Feminismo y Metacognición – Anexo
La foto de la cabecera es la de una noticia en la que un grupo de monos, al que un perro había matado a una de sus crías, como venganza empezaron a secuestrar a cachorros de perros, y subiéndolos a los árboles los dejaban caer para matarlos. ¡La naturaleza es terrible! Cuando acabaron con los perros trataron de hacer lo mismo con bebés humanos. ¿Se ve y comprende el cómo actúa la naturaleza y el concepto de identidad? Estos monos son jerárquicos y tienen metacognición como el hombre. Sin metacognición no existe el concepto de venganza. Las "bobas" ovejas no tienen, ni manejan, tal concepto.
Aún faltaban conclusiones para tratar de hacer ver cómo hemos llegado a una sociedad tendente a la emocionalidad. El concepto de sentimentalismo del que hace uso Dalrymple Theodore es confuso. La lengua y la cultura inglesa hace un uso muy distinto entre emoción y sentimiento a la castellana (a grandes rasgos, las emociones están más cerca de los instintos y los sentimientos a la razón, de ahí el concepto de los sentimientos nobles). En realidad cuando alguien se vuelve tan vulnerable como para llorar o caer en la ira, dicen emocional. Sentimental en español se usa en casos como cuando echamos de menos a una persona o a una parte de nuestro pasado, si bien al usar el sufijo -ísmo se puede tomar en tanto que se exageren las expresiones sentimentales. En todo caso, a mí no me parece que hayamos ido a una sociedad más sentimental, pues tal concepto suele implicar sentimientos tiernos y amorosos, sino que hemos ido a una sociedad en la que «la pérdida de la compostura» se ha hecho más latente. No estoy tratando de hacer juicios de valor sobre si una es mejor que otra. Solo trato de hacer ver que si vemos a alguien llorar ya nos incita a tener un tipo de sentimiento hacia ella, y puede llegar a cambiar la percepción que tuviésemos de su persona. Por lo general queremos tratar con personas que se muestren fuertes, pero que se muestren sensibles bajo ciertas condiciones. Y por lo general si una persona no llora o siempre llora, la colocamos en nuestro cerebro en un «apartado» especial. Igualmente se acepta que si una persona ha sido fuerte durante toda la vida, y pasa una época en la que se termina por derrumbar y llora de forma más continua, tal comportamiento es un signo del estado en el que se encuentra y sobre el que nos tendremos que centrar. Siendo así, la emocionalidad es un signo del estado y de la época que está pasando esa persona. Digo obviedades (b y v juntos, palabra rara), pero es que no es un punto que trate Dalrymple Theodore en su libro «sentimentalismo tóxico». Es posible que el autor, con tal concepto, se refiera al ambiente social, y que por ello no sea un análisis psicológico, sino sociológico. Esto es lo que se puede deducir si una cadena de televisión —o al hacer un documental—, los que deciden qué noticias y escenas poner o quitar, escogen aquellas en las que la persona se derrumba y llora. No todas las entrevistas que han filmado una cadena las emite, ni en toda su extensión. En el caso que tengan que escoger, parece ser que se está tendiendo a poner cuando alguien se muestra en un estado tan vulnerable como para llorar. Pero incluso esto tiene su análisis económico (medible). Si lo habitual es que sea una persona que llora, y lo hace en una entrevista, y hay que escoger, tal entrevista ya no es tan interesante sobre otras. En todo caso las cadenas de televisión luchan por copar las zonas horarias, y tenderán a escoger la novedad o lo extraño, frente a lo cotidiano y normal: si lo raro es que cierta persona famosa llore, pues escogerán esa noticia, y si es un personaje que llora de forma habitual, esta ya no será seleccionable ni será noticia.
Por todo ello es por lo que yo digo que la época actual cae más en la apelación a la emoción que en el sentimentalismo. Esto dice la Wikipedia: «Apelar a la emoción o argumentum ad passiones («argumento de la pasión») es una falacia informal caracterizada por la manipulación de las emociones del receptor para ganar una discusión, especialmente en ausencia de evidencia fáctica. Este tipo de apelación a la emoción es un tipo de pista falsa (cortina de humo) y abarca varias falacias lógicas, que incluyen apelar a las consecuencias, apelar al miedo, apelar a la adulación, apelar a la piedad, apelar al ridículo, apelar al despecho y a las ilusiones. (Abajo dejaré un resumen de cada uno de ellos, si bien aquí ya están vinculados a la Wikipedia.)»
Despejados todos estos datos, y teniéndolos de premisas, retomemos el escrito previo.
