La Lucha Eterna



Nunca dejas de ser un niño, te haces mayor y creces, pero sigues siendo
un niño por dentro; un niño con más responsabilidades.
❞ John y el hoyo
¿Eso significa», dije con cierto desconcierto, «que debemos comer de nuevo
del árbol del conocimiento para volver al estado de inocencia?
 ❞ Kleist


(En la gráfica del escrito anterior, ninguna rueca es la principal y la que haga de motor del resto. Todas se mueven e interactúan, y dependiendo de su tamaño tiene una mayor capacidad para generar movimiento. Todos los individuos —y el resto de las instituciones— generamos el movimiento y el tamaño de la corporatocracia.)


Los que luchan nos son los humanos. Lo que luchan son los conceptos como primitivas (instintos, como comportamientos incorporados). En otro lenguaje luchan los mitos. O en otro: la lucha de la permanencia de un meme contra el resto de memes. Todos son sinónimos, si bien yo uso el término de concepto. ¿Por qué?, mito huele a viejo, a trasnochado, a un concepto que hay que dejar de usar. Meme, por el contrario, es demasiado nuevo. Bien mirado no aporta mucho más al término de concepto. Si me dieran a elegir, usaría el de primitiva, como patrón de comportamiento asentado en el ADN y que lucha contra otros patrones. Primitiva, puesto que es muy antiguo y en algunos casos nos remontan al principio de la vida. Volvamos al caso del ave que simula tener el ala rota para alejar a sus depredadores del nido o sus crías. Entran en juego primitivas como simular, alejar, distraer…, que se pueden resumir al concepto o primitiva de engañar. El engaño es una estrategia asentada fuertemente en la vida, el ADN y la evolución. ¿Cómo desgranar en qué parte está del ADN si este se nos vuelve opaco a tal tipo de análisis? Los genetistas ven genes que crean proteínas y otras moléculas complejas, pero en la lectura del ADN no se puede leer el concepto de engaño. Entre medias de estos y los etólogos, que sí estudian el comportamiento de los animales y «leen» el engaño, se encuentran los psicólogos evolutivos y las neuróciencias. Los primeros analizan los para qué y los cómo a nivel evolutivo, con ayuda de las ciencias sobre la evolución. Los segundos analizan qué partes, estructuras y componentes entran en juego dentro del cerebro. El filósofo, finalmente, trata de unir todos los componentes que entran en la trama. Así el concepto de meme —de Richard Dawkins, en su papel de filósofo y a partir de la biología evolutiva—, es la comprensión de todas las partes y ciencias que han estudiado el cómo la información se preserva en el ADN y los comportamientos, y el cómo interactúa con otros memes.


