, soledad y aislamiento mental que nunca se logra romper. 2. El feminismo —¡atención a la paradoja de que el término feminismo sea masculino!— ha desmedido o se ha perdido en su retórica, de tal forma que él mismo crea aquello que trata de evitar (la hermana de la protagonista le avisa de la situación en la que está, que es “peligrosa” y puede crear problemas, ella se desentiende y entra en el juego del que ha sido avisada). El feminismo capta esa dimensión, pero no se autocuestiona, puesto que perdería credibilidad (postura de la protagonista ante lo que le dice la hermana a posteriori; e incluso ella misma se debe de haber llegado a cuestionar, pues tras de los actos, se llegó a su marido, con el que quiere tener sexo, pero estando en conflicto su relación, él resolutivamente se lo niega, cosa que ella no hizo con su cuñado). En esa dirección, tras los acontecimientos, actúa de forma brutal sobre su opuesto, que es el macho, pero al final se ve aislada incluso por la propia mujer, que ya no puede llegar a comprender su lenguaje (su hermana, que no ve en lo ocurrido una violación, sino un juego en el que ella misma ha confundido a su propio cuñado; igualmente cuando la protagonista se mete en la discusión de una pareja y la mujer aparta a “su” hombre de las arengas de la protagonista), cuando se supone que parte de la esencia del feminismo es crear un lenguaje que les haga comprenderse entre ellas. Las ultimas partes de la película muestran la falta de conexión de la protagonista con el mundo social, que puede ser por el punto uno o bien porque ha perdido contacto con la realidad, como muestra el punto dos. Caben más lecturas, tantas como individualidades humanas haya, por ello la narrativa siempre estará más allá de sus autores.
¡¡¡Fin de Spoiler!!!
Algo paralelo se deduce del acoso en Internet, del cual se habla en el documental “Netizens” (Internauta, 2018, es muy partidista, muy desde la mirada feminista: parecen escoger a una de las mujeres más para dar pena —por su pasado e infancia con deformaciones físicas— que para que nos sintamos identificados —es una opinión personal—), en donde las mujeres dicen estar desatendidas por la policía y la ley, ante las nuevas situaciones que se dan en Internet, y dado que estos estamentos aducen que si te expones en un medio público, eso ya puede conllevar ese tipo de problemas. Sobre todo porque entra en conflicto la libertad de expresión y el derecho a la privacidad.
III
Las leyes ya no parece que sepan manejar tanto caos y complejidad. Un caso que nos sucede a todos es que nos llamen al móvil compañías telefónicas y otras empresas, sin que se les haya solicitado. Lo mismo que te saturen el correo electrónico, o que los bancos den tu teléfono a compañías asociadas de seguros, etc. Se meten en tu hogar, en tu tranquilidad, en tu teórico lugar de confort. Debería de ser considerado como una violación a la intimidad, pero no es así. Los propios sistemas de seguridad de los ordenadores te bombardean de publicidad de otros productos de su compañía, comportándose como aquello que ellos mismos tratan de evitar. Cada vez tiene todo menos sentido.
Ese es el caso de la nueva posibilidad de intercambiar rostros en los vídeos y las películas (deepfake). Ahora basta que hayas hecho varios vídeos o hayas dejado varias fotografías de tu cara en Internet, de frente y perfil, para que cualquiera te pueda poner en una película porno, ya sea para su propio disfrute o para subirlas a sitios porno, ya sea como venganza o por simple juego maquiavélico (es complejo hacerlo, por ello aún no se está haciendo mucho, sobre todo hacerlo bien…, hay bastantes chapuzas). En la misma dirección se ha ido creando un software para duplicar la voz de otra persona. Al final la compañía “Adobe”, la misma que Photoshop, logró un resultado totalmente indiferenciable del real, pero retiró tal programa, dado que es un software peligroso, pues junto a la posibilidad de cambiar partes del rostro —en ese caso con tan sólo cambiar los labios—, se puede cambiar lo que se dice en los vídeos históricos, pudiéndose alterar por ello la propia historia, si así interesase (ya se ha hecho en el pasado con las fotografías).
