Etiquetar e Interpretar – Corolario
❝Si quisiera destruir la democracia, inventaría las redes sociales.❞ Jonathan Haidt
❝Dios no existe, pero somos el pueblo elegido.❞ Woody Allen
❝Quien no sea de izquierdas a los veinte años,
es que no tiene corazón, y quien no sea de derechas a los cuarenta,
es que no tiene cabeza.❞ Dicho popular
❝El lenguaje es una trampa.❞
❝La realidad no se descubre, se inventa.❞
Ignatius Farray
❝Esto puede significar que no hay esperanza para
la raza humana, no obstante, sí la hay para
los miembros individuales de ella.❞ Eric Berne
❝Con la ‘explosión informativa’, la tradición se ha tornado superflua.
Tan pronto como la tradición es reconocida como información,
se convierte en algo muerto.❞ Allan Bloom
(En la cabecera, Ignatius Farray en el programa “La resistencia”.)
En el escrito previo caigo en lo que trato de atacar. El tratar de dar sentido a todo, haciéndolo con las palabras, cuando las palabras ya tienen sus propias taras a la hora de nombrar la realidad. Es tratar de dar solidez a la arena, con unos cimientos de arena.
Esto es lo único que quería tratar sobre el libro de Žižek, “Viviendo el final de los tiempos”: su “derroche” de dar sentido a todo, donde incluso busca la simbología detrás de series o películas de dibujos animados. Al final yo mismo lo hago a la hora de analizar un programa de humor tan banal como “la vida moderna”, cuando el propio programa trata de mostrar el sinsentido y las paradojas a las que estamos llegando. Broncano, en las primeras temporadas, empezaba la emisión del programa con alguna noticia “extraña” y absurda en la dirección de hacernos ver el cómo es la sociedad actual (por cierto, y ya que todo va de palabras o conceptos: en realidad el título debería de ser “la vida posmoderna”, pero el lenguaje coloquial siempre tarda en aceptar y saber dar uso a las palabras y los conceptos de los filósofos). Con mi “actual memoria”, no recuerdo ningún ejemplo, pero paradójicamente sí recuerdo un caso expuesto por Philippe Muray. A una persona que iba conduciendo un coche le saltó el aviso del juego de tamagotchi (pequeño dispositivo en donde había que mantener viva a una mascota), pues estaba a sus últimos estadios de vida. Al distraerse con el aparatito, atropelló a dos ciclistas, matando a uno de ellos. Muray, que se había documentado por medio de la prensa, acaba cínicamente su escrito diciendo… “pero la historia no dice, lamentablemente, si el tamagoschi pudo salvarse”, lo que de nuevo nos hace ver la era que nos está tocando vivir. No hay forma de encajar tanto absurdo bajo ninguna teoría. O si acaso solo a un principio natural: las capacidades combinatorias infinitas de los “elementos”. Desde las primeras partículas, al inicio del universo, se creó un primer átomo: el hidrógeno, y miles de millones de años después se dio la vida y millones de años más tarde una de esas vidas tuvo la capacidad para la autoconciencia, el humano. Nuestro lenguaje seguramente empezó con unas pocas palabras (o fonemas básicos y guturales, como los tienen los chimpancés) y hoy en día el diccionario de la real academia tiene 93.111, teniendo en cuenta que puede haber un 30% más de palabras no aceptadas por la real academia. Como término medio un humano usa unas 20.000 y puede llegar a conocer el doble.