«El vencedor vencido por el rostro radiante revelado.» Propercio

Este escrito sólo trata de ser un resumen de varias ideas sueltas que he dicho aquí y allá, y animado por las sugerencias que me han generado el documental «Penthesilea, Queen of the Amazons» de 1974 (no sé cómo llegué a él, creo que me lo sugería a la derecha al descargar otro, en la página enlazada…, hay que dejar que obre el azar). En algún lado he dicho que al nihilismo se llega cuando todas las narraciones se han leído y el cerebro ya no es capaz de leer nada nuevo. El concepto de la muerte de Dios, o la muerte del metarrelato, portan la misma idea. En un caso, la muerte de Dios, nos deja al humano a nuestra suerte y solos en el universo, y queda en nuestra mano buscar un sentido a todo. Con la muerte del metarrelato (mitos), se trata de matar al mito y queda de la mano de la ciencia buscar los cómo y los porqués de la realidad. Tal sistema en crisis ha sido cuestionado en dos frentes, por Jordan Peterson, que trata de mantener al relato, y por Iain McGilchrist, que en su último libro trata de restituir algún modo de trascendencia o psique al universo (Dios). Siento si puede resultar insultante, no lo debería de ser si se ajusta a la realidad… ¿no se capta que siempre es el hombre el que tiene este tipo de mirada más holista de la realidad?, el que al unir atajos conceptuales parece tener más momentos eureka o insight, creando nuevos conceptos; no puedo dar el nombre de ninguna mujer en primer plano en la actualidad, aunque me imagino que sí las habrá…, emergen más de tiempo en tiempo: la española María Zambrano (muy interesante, bastante ignorada), Simone de Beauvoir, Ayn Rand, Judith Butler, Julia Kristeva, Hannah Arendt, Susan Sontag, Lou Andreas-Salomé… (esta última —arquetipo de Femme Fatale— amante de Rilke, Nietzsche y Freud…, me dejo alguna de las principales, pero tampoco quería ser exhaustivo), y sus pensamientos no suelen articular la principal corriente del discurso filosófico. Reducirlo a machismo sería ridículo. Yo he usado el concepto de «banalidad del mal» de Hannah Arendt, o nombrado a otras pensadoras y mujeres en mis escritos cuando ha sido necesario, como es el caso de Susan Schneider. Cada pensador se tiene que ganar su lugar en la corriente del pensamiento. Me he desviado…, vuelvo. Por otro lado he dicho que el humano, y Dios, existirá mientras que haya algo que mezclar o haya algo nuevo que averiguar. En ese caso el nihilismo se evita o trata de evitar al crear nuevas ideas o descubrir algo nuevo, que renueven los relatos (creo que se me olvida otra cosa, pues los quehaceres diarios me hicieron salir del escrito y la corriente del pensamiento actual). ¡Ah, ya! En otro lado dije que habría que hacer una película que pusiese una misma narración en tres momentos de la historia, que demostrase que en todas subyacen las mismas ideas, si bien tendrían que variar al final, dadas sus épocas y personajes.

Mitos [del griego antiguo μῦθος mûthos ] es el término utilizado por Aristóteles en su Poética (c. 335 a. C.) para referirse a la trama de una tragedia ateniense como una «representación de una acción» o «la disposición de los incidentes» que «representa la acción». Aristóteles distingue la trama de la praxis, que son las acciones que representan las tramas (tragedia o facticidades dadas las estructuras o conceptos e instintos que entran en juego, como así es el caso de toda historia entre un hombre (lo masculino) y una mujer (lo femenino), este añadido es mío).

E aquí algunas frases del documental nombrado, que sintetizan su idea principal, o por lo menos de su primera mitad (la otra parte es más feminista): «Los mitos son historias que se repiten en una secuencia interminable de variaciones. Los mitos nunca pueden concluir nada, sólo pueden morir cuando los problemas que expresan son reemplazados, problemas como el significado de la diferencia sexual. Como varían los términos del problema, también varían los del mito.» «En el mundo ideal del arte, diferencia, dominación y muerte, adquieren un significado ideal llamado belleza.» «La historia seguirá regenerando la historia. Si podemos entenderlo volviéndolo a contar con sus lagunas y sus espacios, tanto las ausencias como las presencias, entonces quizás algún día seremos capaces de ponerle fin a la historia, en lugar de palabras o imágenes.» «Es solo a través de los desvíos de la fantasía y el sueño que podemos volver a la historia y actuar ahí, sabiendo que el inconsciente siempre nos atraviesa.» «Las mujeres son Furias y Amazonas. Semiramis, Juana de Arco, Jeanne Hachette, Judith y Charlotte Corday, Cleopatra y Mesalina, guerreras que luchan con más ferocidad que los hombres, agentes de destrucción que contribuyen a la selección natural consumiendo a los débiles por orgullo y desesperación. La superheroína se une al superhéroe, apartando a los mediocres de las masas.» ¿No es todo muy igual a las tres ideas que yo he ido aportando en distintos escritos? Manejo los mismos esquemas, pero desde mi propia perspectiva, lo que da tanto la razón a lo planteado por el documental como por mí (y por otros…, hay una línea de pensadores que mantienen esta tradición e idea, y el que ahora la sostiene con más viveza es Peterson…, se puede considerar que es una línea de pensamiento que trata de mantener el patriarcado, según algunas feministas. Recordar que el feminismo de la cuarta ola es heredero del deconstructivismo, que trató de matar a los mitos y los relatos. Doy las dos versiones de las tramas, para que cada cual elija de qué lado posicionarse).

