La Resistencia a Morir del Relato III



En el momento que intentas dar una explicación racional
a un sentimiento irracional estás perdido.
❞ Deborah Lipstadt
El hemisferio izquierdo tiene una alta opinión de sí mismo.❞ Iain McGilchrist
Una cosa sin oposición ipso facto no existe… La existencia se encuentra en la oposición.❞ Pearce (esto es lo que debería de terminar por comprender el feminismo. Yo hubiera dicho en «la relación de los opuestos».)
Cuando luchas mucho tiempo contra monstruos, asimilas algunas de
sus características para hacer tu trabajo. Solo un monstruo puede matar a otro.
❞ The Line
Cuando el ser humano no cree en Dios, cree en unas cosas que lo flipas.❞ Héctor de Miguel
Resígnate a la tristeza de toda la vida que proviene de no estar nunca satisfecho.❞ Zadie Smith
La esperanza es una trampa.» «La realidad ya no me gusta,
la realidad es decadente.
❞ Fue la mano de Dios


Voy a recortar flecos del escrito anterior. Quizás debería incluirlos allí, pues puede que haya personas que lo lean, pero no el presente escrito. ¿El problema?, que es un «suplicio» añadir texto extra, pues a veces implica modificar un párrafo entero. Si mis escritos tuviesen la finalidad de ser libros lo haría, pero no es así. Dejo que fluya el caos, pues da vida a la totalidad de mis narraciones.

Sobre la película «la interpretación de Rose«, lo que traté de hacer ver es que el mensaje final está manipulado para que el único «malo» sea el hombre. Es ficción, entonces no se pueden sacar conclusiones sobre la vida, pero siguiendo la «lógica» de la trama, si la hija y fruto de la violación fue capaz de planificar un asesinato y he intentó llevarlo a cabo, eso me daría la razón a que puesto que su padre podía entrar en el patrón de tener rasgos psicopáticos, su hija los heredaba. Luego al matar al padre no se acaba con el «mal», sino que sigue en los genes de su hija, y dado que la narrativa no mete en la ecuación las reglas evolutivas, es una historia proclive a entrar dentro del rango de la manipulación. Sus guionistas y directores son un hombre y una mujer. Esto de dejar fuera de la ecuación ciertas partes que no muestran un relato viene dado por nuestros límites mentales. Por otro lado un defecto de la razón, o nuestro cerebro sesgado, queda expuesto en el experimento mental del tren (tranvía, trolebús). Si a cualquier persona se le plantea que tiene en sus manos un cambio de vías y viene un tren a toda velocidad, y se dirige y va a matar a cinco personas, pero cambiando el tren de vía sólo matará a tres, la mayoría accionará la palanca. Si por el contrario se presenta tal dilema, pero implica que tiene que empujar a una persona en la vía y bajo el tren, lo que sale por mayoría es que las personas no la empujarán. En los dos casos muere gente por su decisión, pero tal parece que estamos «programados» para no provocar la muerte con nuestras propias manos. De esta manera nuestro intelecto no se asume como culpable al accionar sobre la palanca y en el primer caso, y ni siquiera ve o se plantea las muertes que provoca de forma indirecta. Nuestro cerebro no capta que la muerte del violador a manos de su hija, si se hubiera dado el caso, fue el producto de la decisión de la madre de llevar a término su embarazo, con unas altas probabilidades que heredase su psicopatía.

Sobre la película «el último duelo«, dejé de lado que a la protagonista le gustaba o le era agradable la presencia del que fue su violador. O sea, su cuerpo e instinto le decía que era portador de unos buenos genes (belleza y buenos genes están unidos). Por otro lado, por aquel entonces se asumía que toda mujer que se considerara una «buena dama», tenía que ofrecer cierta resistencia a los hombres, luego su violador sólo captó tal «teatralizada» resistencia y no la capto como real. Por lo demás mi mensaje sigue siendo el mismo: su instinto le decía que era portador de unos buenos genes, y la «naturaleza obró» para que se quedase embarazada.