❝ (El lenguaje) es el uso infinito de unos medios finitos.❞ Wilhelm Von Humboldt
Por otro lado “fracaso” en el intento de explicarme. La idea quedaba mejor expuesta bajo la metáfora de que la humanidad sea un edificio siempre en construcción. Voy ir a las raíces filosóficas para tratar de dejarlo más claro. Parménides, quizás el primer filósofo como tal, ya que asentó ciertas bases sobre las que trabajarían Sócrates, Platón y Aristóteles, dividía el conocimiento en tres tipos: episteme, noesis (nous) y doxa, conocimiento científico, razón (entendimiento, mente o a veces tomado como intuición o sentido común por otros autores) y opinión, respectivamente. Bajo mi punto de vista, dado que el humano se autodefine por medio de las etiquetas, de las palabras, como he dicho en el escrito anterior, no tiene la capacidad de analizarse ni científicamente, ni por medio de la razón. O sea, la ciencia es descriptiva, descubre la realidad, pero dado que el conocimiento genera conceptos, tiene la capacidad de ser prescriptiva, de generar visiones del humano, que puesto que su cerebro, como conciencia o razón, se basa en etiquetar dichos descubrimientos, provocan que el humano cambie en su comportamiento hacia el exterior. A eso iba la diferencia de interpretar e interpretar. El humano, al interpretar el mundo, crea un tipo de interpretación (de comportamiento) en todo los humanos. Que en un momento de la historia la base del trato hacia el otro es la piedad (Cristianismo y sobre todo a partir de San Agustín), pues ese es el espíritu de la época y toda las personas se muestran piadosas. Que en otro momento prima el concepto de aguerrido, de héroe, pues todas las personas tratan, validan y/o valoran a los guerreros y los héroes (En la Grecia clásica, los Romanos o Vikingos, por ejemplo). Pero es que además esta idea no es nueva. Ya Protágoras —presocrático, al igual que Parménides, pero ya con su lenguaje—, decía que las convenciones sociales se basaban en la “opinión (doxa) de los mortales” (dado los) “nombres que los hombres ponen a las cosas“. A Protágoras se le pone como el padre del relativismo.
❝ El hombre es la medida de todas las cosas: de las cosas que son, que son, de las cosas que no son, que no lo son.❞ Protágoras
Las ciencias se dividen entre positivas y las que no lo son, como es el caso de las ciencias humanas (política, sociología, psicología). La sociología trata de ser descriptiva, pero claramente en la dirección de tratar de generar cambios sociales, de mejorar la convivencia (prescripción). Freud y el psicoanálisis alteraron la visión que el humano tenía de sí mismo, y si bien muchas de sus ideas se han rechazado, desde entonces la división de conciencia e inconsciente se mantiene, mientras que tal división nunca la planteó la filosofía, o como mucho llamaba a ese lado más “escondido” lo animal o lo instintivo. En la actualidad actuamos (interpretando interpretamos) lo social bajo los paradigmas del neoliberalismo. E incluso aunque muchas personas no crean en tal interpretación de la realidad, todos caemos en comportamientos neoliberales al hacer uso de sus mecanismos (redes sociales, seguir y fomentar a los YouTubers, hacer uso de aplicaciones para comprar y vender de segunda mano, comprar a través de Internet, etc.) Como su base es la competencia, se propicia la soledad y se aboga por el individualismo, donde es preferible que nadie dependa de nosotros, ni depender de nadie.
Lo dicho no quiere decir que el humano sea de repente piadoso o guerrero, cooperativo o individualista, dependiendo del paradigma que esté en un momento dado. Es todas las cosas a la vez, puesto que hay humanos que por naturaleza tienden a ayudar a las personas (empáticas) o que les domine la adrenalina (guerreros), etc., sólo quiere decir que esa actitud vence y si lo que domina es la piedad, se rechaza o se reprime lo aguerrido, y si domina lo cooperativo se rechaza a los individualistas, o a la inversa. O sea, el humano, sus sociedades, se adaptan a los paradigmas de cada una de las épocas. Hasta hace unas décadas no eran visibles los radicalismos de derecha, pero ahora se están pronunciando. No es que esas personas no existiesen, estaban “escondidas”, interpretando el papel que les exigía la sociedad, bajo el espíritu del teórico “buenismo” en el que vivimos. (Aún hay mucho radicalismo escondido).
De esto resulta darse una paradoja: si una persona es interiormente piadosa, pero en la vida se comporta como un “cabrón”, ¿es piadosa, un cabrón o las dos cosas a la vez? Bajo este aspecto todo saber, toda teoría humana (ideología, religión), aun tratando de ser simplemente descriptiva, tiene la capacidad de volverse prescriptiva y generar situaciones humanas erradas e incluso aberrantes (la Inquisición, o las colonizaciones, por ejemplo). Quién es el culpable de tales dislates: ¿los que generan tales ideas, o los que las siguen al pie de la letra? Bajo mi punto de vista: todos. El “mal”, el error, siempre vence. Dice Ignatius, el cómico de “la vida moderna”, pero no sé si es suyo y es una buena metáfora sobre la idea de que el mal siempre vence, que si a la mierda le echas vino, lo único que sigues teniendo es mierda, y que si al vino le echas un poco de mierda, ya no tienes vino: obtienes mierda. Igualmente se sigue de aquella imagen de una única manzana podrida en un cesto de manzanas sanas (esta frase igualmente ha generado muchas muertes).