El documental se articula alrededor de dos historias demasiado similares. La primera sobre la leyenda de las amazonas y el caso concreto de Pentesilea y Aquiles. La segunda historia entre el escritor Heinrich von Kleist y su amante Henriette Vogel (hay una película sobre ellos). Se puede pensar que Kleist buscó en cierta forma recrear el mito griego, pues escribió una obra de teatro sobre Pentesilea y conocía muy bien tal mito. La idea de tal historia griega es que las amazonas secuestraron a Aquiles, en la dirección de mantener relaciones sexuales, pues era su modo para traer nuevas amazonas al mundo. Después de «usar» a los hombres los mataban, así como mataban a los hijos varones. En un desafortunado desenlace, y dado que Pentesilea y Aquiles se habían enamorado, este y para salvarse a sí mismo, le quitó la lanza, mató a su captora y amante y logró escaparse. Recreando en cierta medida la leyenda, Heinrich von Kleist mató a Henriette, que padecía una enfermedad terminal, para al final acabar con su propia vida (hay distintas versiones de las dos historias, he dado las más sostenidas).

Giro en mi relato. Voy a desvelar mi enigmático escrito «La conciencia va a caballo«. El escrito usa el recurso de la cortina de humo para tapar la idea sencilla que quería transmitir y con la que había soñado aquella noche (en los sueños, aunque no siempre, los conceptos o mitos interaccionan unos con otros). La idea es que el feminismo ha «saboreado» el poder, se ha subido a un caballo, ha retomado el mito de las Amazonas, y ya no se quiere bajar de él. Decía allí que bastará que haya una sola víctima por el maltrato de género como para sentirse justificadas para mantenerse en candelero y «encima del caballo»…, se cierra el ciclo. Todos los conceptos se suman. Simbólicamente todo hombre, que como yo lucha contra el feminismo radical, hace de Aquiles tratándolas de «matar» simbólicamente, de hacer que se bajen del caballo. ¿No es todo demasiado extraño?, no encajan demasiado bien todos los mitos y conceptos. ¿Por qué lo soñé si no conocía el mito recreado en la obra de teatro por Kleist? Se cumple el mito de Pentesilea y Aquiles. Se cumple lo que dice el documental en la frase: «Los mitos son historias que se repiten en una secuencia interminable de variaciones. Los mitos nunca pueden concluir nada, sólo pueden morir cuando los problemas que expresan son reemplazados, problemas como el significado de la diferencia sexual. Como varían los términos del problema, también varían los del mito.» (Se que puedo caer en la apofenía, en ver relaciones en las cosas donde puede que no las haya, no me he vuelto loco, ni psicótico, la razón siempre está conmigo, pero resulta ser una historia demasiado bella para no estar tentado a considerarla como cierta —se non è vero, è ben trovato—.)

