El «Sabor» Crujiente de la Vida
❝No todo lo que es medible es importante, ni todo lo que es importante es medible.❞ Einstein
❝Es mejor no saber nada que saber lo que no es.❞ Mark Twain
❝Tal vez con suerte encontremos lo que se nos escapó,
en lo que antes llamábamos hogar.❞ La crónica francesa
❝No son lo bastante inteligentes como para ser tan
malvados como vosotros los pintáis.❞ No mires arriba
❝El progreso simplemente hizo posible que un mayor
número de personas pudieran llevar vidas más pobres.❞ John N. Gray
¡Atención a la cínica película «No mires arriba«! Ya no caben apuestas heroicas, no hay que plantearse al humano desde la lucha del bien y el mal…, sólo cabe analizarlo desde lo absurdo, lo banal, lo estúpido y lo ridículo. Atención igualmente a cómo dejan a los influencers, cantantes de moda y Youtubers. (La forma que tienen de mostrar ese triplete, y la alta profusión de la vida y los comportamientos humanos, es lo más cerca que ha estado una película para mostrar la sensación que a mí me da la humanidad. Me encierro en mi habitación, porque al salir a la «humanidad» me veo inundado de ese sinsentido —retratado en la película— que me «daña» y aniquila).
Voy a tratar y delimitar ciertos temas o conceptos pendientes y de paso analizar el libro «Sentimentalismo tóxico» de Dalrymple Theodore.
I
¿Cómo extrapolar que las largas y lejanas caminatas en búsqueda de la caza cambiaran el cerebro del macho? Una ruta sólo es el trayecto desde el punto A al punto B. El espacio y tiempo entre A y B se anula en el cerebro, luego tal trayecto de A y B se convierte en un solo ítem en el cerebro. En cierta forma B ilumina y anula el resto del camino y el tiempo. En la actualidad eso se puede ejemplificar al desplazarnos a la nevera, para comer algo de forma inmediata, o ir al servicio; el cerebro no procesa a nivel de conciencia la ruta y cada habitación u obstáculo a cruzar, sólo va al frigorífico o el sercivio (en caso que no esté activado el corrector es muy posible que vuestro cerebro no se haya percatado que la última palabra esté mal escrita: «sercivio»; novedad en este caso es sí detectarla). Recordar que el cerebro son zonas especializadas en procesos muy concretos, y después comunica tal información a las zonas asociativas. Tal capacidad sólo lo puede hacer si sintetiza o reduce la información tratada. Esto está a mano para que lo pueda comprobar cualquier persona. Si se pone una película de acción se verá perfectamente un puño que golpea una cara, pero si se le da hacia atrás y se para la reproducción, la mano en movimiento aparecerá borrosa. Hay una zona del cerebro que procesa el movimiento y transmite la información a otra parte del cerebro, como la de un ente o cosa en movimiento que es «transmitida» restando su «borrosidad». Volviendo al caso del momento de tener que desplazarse, el trayecto de A a B pasa por un proceso similar, el cerebro lo convierte en un solo ítem o realidad para ser tratado (manejado) por la mente.