Si el feminismo alega que la mujer es víctima de las violaciones y la violencia doméstica, que puede ser psíquica y física, crean unas premisas y unas consecuencias. Una de las premisas es que la mujer es vulnerable al hombre, que pone como premisa que es más débil. ¿Cómo crear un discurso coherente entre esta premisa y el del empoderamiento de la mujer? O son más débiles que el hombre o son iguales. Las dos afirmaciones no se pueden usar a la vez. Una maldita condición humana es que allí donde hay tensión, siempre habrá un chivo expiatorio, algo o alguien sobre el que soltar las frustraciones, la ira y el estrés. Ocurre con el resto de los animales de presa o que tengan como base la jerarquía. Se sigue la regla de «la mierda va hacia abajo». ¿Lucha el feminismo contra esta fatídica condición humana?, no. Aíslan un problema que se da con algunas mujeres sin analizar el conjunto. O eso parece a simple vista. Estamos a que el feminismo crea un doble mensaje: la mujer es débil/fuerte. Siempre ha existido la idea que golpear a una mujer es de cobardes. Si un hombre pega a una mujer en público, los hombres que estén allí se echarán sobre el hombre y salvaguardarán a la mujer. Bajo este comportamiento el hombre pega a la mujer, pero también el hombre salva a la mujer, luego no se puede dar un mensaje claro sobre la violencia entre los sexos. Si te centras en los casos en los que el hombre pega a la mujer, y no haces ver el caso contrario, es que estás alterando la información…, posiblemente con algún fin oculto.
Vayamos a otra situación y volviendo al tema del chivo expiatorio. Hasta hace poco no era «digno» que la cabeza de turco fuera una mujer (hubo alguna época de locura, sí, como la caza de brujas: el humano es una especie despreciable). Volvía a ser una actitud demasiado cobarde e inhumana. Pero si el mensaje del feminismo es que son iguales y son poderosas, de nuevo se cae en la idea del doble mensaje, pues entonces se propicia a que una mujer pueda ser la que sea el chivo expiatorio en ciertas situaciones de estrés de las empresas o las escuelas. Vuelvo al tema de las estrategias entre el depredador y la presa. A cada paso el sistema se adapta a una nueva situación, a una nueva disposición del depredador o de la presa (no uso tal analogía en tanto que hombre y mujer sean cazador y presa, sólo la uso en la medida que dos agentes adaptan sus comportamientos a partir del otro). El feminismo me imagino que se percató de tales contradicciones, y entonces y consecuentemente, para salvarlas, su siguiente táctica fue apostar por la «violencia y tolerancia cero» en todo lo social. De esa manera ni tenían que recurrir al concepto de víctimas, ni al de empoderamiento. Este punto y esta postura la veo crítica para analizar el momento actual. ¿Cómo criar un hijo con una alta resistencia al estrés —resiliencia, palabra nueva que no haría falta— si has desechado cualquier tipo de presión que pueda considerarse violenta? Todo sistema es una retroalimentación de todas las partes que entran en juego. Un sistema busca su estado de equilibrio entre dos contrarios (cero estrés/cien estrés). Pero el sistema creado a partir del concepto de «violencia cero» ha debido de bajar el nivel de tolerancia, de tal manera que un 50% de estrés, o el que fuese como el estado equilibrado en el estado anterior del sistema, de repente será tomado como un 60% de estrés (generación copo de nieve, concepto de zona segura, rechazo a todo discurso que pueda tener algún asomo de «discurso de odio«, cultura de la cancelación, ninguna tolerancia al humor que ataque a un género, edad o cultura…). Esto se hace evidente en el efecto de tener una mano en un cubo de agua llena de hielo, y de repente meterla en una agua a temperatura ambiente. La mano, el sistema nervioso, la captará como que está caliente. El nivel de estrés que soporta un humano moderno en una gran ciudad es bastante alta. Si se trajese a un cazador-recolector a la ciudad no soportaría nuestro nivel de estrés. Así si en una escuela de repente hay un 50% de estrés, que sería el baremo normal en el estadio previo, los alumnos lo captarán como un 60% de estresante y el sistema se tendrá que volver a regular a la baja. Sigue ese proceso una y otra vez y habrás bajado el nivel de estrés de todos los humanos…, no a una nueva realidad, el de los adultos, sino una nueva normalidad en las nuevas generaciones que serán tendentes a tener una baja tolerancia al estrés (el nivel de resistencia al estrés es mayor en los inmigrantes latinoamericanos, pues su crianza es más "clásica"). ¿Resultado?, que las personas se quebrarán y llorarán con más facilidad. La sociedad se habrá vuelto algo más emocional, pero se ajustará a que esa es la nueva normalidad, de tal manera que se captará como extraño a toda aquella persona o cultura —insensibles, bárbaros, sociopáticos— que no coincida con su mismo nivel de emocionalidad.
(Añadido el día 23 de enero. Mi actual nihilismo, tendente a la desmotivación, me hace proclive a no ser muy exhaustivo. A lo dicho en el párrafo anterior hay que sumar los conceptos de la epigenética. Una mujer embarazada que sienta que su medio es muy «hostil» y estresante, «marcará» epigenéticamente a sus hijos, lo que conllevará a que sean más sensibles al medio o más tendentes a la baja tolerancia al estrés, a la baja inhibición latente o a ser propensa para llegar a ser una persona altamente sensible) u otros tipos de tendencias a los desórdenes mentales o de adaptación al medio social. Tales cambios pueden heredarse hasta la tercera generación. Con lo cual el incremento hacia la baja tolerancia al estrés se irá sumando a través de dos fuentes: la genética y el propio medio social, por lo dicho arriba.)