Hay un giro de tuerca en todo este relato y mito. En las últimas semanas he pensado que no tiene que ser el hombre el que rebaje el alto protagonismo que ha ganado el feminismo (como nuevas Amazonas, a las que les «sobra» lo masculino para existir), tiene que ser la propia mujer, las menos radicales de las feministas, las que hagan que el feminismo se baje de su caballo. Así está sucediendo poco a poco. El feminismo tiene una lucha interna entre las posturas más radicales y las más suavizadas. Por eso dije en un escrito que el hombre es la víctima de la lucha de la mujer contra la mujer. Entre el feminismo radical (a veces simplificado bajo el apelativo de feminazi), que suele ser lésbico, y las posturas más conservadoras. Pongo un caso en el que yo lucho. Si volvemos al caso de poner el dilema del tren y al mover una palanca se desvía su trayectoria para que atropelle a 40 personas (víctimas de género, pueden parecen muchas, pero es menos de una por provincia, en algunos casos en provincias pequeñas, una cada dos años) en vez de a 3941 (suicidios, casi 79 por provincia y año). ¿Quién no lo haría?, ¿cuarenta madres no se sacrificarían para salvar a 300 de sus hijos? Tal dilema existe y es real. ¿No sería justo que se impusiese la sanidad mental gratuita para evitar suicidios? ¿Qué gastos reducir? El feminismo está copando dinero a sus fines cuando no parece posible reducir más las víctimas de género. Sí pienso que se podría reducir a más de la mitad del número de suicidios si se habilitase la sanidad mental gratuita, pero tampoco soy tan inocente, como así lo está pareciendo el feminismo, de pensar que los suicidios podrán llegar a cero.


Bandera del feminismo lésbico

La lógica a todo esto es sencilla. ¿Por qué no las dos cosas a la vez?, no estoy en contra. Si se puede, que así sea. Pero si se tienen unos presupuestos limitados habrá que barajar qué es lo que se puede sacrificar para tratar de implementar las sanidad mental gratuita. O sea, bajo mi punto de vista el actual feminismo está cayendo en lo quijotesco en la dirección de llegar a número de víctimas cero. Eso no ocurrirá nunca. ¿Cuántas víctimas son aceptables como para dejar de generar gastos al Estado?, o cuanto menos bajarlos. Este tipo de planteamiento parece inhumano, pero como demuestra la película «Worth» es un «trabajo sucio» que alguien tiene que pensar y llevarlo a cabo. Remito a lo mismo de siempre: nadie quiere víctimas por accidentes de tráfico o por accidentes en las grandes obras, pero son variables de los sistemas complejos. La única forma que no existiesen víctimas de la violencia de género, sería modificando la genética humana para contrarrestar todo signo tendente a la agresividad. Pero en los genes todo está demasiado entrelazado, y los mismos genes que se expresan para la agresividad, «sirven» para ser competitivo y seguramente para mantener el instinto y la pulsión de vida. Bajo mi denominación de nihilismo, una forma para llegar a él es restando tal instinto, activando la pulsión de muerte.

(Añadido del día 31 de enero. Estoy leyendo «Moral e hipermoralidad» —en realidad hipomoralidad o hipertrofia moral— de Arnold Gehlen y me encuentro con el siguiente párrafo: «Justo hoy, en la era del pacifismo y la ideología del hombre bueno, la verdad de la sentencia de Goethe dirigida a Riemer debe estar presente: «La crueldad siempre está en el hombre, en cierta medida, o algo cruel siempre permanece en todos los hombres, y esto es lo que vive y se alimenta». En cualquier caso, toda la condición consolidada y espiritualmente militante presupone la disponibilidad de un potencial de agresión, sin las cuales no habría dificultades para ganar, ni pensamiento aniquilante —Fichte— y ninguna delimitación en cubiertas que contrastar; aún así —bajo y poderoso— insensible, desinterés que se puede despertar por el peligro como un instinto. Este potencial de agresión, que es el fundamento de cada gran esfuerzo…» Fijarse que aniquilar tiene como raíz nihil, nada, de la que igualmente provienen hihilismo. Se puede hacer los dos siguientes juego de palabras: 1. sin capacidad para aniquilar se cae en el nihilismo, y 2. aniquilar al otro es llevarlo a su incapacidad para luchar contra el nihilismo. Aniquilar, así, como acto agresivo tiene la doble vertiente de empoderar la propia identidad y anular la del otro. En este caso el feminismo al empoderarse se ve obligado a desplegar su capacidad para aniquilar la otredad que es lo masculino…, doblegando su capacidad para desplegar su propia agresividad. Competir, vencer, siempre implica ganar a un otro, o que no gane. El feminismo a la vez tiene la legitimidad de usar el mismo argumento contra el hombre.