Ahora se puede entender mejor que un atajo adquiere otro papel. Une dos ítem posibles, y si una ruta va de A a B y otra va de C a D, un atajo une en algún punto el trayecto para ir de A a D, con lo cual se habrá creado una nueva ruta o ítem. Cambia ítem, en cada caso, por concepto, y tendrás una mente matemática o simplemente científica. Pongamos un caso y ejemplo, pues es un proceso por el que mi cerebro ha buscado un «atajo» (unir conceptos) esta noche al dormir. Cualquier científico, no ya sólo el hombre, maneja conceptos que les han sido enseñados. Aquel cerebro que sea más sensible a ciertas contradicciones (equiparable a que es una ruta larga y hay que buscar un atajo) o más tendente a seguir la regla básica de la parsimonia (en definitiva buscar la ruta más óptima o corta), tratará de buscar la unión de dos conceptos, que viene a ser como buscar un atajo entre dos rutas. Y aquí viene el «atajo» que ha buscado mi cerebro esta noche. La teoría evolutiva establece ciertas formas en la que esta opera. Una de ellas es la selección sexual, donde suele ser la hembra la selectiva. Por otro lado tenemos la mutación, y por otro el concepto de la quinofilia (koinofilia), por la cual se rechaza lo extraño de los individuos (en África, aún hoy, se rechaza o mata a los albinos). Eso «extraño» puede ser un comportamiento (la ciencia dice que una persona es más inteligente cuanto más le rechacen, enemigos tenga o personas le caigan mal, pues en definitiva es un «friki» —en su origen monstruo de feria— o raro) o puede ser un rasgo externo (fenotipo). El atajo a crear sería tratar de buscar una ruta desde el concepto de la selección sexual con el de la mutación, que forzosamente a veces son rasgos «rechazados» bajo el concepto (ruta) de la quinofilia… ¿cómo actúa una mutación externa si a la vez no va a ser seleccionada? La ruta o atajo aceptado por la ciencia, es que se debe de haber dado una presión ambiental (escasez de alimento, cambio climático, cambio en el ecosistema), de tal forma que aquel que porte la mutación, que mejor se adapte a ese cambio, va a ser el que se reproduzca, como para que tal mutación pueda pasar a su descendencia. Como un mecanismo importante y central es la selección sexual, las hembras no van a seleccionar tales machos (quinofilia), esto puede pasar por tres posibles situaciones: 1. que el resto de machos mueran y la hembra tenga que seleccionar a los «menos malos» (se saben de casos estudiados en la actualidad en los que se ha dado esta situación), 2. que sea un cambio en las hembras y dado que los machos están «empujados» (instinto de buscar el placer, no la reproducción, sólo hay unas pocas hembras que tengan placer en el reino animal) a ser menos selectivos, y 3. la cópula forzada, lo que en lo humano llamamos violación. ¿Qué me interesa hacer ver?, que la cópula forzada es una apuesta evolutiva «aceptada», o una «carta de la baraja» que se mantiene por ser un simple mecanismo más de la evolución. Así tenemos que cuando la hembra lleva a término tal embarazo (empujada por su instinto de amar —cuidar— sus crías), ella misma mantiene tal apuesta.
Una posible mutación de ejemplo son las plumas. Las crías suelen nacer con un tipo de pelos más denso y mullido para ser protegidas del frío. El plumón es el equivalente a ese tipo de pelo. ¿Cómo llegó a ser como la pluma actual a lo largo de la evolución?, por alguna mutación, no se sabe el camino intermedio, pero en cierto momento ciertas plumas se especializaron para ser un reclamo visual vistoso que seleccionaban las hembras (como lo es hoy en día la cola del pavo real, pero en una «versión» seguramente menos apabullante). A la vez era debido al movimiento de las patas delanteras —una gran mayoría de saurios eran bípedos—, que hacían que se volviesen más visibles. Eso «empujo» a que las plumas de las actuales alas creciesen y se volviesen más pobladas. Se supone que uno de esos animales, hallados en muestras fósiles, eran arborícolas o se subían a ellos para escapar de los depredadores. En algún momento saltaban de árbol en árbol, y tales plumas y alas las hacían válidas para planear. Lo demás se sigue por meros cambios paulatinos, donde los que escapaban por este método eran los que se reproducían, y en donde las selección sexual puso como estrategia tener unas mejores alas y plumajes para tal estrategia. Por tales cambios, lentos y progresivos, al final se llegó al vuelo (un medio camino al vuelo, y por otros medios, son las ardillas voladoras). Algo complejo a entender es el cómo lo que al principio sólo era un pelo, al final pasó a ser el raquis, o columna central de la pluma, de la que emergen las «barbas» plumosas o plumáceas. Tuvo que ser por alguna mutación…, y ahí es donde entra el planteamiento del párrafo anterior.