Creencias irracionales:
Aterrador: La tendencia a considerar los eventos adversos como espantosos o terribles (p. ej., es horrible cuando me faltan el respeto).
Tolerancia baja a la frustración (LFT): La creencia de que uno no puede soportar o tolerar la adversidad (por ejemplo, no puedo soportar que me traten injustamente).
Depreciación: La creencia de que un evento refleja a la persona como un todo (por ejemplo, cuando fallo demuestra que soy un completo fracaso).
Ahora vuelvo al tema de la mujer como víctima. Bajo este concepto se apela al miedo. El feminismo está generando una falsa y exagerada percepción sobre la violencia de género. Si yo invito a mi casa a una persona y le digo: «ya he encerrado al perro, la última vez atacó a un amigo y lo tuvimos que llevar a urgencias para que le diesen seis puntos en el cuello», habré predispuesto al invitado a sentir miedo y estar pendiente cada vez que abra una puerta y de si saldrá el perro. ¿Una mujer ha de empezar todo trato con un hombre, al modo que la persona del ejemplo tiene en consideración al perro? Este tema lo dejo aparcado, creo que no hay que redundar más en ello, resulta demasiado evidente.
Voy a enlazar ideas del párrafo y el escrito previo. Si ponemos por medio la metacognición, y de analizar las cifras que constantemente comparten y propagan el feminismo…, ¡el hombre da asco! Una mujer que estuviera informada por tales cifras sentiría verdadero repudio y miedo por el hombre. ¿Es lo que pretende el feminismo radical y lésbico?, de no ser así manejan una información demasiado a la ligera sin tratar de medir sus consecuencias. Casi treinta mil casos de violencia de género en 2020 es una cifra alarmante y que no se puede ignorar. Toda mujer que salga «escamada» de unas pocas relaciones, al ver tales cifras puede caer en la idea que el macho humano es despreciable…, que hay que ser muy, muy selectiva, o que ni siquiera merece la pena buscar pareja.
En las gráficas, por otro lado, se ve que el feminismo y sus medidas no han parado los casos, la curva desde 2014 va cada vez más arriba y parece haber caído en 2019, seguramente por el Covic. Habría que analizar por qué es así. O bien el somero análisis de este escrito tiene algo de razón (bajada de la resistencia al estrés, falsas denuncias, tener en cuenta meras riñas de pareja, que la mujer se encare más, que se esté creando un odio consciente —en el que ha entrado en juego la metacognición— y guerra entre los sexos propiciado por el papel —intencionado o inconsecuente— que está haciendo el feminismo…, seré justo y consecuente: no hay que descartar otros factores, como la pronunciación de la crisis económica, seguramente sea una suma de factores), o bien están inflando cifras, o de no ser así muestra la ineficacia de las medidas que están siendo tomadas por la presión que hace el feminismo al Estado, y este al generar nuevas leyes. Con todo, y ya que ponen estadísticas (más difícil de hallar de otros temas como el suicidio), me gustaría verlas más desgranadas. Me gustaría ver cuántas son de personas vinculadas a la drogadicción, parados de larga duración, detallar qué etnias y culturas entran en juego, nivel de estudios, clases sociales, edades, etc. O sea, ya que hemos de analizar cifras, que sea de la forma más clara que pueda haber, para tratar de hallar patrones subyacentes que puedan implicar otro tipo de medidas contra la violencia doméstica. Por lo pronto la estadística y gráfica de 8 años de violencia de género (1.118) no llega ni a la mitad de los suicidios en un solo año en España (3.941). ¿No convendría poner más medios en más estudios y en la prevención de los suicidios? ¿no acapara el feminismo atención, medios, recursos, tiempo y dinero a un problema menos grave que el del suicidio? Es casi imposible acceder a la atención psicológica en España. Lo suele «resolver», de manera somera y taxativa, el médico de cabecera recetando pastillas contra la ansiedad o la depresión. Las cifras muestran que tal medida es ineficaz, y quizás incluso contraproducente, pues el cambio mental a corto plazo que hacen tales pastillas, y sin el seguimiento de un especialista, pueden pueden propiciar el suicidio (igualmente puede provocar la agresión hacia otros, lo que sería algo a tener en cuenta a la hora de analizar las agresiones hacia la pareja).
¿Qué es el maltrato psicológico? Conozco varios casos de violencia de género. Las personas que las llevaron a cabo no son seres perversos capaces de matar. En algunos casos fue algo puntual y no volvió a pasar. Bajo mi punto de vista de la no-identidad, pasar por un caso no te vuelve con esa misma tendencia para toda la vida. Sucede más entre los jóvenes, pues el prefrontal, el freno del cerebro, no se termina de formar hasta los 22 años o más. He visto un caso más claro en un jefe a uno de sus empleados (los dos varones), donde fue más evidente que se podía aplicar el concepto y el maltrato psicológico de la iluminación de gas. Esta persona, ya jubilado, y sin decir que fuese una condición directa de tales hechos, se tiene la sospecha que se suicidó. Otro dato a tener en cuenta es el odio visceral (sin ninguna razón, por instinto). Yo he sido «víctima» de ese tipo de odio de una mujer hacia mí. Era una compañera de trabajo, había que aguantar mecha. Lo que trato de hacer ver es que la sociedad es violenta en todos los rangos. Seguramente la mayor fuente del maltrato psicológico sea en las empresas, desde los jefes y personas al mando, hacia sus empleados o los rangos más bajos. O igualmente de los propios empleados hacia los recién contratados…, cuando se forman camarillas, se crea el concepto de otredad sobre los nuevos. Nadie habla nada de estos hechos. No hay estadísticas. Este tipo de maltratos son proclives para propiciar el suicidio. Sobre esta realidad también hay un gran silencio.