Entonces qué tenemos: la visión política y humana de Žižek trata de ser descriptiva, pero no está exenta que sea tomada como prescriptiva, de hecho lo es porque su base es política. Lo mismo se sigue de la base teórica de Deleuze junto a Guattari en su libro “Anti-Edipo”. Las dos teorías tratan de fundamentar una política a partir de “creer” saber cómo es el humano y su psique, partiendo de las ideas freudianas de lo inconsciente, y teniendo como base la interpretación historicista de Hegel, bajo las visiones de Marx. O por poner un ejemplo y volviendo a Hegel, si todo parte de tener una gran capacidad para el conocimiento, tal aspecto acerca más a Dios (o ser “más Dios”) a las personas muy inteligentes, con respecto a las que tienen una inteligencia pésima. Se cae en un tipo de clasismo, el de la inteligencia (por cierto, la filosofía se puede decir que nació entre la gente más acomodada de la antigua Grecia, y por ello nació como elitista).
Vayamos al feminismo como ejemplo de lo dicho. Marx creó una teoría de la historia, donde todo hecho del pasado tenía que ser analizado bajo su lenguaje. ¿No es lo mismo que está haciendo el feminismo al poner el marchamo de patriarcado a todo el pasado? ¿Es así o no lo es? No tengo respuesta, remito a mi relativismo y escepticismo, pero si todo es etiquetado y el humano se adapta a cada idea, ¿de quién es la “culpa”, si la propia mujer validaba en su momento ciertas ideas? ¿Quién “maquinó” tal patriarcado?, ¿se supone que hubo una “lucha” soterrada y la mujer “perdió”?, qué quiere ahora el feminismo: ¿igualar o ganar? Según algunos hombres, ganar, luego se crea una contraofensiva (hay una película, “the regned“, que postula una situación postapocalíptica, donde la mujer vence y van a la caza de los pocos hombres que quedan, ¡la imaginación humana no tiene límites! (no la he visto, no parece buena, aunque la idea sea “curiosa”; se dice que Trump venció, en parte, por aquellos hombres que no querían que una mujer fuera presidenta, no por machismo o contra la mujer, sino para ir contra el feminismo —ir contra el feminismo, no es ir contra la mujer—)). O sea, de ser coherentes, tal lucha nunca existió, aunque de facto la mujer quedó en una posición desventajada a la hora de llegar a la Era Industrial, donde se necesitaba mucha mano de obra y se le contrataba por ser “mano de obra barata”, pero de ahí, de tratar de igualar lo económico y el valor de la mujer a nivel social, a que ahora quieran remover toda la historia, e incluso la sexualidad, están cayendo (o ya han caído) en ser una ideología, entre otras cosas al crear una teoría histórica de “su realidad”.

Arriba he hablado de los desajustes de nuestra actual era: la posmoderna, que posiblemente se inició a partir del Mayo del 68, si bien no se empezó a pronunciar hasta la década de los 80. A la vez en el escrito anterior he hecho mención de una de las condiciones humanas, que es la del concepto de hogar: allí donde uno se siente recogido y protegido. Las nuevas tecnologías están desbaratando tal condición a través de Internet, los móviles y las redes sociales. Cada vez se está dando más el ciberacoso, que tiene la capacidad de ir allí donde vayas, con lo cual incluso en tu propio hogar no te puedes sentir a gusto y tranquilo. Este tipo de acoso está llevando a las personas al suicidio al sentirse acorraladas. Aquí vemos cómo funciona el etiquetado, esta vez a nivel social: la mayoría de las leyes de los países aún no han recogido o han creado una ley contra el ciberacoso (no existe la palabra ciberacoso en sus escritos, que es el equivalente de haberlo procesado a nivel de conciencia a nivel individual), con lo que de facto, para las leyes, “no existe”. En un documental de “La 2” (enlace para verlo, válido hasta el 17 de marzo), nos muestran el caso de una feminista que tiene ciberacoso, a partir de entre otras cosas, crear vídeos en YouTube hablando del clítoris y el orgasmo femenino. Aquí vamos a ver cómo esto nunca se pareará. Pongamos que un hombre en la calle se acerca a un grupo de chicas desconocidas y le habla de su pene, sus masturbaciones y orgasmos; y pongamos ese mismo caso a la inversa: que sea una chica la que se acerca a un grupo de hombres hablando de lo mismo, pero de su vagina. ¿Alguna vez se equilibrarán los resultados