Un segundo punto para aclarar otras cuestiones. Ser el mejor macho cuidador, no parece ir a la par de ser el «mejor» macho para sobrevivir en situaciones extremas. Por lo que se sabe de otros primates, y entre ellas las bonobos, las hembras seleccionan al macho más cabrón como apuesta segura para que las protejan. La hembra humana no está libre de tal rasgo. Un hombre asertivo, decidido y emprendedor tiene tales características arrogantes e incluso cabronas (protector). Pero a la vez necesitaba a un padre cuidador. La evolución humana no termina de tomar un solo camino porque en periodos de paz es necesario el cuidador y en periodos de guerra el protector. Como la evolución es un sistema complejo dinámico y dual (jugar entre dos apuestas), es muy posible que una mayor tendencia a uno u otro rasgo lo establezcan los cambios epigenéticos, sobre los que suele «mandar» la mujer, porque tales cambios se suelen dar durante el embarazo. La división que yo he hecho, unos escritos atrás, de personas que introyectan su ira o las que la proyectan hacia afuera, es muy posible que tenga que ver con esos dos tipos de humanos y sobre todo de hombres (un estudio, y debido al COVIC, dice que «un 40% de la muestra presenta síntomas de depresión (interiorización de la frustración y el estrés), mientras que un 30% afirma tener nerviosismo (irritabilidad, exteriorización) o preocupaciones recurrentes» —no dice qué es del resto 30%, serán los ricos o los que tengan trabajos del Estado, jejeje— ). Tal división, que parece aleatoria, puede extrapolarse a distintas tipologías o estudios sobre la personalidad humana, entre ellas los del segundo grupo serían de tipología A, y los del primero de tipo D —no sé cuál es la tipología C, la B —en la misma entrada de la Wikipedia que la A— son del grupo de personas que todo se lo toman con mucha tranquilidad y serán parte de ese 30% que no sale en la estadística de arriba. Así tenemos que, como está pasando en la actualidad, en situaciones de crisis los que introyectan la ira devienen o en caer en trastornos mentales o el suicidio (3941 el año pasado en España, algo más de diez al día; imaginar que cada día del año te levantases y se suicidaran 10 personas ante ti…, trato de sensibilizar, pues los números no nos dicen nada), se quedan «fuera del juego» evolutivo, y en ese proceso serán rechazados por las mujeres, sólo quedándoles a estas como opción los que proyectan hacia afuera la ira… o sea, los más tendentes a hacer el papel de cabrones (hablaré más sobre esto abajo). Un indicio de este juego evolutivo se ve en las mujeres que se cartean con los presos más extremos de las cárceles (y no escogen a los carteristas o los ladrones de poca monta, sino a los criminales más extremos), con los cuales se terminan por unir y podrán tener descendencia. Analiza ese hecho fuera del juego evolutivo y carecerá de sentido (no sé si habrá estudios sobre este tema, me imagino que sí). Sólo puede ser comprendido desde el análisis actual.
El momento que nos está tocando vivir es aún más complejo, puesto que algunas mujeres quieren llegar a situaciones de poder (prestigio, altos cargos) y por ello no quieren tener hijos y no se ven tan empujadas a la selección de un tipo de macho u otro, pero por simple lógica y aritmética del sistema, tenderán a seleccionar para tener sexo a los que son sus iguales, los más cabrones, lo que llevará a una mayor crisis a los hombres sensibles, cuidadores o que interiorizan la ira. Esto explica la actual tendencia de ciertos hombres que se ven rechazados por las mujeres y entre ellos a los que han creado el movimiento de los Incels. A la vez sale a la luz que la mujer puede «elegir» el camino hacia lo cabrón humano, pero lo que emerge entonces es que la tendencia de las sociedades es que van hacia lo sociopático o la falta de empatía. Quizás el mejor ejemplo para entender esto esté en la serie cómica VEEP (abreviatura de vicepresidente en inglés), y los rasgos cabrones y tendentes a la ira de su protagonista. La última temporada, con un salto de tres años con respecto a la anterior, la protagonista, cada vez más empujada para alcanzar sus metas (y tratando sus guionistas de mostrar la situación actual de «locura y desvarío»), llega a traicionar a su asistente personal, enamorado secretamente de ella y el único que nunca la traicionó, personaje que por su falta de asertividad siempre creó sospechas sobre sus personas cercanas a si era homosexual (tales sesgos siguen vigentes y en «uso» por mucho que se luche contra ellos). A destacar, igualmente en la misma serie, que su hija, ante unos padres que no hicieron ninguno de los dos de cuidadores, sino de «cabrones», era una persona muy frágil, con inseguridades, y tendente a somatizar y caer en los trastornos mentales (tales tipologías se alimentan de los perfiles que está haciendo la ciencia, sobre los precursores durante la infancia del cómo y los porqués las personas terminan por ser como son. Uno de esos casos es el de la madre superprotectora, y muy censora, y la ausencia del padre, signos de algunos psicópatas —Ed Gein entre ellos— o como fue el caso de Hitler. Tales cuestiones sólo crean potencialidades y no son determinantes).