Volviendo a que hemos debilitado el sistema, bajo el concepto de «tolerancia cero», ahora mismo todo es susceptible de caer en el rango del maltrato psicológico. El error del feminismo es hacer que la sociedad aísle que tal dimensión social es exclusiva del hombre sobre la mujer. En una gran mayoría de trabajos se da el maltrato psicológico en muy distintos niveles: jefes sobre empleados, compañeros sobre otros compañeros. De nuevo entra en juego el nivel de resistencia de las personas a la presión. Si en un trabajo ese es el ambiente imperante, la apuesta es dejar ese puesto de trabajo. ¿Por qué no se sigue la misma lógica dentro de una pareja? Yo detecto —y me imagino que cualquiera— cuándo una persona es demasiado intolerante, tendente a la ira, y dejo a esa persona. ¿Por qué hay personas que siguen con tales parejas? Otra cuestión es que cambie a lo largo del tiempo. Pero por defecto la mujer —el lado femenino de los animales— son más sensibles e instintivas para captar a los hombres. Ciertas mujeres escogen hombres con ciertas tendencias, que pueden ser consideradas de alfa, que a la vez pueden ser proclives a la violencia, porque es el tipo de hombre que «quieren» y en la dirección de sentirse más protegidas. Este tipo de elección es más propia de las jóvenes, y si se sale de tal tipo de relación, al captar el potencial peligro en el que se encontraban, «corregirán» su selección en la siguiente pareja. Esta doble estrategia es la que he hecho ver en otros escritos. El alfa —no siempre violento— es menos empático y más tendente por ello a ser frío (tipología A). Si vive de forma exitosa y realizada es una «buena apuesta»: tolera más el estrés, es más competitivo, etc. Pero tiene el «defecto» de ser demasiado errático, y si se diera el caso que la vida no le fuera bien, podría volcar su frustración en violencia. La mujer madura, fuera de la juventud, busca en ese caso al hombre propicio para la crianza: más empático, pacífico, sensible, pero también menos competitivo. Pienso que este tipo de humano es un diseño de la evolución y de la mujer. En el conflicto intragenómico la genética de la mujer a dotado a ciertos hombres para que sean más similares a ellas mismas. Por ahí iba la idea de escritos atrás que durante la evolución se regula la expresión de ciertos genes sobre otros, y que si se excede en la regulación, hacia muy poco masculino, se llegue a la homosexualidad, y si se excede en otros genes se pueda nacer pedófilo (muchos trastornos pueden venir de este mismo origen, yo apuesto a que la bipolaridad tiene que ver con un medio camino de operar del cerebro entre lo femenino y lo masculino). A la vez la genética masculina «mueve» los genes femeninos hacia sus «conveniencias». Me excedo en ser reduccionista, pero en lo básico, y a vista de pájaro, es así. Ahora hay muchas mujeres tendentes a la ira o a la pérdida del control de las emociones violentas (algo masculinizadas). No siempre es genético, pero la idea de fondo es que el hombre, por ser lo propio de su naturaleza, tiene contramedidas para controlar su ira, y no siempre las mujeres y sus cerebros nacen con estas mismas capacidades. O sea, la idea general es que la evolución, y por medio del conflicto intragenómico, sigue buscando un humano equilibrado a una media, pero yerra una y otra vez en los tanteos. Una segunda idea a tener en cuenta es que tales tentativas parten del «molde», o dos prototipos, que en su origen eran muy diferentes, que en el lenguaje común es el de ser muy femenina o muy masculino.
Por lo pronto, la mujer tiene la doble estrategia de tender y preferir al «macho alfa» (protector), pero bajo la idea de que suele ser bastante frustrante una relación con ellos, y al final optan por la segunda apuesta, los hombres algo más sensibles y preparados para la crianza. Por estudios bien probados las mujeres prefieren a los primeros cuando están ovulando y a los segundos fuera de la ovulación. Igualmente las mujeres se ponen más sexys y con menos ropa durante la ovulación, que fuera de ella (también hay estudios sobre esto). Si se suman las dos cosas, es más posible que tengan sexo y que se queden embarazadas bajo las preferencias de la tipología alfa. Si fruto de tal embarazo se casan… ya se habrá llegado a una situación potencialmente inestable y peligrosa. ¿Para qué sirven estos datos? Deberían de servir a modo de educación de los padres a sus hijas. Si una adolescente cuenta con tales datos, tendrá que readaptar su forma de comportarse en sociedad.
—¡Vaya mierda de escrito te está quedando! Parece una perorata propia de un consultorio radiofónico.