A destacar que Arnold Gehlen pronosticó —ya en la década de los sesenta— la llegada de la actual tendencia a la polarización de la sociedad en el libro mencionado, y en párrafos como el siguiente: «La Ilustración […] y la emancipación del espíritu de las instituciones […]. Niega el deber de lealtad a los valores más allá de lo racional; Mediante la crítica, eleva los vínculos en la conciencia donde se manejan y disuelven, y prepara formulaciones que tienen un potencial de ataque pero ninguna fuerza constructiva, como en el caso del «hombre nuevo» o la inhumanidad de la dominación. Dado que estas ideas rara vez tienen algún efecto sobre la posición de equilibrio social y, en general, influyen muy poco en los grandes cambios estructurales o incluso en la consolidación de los mismos, entonces buscan una forma crítica propia para actuar al menos como factores de perturbación. En última instancia, se alcanzan polarizaciones extremas que eliminan los compromisos, las imperfecciones y las formulaciones rutinarias de la vida cotidiana y la agresión, que ya se escondía de incógnito en el ideal, que finalmente se manifiesta.» De nuevo el papel del cerebro del macho para ver más extensamente el panorama social, e incluso adelantarlo.)

¿Y quienes son las amazonas en esta nueva vuelta de la historia y los mitos? Las feministas radicales y lésbicas (¿lo serían en el mito y sólo usaban al hombre para procrear?). Escritos atrás daba el dato de que el dolor psicológico de las mujeres violadas se incrementa cuanto más alejada este el hombre de la propia elección que haría esa mujer. De ser así, ¿quién es la mejor candidata para sentir de forma más atroz la violación del hombre sino las mujeres homosexuales? Y de paso cualquier otro tipo de «gesto» con tintes sexuales, como los piropos y las miradas de deseo o lascivas. Son ellas las que principalmente crean las ideas con las que no todas las mujeres están de acuerdo…, ¿la premisa?, el hombre y su masculinidad le sobra, les estorba. Si la demonización de lo masculino viene de algún lado, es principalmente de este origen. Sólo los quieren y necesitan por su esperma. Las más radicales incluso «odian» o no tienen ningún respeto por las mujeres heterosexuales. Este pensamiento no es mío. Es el que emerge y es el que está más en uso sin que nadie en concreto lo haya creado y lo mantenga, pues sólo hay que remitirse a las premisas y seguir los discursos de las distintas feministas. En defensa del feminismo, muchas feministas no aceptan el presente planteamiento.

El documental que he estado tratando tiene otra lectura. La idea de considerar la visión del mundo de la mujer. Ayer vi el documental de Louis Theroux, «Mothers on the edge» de 2019. Muestra casos en donde el cerebro de la mujer queda alterado a partir de la química que se activa (o que no se activa) cuando dan a luz. En algunos casos llegan a estados psicóticos, en otros no les «nace» el instinto maternal y se sienten en un papel que no encaja con su realidad (siguen una narración, pero no lo sienten, dice una de ellas). En todo caso son casos mínimos y «desviados» del papel que tiene que hacer el ADN al activar en ellas el instinto maternal. En otro ejemplo, la película «The lost daughter«, muestra otro ejemplo de una mujer no alineada a lo que debería de ser una mujer, según los arquetipos. Pero, ¿estas visiones no son casos excepcionales que confirman la regla? Cualquier mujer —quizás me equivoque— notará que son casos demasiado raros como para sentirse identificadas con sus protagonistas. En otro ejemplo, está naciendo un nuevo cine de autora, que yo no sé si nace de ellas o es que están «imitando» o emulando el cine de autor de los hombres. Ese es el caso de Julia Ducournau en películas como «Titane» y «Raw«, las dos dentro del cine de terror corporal, y a la vez gótico y simbólico. Su «fascinación» por la carne y su banalización, dice que le vino dada por las profesiones de sus padres, los dos médicos. Otro caso ya lo he nombrado, pero no daré su nombre. Se trata de la directora creadora de la película de la recreación del concepto de lolita, pero desde una nueva perspectiva. En cierta forma «acepta» o crea la ilusión que en la niña humanoide también nace un sentimiento carnal y confuso hacia su padre y creador (¿punto de vista femenino?). A lo que quiero llegar es en todo caso a que la media de la mujer, como la media del hombre, cae y es susceptible de ser reducible a sus arquetipos, y que las visiones extrañas o más límites sólo se dan en muy pocos casos, que no pueden servir de norma para nada. Nos fascina el cine de autor, por los límites mentales a los que se atreven a llegar algunas personas. En algunos casos, a algunas personas les parece un tipo de cine demasiado extralimitado, pues en sus mentes hay ciertos límites que el humano no tendría que cruzar (yo no los tengo: acepto y busco cine de autor/a).