¿Se entiende mejor ahora el título del escrito «no hay que controlar el signo«? (y 2), la evolución lleva sus propias cuentas, no entiende de leyes y concepciones morales. ¿La violación está mal?, sí, pero la «obsesión» del feminismo por acabar con él tiene poco sentido y más bien crean malestar social, la lucha entre las identidades y tendencia en algunos hombres al extremismo. Nunca se llegará a un estado de cosas en donde la violación baje a cero. Si se ha entendido lo escrito, las violaciones pueden emerger en situaciones de crisis, porque el lado cabrón del hombre tiende a emerger de tal estado de cosas (puesto que los padres cuidadores, menos propensos a generar violencia sobre el resto de las personas, que interiorizan la ira, entran en crisis y no son los seleccionados). Por ello el camino para que haya menos violaciones es crear unas sociedades lo más igualitarias y equilibradas que puedan darse. El feminismo está demás, este proceso de unas sociedades equilibradas pasan por los Estados democráticos, basados en la educación igualitaria, y sus sistemas policiales y judiciales.
Lo que el humano medio no termina de entender, quizás porque no lo han estudiado o no lo acabaron por comprender, o porque sus profesores no hicieron hincapié en tales cuestiones, es que la evolución se basa en reglas que se pueden reducir a ecuaciones, a números, a la matemática. Lo que yo he expuesto de si un tipo de apuesta va a «ganar» sobre otras, en los primeros párrafos, los especialistas lo reducen a ecuaciones, para ver porqué vencen una sobre otras. Pero parten de la debilidad de no conocer las variables de los parámetros iniciales (qué situación hizo para que se validase la pluma, por ejemplo), con lo cual tales resultados pueden portar errores. Como la evolución es muy lenta nuestro actual saber todavía no ha visto adaptaciones de mutaciones (no a nivel macro, sí a nivel micro, como las actuales mutaciones del COVIC —análisis que no valen para sacar conclusiones sobre los animales sexuales, pues no se da la selección sexual—, los insectos y entre ellos las moscas, son en las que se suelen estudiar tales cambios.) Tampoco se termina de comprender cómo obra (puse opera, que está primado en mi cerebro y en el presente escrito, y para contrarrestar tal tendencia, lo he quitado) la epigenética. En el documental «My own man» el propio director es el protagonista, y trata de analizar por qué no es más masculino, como sí lo es su hermano mayor, y porqué incluso es menos asertivo que su hermana. Sale el papel del padre, típico «macho» que saca sus frustraciones en ira. Ante una misma situación —papel que hace el ambiente (crianza), frente a lo heredado— todos los hijos tendrían que ser más iguales. La explicación está en que la evolución no juega siempre a la misma carta con los hijos (juega con las dos cartas —con muchas en realidad—, con dos tipologías de hombres opuestos en estos rangos), y en parte puede haber sido por un cambio epigenético, en algún momento en el que el padre, quizás, se volvió demasiado agresivo y la madre creó un cambio epigenético que suavizase en su siguiente hijo tal rasgo, que se le empezaría a hacer difícil de llevar. No digo que haya sido así, sólo es una hipótesis (atajo) de la suma de los conceptos que entran en juego (rutas). También pudo deberse a un cambio epigenético del protagonista (la ciencia maneja el concepto de que el trauma puede determinar un cambio epigenético, pero ahora está descubriendo que la suma de pequeños traumas —situaciones estresantes continuadas— al final generan tal cambio (de nuevo la idea de que un sistema cambia o por un cambio brusco o un cambio paulatino), pues este dice que hasta cierta edad tenía un mayor control de su fuerza y agilidad, y al final la perdió (como yo no soy un investigador sólo puedo partir de casos estudiados por la ciencia —libros, estudios— o este tipo de documentales).
