Ejercicios Reflexivos
- La Novelista Emily St. John Mandel en su novela «Estación once» (y en la actual serie) repite una y otra vez la frase: «para los monstruos somos monstruos». Desarrollarlo. ¡Claro!, aquí hago el papel de «mentor» y tengo que «dirigir» un poco la línea de pensamiento de los «alumnos». Lo más tentado es pensar que los monstruos se equivocan al pensar que nosotros somos monstruos. ¿Creéis que quiere decir eso?, si no es así, qué quiere decir.
- Las últimas películas de los superhéroes y superheroínas parecen haberse anclado en el sentimiento de culpa de los héroes al haber repercutido en la muerte de sus compañeros y de miles de muertes (de las películas previas). La sociedad los analiza desde su culpabilidad. ¿Qué refleja está línea argumental del nuevo cine de héroes y heroínas?
- El cine y la literatura (la ficción y también el arte) reflejan la sociedad. ¿Es decadente el arte o solo manifiesta los miedos de la sociedad y nuestros posibles futuros?
- Como película emblemática de esos miedos y tratar de mostrar la actual realidad humana…, intentar sacar conclusiones de la película «John y el agujero«.
- Jordan Peterson es psicólogo. Sus terapias son bastantes alternativas. En uno de sus vídeos cuenta el caso en el que se tuvo que enfrentar con un niño muy problemático por su falta de control de la ira. ¿Qué hizo?, en uno de sus ataques se enfrentó a su furia física inmovilizándolo y luchando de forma pasiva contra él, hasta que llegó un momento que los dos se encontraban en el suelo y Peterson simplemente sujetaba todo intento del chico para golpearlo o soltarse. Como era de esperar, llegó un momento en el que el niño problemático perdió todas sus fuerzas y terminó por aceptar que no podía hacer nada. Cuando se levantó, el niño no lo miró con rencor, sino con respeto. ¿Qué lección se saca de este hecho?
- Imaginar que en ese caso el muchacho se empezara a quejar porque le hubiera dañado Jordan Peterson, y se pusiera a llorar. ¿Ha sido verdad o está usando la estrategia de hacerse la víctima, para así «ganar» a su contrincante? Si se usa una vez y era verdad. ¿Qué impide que use otras veces dicha estrategia siendo mentira? Todos los padres captan estas tentativas en sus hijos y los tratan de «corregir». ¿No habría que corregir ese posible mal en la sociedad?, ¿en manos de quién está?
- ¿La metacognición es buena o es mala? La metacognición, el humano y su cerebro vuelto sobre sí, crea neurosis, trastornos psicosomáticos. Cuanto más mires un grano ante el espejo, más grande parece. Si cierras los ojos en ese momento, la imaginación sobre el tamaño del grano ocupará toda la mente. ¿Qué ha de ser el feminismo?, la mujer tratando de sacar todo su potencial en su profesión, o el feminismo. El movimiento se demuestra andando. En las sociedades occidentales ya nada impide que una mujer saque todo su potencial. Un hombre no le frena, solo compite contra ella como lo haría con otro hombre. No hay barrera de cristal, sólo es el hombre ejerciendo su capacidad para la competición. No pidas al hombre que no te trate como otro hombre, pues eso ya demuestra debilidad. Lucha contra él con sus mismas «armas» intelectuales y mentales. Lucha con la inteligencia y el ingenio contra su inteligencia e ingenio.
- En la década de los 80 y los 90 la homosexualidad era feliz y vivía en armonía en España (como no me interesaba tener pareja, salía con mi hermano de fiesta por sitios del ambiente, tanto en Salamanca como en Chueca —Madrid—. Nunca vi ningún altercado hacia ellos de ningún tipo, ni siquiera una mala mirada). Internet les creó la metacognición de una identidad global. Como así ocurre en el cerebro cuando se unen neuronas, las distintas comunidades de cada ciudad y país les incrementó la capacidad de la autopercepción, de la retroalimentación…, de la metacognición. Lo mismo para los otros colectivos minoritarios, o el feminismo. Todos se terminaron de unir bajo la idea de percibir una otredad común. ¿Creéis que lo están gestionando bien? En la década de los 80 y los 90, ¿se vivía en armonía porque estaban escondidos los problemas subyacentes o simplemente era así porque no eran tan graves? Esto remite a los puntos 5, 6 y 7.