IV
Es contradictorio alentar el estoicismo y a la vez clamar lo dionisiaco, como así lo he hecho en el escrito anterior. No tengo porqué tratar de racionalizar tal incongruencia, puesto que trato de cuestionar la razón y su eterno “deseo” de dar a todo un orden. Tal aparente contradicción es la que sale a colación en fiestas como Halloween o los carnavales (o las noches de los fines de semana, cada vez más carnavalescas), frente al resto de los días. Al abrigar en nuestras “almas” esas dos naturalezas, no somos capaces de encajarlas en una sola realidad. Somos ese compendio del desorden que tiende al caos o del caos que se aviene al orden.
Voy a tratar de unir varias de las líneas de pensamientos de los escritos, para así hacer ver el por qué las he traído a colación.
En el anterior escrito, bajo la metáfora de la cola blanca como pegamento de dos maderas, he tratado de hacer entender cómo y porqué el lenguaje tiene una carga, de la que no nos percatamos a simple vista. A la vez por esa metáfora se puede comprender mejor qué es la cognición implícita. Si por un lado estuvieran los instintos y por otro las palabras, ambos lados no se podrían comunicar. En realidad la palabra nació a partir de ese cerebro con instintos y emociones, luego cada palabra, al principio y como signos simples, ya portaba una carga de unión entre la palabra, o partes del cerebro que iban emergiendo como neocórtex, y las partes antiguas. En ese principio, signo y significado eran unidad. En parte la propuesta de Chomsky es que hubo un momento en que se creó, como quien dice, una fisura, una rotura entre el signo (palabra) y el significado (instintos y emociones). Quizás esto vino dado por la empatía o su ausencia. Un humano no puede captar el dolor del otro, a no ser que él mismo haya pasado por ese mismo proceso. Alguien con la dentadura sana de por vida, nos sabe cómo es un dolor de muelas. Si hubiera una palabra o sonido gutural para dicho dolor, otra persona que ya hubiera pasado por tal dolor, “comprendería” tal sonido bajo la unidad signo/significado, en otro caso alguien que no hubiera pasado por tal dolor vería (entendería) el signo, pero no comprendería el significado. En ese cerebro ya se ha creado un divorcio entre signo y significado. El único camino que le queda a esa persona es asumir el dolor ajeno por medio del signo (una palabra que lo nomina), aunque no comparta su significado. Pero en este proceder emerge la posibilidad de usar el signo como ventaja: decir que tengo dolor sin tenerlo, si es que por ello me favoreciera en algo. Nabokov dijo que “la literatura no nació un día en el que un niño neandertal llegó diciendo “¡lobo, lobo!” y había un enorme lobo gris detrás, la literatura nació un día que un niño llegó diciendo “¡lobo, lobo!” y detrás no había ningún lobo”. Mantener esta frase bajo la idea que una cultura son las palabras que una sociedad dada maneja como relato, sin que por ello pueda haber implícita una realidad, sino aquello que un pueblo quiere mantener de sí mismos como su realidad, como su identidad. O sea el divorcio entre signo y significado, en su aspecto negativo, puede implicar la mentira, pero a la vez puede implicar el respeto que ha de guardar una persona hacia otra, sobre su unidad signo/significado, a través del signo que es una palabra o etiqueta. Si una persona amada siente dolor, yo puedo no sentirlo, pero la creo y trato de “sintonizarme”, de conectar con su dolor, tan sólo por medio de “sus” palabras o signos, que es con lo que me lo hace saber.
Significado proviene de signo y este de señal, pero que si recurrimos al proceso evolutivo proviene de señalar algo con un dedo. Llevándolo más lejos, la palabra “sentido”, sinónima de significado, igualmente ha de provenir de señalar. Cuando un cerebro (persona) señala algo, no hay duda qué quiere señalar y qué intención tiene al señalar el objeto. Por ejemplo, si un humano de la prehistoria viese una serpiente sobre una rama y un compañero estuviese cerca, haría un sonido gutural de peligro y señalaría a la serpiente. El significado -cargado con una intención significativa- en su cerebro profundo es unívoco, e igualmente lo sería para su compañero en cuanto girase su cabeza para mirar a qué señalaba su amigo. Detengámonos en el cerebro del receptor del mensaje. En un primer proceso, o en el cerebro profundo, se crearán las “órdenes” o disposiciones para girar la cabeza, lo más adecuadamente posible en la dirección a lo que el dedo señala, pero los procesos en el cerebro son lo suficientemente rápidos para que lleguen al prefrontal y este trate de “buscar” su propio “significado”. O sea, el prefrontal crea suposiciones de lo que esté tratando de comunicar la otra persona. (Desde uno de mis escrito sobre este tema).