Sobre el tema del sesgo de verdad… Todo humano caerá en tal sesgo o creerá por defecto lo que le diga la persona del otro sexo, o por lo menos en términos generales, dejando de lado el tema amoroso. O sea, si soy hombre y trabajo con mujeres el sesgo de verdad no queda afectado: creeré por igual a un hombre que a una mujer (esta premisa es acientífica, pues no la puedo probar… ¿habría que investigarlo?, sí se sabe que tratando con profesionales los hombres suelen dar más «respetabilidad», sobre ciertos temas, a los hombres, pero les ocurre lo mismo a los cerebros de las mujeres; a la par, sobre otros temas, —tanto hombre como mujer— dan más respetabilidad a las mujeres). Me enredo. Algo más concreto. Si trato con un hermano o una hermana el sesgo de verdad opera como lo ha de hacer y doy igual de legitimidad a uno y a otro, y tal sesgo no está sesgado, valga la redundancia, por el sexo. Lo mismo suele ocurrir con las amistades y los compañeros de trabajo. Tal sesgo se ve empañado si uno de los dos dialogantes tiene alguna intención amorosa o de deseo sexual, lo cual ya implica los diferentes fines de los dos sexos. La regla que emerge en esos casos es «¿cuál es la verdadera intención del otro?» Aquí vemos que el sesgo de verdad «detecta» como posible «otredad» al otro sexo. Este patrón es uno de esos extraños «encantos» de la existencia, pues implica entrar en «juegos» que nos hacen sentirnos vivos. Perder tales juegos, que vienen con la edad, nos hace sentirnos menos vivos. Lo que me interesa hacer ver es que el feminismo ha alterado el «juego», que implicaba un alto grado de espontaneidad. Si ahora toda interacción con el otro sexo hay que medirlo a través de la razón, si hay que ser muy analítico, la vida pierde uno de sus «juegos». El incisivo cómico Larry David, en la serie «Curb your enthusiasm«, y en uno de sus capítulos, nos hace ver el ridículo planteamiento del consentimiento. Larry David hace de sí mismo en la serie (ficcionado), y como guionista y actor tiene miedo que le puedan denunciar en el #MeToo, y para prevenirlo graba, con la autorización de la mujer, el intento de besarla y tener sexo. La situación resulta cómica por lo ridículo del planteamiento, en donde en cada paso Larry David primero tiene que decir qué va a hacer y con qué intención, para que la mujer le diga si está de acuerdo o no. Antes de la existencia del «no es no» de forma legal existía de forma tácita en las relaciones de los sexos (géneros), era algo humano, era algo básico. Todos tenemos una clara percepción de entender en qué consiste vulnerar la libertad del otro (de la intimidad y por ello de intimidar, fijarse que tienen la misma raíz y la comparten con timidez y temor), porque uno mismo tiene tal concepto como base de sí mismo y su ser.

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En un segundo caso. Si yo me junto con un grupo de mujeres sigue operando el sesgo de verdad, pero si sé que me he de juntar con un grupo de feministas, ya no iré con la misma «libertad» y no operará el sesgo de verdad, sino que dudaré en todo momento sobre nuestra interacción y conversaciones. Si además sé que a parte de ser feministas son lesbianas, aún quedará más en entredicho el sesgo de verdad. Este es el clima que está creando el feminismo y antes no existía. O sea, el feminismo está propiciando a que la mujer dude, directa o indirectamente, más del hombre, y a la vez ahora el hombre dude más del cómo le estará analizando toda mujer. ¿Eso es lo que quieren?, ¡vale!, sea, pero están propiciando a que el otro sexo sea otredad, cuando por defecto no debería de ser así.

Entro en tema.

II

Este tema lo trataré someramente, pues todo lo que pueda decir ya queda dicho en la entrada de la Wikipedia. Lo que yo he venido llamando en los escritos «etiquetar«, la ciencia se ha unificado a llamarlo metacognición. Etiquetar sólo es uno de los modos de la metacognición. Tal concepto lo tenía dentro del mapa mental de la superveniencia, pero no lo tenía como relevante, pero la lectura de los libros de George Lakoff me hizo ver su importancia. A la vez Lakoff, en el libro «Mujeres, fuego y otras cosas peligrosas», hace mención al concepto de bucle extraño de Douglas Hofstadter. El prefijo –meta «significa ‘junto a’, ‘después de’, ‘entre’, ‘con’ o ‘acerca de'», así tenemos que metafilosofía es el estudio de la propia filosofía o la metaética es el estudio de la ética de la propia ética. Metacognición es por ello a lo que yo torpemente llamaba «saber que se sabe», la cognición como el foco de la propia cognición. La autoconciencia, es uno de los modos de la conciencia, donde lo que se tiene como foco es uno mismo. El cuerpo y por ello la cognición, en tanto que está encarnada (entrelazada) en la «carne», se basa en sistemas retroalimentados: soy dolor en la medida que soy consciente que «tengo» (soy) un dolor. La vida se vuelve compleja en tanto que introduce sistemas metacognoscentes. Con todos los mamíferos compartimos la retroalimentación del dolor, o sea, son conscientes de sí a ese nivel. Pero sólo el hombre y unos pocos animales llegan a la metacognición, a saber que saben. Este grado de complejidad es un grado más elevado de inteligencia. Entre los animales a los que se les ha detectado metacognición se encuentran ratas, palomas, delfines, chimpancés, perros y los macacos Rhesus. Una curiosidad es que el perro sabe qué quiere decir cuando le indicamos con el dedo, pues mira lo que le dice su amo, pero los chimpancés no lo entienden y nos miran el dedo. El humano ha vuelto al perro más tendente a la metacognición, que de forma evolutiva lo haya hecho la naturaleza a un animal, con el que compartimos un ancestro común, como es el caso del chimpancé. Extrañamente tiene más capacidades de metacognición el macaco Rhesus, que es un mono y no un simio, que el chimpancé. Se supone que por pertenecer a un tipo de sociedad más compleja, luego parte de haber llegado a ser humanos nos vino dado por las estructuras sociales complejas, que se debieron de dar en el principio de nuestra historia evolutiva. Una última curiosidad es que varias especies de las nombradas viven en torno al ser humano —ratas, palomas y perros-, como si de alguna forma fueran tras la estela de la inteligencia del hombre. Un caso especial es la rata, con ellas se ha dado una guerra evolutiva de presa y su depredador principal, que es el hombre. Nos «armamos» con el gato, relación simbiótica, para luchar contra ellas. Aquí sale uno de los patrones a los que yo he hecho mención en varios escritos. La emoción principal de la rata es el miedo (precaución, valor), y ha sido este el que le debe de haber empujado evolutivamente para llegar a la metacognición.