Ya, trato de establecer que el que las mujeres de repente se encuentren en un matrimonio en el que se dé la violencia psicológica o física, parte de los errores que han cometido las propias mujeres al escoger las parejas. A esto mismo apunta Dalrymple Theodore en su libro. Yo tengo en claro —como lo ha de tener toda persona cabal— que una vez que en una pareja se ha perdido el respeto, habrán flanqueado el trato que tiene que darse en una pareja y el amor, y que por ello tienen que romper. En una sociedad en la que hay muchas dificultades para encontrar trabajo, y la mujer se ve bajo la presión de no poderse independizar de su pareja, parte del problema es esa sociedad en la que a una persona se le vuelve imposible ser autónoma. Resuelve la carencia de puestos de trabajo y se dará una menor cantidad de esos casos, tendentes a la violencia doméstica. Se dan más divorcios en épocas de un estado económico estable, y menos en situaciones de crisis. Una pareja rota, pero que tiene que permanecer junta, es una situación demasiado estresante, en la que el ambiente se caldea, por las dos partes, de manera peligrosa.
El siguiente punto es más polémico. Normalmente una persona estresada lo suelta no en el trabajo, pues su puesto peligraría, sino en muchos casos en su casa. De nuevo la idea del chivo expiatorio. El hombre es más tendente a externalizar el estrés y la mujer a internalizarlo (depresión, ansiedad). Pero la mujer ya sabe de forma implícita (por instinto diría yo) esto del hombre, y en cierta forma y si ama a ese hombre, buscará estrategias para canalizar el estrés de su pareja. Pero… ¿y si, como hemos visto arriba, el nivel de la tolerancia al estrés está bajando?, ¿y si además el mensaje de las feministas y las películas de la última hornada dicen que la mujer puede hacer uso de las mismas «armas»? Ahí de nuevo sale un doble mensaje. Las películas actuales tratan de mostrar a un tipo de mujer que responde con violencia a la violencia y que además sale ganando. Bajo este nuevo signo de cosas el matrimonio está cambiando en muchos sentidos. El primero en el nivel de tolerancia al estrés. En el documental «My own man«, y el hijo y director, preguntando a su madre sobre algunos ataques de ira de su marido, esta le dice: «Por algún motivo nunca me molestó. Me molestaba porque no siempre era agradable. ¿Quién quiere vivir en una casa donde se grita?, pero no me molestaba hasta el punto de querer irme de la casa.» ¿Es un pensamiento de la «vieja escuela»?, ¿es válido o inválido? Si lo que domina es el amor y se sabe que la pareja es una buena persona y tiene algún que otro arrebato de vez en cuando, por defecto hay que luchar por mantenerse en pareja. Siempre ha sido así. Pero si el feminismo apela al miedo, puede que la mujer ya no tolere ese mismo nivel que había antes, más si se tiene en mente que se pueda llegar a la violencia doméstica —sin que tenga por qué ser de este modo, y puesto que el feminismo ha centrado su mirada en esa posibilidad y es lo que sale en todos los medios de comunicación—. Por esta suma de factores y miedos, la mujer de hoy es más proclive por apostar por separarse. Esta bajada de la resistencia de los matrimonios, a mantenerse en los momentos difíciles, está provocando el aumento de los divorcios, que puede dañar la mente de esos niños, con el consiguiente mensaje que no hay que tratar de luchar por mantenerse en pareja. Más hijos dañados, más matrimonios fallidos, dando como resultado que el sistema se haya perfilado para tender hacia el fallo, hacia el fracaso del concepto de familia. De nuevo esto deviene en el ablandamiento de las nuevas mentes que verán como «correcto» o «normal» salirse de toda situación en las que las cosas hayan subido el nivel del estrés —o incluso las responsabilidades, que esto daría para otro escrito—, al límite para las que sus mentes se les haya educado que puedan (o deban) soportar.
El segundo factor es si la violencia doméstica ha podido aumentar porque a la nueva mujer se le ha dicho que no se tiene que callar y tienen que responder con la misma potencia con la que su pareja se enfrente a ella. No sé datos, sale como resultado lógico de las premisas actuales, por lo tanto este tema lo dejo de lado. Lo que sí puede estar claro es que lo que antes era posiblemente considerado como una riña de pareja, bajo el actual lenguaje ahora se podrá analizar como violencia machista o maltrato psicológico, y así inflar las estadísticas que les interesan a las feministas. Es más, es una baza con la que puede jugar la mujer para ir contra su pareja, a la que sabe que no puede «vencerla» de otra forma, y a la que de esta manera le «castigará» (humillará) públicamente, cuando la policía tenga que personarse en su domicilio. Según el feminismo esta idea es una falacia y no se ajusta a la realidad. No existen las denuncias falsas y siempre se ajustan a que se ha llegado a la violencia o al maltrato psicológico. Bajo mi punto de vista han dado un «arma» a la mujer, que conociendo la naturaleza humana, la mujer sí utilizará. ¿En qué rango?, no lo sé, lo que no creo que sea lógico es el afirmar taxativamente que esta estrategia nunca se usará, como así nos lo quiere hacer creer el feminismo. En el vídeo, compartido en el escrito anterior, hablan de algunos casos. Entre ellos detener a un hombre denunciado en otra localidad, cuando él claramente no estaba allí para poderle haber hecho nada a su pareja. En la actualidad, en España, si a tu hijo lo denuncia una mujer, airada y dolida, por malos tratos, será detenido hasta que él pruebe su inocencia. Sí, está legislado a la inversa: el hombre es culpable hasta que pruebe su inocencia. Sí, solo el hombre, es una ley distinta si se da el caso del maltrato de una mujer contra su pareja mujer u hombre (puede tener la lógica de que el hombre es más proclive para llegar al homicidio, el sistema opta por tratar de salvar la vida de la mujer, ante esto hay que optar por la prevención, pero tiene el agujero argumental que no todo hombre, aunque violento, sea capaz de matar…, esto último tiene el «pero» de que se pueden dar homicidios involuntarios…, ¿conclusión?, demasiadas variables: es preferible la prevención). Para colmo el sistema no hará nada contra la persona de la injuria, de la falsa acusación —aunque sí está legislado—, a no ser que el hombre la acuse.