en los que todos estamos pensando?, yo creo, casi en un 100%, que no. Ahora mismo en el caso del hombre que se acerca a las chicas se le podría acusar de delito sexual, cuando en el caso de la mujer, será ella de nuevo la que estará en peligro. Hubo en España un caso de violación en grupo a una chica, en donde todo se inició porque la chica se unió, ella sola, a un grupo de hombres desconocidos que estaban de fiesta y bebiendo. La visión del feminismo de la equivalencia sexual… ¿no tiene en parte la culpa de tal delito al crear falsas confianzas en las adolescentes? Jóvenes y bebidos es el peor factor para controlar los instintos, las capacidades del prefrontal se vienen abajo: ignorar eso es peligroso. Todo esto no justifica la violación de esa chica, pero hay que tener un criterio más abierto y no sólo el punto de vista feminista, cuando además este se está volviendo ideológico. ¿Qué madre aconsejaría acercarse a sus hijas a unos extraños bebidos por la noche? Ni yo, como hombre, me juntaría con un grupo de hombres desconocidos y borrachos; si algo saliese mal en la noche, el nuevo y desconocido es el que tiene más posibilidades para ser el chivo expiatorio de cualquier situación desagradable o peligrosa.
(A nivel personal, me entró un hacker (o un lamer) en una de las cuentas de correo (hace un año), diciéndome que había hackeado mi ordenador, diciéndome una contraseña (poco segura) que utilizo para darme de alta en “sitios tontos”. Deduje que habrían hackeado uno de esos sitios pocos seguros y no mi ordenador, pero tampoco podía estar seguro. Ahora ya no me doy de alta en los servicios de Microsoft al instalar Windows, ni uso sus programas de correos electrónicos, pues entiendo que son dos vulnerabilidades. Para el caso uso lo menos posible las redes sociales, el móvil y las cuentas de correos. No quiero —ni debo, ni puedo—, perder la sensación de hogar, de un lugar protegido y al resguardo de lo social. La situación no va a mejor: ahora todo es más inseguro que al principio de la informática. Sin querer caer en lo paranoico, cada vez dudo más de todo lo informático. Resulta que he subido un vídeo a YouTube que he mantenido como privado, y el gestor me dice que ha tenido 6 visitas, más que algunos otros vídeos públicos, ¿cómo puede ser eso? Está en privado, pues sólo lo subí para que YouTube generara los subtítulos en automático por ser en inglés—truco de perro viejo—.) Otro caso son esas páginas que te dicen que desactives los ad-block, ¡que majos! No hay forma más fácil de perder el control del ordenador. Antes podía mantener una instalación limpia más de un año. En la actualidad hay que reinstalar cada seis meses, más o menos, pues rápidamente el ordenador hace “cosas raras”, de las que no te puedes fiar.)
¿En qué situación me encuentro bajo todos estos puntos de vista?, me cuestiono el escribir, porque aunque trate de ser descriptivo, no estoy exento de caer en lo prescriptivo y caer en errores, o que mis ideas tomen rumbos “equivocados” en otras mentes. Yo sí creo que existe una naturaleza humana, creo en los sistemas complejos y que aunque los conozcamos, o por el hecho de conocerlos, se alteran sus “resultados”, puesto que a partir de ese momento los cerebros individuales crean nuevas etiquetas, que seguramente no los regularán, si no que potenciarán el rasgo que tales etiquetas hayan hecho ver, sean estas negativas o positivas, y en donde al hacer ver, en algunos casos, un rasgo teóricamente positivo, este no está exento de volverse negativo cuando se pronuncie en exceso. Ese es el caso de la nueva tendencia del “no a la violencia”, cuando no se ha frenado y se está pronunciando en exceso la violencia y las luchas psicológicas. El COVID ha acabado con más de dos millones de personas en un año, pero de lo que no se habla —hay un documental que lo llama “la pandemia oculta” (pendiente de poner un enlace)— es que esa misma cifra (y subiendo) se da cada año en suicidios, ya sea por cualquier tipo de acoso, por vivir indignamente o en la indigencia, por soledad y miles de causas más, que sobre todo vienen dadas por las nuevas situaciones a las que estamos yendo. ¿Quién es el culpable de esas cifras?, ¿sólo los suicidas?, ¿no los somos todos al “aceptar” y asumir las nuevas etiquetas de la posmodernidad y el neoliberalismo?