Para finalizar este punto y en un ejemplo que resulta revelador (de esto ya he hablado, y con los mismos ejemplos, pero viene al caso el repetirme). La mujer, como la mayoría de las hembras del reino animal, no actúan con violencia frente a la violación, sino que suelen tender a la pasividad (no todas, sólo es una regla general…, general o relevante estadísticamente sólo quiere decir que está por encima del 50%, cuanto más se acerque al cien por cien más general, a veces hay que explicar lo evidente, pero es que el feminismo de Internet no parece tener en cuenta esta lógica básica). ¿Por qué esta tendencia a la pasividad? Apliquemos las reglas evolutivas a otro caso. Actualmente en España hay un alto crecimiento de la población de conejos de forma libre, porque hacen sus madrigueras en las pendientes que forman parte de las autovías. ¿La lógica?, los cazadores no pueden disparar en tales lugares. No es que el conejo haya sido lo bastante inteligente como para hacer las madrigueras en tales sitios, es que tales lugares (ecosistema al fin y al cabo) es el único viable para sobrevivir. E ahí para qué sirve heredar comportamientos (instintos, sesgos, tendencias). Los conejos hacen sus madrigueras cerca de los lugares (o en la misma madriguera), que sus ancestros. Si alguno sale de tal zona, es matado por los cazadores, luego no tendrán descendencia. Por la misma lógica toda hembra que luchó contra el macho fue proclive a morir o en el acto o bien por alguna herida infringida en la reyerta, a los pocos días. Con lo cual su tipo de comportamiento no se hereda. Conclusión: la pasividad y «preferir» pasar por el trance antes de poner la propia vida en peligro. Esta es la misma deducción a la que ha llegado la ciencia, analizando unas u otras apuestas en sus números. (Comparto el libro «Teorías biosociales del delito«, donde algunos de sus estudios van sobre los delitos sexuales; en tal estudio de prestigio hablan de las feministas en su ofuscado y equivocado análisis sobre que no hay que tratar de estudiar la violación a nivel evolutivo, pues —según ellas— es «justificarlo» y de paso «perdonarlo», al darle un porqué evolutivo, un porqué basado en los hechos y los números. Saber sus porqués no los exime de ser un delito o ser moralmente negativos. Saber los porqués puede llevarnos a tratar de hacer que se den los menos posibles.) La liberación sexual no ha equilibrado el sistema, sino que ha creado de forma más clara la percepción de que son las mujeres las que eligen. En ese caso hay más hombres frustrados, que no sé si ha llevado a más violaciones…, no hay forma de sacar conclusiones de las estadísticas. Dicen que no, que no ha variado de forma pronunciada en las últimas décadas (atención a que pronunciada quiera decir un número bajo, pero que en ese caso aumente las posibilidades que violen a tu hija, pareja, hermanas, o cualquier mujer cercana: la frialdad de los números), pero dicen que a la vez la pornografía está sirviendo de válvula de escape de tales hombres frustrados y «encendidos».
❝Quiero el derecho de la vida, del leopardo en el manantial, el de la semilla que se divide, quiero el derecho del primer hombre.❞ Nazim hikmet
II
Hay una teoría criminalista que dice que la oportunidad hace el delito. Esta teoría tiene su equivalente en el refrán «abierto el cajón, hasta el más honrado es ladrón». También sale a colación en el hecho que pongan vallas para que los peatones sólo crucen por donde deben, o se pongan resaltes en las carreteras para que los conductores bajen la velocidad: eviten la posibilidad (oportunidad). No he encontrado que tal término lo usen los etólogos o las teorías evolutivas como concepto científico. En parte porque puede usarse como comportamiento altamente adaptativo y por ello inteligente, y dado que el concepto de oportunismo tiene connotaciones morales, mientras que en el estudio de los animales no cabe tal tipo de análisis (hacen uso de tal concepto de forma libre, pero no científico). Pero de manera implícita se acepta que todo animal inteligente es oportunista, en la medida que usa cualquier medio a su disposición para sobrevivir o tener ventaja en su ecosistema, o dentro de los grupos de individuos de su especie (el humano es omnívoro, y pasó por un estadio previo de ser carroñero, lo que implica su tendencia hacia el oportunismo, a adaptarse a cualquier situación o medio con tal de sobrevivir; lo mismo para comer de todo, como lo amargo de una col de Bruselas o la poca vistosa y gelatinosa ostra…, siempre hubo un humano que la probó primero y no se envenenó). O sea, si las especies, en muchos casos, se extinguen es porque no se ha podido adaptar en sus comportamientos a su medio (analizar la situación de otra forma y como oportunidad para sobrevivir). El oso polar ha adaptado su tipo de caza a la nueva situación climática. Por el contrario el oso panda no lo está haciendo y se está extinguiendo. Todo esto lleva a otro tema…, dejado en el aire en el escrito previo.