Conclusión final. (Copy/paste, estoy cansado): «La teoría queer es un campo de la teoría crítica que surgió a principios de la década de 1990 a partir de los estudios queer (a menudo, anteriormente, estudios de gays y lesbianas) y estudios de mujeres. El término puede tener varios significados dependiendo de su uso, pero se ha asociado ampliamente con el estudio y la teorización de prácticas sexuales y de género que existen fuera de la heterosexualidad, y que desafían la noción de que el deseo heterosexual sea «normal». Siguiendo los desarrollos del constructivismo social en sociología, los teóricos queer son a menudo críticos de lo que consideran puntos de vista esencialistas de sexualidad y género. En cambio, estudian esos conceptos como fenómenos sociales y culturales, a menudo a través de un análisis de las categorías, los binarios y el lenguaje en el que se dice que están representados.» Es un paso más allá a las «nuevas amazonas», que quieren implementar su forma de ver y sentir el mundo al resto de las personas. Hacerles bajar del caballo también implica no compartir su forma de analizar la sexualidad humana desde esta visión. Bajo su punto de vista, masculino y femenino sólo son una construcción social, y los heterosexuales estamos cegados por tal construcción. Yo acepto la homosexualidad en todos sus rangos y aspectos, pero no tienen por qué imponer sus puntos de vista como los únicos ajustados a la realidad o a ninguna verdad.


(Cuatro días de escritos… me voy a tomar un descanso y trataré de salirme de las críticas al feminismo en los siguientes temas. Si veo documentales y películas en donde el tema principal es la mujer (o de directoras mujeres), se ha de captar que no me cierro al punto de vista masculino. Estoy abierto a todo, como hay que ser, pero ha de imponerse el pensamiento crítico.)


Añadido del día 9 del mismo mes. Lo más fácil es pensar que soy machista al cuestionar si las directoras de cine de autor emulan al hombre. Ese es el típico, vago y no profundo análisis de las feministas de a pie. Si cuestiono a Julia Ducournau y su película «Titane» es que trata sobre una asesina, no en serie, pero sí que forma parte de su modo de accionar ante ciertas situaciones. Este tipo de asesino suele ser hombre y es raro en las mujeres, y sólo se ha dado un caso conocido en Aileen Wuornos ("Titane" parece basarse en la manera de matar de Aileen: por arrebatos de ira).. Bajo mi punto de vista es como si se diera el caso que un hombre tratase de hacer un retrato íntimo sobre el contacto de un bebé nonato con la madre (sé que hay muchas películas con este rasgo y las feministas las critican). Si fuera el caso que a una directora le dijeran que dirigiese ese film, no haría esta apreciación, pero al ser el caso de cine de autor, sí cabe tal análisis y crítica. Lo mismo para la otra película y directora, pero en tanto que en ese caso dudo si realmente es la visión de la mujer y por ello analiza el tema desde la aceptación, a que tal sentimiento es propio de las mujeres, o de algunas. El presente añadido no es una justificación, es un mejor análisis o explicación de lo dicho arriba para las personas que no se detengan a pensar el por qué lo he podido decir.

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