Retomo el tema de qué es la cognición implícita y su aparente dualidad de no-palabra y palabra. Los sueños no son con estas, o no son su base, sino que son con imágenes. A la vez las imágenes tienen ciertas cargas emocionales e instintivas. Una palabra de un idioma se une al cerebro profundo, a cierto instinto o función del cerebro y el cuerpo, de tal forma que para el cerebro profundo palabra y significado son unidad, como para que sea la forma en que procese la información, teniendo la capacidad de “convertir” ese contenido en palabras, cuando uno se despierta. O sea, los sueños “mezclan” imágenes significativas, donde realmente aún existe la unidad de signo/significado, creando nuevas ideas que tienen concatenadas ciertas palabras, a modo de un nuevo concepto, y al despertar lo solemos hacer sólo con las palabras y los nuevos conceptos, que a veces nos son “entregados” como metáforas o analogías. Aun con todo, lo que en nuestro cerebro aún tiene algún lazo de unidad entre signo y significado, al despertarnos con una idea nueva, en la medida que se las “entregamos” a otras personas, al hablar o al escribirlas, estas personas puede que ya no vean más que los signos… que sólo vean las palabras, y con el “peligro” que puede que ocurra que el resto de humanos nunca “vean” o capten esa “verdad” personal (creo que esto es lo más general).
El que ciertas palabras sean significativas para todos (o por lo menos hasta hace unos siglos, pues cada vez hay un mayor divorcio entre los signos y los significados, por la complejidad a la que está llegando el humano) es dado que al nacer, cuando el cerebro capta a qué se refiere tal signo, tal palabra, esta se conecta a partes muy antiguas del cerebro, como es el caso de madre y que se conecte con la función que hace la impronta. Restando excepciones (hijos sin padres, cuidados en centros habilitados para huérfanos), todos tenemos la misma carga significativa para la palabra madre, porque al adquirir el lenguaje la palabra madre se ha pegado, soldado (en realidad conectado, pero trato de mantener la metáfora), al concepto que contenga la función de la impronta. Es por esto que se pueda hablar de arquetipos…, primitivas, si el primer concepto no se ajusta a todos o incomoda. En el lenguaje de la filosofía, a tales identidades, se les llama universales, dentro de teorías innatistas. Un problema no resuelto que el humano sigue arrastrando, si bien he de decir que defiendo que se dé cierto innatismo en ciertas primitivas, pero no implica que todo concepto, o universal, lo sea. De alguna manera nos reduce aún más en nuestra animalidad, ya que parte de las que nos definen están dentro de todo animal dentro del orden o género al que pertenecemos.
Hogar, Sacrificio
Si el lenguaje tiene tal carga, entonces a la vez la cultura en la que uno nazca es una segunda capa de conexión, no ya emocional, de unidad de signo y significado, sino sólo de conexiones significativas más difusas y abstractas. Un problema que existe en la actualidad, en las últimas generaciones, es que han creado una rotura casi total con todo el pasado. Al pensar o sentir que todo lo que se haya dicho hasta ahora carecía de significado, y dado que la ciencia ya casi no tiene ninguna conexión con el saber del pasado. O sea, parece una pérdida de tiempo el entender o estudiar los planteamientos físicos o cosmológicos de los griegos, porque no sirven de nada, o si acaso para darlos como inútiles. Algunas personas creen que habría que volver a poner la historia en un nuevo año cero, puesto que ahora es donde hemos empezado a entender la realidad. Pero ¿qué tenemos ahora?, datos y más datos, en muchos casos sin ningún significado. ¿Qué entidad maneja simplemente datos?, la máquina, el ordenador. El progreso humano, según esta regla y teniendo en cuenta que yo no creo en el uso del concepto de progreso, sólo nos llevará al hombre máquina?, a unirnos a la máquina y llegar a estados ciborg, a la unión de la máquina con la carne. En esa dirección cada vez habrá menos palabras que se unan a partes antiguas del cerebro, pues igualmente se plantea la idea de los úteros artificiales. ¿Sería posible un estado en donde las partes más antiguas del cerebro ya no se comunicasen con esa nueva interface de hombre/máquina? De ser así… los sueños -con su carga de imágenes/emocionales— ¿podrían tener contacto con las palabras o el nuevo lenguaje que se usase?, de darse tal rotura, ¿se mantendría la creatividad humana?, o esta sólo barajaría (computaría) meros datos, como así lo hacen las máquinas. Toda máquina computando los mismos datos llegan a los mismos resultados. Bueno para alcanzar una ética universal, malo en tanto que se habrá perdido la azarosidad que implica el cómo está conectado cada cerebro individual, que es lo que lleva a la creatividad, a conectar conceptos o cosas en apariencias “inconectables”. Se pierde la qualia, las conexiones altamente improbables que se dan en los individuos.