¿Tiene algún sentido preferir los alimentos crujientes?, no. Pero puede que sea una cosa en la cual se coincida con otra persona, que al conocer tal coincidencia, dé pie a que nos fijemos en ella, como para formar pareja y al final tener hijos. Volvamos al tema de la pluma. ¿Por qué la seleccionaron algunas hembras como algo «atractivo»? ¿Captáis cómo se enreda la cosa? En la actualidad hay dos corrientes de pensamiento —en la filosofía y en la ciencia— que no se ponen de acuerdo sobre todo esto. Un análisis burdo, que se pone como ejemplo, es que podamos tener dos piernas para que podamos llevar bien los calzoncillos. O sea, que no todo lo que porta una especie ha entrado en juego para un fin o bajo las reglas evolutivas. Es la teoría Spandrel (enjuta es un añadido arquitectónico que sólo es decorativo —tal teoría nació a partir de la enjuta como metáfora arquitectónica aplicada a la evolución—). «En biología evolutiva, una enjuta es un rasgo fenotípico que es un subproducto de la evolución de alguna otra característica, más que un producto directo de la selección adaptativa». El mentón humano es uno de esos casos. No lo tiene ningún otro simio, y ni siquiera lo tenían los neandertales. Los panglosianos (paradigma panglosiano) argumentan que es un rasgo que se selecciona. Una persona con mentón huidizo, es menos atractivo para las mujeres. La gran mayoría de actores y deportistas conocidos por su atractivo tienen un mentón prominente. El argumento es que forma parte de una mandíbula ancha y prominente, que es señal de una alta carga de testosterona. ¿Qué pensáis ahora sobre la preferencia a lo crujiente? ¿sois panglosianos o creéis en la teoría Spandrel? La discusión de fondo de todo esto es si podemos ser reducidos a nuestra herencia evolutiva o no. La «razón» debería no caer en sesgos, pero está claro que si se cree en Dios (o lo espiritual o no reducible a lo físico, a la materia…, o en la libertad como nuestro mayor baluarte) «conviene» y es preferible creer en la teoría Spandrel, mientras que alguien como Dennet (dentro de los que yo he colocado bajo el término de «predicadores de la nada«), creen en lo panglosiano. En resumidas cuentas. Preferir lo crujiente puede ser una enjuta, no tiene ningún sentido evolutivo, o por el contrario puede que se dé en un tipo de cerebros que tienen cierta combinación genética, que les lleve a un tipo de comportamiento y que tal «gusto» sea un modo de «reconocerse» entre ellos (he llevado a extremos varias teorías científicas, como el panglosismo, la teoría de la especiación y el efecto Baldwin). ¿Es más propio de los optimistas y la identidad narrativa (el autonarrador) el gusto por lo crujiente, frente a la indiferencia de los pesimistas y los realistas depresivos? Hace falta un estudio sobre esto, jajaja.