Apuntes sueltos.
Orden:
● Si he mencionado en el escrito anterior sobre la equivalencia del habla con el hacer algo con las manos, es que personas como Žižek sueltan grandes y largas “peroratas” a modo de suplir esa tendencia humana de hacer algo con las manos (que en Žižek no placa y por ello ha caído en tics, en movimientos rítmicos nerviosos). Los monos jóvenes saltan de rama en rama de forma constante porque “alimentan” su deseo instintivo de ritualización (tratado en otros escritos), de estos inicios tan lejanos nos viene ese deseo de tener las manos (mentes) ocupadas. Este concepto da como efecto que todo animal tenga ciertos comportamiento de autoestimulación, de modo estereotipado, con los que tranquilizarse, es por esto que las personas con autismo se balancean de adelante hacia atrás o cualquier otro movimiento repetitivo. El trastorno obsesivo compulsivo tiene la misma base, e incluso la autolesión humana (hacerse cortes). Nada explica que Žižek (y como él muchos pensadores y filósofos, entre los cuales no excluyo a Hegel) haga libros tan largos y con tantos detalles, sino quizás esa compensación de hacer algo autoestimulante y ritualizado, y dado que todo auto-estímulo implica calmarse, baja el nivel de excitación alta y/o estrés, en esa tendencia de casi todo animal de buscar el hogar, donde hogar quiere decir lugar protegido y sin peligro… proteger la vida. Todo animal enjaulado, encerrado o fuera de su entorno natural cae en la estereotipia, luego el humano es un animal “enjaulado” en sus ciudades y sociedades, pues cada vez cae más y más en dichos comportamientos ritualizados (la masturbación también lo es, supliendo dos instintos; los monos se masturban más en cautiverio, de esto sale la frase “masturbarse como un mono”).
(No es una “crítica” a la escritura, sólo trato de posicionar ciertos tipos de escritos. Al leer a Žižek, Muray o al propio Hegel uno se está preguntando de constante: “dónde me quieres llevar, a que viene tanta perífrasis, caminos laberínticos y desvíos”. Al final uno se pierde con cuáles han de ser las premisas que está tratando de sostener…, y si hay alguna. El “tratado de lógica” de Hegel —que no va de lógica como tal, sino del “despliegue” dialéctico del Nous filosófico—, son casi mil páginas, en un libro muy aburrido y pesado (dicho por la mayoría de los filósofos). De hecho al principio, a las charlas de Hegel no iba casi nadie, porque se expresaba mal y se perdía —aparentemente— en sus discursos. Qué llamó la atención para volverse finalmente “famoso”, ¿su filosofía o el poner a la cultura germana y a la inteligencia como el culmen de lo divino? Esto lo hago ver también en la dirección de que lo que representaba Hitler ya venía de atrás en la historia.)
❝ Un libro es un arma cargada. Quémalo. Domina la mente del hombre.❞ (Fahrenheit 451), Ray Bradbury
● El feminismo parece ignorar que la lucha de los sexos lleva dándose desde que se dio tal división. Se manifiesta en la lucha intragenómica, a través de los genes y a lo largo de la evolución (de millones de años, donde la historia humana sólo ocupa unos milenios). Cada sexo, a nivel evolutivo, lucha por poner las cosas a su favor, aun cayendo en perjudicar al otro sexo (se equilibra puesto que lo que “manda” es la procreación). Hace poco cayó “en mis manos” una teoría más (descargar), aunque no sé si han enfocado tal estudio en esa dirección. La oxitocina era una hormona femenina vinculada a las contracciones para favorecer el parto, que en los mamíferos y sobre todo en el humano, favorece los lazos afectivos de larga duración. Como lucha intragenómica era algo que favorecía el equilibrar la balanza del lado femenino, para que el cuidado de la descendencia no sólo sea algo femenino (como así es en casi todo los mamíferos, se da menos en las aves), si tal hormona operase en el hombre. Pero a lo largo de los milenios tal hormona, ante su falta de equilibrarse con la testosterona (se puede decir que son hormonas contrarias), está llevando a que ciertas personas sean proclives a caer en trastornos mentales, dado que un alta dosis de oxitocina crea, según el estudio, una cognición social “hiperdesarrollada”, no para bien, puesto que tales personas al volverse muy sensibles en lo social, les puede llevar a caer en las esquizotipias o en lo esquizotípico, en donde en los dos casos uno de sus factores es la tendencia a la soledad (esto puede explicar a los pensadores y filósofos: preocupados por lo social, pero que se aíslan para hablar de lo social). O sea, se llega al resultado contrario de ser sociales.