Lo que trato de plantear es la imposibilidad de tal sistema. Retrocedamos más en tales cuestiones. En escritos atrás dije que el humano nació con unas pocas palabras y poco a poco ha ido usando cada vez más. Dije a la vez que los lenguajes sencillos crean menos ambigüedad. En el momento que se dio esa rotura entre signo y significado, a la vez nació la posibilidad de dar otros significados a las mismas palabras. En un primer momento por el hecho de que todo individuo es único y siente de una forma distinta la realidad. Muchas palabras tienen varios significados. Ya mostré que la frase “los sueños de la razón produce monstruos”, puede tener dos significados, dada la polisemia de la palabra sueño. En informática el lenguaje es reducible a ceros y unos, que remite a las puertas lógicas (del semiconductor que es el silicio) a que esté conectada (cerrada) o no esté conectada (abierta) una conexión. Siendo reduccionistas, nuestro binario no son las conexiones neuronales, sino algo más significativo, como es el dolor y el placer. ¿O es dolor y ausencia de dolor? Fijarse que contestar de una manera u otra a esta pregunta ya implica ser hedonista (lo primero) o estoico (lo segundo), ya implica formas de comportarse y entender la vida. Siguiendo la lógica que trato de mostrar. ¿Sería lo mismo tener una información, algo así como que se encienda un piloto, de que hay que vaciar la vejiga, con respecto a sentir molestias o incluso dolor? Para el caso, esa teórica interface neocórtex/máquina, recogería esa información ¿cómo datos o como dolor? Lo que trato de hacer ver es que las capacidades del prefrontal nacieron como toma de conciencia, de poner la atención y dar el tiempo, a un requerimiento del cuerpo o algún sentido. No tenemos conciencia del hígado u otros órganos, los tenemos de aquellos que “nos” requieren, que requieren de un tiempo para una acción. Nuestra conciencia tiene más “contacto” con la vejiga que consigo misma. La conciencia sabe, ya orinando —de alguna manera que no entendemos— que la vejiga aún no se ha vaciado y cuánto le puede quedar para que se vacíe, ¡a ciegas, por sensores que realmente no conocemos! Pero paradójicamente no sabe qué hacer consigo misma, cuando no tiene nada que hacer…, ni sabe desconectarse, ni sabe evitar la rumiación en la que suele caer. Esto no lo tiene implementado de base, no forma parte del ADN, lo tiene que aprender durante la vida, y supuestamente las religiones orientales han sido más óptimas para poder llegar a tales tipos de control. En definitiva, que el neocórtex —en concreto el prefrontal como conciencia—, si bien se puede desconectar de los significados, su función principal sigue siendo básicamente cuestiones muy básicas, instintivas y primitivas del control del cuerpo, y necesita un sistema intermediario de transcripción de un lenguaje binario dolor/placer, que un mero sistema y lenguaje máquina difícilmente supliría, sin perder algo por el camino… y donde eso que se perdería serían los significados. Más conclusiones y paradojas en esta línea ya serán analizadas en el último escrito, donde se entenderá mejor qué quiero decir aquí. Baste adelantar que la teoría de la cognición encarnada, viene dar al traste con tales planteamientos, pues estamos empezando a comprender que no hay por un lado un cerebro que procesa y por otro un cuerpo, sino que todo el cuerpo es un sistema de procesamiento y por ello de cognición. O dicho de otra forma, el cerebro es todo el cuerpo…, y según las últimas teorías, incluso el microbioma, que no deja de ser ajeno a nuestro cuerpo, o no-humano, altera y/o controla el cómo operamos como cognición.
Chomsky, viejo sabio.
Paraíso perdido, mesías
Protestante y católicos: sus “conclusiones” vienen dadas por el medio, por el hábitat, no por la razón.