- Nadie quiere ser llamado al móvil por compañías para ofrecer sus servicios (o cerca del 100%, si uno se vuelve puntilloso sobre tal suposición personal). Si supuestamente estamos en Estados democráticos, ¿cómo es esto posible? Porque los Estados neoliberales no tratan de poner freno a las multinacionales o las empresas. Europa, poco a poco, está heredando y adoptando sus paradigmas y modos de operar en la sociedad. Mientras la sociedad se ve polarizada por lo que deberían de ser pequeñeces, estamos perdiendo de vista los problemas más graves. Mismamente las polarizaciones, los activismos, y los odios en Internet benefician a las plataformas que las sustentan. Benefician y hacen crecer el camino de la sociedad a la corporatocracia. Siendo así… ¿sobre qué deberíamos centrar todo nuestro tiempo y energía?
- Imaginar que todo intelectual se ocupase de todas estas guerras identitarias. ¿Avanzaría la humanidad o se quedaría estancada?, como así parece ser el momento actual. Al nihilismo también se le hace avanzar si de forma neurótica no nos salimos de los problemas que no son tan reales o vitales. Iain McGilchrist ha dedicado quince años (creo) a su último libro, tratando de luchar contra el nihilismo, tratando de luchar contra la pérdida de sentido de la humanidad y de la vida. ¿Lo hubiera escrito si se hubiera ocupado de la fantasmagórica realidad que se está dando en Internet? Las luchas identitarias en Internet se ocupan de las luchas identitarias en Internet. ¿No es un signo de su neurosis? Toda neurosis al final crea problemas «reales».
- Analizar el argumento del gráfico de abajo (no lo puedo poner encima del párrafo, porque WordPress pierde la numeración de los puntos). ¿Alguien cree que los filósofos, físicos o matemáticos temen ser menos inteligentes que sus homólogas femeninas y por eso las «bloqueen» o las ignoren? (remito al punto 7) Cada sexo, muy a pesar de lo que piense y trate de imponer el feminismo, sobresale en ciertas áreas. En psicología si hay grandes teóricas y científicas, por ejemplo. (Mi caso es un ejemplo —sin pretenderme como un gran pensador, tengo buenos escritos aquí y allá (ejemplo), de los que yo mismo aprendo, pues tales problemas los pienso en ese momento y pongo toda mi capacidad intelectiva en desarrollarlos, pero después me olvido de ellos—, pero me veo cada vez más estancado en las guerras identitarias. ¿Se ha vuelto un problema real sobre el que es legítimo tratar o sólo distrae?, otro dilema y paradoja. Estoy en el intento de centrarme en otras ideas, pero la realidad me vence. Me tendré que desconectar del todo de las redes o incluso de Internet).
- Dada las actuales guerras de género…, tratar de contraargumentar la frase: «toda la vida es sexo y todo el sexo es competición, y ese juego no tiene reglas», de la cómica serie «The Office». Nadie la tomaría en serio hace unas décadas, pero hoy parece que tiene más sentido, y de ser así, ¿acaso no sigue la regla asentada en el ADN del conflicto sexual intragenómico? De ser cierto, no escapamos de nuestra condición natural, luego, ¿por qué ofrecer alguna resistencia a luchar? Tratar de hallar los errores argumentales de este punto con respecto a los previos…, pero consecuentemente si los halláis, entonces aplicar la misma regla a toda guerra de las identidades.