● Transcribo: “La paradoja de Condorcet (también conocida como la paradoja del voto ) en la teoría de la elección social es una situación señalada por el Marqués de Condorcet a finales del siglo XVIII, en la que las preferencias colectivas pueden ser cíclicas, incluso si las preferencias de los votantes individuales no son cíclicas. Esto es paradójico, porque significa que los deseos de la mayoría pueden estar en conflicto entre sí: las mayorías prefieren, por ejemplo, el candidato A sobre B, B sobre C y, sin embargo, C sobre A. Cuando esto ocurre, es porque las mayorías en conflicto son cada uno compuesto por diferentes grupos de individuos.” Lo que me da la “razón” sobre que votar no cuenta para nada. Además, en las sociedades bipartidistas cada cuatro u ocho años sale el partido opuesto, luego cuenta para poco el voto (si acaso para que un partido dure ocho años, frente a cuatro). Fuera del bipartidismo, se hace complicado que los partidos lleguen a acuerdos, como se ha demostrado en España en las últimas elecciones. Luego… hay ciertos determinantes y cadenas de eventos que vuelven a la historia en algo bastante determinista (en otros lados ya he hablado de otros tipos de determinantes: sistémicos, poblacionales…)

Caos:
Cuando empezó la informática, los estudiosos del comportamiento humano, retaron a los programadores a imitar comportamientos que venciesen sobre el resto. Así, si un programa tenía como función principal un comportamiento egoísta, evolutivamente no se mantenía, puesto que los otros programas “rechazaban” su comportamiento. Un programa que salió vencedor fue el dar una vez y pedir dos veces (obtener dos favores a partir de sólo uno). Este comportamiento no deja de ser egoísta, lo cual no satisfizo las expectativas de los científicos, puesto que no explicaba la benevolencia o la tendencia a la cooperación. Años más tarde se volvió a hacer el experimento, pero esta vez los programas no tenían prefijado un comportamiento, si no que estaban basados en la inteligencia artificial, en el aprendizaje a partir de probar distintos comportamientos. A la larga venció un comportamiento aleatorio, donde no era ni un toma y daca (me favoreces, te favorezco, o en otro caso: me perjudicas, te perjudico), no el de dar uno y pedir dos, sino un tipo de comportamiento que a veces “perdonaba” o no se quedaba anclado en “me perjudicas, te perjudico”, e ignoraba algunos casos de “te pido dos, y te doy uno”. O sea, el juego evolutivo favoreció, como quien dice, ser olvidadizo y no llevar tan a rajatabla el llevar las cuentas (la aleatoriedad), que es en realidad el comportamiento que tiene el humano a nivel genético. En todo caso eso deja en mala situación a la razón o la memoria, pues es una posición que no es ni racional y en donde la falta de memoria es la que lo favorece. La mala noticia es que este tipo de comportamiento explica que haya ricos y pobres, puesto que los ricos se benefician de esa capacidad humana olvidadiza y poco “racional”. Luego tenemos el tipo de sociedades que nuestros genes han favorecido. Con todo hay que tener en cuenta que hoy en día, al tratar de ser más racionales y menos olvidadizos (porque estamos más al tanto de las noticias por medio de Internet), estamos cayendo en comportamientos egoístas del tipo “te pido dos y te doy una”, y dado que la competitividad es parte del juego de las reglas neoliberales (etiquetado). Esta información la he sacado del documental “The Joy of Winning” (se puede descargar y traducir sus subtítulos desde aquí).