Con todo este rodeo, que no tenía previsto, vuelvo al tema de la cultura, en tanto que este es un lenguaje lleno de conceptos con cargas significativas. No hay, o es posible, un año cero del conocimiento, puesto que el lenguaje está cargado de significados, que están conectados a unas u otras capas del cerebro. Si he hecho una breve síntesis del pasado del pensamiento occidental ha sido en la dirección de hacer ver que tal lenguaje es el que termina de modelar cada cerebro individual. Son los componentes añadidos a la base y el queso que es una pizza. Un tercio de lo que somos (no es una cifra a tener en cuenta, sólo la uso por seguir la metáfora). En un caso claro. No todo científico es ateo. En ese caso para ese científico todo lo que aprenda puede ser como mirar a Dios a los ojos y comprenderlo (maravillarse), mientras que un científico ateo no portará ese mismo sentimiento. Voy a tomar otro derrotero, a ver si se entiende mejor qué quiero decir.
Leibniz —pero puede que venga desde los primeros humanos escépticos—, se preguntaba que “por qué existe algo, en vez de nada”, era una “pregunta trampa“, pues partía de la respuesta: porque hay un Dios, que es el que ha creado “el mejor de los mundos“. Tal planteamiento, según otros pensadores, como Sartre y siendo ateo, no tiene respuesta: remite a la pura gratuidad, para nada, de la existencia. La respuesta inmediata, y anterior a esta, es que todo tiene una causa, o todo viene de algo, luego tiene que haber un motor o causa primera, posición que es a la que se “coloca” a un dios. El planteamiento ateo es que si hay algo incausado, eso puede ser el propio universo, como así es dios para los creyentes, y no hace falta remitir a nada exterior. Desde esta primera división de dos posturas, y ya en los creyentes: ¿cómo es dios con respecto al universo? En la antigüedad se pensaba que el cielo era como una cúpula cerrada y que Dios estaría detrás. Eso además explicaría que la realidad, el universo tal como lo concebían, tenía un límite abarcado por ese dios. Dios era infinito, pues nada le abarcaría a su vez a él, lo que resuelve de forma expeditiva no remitir a un nuevo exterior a dios, que requeriría siempre algo que lo contuviese, sin llegar nunca a ningún final, y cayendo en la recursividad hacia el infinito de contenido y contenedores. La creencia de un Dios exterior a la materia crea un problema: ¿cómo interactúa ese dios con la realidad? Responder a esta pregunta ya lleva a varias posiciones filosóficas, o tipos de creencias religiosas. La verdad es que este credo ya es posterior en lo humano, pues las primeras creencias religiosas eran animistas y más tarde panteístas, en donde en los dos casos dios y la realidad son unidad. Pero estas mismas creencias pueden portar el problema de cómo interactúa tal entidad con la realidad. Rebajar a que dios sea la energía y la materia lo natural, vuelve innecesario a tal dios, pues no resuelve porqué la energía creó la materia, y si tal energía tiene una intención y tampoco contesta el por qué habría de crear la materia. O sea, un dios impersonal carece de sentido, o no suple todos los dilemas fuera del “por qué existe algo, en vez de nada”, pues no deja de ser más que una forma naif (inocente, débil) de ser ateo. En definitiva, que una causa primera e incausada remite a una especie de hacedor de la realidad…, un creador. Posición a la que llegaron casi todas las religiones, las cuales nos han traído al momento actual.
Otra cuestión que se capta rápidamente, de la que se percató el humano en sus primeras andaduras, es lo distinto que es el humano con respecto al resto de los animales, luego la mayoría de las religiones llegaron a conclusiones similares, de que o bien somos el fin último de la creación, o bien el estado previo y más alto a un estado que no conocemos, y que vendrá después, o bien a nivel individual o como especie (cielo, nirvana, etc.). Siendo así, ¿tenemos un “componente” que nos une a un dios?, lo que remite a la pregunta de arriba de cómo interacciona ese dios, al que se le supone espiritual, con la materia. Todas las posibles respuestas se han estado barajando en las distintas religiones, pero la diferencia de occidente, frente a otras culturas, han sido los filósofos, pues trataron de encajar todas esas ideas y dudas a través de la razón. Así llegamos que aunque, aparentemente, la ciencia ya no se ocupa de esos temas, en realidad sí se ocupa. Si se cree que sólo existe la materia, se es monista, donde para los monistas o sólo hay materia o sólo hay espíritu, y la realidad —en ese caso y para algunos pensadores— sólo es el pensar o el desarrollo interno de un dios. La posición contraria, que abre muchas vertientes, es pensar que la realidad es dual (dualismo), ya sea desde posiciones muy materialistas, como que lo no tangible son sólo epifenómenos de la realidad, o posiciones más espirituales, donde aún cabe pensar en la dualidad dios y materia, en donde el humano tiene una parte espiritual y/o divina.
