Nihilismo y Derrorismo



❝Qué vas a hacer tú sin el malo de la película?❞ The tender bar


El escrito de abajo no es nuevo. Son los últimos párrafos del escrito Nihilismo y efecto Flyn. Veo innecesario volver a decir lo que ya tenía claro hace casi dos años. Lo retomo aquí, pues algunas personas están confusas con respecto a qué quiere decir o qué implica el nihilismo. Quizás su sinónimo más relevante sea el del derrotismo. «El derrotismo es la aceptación de la derrota sin lucha, a menudo con connotaciones negativas. Puede estar relacionado con el pesimismo en psicología y, a veces, puede usarse como sinónimo de fatalismo o determinismo Fatalismo y determinismo por que como yo siento, no parece haber una solución pacífica a la cada vez más cruenta, estúpida y sin sentido, polarización de la sociedad. Ya es una guerra, en tanto que cada vez impera menos la sensatez y se usan armas «sucias» que sólo tratan de vencer al otro, y no buscar un consenso y volver a recuperar el sentido común. Pronostico que empezará a haber víctimas de tales «guerras» sucias (ya las ha habido). Seguramente feministas y homosexuales. No porque previamente hubiera ese odio, sino porque lo están generando y provocando tales colectivos. Nada de esto sucedía antes de la propagación de las redes sociales o era un problema mínimo. El macho es el más tendente a perder el sentido de la vida (hipótesis tratada de sostener en otros escritos). Le quedan dos caminos: el suicidio, o el odio y la lucha (llegar a lo físico, proviene del instinto de lucha y huida, en un sexo que evolucionó para luchar; como ya he dicho en otros escritos, en la medida que mueran o se retiren los que no proyectan la violencia, sino que la introyectan, sólo quedarán los agresivos —hay quien apunta que en los suicidios de los hombres está repercutiendo el feminismo, no puede afirmarse como única causa, pero si como una entre el total de causas…, se sigue así lo de «guerreras que luchan con más ferocidad que los hombres, agentes de destrucción que contribuyen a la selección natural consumiendo a los débiles por orgullo y desesperación. La superheroína se une al superhéroe, apartando a los mediocres de las masas.»—). ¿No sale el patrón —en los ejemplos dados en otros escritos y salen a relucir en los medios de comunicación— que el feminismo y los homosexuales les están provocando para que hagan uso de uno de los dos lados? Instigar a la violencia también es violencia. Actuar, mentir, para que otros tengan respuestas agresivas, también es agresividad. Llevar al límite a un hombre para que te golpee y para al final decirle: «¡ves, sabía que me ibas a golpear!», lleva implícito una actitud macabra. Es tratar de demostrar que lo masculino es lo macabro y lo maligno del humano, a través de una sola de sus manifestaciones. Probar todo esto es algo complicado. Las leyes castigan los hechos, sólo lo simbólico de los sueños revelan las estructuras internas. Pero decir que sólo es culpable el hombre es no ver la realidad en su conjunto. Sólo está en la mente y la intención de las personas, pero se puede manifestar en lo social y se revela en el inconsciente colectivo. Hay que saber leer los signos que lo manifiestan (no voy a ser yo el que lo saque a relucir o los enumere). Los griegos crearon la raza de las Erinias o las furias para tratar de mostrar ese lado femenino de la naturaleza.

Las guerras, y su posterior paz, parecen ser necesarias para que los elementos de un tarro revuelto vuelvan a su estado de reposo y natural. Nos merecemos las calamidades que estén por venir. ¿Las mujeres al perder su lado cohexionador de la realidad (amor), no es mas que una macabra manifestación del sistema al que pertenecemos, pues en tal fatídico lado de su naturaleza nos terminan por llevar a las guerras? La razón pierde, porque previamente sólo se han alentado todas las emociones humanas negativas, arrinconando y desvalorizando todas las positivas. Somos una especie estúpida, los cacharritos que nos entretienen no prueban nada. Sólo son manifestaciones de las capacidades para inventar y cacharrear con cosas, que nada tienen que ver con nosotros y nuestra naturaleza. Naturaleza que por no negarnos a ver cómo es, se manifiesta en su lado negativo una y otra vez. Los conceptos (mitos, memes) que ya usaron los griegos, se siguen repitiendo una y otra vez.

