La Maquinaria de la Realidad Social



Si estamos viendo una injusticia y no hacemos nada al respecto,
dejamos de comportarnos como humanos.
❞ Gundala
El otro está en todas partes, usted es mi otro,
yo soy su otro, nos relacionamos así 
(...), afuera hay miles de otros.❞ Adieu les cons
Aunque pudiéramos sobrevivir todavía seríamos estos especímenes narcisistas,
limitados, infelices, ansiosos y miserables.
❞ Iain McGilchrist


(Añadí varios párrafos al escrito anterior…, los cercanos a las nuevas gráficas. Alguien ha leído los escritos «Sobre el odio» y «Demonizar al enemigo«), quizás sólo sea casualidad, quizás me están tratando de concienciar. Nunca he dicho que yo no caiga en errores. Mantengo una línea de pensamientos, una hipótesis. Si alguna vez me percato de mi equivocación, me retractaré.)

Un susurro al rey y sus ojos se cerraran para meditar.

I

En la película «Guía del autoestopista galáctico«, y cuando a una gran computadora se le pregunta sobre el sentido de la vida, esta calla y medita por eones de tiempo. Si creásemos una computadora con capacidad para la autoconciencia…, ¿arrancaría inocentemente con un «hola» o se quedaría congelada sin hacer nada ante el peso de tomar una primera decisión?

Imaginar plantear el siguiente tema a una feminista. «Una amiga casada extranjera ha venido y me ha llamado pidiéndome una cita. Entre nosotros aún se mantiene un lazo mezclado de tensión sexual no resuelta y compenetración intelectual y amorosa. ¿He de ir si por ello puede darse el acto sexual, que puede implicar que su marido se entere y que en una riña la empuje y al caer se dé un golpe fatídico que la mate?» Estoy remitiendo a que todo acto tiene unas consecuencias (consecuencialismo) o que todo efecto tiene una causa primera (la existencia de un Dios personal nos libera de tal carga, pues tal Dios es la causa primera). ¿Sería yo indirectamente el causante de su muerte? ¿Cuánto hay que remontarse a un origen para buscar una causa? De decírselo a una amiga feminista… ¿no me diría que fuese y que «no me comiese tanto la cabeza»?, de seguir su consejo y al final darse el homicidio de género…, ¿tendría que cargar con parte de la culpa mi amiga feminista?

Ahora se entiende el por qué la I.A. con autoconciencia no arrancaría. De evaluar la actual realidad humana, su naturaleza, su ADN, sus orígenes y fines, ¿no se quedaría congelada ante la capacidad de saber que su existencia alteraría la realidad humana?, deduciría que unas veces sería para bien y otras para mal. Pero, ¿cómo calcular con exactitud si sería más para bien que para mal?, ¿no optaría por no querer tener nada que ver con los asuntos humanos?.

¿Existe en el humano un estado en el cual al final este cerebro comprenda lo mismo que ha comprendido esa I.A.? ¿Algunos suicidas se salen de la vida para no accionar en ella ante tal incapacidad? No tolerar ningún daño —lo propuesto en el escrito previo— éticamente quiere decir no querer dañar en nada a nadie. No alterar la realidad, pues siempre implicará que en algunas de las vueltas de sus engranajes, desde nuestros primeros actos, dañará a alguien (¡ya sé!, no hacer nada vuelve a implicar poder dañar, de ahí la posible «lógica» de la mente suicida: se resta de la ecuación de la realidad y de la vida). El acto de no querer se llama noluntad), en ese estado… ¿aún se quiere no querer? Otros conceptos parejos son los de avoliciónabuliaacedia y el de anhedonia. O uno o varios de tales conceptos afectan a toda persona deprimida. También hay que tener en cuenta los conceptos de la ambivalencia (permanecer en el limbo entre dos emociones y posibles decisiones), de la parálisis del análisis y la fatiga de la decisión (sí, el cerebro —como así es con la sonrisa y sus músculos— se fatiga al tener que tomar muchas o complejas decisiones). En unos casos entra en juego la voluntad, en otros la motivación y otros son un entramado de estos dos (por todo lo analizado hay que tener en cuenta el concepto de la ventana Overton, por la cual la sociedad sólo se ocupa de unos pocos temas…, el feminismo copa una parte de tal e hipotética ventana conceptual).