Las conclusiones sobre todo lo dicho es que estamos debilitando el espíritu humano. A veces he hecho la defensa del instinto de muerte, propuesto por Freud, quizás una postura más acertada sea que en las personas muera el instinto de vida, el deseo de luchar por su vida. Puede venir dado por dos factores: 1. no tolerar ningún tipo de presión social, a la que se la tomara como demasiado agresiva y 2. no tratar de generar ningún tipo de presión hacia las personas y en lo social —tendente a ser tomado como agresivo—. La suma de los dos factores da como resultado que no se quiera luchar contra nada, y por ello que se despierte en tal persona, y en su espíritu, la falta del instinto para luchar por la vida. Desde este pensamiento a desear estar muerto y pensar en el suicidio, hay un solo paso. De los 3941 suicidios en España el año pasado, 300 eran personas entre los 15 y los 29 (jóvenes, mentes en formación y a la espera de salir a la vida). No dudo que estas personas abrigaron sobre sí ese doble juego de no soportar la presión social y a la vez no ser capaces de ejercer presión social sobre el medio, bajo la nueva apreciación de la «violencia cero» y su consiguiente bajada de la sensibilidad al estrés.

Vuelvo al tema sobre la muerte directa al empujar a alguien a las vías del tren, para salvar a tres, de la que casi nadie es capaz, y las muertes producidas al mover el cambio de vías, que no son percibidas como homicidio. En 2020 fueron menos de 40, creo, las mujeres por violencia doméstica, frente a los 300 jóvenes que perdieron el instinto de vida y optaron por dejar este mundo. ¿No hay culpables?, no lo es de forma indirecta esa bajada de la capacidad para soportar el estrés y la presión, ¿no lo es el concepto y la palanca de la «violencia cero»? ¿Estáis seguros al 100% que no? Hemos mejorado el sistema o lo hemos empeorado. Yin y yang es aceptar que en lo bueno hay cosas malas y en lo malo cosas buenas. La «violencia cero» nunca vencerá, ni será posible, pero sí es probable que genere el debilitamiento del espíritu humano. Si como dijera Einstein la Cuarta Guerra Mundial será a palos… en esa guerra perderá la cultura occidental pues habrá ablandado demasiado su espíritu. Ganará la cultura que sea capaz de matar con sus manos. ¿Pensamiento nefasto?, no, realista. Sin tanques ni grandes armas los rusos, en su fiereza más instintiva, nos borrarían de la faz del continente europeo, sin ningún esfuerzo. Mantener al alfa y su fiereza tiene sus ventajas. Es por esto que la mujer, entre otras hembras del reino animal, opten por desearlos y querer tener su descendencia. El instinto y el ADN de la mujer dice una cosa, y su razón, plasmada en el feminismo, dice otra. La naturaleza siempre gana.
(Oftopic. Hace unos días tuve la intuición de que en algún momento evolutivo, en el que el hombre aún no formaba pareja con la mujer, la hembra humana apostaba por el sexo con los cabrones, puesto que su hijo al llegar a la edad madura la protegería del resto de los machos. Ese amor protector del hijo hacia su madre es muy posible que fuera uno de los primeros pasos para querer formar pareja con la mujer —protección al otro sexo—. Seguramente este comportamiento sea apreciable en otros primates y animales jerárquicos en la actualidad.)
Lista y conceptos referentes a la llamada a la emoción:
Las falacias informales son un tipo de argumento incorrecto en lenguaje natural. La fuente del error no se debe solo a la forma del argumento, como es el caso de las falacias formales, sino que también puede deberse a su contenido y contexto.
La manipulación o manipulación emocional es el uso de medios tortuosos para explotar, controlar o influenciar a otros en beneficio propio. En el extremo, es la fuente de embaucadores, estafadores e impostores que no respetan los principios morales, engañan y se aprovechan de la fragilidad y credulidad de los demás. Como mínimo, la manipulación es una influencia forzada que se utiliza para obtener control, beneficios y/o privilegios a expensas de los demás.