¿Que alguien me demuestre que no somos estúpidos?


Lo que sí ha aumentado en todos los países con un alto nivel educativo es el conocimiento. Lo siguiente, en cierta forma, se entronca con ciertos argumentos de James Flyn, en tanto que dice que unas de las cosas que han cambiado es el hacer un uso más extensivo de la hipótesis que de lo concreto, pero llevándolo a mi terreno. Cuando se llega a cierto nivel académico, uno se encuentra que todo en lo que creía no tiene ningún fundamento. Muere así la metanarración, el poder sustentar la validez de qué es la civilización, qué es y qué fundamento pueda tener una historia y orgullo nacional, y la validez de sus creencias religiosas, en base a lo que dice la ciencia. Lo que Flyn llama o sintetiza como concreto, es aquello que está arraigado en las creencias tradicionales, ya sean las religiosas, los mitos o supersticiones, las nacionales o las raciales. En definitiva que la capacidad del prefrontal se deshace de todo lo dado y “funciona” —o trata de hacerlo— como una máquina multipropósito. Pero en ese estado, en ese hipotetizar todo, corre el peligro de no creer en nada. Si uno analiza la historia del pensamiento nihilista, aunque en un pasado lejano hubiera algún que otro intelectual que lo sustentara, empezó a coger forma cuando se terminó de asentar la enseñanza gratuita y cierta facilidad para tener un alto nivel académico, a partir sobre todo de la Ilustración. Desde entonces ese sentimiento de irrealidad se ha empezado a generalizar, sobre todo alentado por distintos pensadores —entre ellos Kierkegaard, Schopenhauer, Nietzsche— que pusieron sus bases. Su “auge” llegó con los existencialistas y terminó de tomar la forma actual con el posmodernismo y el deconstructivismo. No quiero profundizar mucho más en el tema, me tocaría hacer una breve historia del nihilismo, explicar qué es, pero no podría ser más claro que lo que pueda decir la Wikipedia, o un artículo de Nolen Gertz que está publicado en el magazine online Aeon (if you believe in nihilism do you believe inanything). El ego de la humanidad ha ido creciendo después de la Segunda Guerra Mundial, pues había que reconstruir las naciones, y en ese proceso subió el enriquecimiento de los países, en donde casi no se daba el desempleo. Pero sucesivas crisis, y distintos factores como la falta de credibilidad de las democracias y sus líderes, han ido creando la actual atmósfera de desánimo y de desaliento, sobre todo a sabiendas que estamos creando un cambio climático, y que el sistema de pensiones y de sanidad gratuita corren peligro. El humano medio está perdiendo fe en la humanidad, y ante tal estado de cosas está perdiendo motivación, se desmoraliza, y en este bajar el cubo al pozo, aderezados con temas como la pedofilia de la iglesia, o la imagen que está creando el feminismo del “macho”, o la corrupción de los políticos, el nivel de la autoimagen debe de estar bajando, repercutiendo a la vez en la autoconfianza. Con tal estado de cosas… ¿qué más da los puntajes de IQ?