Mientras tanto sigue la locura. Una homosexual madrileña se cayó estando de parranda, y se le ocurrió la feliz idea de decir, primero en las redes sociales, que le habían atacado y golpeado un grupo de lesbófobos, y más tarde lo hizo saber en otros medios. Al final una cámara en la calle aclaró el tema, para su vergüenza (remito al punto 6). En otro caso una feminista defendió que una mujer cortase los genitales a su pareja, por haber sido víctima del maltrato psicológico. De seguir la «lógica» de tal argumento… ¿qué hay que cortar a una mujer que le es infiel a su pareja y que le hará cargar con un hijo que no es suyo? Al final se comprobó que ese no había sido el caso, no había habido maltrato previo. Otra atacó a los humoristas y los chistes de hace unas décadas, y su Twitter estaba lleno de mensajes que atacaban a los gitanos, a los musulmanes y otros grupos. Cerró su cuenta avergonzada de su fragante contradicción. (No pongo nombres concretos, ni remito a vídeos para no hacer ataques a personas concretas). El argumento más sencillo contra los ataques a otras épocas sería el siguiente: por qué juzgar cómo se vestían en los 80 o sus peinados, o yendo más lejos…, el cómo se vestían en el siglo XVII. ¿Tendrían que haber ido con vaqueros y camisetas? Dentro de unas décadas y siglos se reirán de cómo nos vestimos ahora. Siempre será así. Dentro de unas décadas y siglos se reirán de cómo nos vestimos ahora. Siempre será así. Siempre cometeremos errores a ojos del humano del futuro..., como es el caso de las embarazadas que hacen porno, o el posible acoso hacia los hijos adolescentes, de las actuales cam-girl, que serán el escarnio de sus compañeros, al llegar a conocer sus vídeos (por no hablar que los propios hijos vean a sus madres comportarse sin ningún límite moral o estético en ellos). No hay que juzgar el pasado desde el presente. El humor se trata de reírse de lo que es trágico o miserable de la vida. Nos permitimos reírnos porque entendemos en ellos cómo es la naturaleza humana, donde reina la desigualdad, las jerarquías y sus «sinsabores». Juzgar un chiste es juzgar y actuar como siendo dioses que tienen la capacidad de distinguir y diferenciar el bien del mal, donde sólo el otro es el monstruo (remito al punto 1) y el claro exponente del mal. Yo me rio de los chistes, porque son humanos y «nada de lo humano me es ajeno» y en tanto que no podemos superar nuestra naturaleza. Lo intentamos, eso se espera igualmente como humanos, pero nadie está fuera de los errores y por tanto fuera de la realidad humana (vista de Dios), como para juzgar la malignidad de un chiste. No me rio de los chistes porque ataque a este o aquel otro colectivo, me rio de los chistes porque tratan de volver menos miserable nuestra trágica naturaleza y esto también nos define como humanos. Un monologuista contaba el caso de una violación y que la mujer se quedase embarazada, y nos ponía en el supuesto que después de haber cumplido condena, tendría que pasar una pensión por su hijo a la mujer que violó. Es trágico lo primero, pero paradójico lo segundo y ahí está la gracia. La metacognición no es capaz de predecir cómo se va a enredar la realidad. Una teoría sobre el humor es que proviene al tomar conciencia (metacognición) de tales dislates y paradojas, pues son un quebranto a nuestras expectativas.
Una última lectura del mito de Pentesilea y Aquiles es que si se va a llegar a un colapso del sistema o a una guerra, yo no aconsejaría a mi hija que mostrase una postura radical feminista, pues si el sistema se quiebra, el «ganador» irá contra toda postura extremista mostrada en las redes. En un sistema sin ningún control, gana la fuerza, como ganó Aquiles. La naturaleza siempre vence bajo sus reglas. La naturaleza no sabe de moral, sólo de fuerzas y ventajas. El argumento del gráfico cobra en parte sentido, recurrir a la fuerza, pero sólo si se llega a una situación en la que el tejido social se rompe…, y no por debilidad, sino porque la fuerza (sea muscular, de ingenio, o de lo que sea…, igualmente el hacer uso de las trampas y las argucias), es uno de los «ingredientes básicos» de las reglas de la evolución y de la vida.
El punto más vital, para dar sentido a este escrito, pasa por ver la película «John y el agujero».
Chiste que rompe la espectativa:
«—¿Qué estabas haciendo cuando le dijiste la primera vez a una mujer que la amabas?
—Estaba mintiendo.» Jimmy Carr
Ser inteligente, en lo básico, no se trata sobre reflexionar bien. Se trata de evitar ser un gilipollas.
La película «The tender bar» muestra muchas de las ideas que yo he ido plasmando en los escritos: equivocación de la primera pareja, pérdida de identidad ante la ausencia del padre, el «código» de los hombres de no pegar a las mujeres, el camarero reemplaza la figura del padre… Está llena de pequeños detalles que hay que observar. (Observar quiere decir a la vez 1. fijarse y 2. seguir, seguir, sólo me refiero a lo primero.)
No hay contradicción entre lo dicho aquí y mis escritos (y 2) sobre el sexo débil (el hombre). En tales hipotesis sostengo que la debilidad del hombre es tener menos potencialidad para hallar sentido a su vida, a que se active en él el instinto de muerte o muera su instinto para vivir. A una mayor tendencia al nihilismo en definitiva (que en algunos casos trata de tapar en las adicciones). No es la debilidad a la que hace referencia Lerner. Por otro lado cae en el mismo error que el femenismo: usar el genérico hombre, en vez de algunos hombres, que además por estadísticas comprobadas son una minoría.

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