Una pista falsa o cortina de humo, es algo que induce a error o distrae de una pregunta relevante o importante. Puede ser una falacia lógica o un recurso literario que lleva a los lectores o al público hacia una conclusión falsa. Una pista falsa puede usarse intencionalmente, como en la ficción de misterio o como parte de estrategias retóricas (por ejemplo, en política), o puede usarse en una argumentación sin darse cuenta.
Apelar a las consecuencias, también conocido como argumentum ad consentiam (en latín, «argumento de la consecuencia»), es un argumento que concluye que una hipótesis (generalmente una creencia) es verdadera o falsa en función de si la premisa conduce a consecuencias deseables o indeseables. Esto se basa en una apelación a la emoción y es un tipo de falacia informal, ya que la conveniencia de la consecuencia de una premisa no hace que la premisa sea verdadera. Además, al clasificar las consecuencias como deseables o indeseables, tales argumentos contienen inherentemente puntos de vista subjetivos.
Una apelación al miedo (también llamada argumentum ad metum o argumentum in terrorem ) es una falacia en la que una persona intenta crear apoyo para una idea al intentar aumentar el miedo hacia una alternativa. Una apelación al miedo está relacionada con la estrategia más amplia de apelación al miedo, y es una táctica común en el marketing, la política y los medios (comunicación).
La apelación del miedo es un término utilizado en psicología, sociología y marketing. Por lo general, describe una estrategia para motivar a las personas a tomar una acción en particular, respaldar una política en particular o comprar un producto en particular, provocando miedo.
Apelar a la adulación es una falacia en la que una persona usa halagos, cumplidos excesivos, en un intento de apelar a la vanidad de su audiencia para ganarse el apoyo de su lado. También se conoce como pulido de manzanas, engrasado de ruedas, nariz marrón, apelación al orgullo, apelación a la vanidad o argumentum ad superbiam.
Una apelación a la piedad (también llamada argumentum ad misericordiam, la historia de los sollozos o el argumento de Galileo) es una falacia en la que alguien intenta ganar apoyo para un argumento o idea explotando los sentimientos de piedad o culpa de su oponente. Es un tipo específico de apelación a la emoción. El nombre «argumento de Galileo» se refiere al sufrimiento del científico como resultado de su arresto domiciliario por parte de la Inquisición.
Apelar al ridículo (también llamado apelar a la burla, ab absurdo o la risa del caballo) es una falacia informal que presenta el argumento de un oponente como absurdo, ridículo o gracioso y, por lo tanto, no merece una consideración seria.
La ilusión es la formación de creencias basadas en lo que podría ser agradable de imaginar, más que en la evidencia, la racionalidad o la realidad. Es producto de la resolución de conflictos entre creencias y deseos.
Una apelación al rencor o el despecho (latín: argumentum ad odium) es una falacia en la que alguien intenta ganar el favor de un argumento explotando los sentimientos existentes de amargura, rencor o schadenfreude en la parte contraria. Es un intento de influir emocionalmente en la audiencia asociando una figura de odio con la oposición al argumento del hablante.
(Sobre este último hay que detenerse, analizarlo y desgranarlo, pues quizás debería incluirse otro sesgo que predijera lo que aquí explicaré. Hay un concepto muy español, llamado chinchar, que viene al caso —picar no me parece lo mismo, pues este último a veces se hace desde el amor y buscando al final la risa y el humor—. Consiste en molestar, fastidiar, irritar, al otro, para que se genere en él ira y frustración. Consiguientemente, la persona que chincha —a través de palabras o discursos hirientes o de odio, en muchos casos velados y evitando ser detectado como una provocación legal— al final se vuelve odiosa, o sea que generará odio en el otro, a sabiendas que desde este es más fácil que la otra persona caiga en lo irracional, ya sea descontrolando sus emociones, sobre todo la ira, e igualmente creando un discurso menos moderado o incluso exabrupto. Al chinchar se suele entrar en un juego a dos bandos, donde cada uno replicará al otro desde la misma premisa de tratar de hacer que pierda los papeles. En el caso de dos géneros, (y sólo por lo general, puesto que en la situación actual de agresión y tolerancia cero, y dado que se chincha desde las redes sociales, y puesto que las personas que se mantienen en tales redes suele venir dado por su alto control de las emociones), el hombre puede buscar que la mujer llore, y esta que el hombre pierda los nervios, pues suelen ser sus tendencias innatas para bajar y disipar la tensión interna. Esto puede tener un extenso análisis, sobre el que no me detendré aquí, pero baste decir que en ciertos casos, y con tal estrategia, se pretende «desnudar» las verdaderas intenciones y emociones del otro. Suele ser habitual, en tales refriegas, que uno de los dos o ambos digan aquello que siempre han tenido oculto en sus pensamientos. Quepa decir que la realidad no es tan sencilla como que en tales sucesos se llegue a la «verdadera» alma o corazón del otro. El humano es un ser reprimido en lo social. Ese «otro» que