En mi caso, y por poner un ejemplo, soy ateo pero dualista. La conciencia es un epifenómeno, al igual que lo es el calor con respecto a la materia. ¿Cómo genera calor nuestro cuerpo?, no hay ningún órgano dedicado a tal función, hay ciertos mecanismos químicos y físicos que explican que mantengamos el calor (el frío cadáver remite a la pérdida de tales “funcionalidades” de la “materia viva”, orgánica). De igual forma la conciencia, o mente, emana de toda la cognición implícita (unión de cerebro/cuerpo) y más en concreto de ciertas estructuras o funciones del cerebro. La mente o conciencia no tiene un estado de apagado o encendido, sino que tiene grados. Muchos trastornos o daños cerebrales “desconectan” partes de esa totalidad, y por ello —o por medio de drogas— hay una conciencia o estados mentales alterados, “ampliados” o reducidos.
Por ser dualista “comprendo” que hay que distinguir entre estructura (neuronas, neurotransmisores, neuropéptidos, hormonas…) y significado. El qué es —cómo ve y siente— cada realidad cada persona, dependiendo de su propia estructura, y teniendo en cuenta qué añade a esa totalidad con una actitud —que emerge como conciencia—, que a la vez implica el cómo el prefrontal o conciencia usa el mecanismo que yo he llamado de etiquetado. Eso no coloca al “etiquetador” como parte más alta del sistema, si por ello ignoramos la estructura a la que “obedece”. O sea, mantengo una postura de no “creer en el poder mental”, en el que están cayendo muchas nuevas creencias, sectas y religiones (particularidad sobre este tema y que es lo que confunde: si te meten de cuclillas en un pequeño zulo, está claro que al salir se está mejor; en ese caso uno puede alcanzar su potencial si no le ha sacado provecho, otra cuestión es si lo puede llevar más allá; o sea, hay extraños “naturales” como son el magnetismo y el encanto, no se pueden dar clases para tratar de tenerlos, pues en principio se desconoce de qué emanan…, puede que sólo sea algo así como una suelta de feromonas, en cualquier caso algo de un nivel muy “corporal” o básico, sobre las que no se tiene el control). En un ejemplo: si yo tengo mal la memoria, no soy un yo con mala memoria, soy la totalidad que emerge con base a tener mala memoria. La mala memoria me constituye, no es algo externo a la totalidad y ya como mera materia o estructura. Lo mismo al estar mal de la próstata, con respecto a la “nueva” conciencia que tengo (soy) al orinar. Esto es así porque ante la dualidad materia y epifenómeno, lo segundo no puede ser sin lo primero. O sea, sin ningún proceso químico, o físico, no puede haber calor, y dado que “un” calor —su intensidad, duración…— depende de la materia o la química que lo produzca.
A partir de lo dicho tengo dos críticas. 1. la mayoría de los creyentes, los cristianos por ejemplo, no conocen cómo tienen estipulado sus religiones sus creencias. El cristianismo aunque crea en los milagros, dice que Dios media en la realidad con las propias leyes físicas, o sea, si así fue el caso que abrió las aguas para que cruzase Moisés el mar, lo hizo por medio del viento o algo similar, pues de no ser así, le hubiera sido más “fácil” y rápido “teletransportar” a la otra orilla al pueblo elegido… y ya puestos, los hubiera “teletransportado” directamente a Judea, y no habrían estado vagando durante tantos años por el desierto.
2. Muchas personas que dan tanta fe a la razón, en realidad se parean a las creencias o pensamientos de cierta línea de la filosofía, no exenta de tener a Dios como base de sus creencias. En parte porque lo que nos hace humanos y casi divinos o lo más cercano a Él, según tales creencias, es la razón. En estos escritos lo que trato de derrocar es ese tipo de pensamiento, tratando de “colocar” a esa capacidad humana al espacio que le debería de corresponder.
—¿Te das cuenta que todo este análisis y exposición lo estás haciendo con la razón?, lo cuál parece contradecir tu tesis.
—Ya. Arriba he dicho que la palabra queda como mediadora, cuando la “verdad” propia, como emoción de los sentimientos que te crea la vida, no puede ser entregado como totalidad signo/significado. Sí se puede hacer con un cuadro, una escultura o la música…, con el arte en definitiva, pero estos sólo “hablan” o se comunican con el cerebro profundo, y de nuevo estos “medios” son tendentes a devenir en incomunicación.