Bajo mi punto de vista el ser humano está asumiendo su derrota. Está renegando a que un proyecto humano sea posible y se rinde al sistema. El holandés errante (referencia a Piratas de Caribe) nos dio a elegir entre morir (luchar) o ser un tripulante del barco, y optamos por la segunda opción. Nuestros cuerpos y mentes se adhieren y acoplan al barco (sistema) en donde al final uno y otro ya no son distintos. Con el tiempo, como así es en Piratas del Caribe, incluso perdemos nuestra propia identidad, primero al volvernos virtuales o seres solitarios, y al final de nuestras vidas bajo los síntomas del Alzheimer o la demencia senil. Se sabe del alzheimer que una cuestión son sus procesos fisiológicos, y por otro lado los psicológicos. A ciertas monjas que donaron sus cuerpos a la ciencia, tras de su muerte se les detectó alzheimer en sus cerebros, pero habían sido operativas hasta el último día. Los ancianos hoy no están bien considerados, antes eran necesarios para ayudar a la familia, para dar un tipo de educación a los nietos; familiar, pero más despegados y neutrales que el de sus padres. La inteligencia fluida y la cristalizada siempre se han necesitado mutuamente. Hoy la identidad del «abuelo» ya no significa casi nada, luego «mueren» mentalmente, se rinden. Hay ontológicamente, como primitiva del cerebro, una necesidad de tener una identidad. En la antigüedad si tal capacidad se perdía, se recurría simbólicamente a tratar de recuperar el espíritu ancestral, cual antorcha que va pasando de generación en generación, en dichas personas. Ese que encontró el Coronel Walter E. Kurtz (Marlon Brando), en la película “Apocalypse Now“, al liderar a los indígenas de Camboya y en contraposición del soldado moderno. En realidad y de fondo el ánimo, la moral, la validez de esa persona como alma necesaria para la comunidad. Hoy los psicólogos ya no pueden hacer ese papel (el psicoanálisis aún continúa su batalla en esos frentes simbólicos), pues el humano analiza todo a través de la razón, no ya de lo simbólico, que es lo que domina el hemisferio derecho y las zonas profundas del cerebro, y es al que se está callando. Cuando Primo Levi se refería a los hundidos, hacía alusión a aquellos humanos que ya se sentían muertos por dentro, su espíritu de lucha, que habían perdido su alma ancestral…, en realidad el «alma» que todo ser vivo tiene para sobrevivir, y que es el que hunde las capacidades del prefrontal mal dirigidas. Tal hundimiento es el que asume Lagertha, de la serie Vikings, en su sexta temporada.

En la actualidad hay exceso de crítica, de escritos, y una ausencia total de acción. Los humanos adultos miramos a los jóvenes esperando de ellos que tomen cartas en el asunto (la rebeldía es lo propio de la juventud), pero las actuales generaciones parecen aborregadas en la quietud que les procura el pensamiento de creer que con  indignarse en las redes basta. Aborregados bajo el abrigo de unos padres, que ante la crisis del matrimonio y el rol del hombre, les conceden demasiadas comodidades (de nuevo los germanos marcan diferencias: estadísticamente abandonan el hogar a los 24 años, frente a otros países que lo hacen a los 28 o los 30). Aborregados por datos como el efecto Flyn, cuando puede que no tenga sentido, aborregados ante una posible interacción y fusión con la máquina que cree al humano 2.0. Todo este pensar está sustentado a que todas las revoluciones del pasado han servido de poco y de nada, y que de ser así… ¿por qué crear actos revolucionarios y derramar sangre si no cambian las estructuras profundas de ninguna manera? Preferir no hacer nada y que todo siga igual, ¿no es tal pensamiento nihilista?, no es una derrota del alma humana. Yo hubiera preferido haber estado durante la Guerra Civil de España, aunque hubiera muerto, que morir por nada y ante la derrota de haber perdido sin luchar. Las estructuras democráticas al estar cada vez más controladas, están tendiendo a ser cada vez más lentas. Sólo recordar el tiempo que ha tomado para que haya un partido en el gobierno de España en esta legislatura (2020). ¿Creemos que por medios democráticos, de unas falsas democracias que tienden a la corporatocracia —el poder fáctico de las corporaciones para influir en los Estados, sus líderes y los partidos políticos— llegaremos a tiempo para crear los cambios necesarios para revertir los desastres a los que nos dirigimos?

La única libertad es la rebelde, decir no al holandés errante. Como ya he dicho en otros lugares… es preferible una identidad, cualquier identidad, que esa virtual e hiperculturalista, que en su alta neuroplasticidad, es más susceptible de volverse barco, perdiendo en el proceso su memoria individual.