emerge es la parte reptil humana, que es más básica e instintiva, pero que vive cercenada en nuestras actuales sociedades, sobre todo en el momento actual. En la literatura, e imaginario colectivo, es nuestro «gemelo malvado«, u cualquier otro término similar en otras culturas —Dr. Jekyll y Mr. Hyde en nuestra actual sociedad o el más moderno Hulk—. Por lo tanto no es que se desvele una realidad, sino sólo una de las dos caras que solemos tener todos los humanos: la peor, más instintiva, negativa y visceral. Cabe perdonar que esto ocurra en las redes sociales, pero en la actualidad es vergonzoso que los propios políticos usen tal sesgo de forma tan habitual y de manera tan constante. Y dado que ellos deberían de ser el espejo en el que nos deberíamos reflejar, ser nuestros modelos, es bochornoso y miserable que nos brinden tales espectáculos casi todos los días. Consiguientemente…, la sociedad refleja dicha realidad en las propias redes. Recordar que todo sistema funciona por mecanismos de retroalimentación: los políticos alientan ese comportamiento en las redes, y estas en los políticos. Es de suponer que al vicepresidente Pablo Iglesias —en España— se le hizo dimitir desde las premisas expuestas aquí, pues fue arrastrando la ira y la tensión por días y meses, hasta que ya no pudo más y se «rindió». Las erinias (furias en los Romanos, de la que nos viene tal término sinónimo de un tipo de ira desatada y sin freno —¡y atención que refleja un lado de lo femenino!, la política, así y en su maquiavelismo, es femenina—) se supone que hacen ese papel de irritar y molestar —tradicionalmente llaman al remordimiento de algún aspecto de nuestra naturaleza o pasado, y por ello se les asocia a la conciencia moral, pero no hay que limitarlas a la mera apreciación del pecado, o la conciencia de haber cometido alguna falta—, pues se adentran en nuestros pensamientos hasta que nos terminamos por derrumbar. Ese es el papel que se les otorga en la obra teatral de «Las moscas» —por la similitud de las erinias, por lo molesto, con este animal— de Jean-Paul Sartre. Impertérritamente Orestes, su protagonista, como nuevo héroe, abandona la ciudad llevándose tras de sí a las moscas. Muy al contrario, hoy en día eso no ocurre. Todos somos las moscas cojoneras de los otros. ¡Bienvenidos al infierno de la polarización social! Oftopic. Sé que chinchar se suele usar más para el comportamiento de los niños..., pero, ¿no es a lo que se parece la actual tendencia de las disputas de los políticos, las identidades y en las redes? ¿no son, acaso, comportamientos inmaduros e irreflexivos?)
❝ Frenado en la manifestación externa y bloqueado por las masas de bien, aumenta la conciencia de uno. En hombres que se han vuelto incapaces de hostilidad y solo quieren recibir lo que ellos mismos dan, es decir, indulgencia, queda algo así como un pequeño germen diabólico que anuncia la alegría del exterminio de los débiles: este es el tema de las auténticas películas de terror.❞ Hans Mayer

No hay que volverse demasiado puntilloso sobre todo esto. Excepto el lenguaje matemático, lógico o de las ingenierías, toda charla humana apela a la emoción. El caso es saber si se hace para manipular o para tratar de explicar una realidad humana. Yo mismo en este escrito apelo al miedo y a las consecuencias. Sólo me interesaba este punto porque apelar a la emoción me parece más acertado que el análisis de Dalrymple Theodore, al llamar a la actual época como la del «sentimentalismo tóxico». La apelación a la emoción, además, llama a las emociones consideradas sociales, en tanto que nivelan a la sociedad a unas reglas que hemos de aceptar por el bien de todos. Esto daría para otro escrito, pues tales emociones se están perdiendo (excepto la del orgullo en tanto que narcisismo). Viene en el «mismo paquete» feminista, al alentar un falso valor del yo, en donde todos hemos de sentirnos orgullosos, independientemente de nuestro papel en la sociedad. Si restas la vergüenza y alientas al orgullo, solo se pueden crear falsas y arrogantes personas que se creen fuertes, cuando realmente son lo contrario (ver el caso de suicidios de cantantes k-pop):
«Las emociones autoconscientes, como la culpa, la vergüenza, la incomodidad y el orgullo, son una variedad de emociones sociales que se relacionan con nuestro sentido de identidad y nuestra conciencia de las reacciones de los demás hacia nosotros.
Durante el segundo año de vida, comienzan a surgir nuevas emociones cuando los niños comprenden que ellos mismos son entidades distintas de otras personas, y comienzan a desarrollar un sentido de sí mismos. Se ha demostrado que las emociones autoconscientes tienen beneficios sociales. Estos incluyen áreas como el refuerzo de los comportamientos sociales y la reparación de los errores sociales. También existe una posible investigación que sugiere que la falta de emoción consciente de sí mismo es una causa que contribuye al mal comportamiento.
Tienen cinco características distintas que las diferencian de otras emociones:
- Requieren autoconciencia y autorrepresentación.
- Emergen más tarde que las emociones básicas
- Facilitar la consecución de objetivos sociales complejos.
- No tienen expresiones faciales distintas reconocidas universalmente
- Cognitivamente complejo»



Comentarios