¿Captáis el peligro del nihilismo? ¿Se comprende el por qué Nietzsche puso el impulso para vivir (voluntad de poder) como el motor contra el nihilismo. Se comprende por qué repudiaba la moral basada en la culpa. Lo dionisíaco, lo espontáneo, la búsqueda del placer, ha de ser el motor de lo humano como lo es de la vida. El peso de las decisiones no puede tener tanta carga como para que se te haga imposible moverte. La vida es accionar y consecuentemente errar. Todo sistema implica la existencia de cierto grado de resistencia y permisividad al error. La vida lo sabe y ha creado el sistema de la apoptosis —de programar la muerte de una célula— cuando esta se vuelve errática como para poder crear un cáncer. El sistema de circulación de automóviles nunca llegará a cero accidentes. Llevará implícito algún algoritmo que a partir de sus variables calcule el nivel mínimo de accidentes. Cuando se hace una gran obra (rascacielos, grandes puentes….) los inversionistas calculan (y 2), junto a una aseguradora, las posibles muertes por accidente, para añadir sus gastos al presupuesto (¿habría que concebirlos como homicidios?) Lo mismo para las muertes de los conflictos entre los géneros. Pon en un algoritmo las variables sobre la naturaleza de la mujer y el hombre, y cómo interaccionarán, y dará como resultado algún número de «errores», de muertes mínimas que siempre se darán.

Las mujeres son Furias y Amazonas. Semiramis, Juana de Arco, Jeanne Hachette, Judith y Charlotte Corday, Cleopatra y Mesalina, guerreras que luchan con más ferocidad que los hombres, agentes de destrucción que contribuyen a la selección natural consumiendo a los débiles por orgullo y desesperación. La superheroína se une al superhéroe, apartando a los mediocres de las masas.❞ Marinetti

II

Si salimos del problema del cambio climático, y si al final se estanca el crecimiento que frene la superpoblación humana, y si se encuentra una energía barata, asequible y que no dañe al planeta… el siguiente peligro sería la tendencia al nihilismo. Después de este sería el poder caer en la corporatocracia —el poder de las grandes corporaciones, basadas en sus algoritmos, donde todos seremos meros números—, vamos camino hacia ella. La validamos con cada compra, la validamos al dar uso al móvil y a Internet. Esta amenaza avanza al cegarnos con el resto de los problemas (límite atencional de la ventana Overton).

En la gráfica que he creado de los engranajes de abajo, las dos ruecas de dentado interno (la más exterior y la intermedia), la primera son las intenciones individuales (la metacognición crea seres intencionales —Dennett—, intención es sinónimo de deseo, de fines: el nihilismo resta la intencionalidad o motor primero del cerebro humano). El conjunto masivo de ruecas externas pequeñas somos los individuos. Accionamos la rueca de dentado interno intermedia, que mueve y crea lo social, que representa el paradigma o mentalidad de una época: en la actualidad el neoliberalismo. Esta mentalidad son los mecanismos internos, centrales y grandes (instituciones). En la actualidad, bajo mis supuestos, la rueca más grande representa a las corporaciones. La siguiente rueca en tamaño es la banca y la tercera es la suma de los Estados de todos los países. El resto de las ruecas son la familia, el sistema judicial (leyes), etc. Tampoco he pensado todo el tema al detalle (de momento, tampoco he querido esmerarme a si los dientes accionan o no las ruecas… ¡me volvería loco y me llevaría semanas crear tal mecanismo y gráfica!, sólo importa como metáfora visual). El caso es que si fuésemos al origen de la humanidad, la rueca mayor sería la familia. Sería el eje de la sociedad y de los individuos. Y si fuésemos a la Edad Media en Europa, la rueca principal sería la Iglesia, seguida de los reinos (reyes) y en tercer lugar la familia. Al ir creciendo en tamaño la rueda de la banca empezó a articular el resto de las ruecas hasta llegar al resultado final, que es el que conocemos hoy. ¿La gran pérdida?, la centralidad de la familia. Tal rueca cada vez es más pequeña. La no-identidad, así, afecta e implica igualmente a lo que entendemos por lo humano/social. Lo social en la prehistoria era la familia, después el concepto de la familia extendida unida por una religión (rebaño, en el concepto Cristiano). ¿Hoy qué nos une?, ¿nos unimos como usuarios de iPhone o Samsung?, ¿PC o Mac? El nihilismo pasa por la muerte del concepto humano de familia. El deshilachado del tejido social influye en nuestros cerebros y a la inversa: nuestro nihilismo cerebral deshace la trama social basada en la familia. Inevitablemente las corporaciones —y su nuevo lenguaje: lealtad a la marcafidelizaciónvalor de la marca…— rellenan tales vacíos. Somos más fieles a una marca que a una pareja, más leales a iPhone que a un hermano… ¡Bienvenidos a la era de la corporatocracia!


Los mitos son historias que se repiten en una secuencia interminable de variaciones. Los mitos nunca pueden concluir nada, sólo pueden morir cuando los problemas que expresan son reemplazados, problemas como el significado de la diferencia sexual. Como varían los términos del problema, también varían los del mito.❞ Phetesilea, Queen of the amazons

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