Mi derrotismo (nihilismo) cada vez es mayor. Creo que voy a dejar de escribir. O me cerraré aún más de saber nada de la realidad (cerrarme a las voces de las Erinias..., de las sirenas hace tiempo que ya me alejé), excepto de la abstracción filosófica (lenguajes ajenos a tomar tierra, en esta fea tierra). Y de escribir crearé un nuevo blog que ni siquiera anunciaré. La lucha por la coherencia es imposible, hemos llegado a un estado de cosas en el que cualquier palabra, por muy neutra que sea o trate de ser, alienta el sinsentido. ¡Captáis la paradoja!, alejarse del grito de las Furias les acrecienta la sensación de que vencen y que por ello han de estar al lado de la "verdad". En todo caso vence el nihilismo y ellas son tan sólo unas de sus voceadoras. Vencen los cínicos que se apartan de los asuntos humanos.


Añadido del día siguiente. Para los «monstruos somos monstruos» queda evidenciado a que el humano es un monstruo para la vida de nuestro planeta, cuando nosotros mismos no hacemos este tipo de análisis con respecto a nosotros mismos. La apuesta vegana tampoco es válida, pues más campos hortícolas y de siembras restan campo a los demás animales y se hacen necesarios los fertilizantes, los herbicidas y pesticidas, que dañan las tierras y las aguas. La mujer puede tener una mirada de monstruo hacia el hombre, si se le analiza desde sus distintas vertientes violentas. Pero el hombre también tiene ese tipo de análisis de la mujer cuando esta saca su lado negativo y que en parte está retratado bajo el mito de las furias. Podría analizarlos más al detalle para que se comprendiese, pero no quiero llegar a esa posición tan baja, pues en definitiva alienta a analizar lo peor del ser humano…, que el feminismo no tenga ningún reparo de hacerlo sobre el hombre, es una muestra de ese lado de las furias. En cierta forma cuando el hombre busca encontrarse entre ellos y se alejan a la naturaleza o se cierran sobre sí, como hacen los filósofos, es por alejarse de esa dimensión de la mujer. Los mejores amigos de un hombre son los hombres y de las mujeres las mujeres, porque dentro de estas dos identidades se «comprenden» y no necesitan explicarse entre ellos. En ciertos documentales de hombres que han ido a la guerra, se capta la idea que lo que más echan de menos cuando vuelven, es esa pérdida del contacto del hombre con otros hombres, en conflictos muy físicos y en donde corren peligros sus vidas. La vuelta a lo «artificial» de las ciudades, donde de repente todos son extraños y ya no se da ese ambiente de camaradería, es un gatillo que hace de detonante al síndrome de estrés postraumático. El grado de lealtad al que tiene que llegar un hombre con otro hombre (concepto de "mano derecha" y/o "hermano de sangre") ante el peligro —asentado durante miles de miles de años— ha dotado de esta característica —que las feministas no habrán analizado en sus estudios de la mujer— que rara vez se iguala entre una mujer y otra mujer (la mujer puede decir que no es así, pero es algo que no podrán comprender de forma plena, al igual que el hombre no lo puede hacer con respecto a qué se siente al tener un ser vivo en el interior). Tal lealtad es la que espera encontrar con su pareja (heterosexual) y raramente alcanza, pues está por medio el conflicto de las diferencias sexuales.El viejo sabio es aquel que se resta de lo mundano, pero a la vez es aquel que se aleja de todo aspecto monstruoso de los dos sexos tratando de convivir con sus monstruos. Lo dicho…, el feminismo denigra al hombre, pero a la vez lo hace sobre la especie humana, y por ello se les puede catalogar de predicadoras de la nada o del nihilismo, ya que no construyen, sino que destruyen lo humano, pues están tratando de contrarrestar la masculinidad de la especie humana, sin percatarse o tratar de analizar, ni sopesar, ni sospechar, que para el hombre ellas también tienen un lado monstruoso.


Día 21 de enero. La mujer es la que tiene que bajar a las erineas del caballo


Las corporaciones, y la tendencia actual hacia la corporatocracia, tienen los peores rasgos de los masculino y lo femenino. Que cada cual lo desarrolle en su mente.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Códice y Trucos Para Comprender los Sesgos Cognitivos

Índice y Preámbulo

Adendum - Posverdad y Percepción de Cuórum