—Pero eso remite al estado privilegiado de la razón.
—La razón habría que usarla cuando fallan todas las demás vías. La razón, las palabras, no explican la emoción. La esconden; esta queda velada en la explicación. En este escrito no hay pasión, ni rabia, ni deseo… Sólo hay datos. Signos. Mi cara es más significativa que mis palabras. Cualquier sonrisa frente a toda posible descripción de esta. Eso es lo que no se entiende en la mayoría de las filosofías, cuando ponen por delante de todo a la razón. Lo tratan con la estética, pero siempre queda fuera de la razón. Ayer tuve un sueño. Al despertar comprendí que ya nadie me miraría con pasión. Con ese fuego e inocencia que sólo se tiene en la juventud. Ese estado que emanó de mí no se puede exponer en palabras y con razonamientos. Somos lo que sentimos, no lo que razonamos, y ni siquiera lo que razonamos que sentimos. La razón, esa razón que pueda dar sobre esto o aquello, es sólo un endeble e insustancial añadido a mi realidad. Creo que ahora si se pueda captar algo de melancolía en estas frases, porque estoy tratando de “bañar” con sentimientos las palabras.
(No sé si saltar de alegría o suicidarme, ¿alguien sabe a qué me refiero?)
La cognición implícita “usa” el lenguaje dado que ciertas palabras son muy antiguas.
El ejemplo que a un grupo vasco (partido político) se le diga que son ETA. Es esencialismo.
“La única manera de lidiar con un mundo sin libertar es llegar a ser tan absolutamente libre, que tu mera existencia sea ya un acto de rebelión.” Camus
“Para triunfar en la vida necesitas dos cosas: ignorancia y confianza.” “A mi edad cuando me presentan a alguien ya no me importa si es blanco, negro, católico, musulmán, judío, capitalista o comunista, me basta con que me diga que es un ser humano, peor cosa no puede ser.” Mark Twain
Elogio de la mala conciencia de uno mismo.
El buitre no tiene nada que reprocharse.
Los escrúpulos le son ajenos a la pantera negra.
No dudan de lo apropiado de sus actos las pirañas.
El crótalo se acepta sin complejos a sí mismo.
No existe un chacal autocrítico.
El tábano, la langosta, la tenia y el caimán
viven como viven y así están satisfechos.
De cien kilos es el corazón de la orca,
pero no le pesa.
Nada más animal
que una conciencia limpia
en el tercer planeta del Sol.
De Wislawa Szymborska
Humus
“La imaginación es un arma, la comedia es saber cuándo apretar el gatillo.” “Contemplar es la verdadera revolución.” Ignatius
“El mundo te preguntará quién eres, y si no lo sabes, el mundo te lo dirá.” Jung
“¿Por qué es que en el momento en el que tienen acceso a esas palabras realmente comienzan a usarlas para describir sus personalidades, sino (además) para concebir la idea misma de la personalidad.” Documental
“Leibniz pensó que el hecho de que haya algo y no nada requiere una explicación. La explicación que dio fue que Dios quería crear un universo, el mejor posible, lo que hace de Dios la simple razón de que hay algo en lugar de nada.”
“Todos somos Hitler, todos somos Cristo, y solo tenemos que trabajar en lo bueno de nosotros.” John Lennon
Melancolía (apatía), estoicismo (ataraxia), epicureísmo, hedonismo, dionisiaco.
“No se puede hablar de racismo, pues el hablar de ello es racismo.” Steven Pinker, parafraseado la actual realidad.
“El lenguaje es un virus que vino de tu espacio interior, seguirás viviendo siempre en nuestros circuitos neuronales.” de Jordi Costa refiriéndose a “chiquito de la calzada”, el cual había muerto recientemente.
Asir, alejar, golpear, acariciar, coger, pinzar…
Aristóteles, espíritu, nous, no puede transcender porque emerge como no ser y se desvanece.
“Los que están más lejos de la felicidad son quienes cultivan el saber, mostrándose entonces doblemente necios: aunque nacieron necios, se olvidan de su condición.” Erasmo de Róterdam (Esta frase me define, pero “creo” haber escapado de la necedad bajo la idea de doble necio de Erasmo, pues no creo haberla superado.)



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