❝Hacer las cosas bien es un chiste que se inventaron los ricos para mantenernos pobres al resto.❞ I care a lot
● En el anterior escrito he hablado de las variaciones fenotípicas (en los rasgos externos) causados por esa misma disposición evolutiva, de la que se ha hablado arriba, al añadir un poco de caos al orden. Además lo hice ver con respecto a los componentes sexuales. No era gratuito, era para hacer pensar, pero como es posible que no se entienda en qué dirección iba, lo haré hacer ver aquí. Si se mira los hombros de la mayoría de las personas, apenas si se encontrarán diferencias, puesto que tienen una función meramente mecánica que no conviene alterar con algo de aleatoriedad fenotípica. La diferencia sólo viene dada a si los hombros están musculados o no, tampoco es un lugar donde acumular grasas (por lo menos fácilmente). Siendo así… ¿por qué son tan distintos, entre unas y otras, los pechos de las mujeres? Si sólo tuvieran una función funcional —no sé si es un pleonasmo tal frase, no tengo ganas de cambiarla, acepto la aleatoriedad y salir de las reglas— la evolución no crearía cambios estocásticos (aleatorios), luego eso nos lleva a que tienen otra función fuera de la de amamantar. ¿A qué viene ahora el feminismo a tratar de voltear las tornas de qué son o no son los pechos de la mujer? El concepto de patriarcado o matriarcado primero hay que entenderlo bajo el aspecto de quién tiene o ejerce algún tipo de poder. Si hay que hablar de uno de esos tipos de un poder extremo, eso se dio con el matriarcado de las amazonas —en caso que no sólo fueran un mito (otra fuente, desmintiendo mitos)—, pues no tenían al hombre más que para procrear (mataban a los varones recién nacidos, capturaban procreadores o tenían sexo con los hombres de tribus vecinas —esta idea es “rara”, pues sus mujeres se tendrían que oponer—, parecido a la trama de la película mencionada arriba). Bajo estos dos aspectos…, ¿cómo hay que interpretar que una mujer vaya al programa de “la resistencia” (también de Broncano), con un suéter de rejilla muy abierta y sin sujetador, donde se le veían perfectamente los pechos. ¿No está ejerciendo un tipo de poder?, de desnivelación de poder entre los sexos y por el sexo, puesto que mirarla fijamente a los pechos puede ser tomado como acoso. ¿Toda alta carga sensual o sexual no lo hace? Se va hacia un matriarcado bajo la actual tendencia, puesto que la mujer ejerce un poder en la que el hombre no puede opinar, ni ejercer ningún tipo de cambio de tal situación, o sea, se está “castrando” al hombre al no poder opinar sobre tales situaciones. La igualdad estaría a que todo hombre pudiese mirar descaradamente a toda mujer si este así lo sintiese y quisiera. Luego… son temas a los que siempre se le han dado mil vueltas en la historia y al final las tornas se tienden a “normalizar” bajo lo que pueda ser conveniente para lo social. Para exponerlo de forma más clara: si esa mujer entrevistada en el programa “la resistencia”, hubiera tenido que ir a dar una conferencia a un colegio mixto de preadolescentes y adolescentes, de edades entre ocho y catorce años…, ¿sería la prenda más adecuada para ir?, ¿no le llamarían la atención las madres o la directora? (pongo el lado femenino, para hacer ver que las mujeres mismas no estarían de acuerdo, lo que pone en jaque ese aspecto del feminismo), entonces, ¿los pechos son o no son un componente sexual?
Este escrito no es la continuación del anterior, o ese escrito que está pendiente. Iba en la dirección de aclarar lo fallido de la entrada en el blog anterior. Bajo lo dicho en este escrito, se entenderá porqué me gusta Philippe Muray. No trata de construir nada, no tiene una gran teoría prescriptiva detrás. Sólo se limita a hacer ver que está mal en las sociedades actuales. O sea, que la única opinión válida, y en la dirección de escapar de lo prescriptivo, tendente a crear ideologías, son las posturas relativistas, escépticas y cínicas, pero…, ¿no es la base de la actual tendencia a trolear en Internet?, ¿no es Philippe Muray, en definitiva, simplemente un troll, aunque sea algo más intelectual y refinado? Os dejo con esa duda, que tratará de ser respondida en el siguiente escrito. De cualquier forma lo que se va deduciendo es que hay que dejar que las reglas evolutivas sigan su curso, y por ello favorecer o dejar obrar al devenir y a la aleatoriedad, “castigando” o no posicionándose en toda postura racionalista o en donde la razón tenga que ser la que “mande”. Hay que entender los instintos, hay que tener en cuenta las emociones, y no ver tal dual cerebral como algo primitivo que dejar atrás.




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