Vuelvo a tema. A nivel social el oportunismo tiene malas connotaciones, pues «es la práctica de aprovechar las circunstancias, sin tener en cuenta los principios o las consecuencias para los demás». Por ejemplo, entre el oportunismo se encuentra el oportunismo sexual, donde muchas violaciones obedecen a esta regla de aprovechar una oportunidad para tener sexo. Ese es el caso de las violaciones a mujeres embriagadas, dormidas o en estados no conscientes (o con retrasos o deficiencias mentales, en este caso ha de ser aceptado hacer un uso llano del lenguaje). Por lo que traigo a colación tales cuestiones es por el tema de si la mujer se ha de exponer o no a tales situaciones. Bajo mi punto de vista, independientemente de lo horrible que es el acto de ser un oportunista sexual, la mujer tendría que ser más precavida para evitarse esas situaciones. La polémica película «una joven prometedora» trae a colación tal tema. La nueva y mal interpretada liberación sexual ha hecho que la mujer quede más expuesta a situaciones en las que se da el oportunismo sexual, y si bien está claro que hay que educar al hombre para no «caer» en tal «tentación» y «depravación», la mujer y el feminismo tendría que aceptar que ellas deberían de evitar a su vez ponerse en tales situaciones de vulnerabilidad y en manos del oportunismo sexual (no he mirado estadísticas, pero seguramente el gloso de las violaciones se deban al oportunismo y no a la agresión sexual). Como el macho porta en sí mismo esa tendencia al oportunismo, pone en cautela a sus parejas e hijas, que no siempre será entendido de forma extensiva (darse cuenta que tal tendencia no implica que ese hombre se comportase de forma oportunista cuando se diese la situación) y el feminismo actual sólo cataloga como un modo de tener el control y el dominio (ser posesivo y machista), a quien les diga algo en tal dirección. Es igual lo que se diga y razone. Da igual que se explore lo más extensamente el problema. El feminismo se ha cerrado en sus dogmatismos, y según ellas sólo tiene que «cambiar» el hombre. Un sinsentido pues es parte de la naturaleza humana. La mujer es también oportunista en otros ámbitos, pero que no están «dogmatizados», porque el hombre no está creando ninguna ideología (pero va hacia ello y como contraataque).
No quiero redundar más en el tema. Ha quedado claro y sintetizado. Llamar la atención que por lo menos la película «una joven prometedora» pone en claro que un hombre puede matar a una mujer, aún con sólo una mano. La actual tendencia de las películas de poner a la mujer como heroína, y como que sale de paso en las situaciones de agresión con el hombre, me parecen una equivocación, pues puede inculcar a las jóvenes la falsa idea de que saldrán bien o victoriosas (lo que dicen las jóvenes en medios como Twitter «demuestra» la percepción equivocada que tienen con respecto al encontrarse en tales situaciones —hace falta estudios sobre esto—), aunque la situación se vuelva muy compleja, aterradora y violenta. Las estadísticas dicen que tales películas, y lo que piensan inocentemente las tuiteras, no es así.
Dejo tratar el libro «Sentimentalismo tóxico» de Dalrymple Theodore, para otro escrito, pues este ya se ha hecho largo. Se lee en un día, es de fácil lectura y es ameno, se puede descargar desde aquí). Puede ser polémico ante muchas de sus afirmaciones o insinuaciones, como por ejemplo que las mujeres estén a sabiendas con sus maltratadores y lo asuman. Parte de mis conclusiones sobre tal libro se pueden extrapolar del presente escrito.
Algunas frases del libro:
«No existe ningún tipo de comportamiento humano que carezca por completo de precedentes: el mundo es demasiado viejo para que las personas nos inventemos maneras completamente nuevas de comportarnos.» «Los seres humanos, con mentes tan complejas que, sin embargo, son incapaces de entender del todo ningún acto propio (porque no existe ninguna explicación definitiva para nada), es imposible vivir completamente al descubierto.» «La proporción de niños que tienen un televisor en sus dormitorios (un 79 por ciento) es considerablemente mayor que la de los que viven con su padre biológico.» «Facilidad para cambiar puede ser un síntoma de frivolidad.» «No es razonable exigir que los motivos siempre sean puros.» «La información no es más que una forma superior de la ignorancia.» «La expresión pública de unas emociones profundas, o supuestamente profundas, es intrínsecamente coercitiva.» «La imaginación acaba haciendo que la realidad se ajuste a lo imaginado.» «Hoy en día resulta muy habitual apropiarse del sufrimiento de otros para incrementar la magnitud y la importancia del sufrimiento propio.» «Es un hecho demostrado que solo se puede sentir algo por millones de personas de forma abstracta y fría, no profundamente.» «Todo el mundo sabe que el poder sin responsabilidad es malo, pero raramente se dice que la responsabilidad sin poder no puede existir.» Theodore Dalrymple


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