Otro dato a tener en cuenta es que los chimpancés prestan más atención a las novedades que a lo ya conocido. Esto implica que una parte de la metacognición es el «gusto» por lo nuevo (neofilia), que a la vez implica la tendencia a la curiosidad. En uno de mis escritos yo llegué a esa conclusión por mí mismo. No todos los humanos tienen la misma inteligencia, e «intuí» que un signo de inteligencia era detectar, y que la cognición y la atención se quedasen «secuestradas», cuando surge algo nuevo en la realidad. En el lenguaje común es una forma de «detallismo», de quedarse y fijarse en los detalles, que parecen no estar presentes en los mensajes o en la propia realidad a primera vista. En un ejemplo, que yo me fijase que en el film «la interpretación de Rose» no se tuviera en cuenta la heredabilidad. Esto lleva a que la cognición casi siempre es inconsciente, pues la atención es llevada por la trama de la película (más propio de la identidad narrativa, despectivamente, y en otra dimensión, "no ver más allá de sus narices"), mientras que detectar tal «detalle» implica un subtexto que no está de forma explícita en la narración. De ahí la diferencia de ser excesivamente literal a no serlo. De caer en la literalidad, frente a otras mentes que son más holistas y son más sensibles a leer la totalidad contextualizada. Parece claro que si el hombre por miles de miles de años era el que se alejaba del poblado, frente a la mujer que se quedaba en sus cercanías, este hecho implicaba el encontrarse en situaciones nuevas una y otra vez, mientras que la mujer buscaba novedades sólo dentro de sus conceptos muy conocidos. De forma somera parece implicar que el cerebro del hombre es más proclive a detectar y desear los cambios y la novedad (investigación, desarmar los juguetes..., mecánicos, exploradores, aventureros). Fuera del tema, eso conlleva a que algunas personas dejen de escuchar en las conversaciones, que no siempre implica una falta de interés o que se deba a un signo de una mala educación, sino que pueda venir dado a que tales mentes encuentran «novedades» en las que su cognición se ven secuestradas. Se sabe que el hombre es más tendente a padecer desorden hiperactivo con déficit de atención, puede que el meollo de tal condición sea esta incapacidad de mantener la atención o no distraerse ante estímulos periféricos y nuevos. Como contraparte, los estudios científicos dicen que la mujer tiene —por defecto— un mayor nivel para mantener la atención y por más tiempo (más narrativas y sociales).

(Off topic. La evolución juega con variables, sube el nivel de detectar patrones o novedades en algunas personas, pudiendo caer en lo psicótico. La media es que no sea así y que lo que importe es seguir la hoja de ruta de las narraciones o las conversaciones. Verse «embargado» por ellas. Hace poco vi un documental sobre los bancos de esperma de hombres con un alto nivel de inteligencia. ¿Qué falla veo a este planteamiento? Que esa persona quizás esté en el límite de la cordura, los límites de las variables con los que juega la evolución. Si juntas dos personas límite, hombre y mujer, es muy posible que al final se rompa tales límites. Así es que se dieron algunos casos, que muestran en el documental, de que algunos hijos de tales bancos padecieran esquizofrenia o algún tipo de estado psicótico o paranoico. De nuevo la idea de jugar a ser Dios y que fallemos. Hay que dejar hacer a la naturaleza, las «civilizaciones» no dejan que opere la evolución y así nos va.)

Independientemente de que la metacognición sea una propiedad del cerebro, la sociedad, por extrapolación, no está exenta de ella. En la sociedad prima la mimesis, el tratar de ir a la par de tus allegados, el absorber sus formas de hacer en la vida. Esto viene dado por otra propiedad del cerebro, el deseo o necesidad de pertenencia, de formar parte de grupos…, evitando así el aislamiento, más problemático —sobre todo en la prehistoria— para mantenerse vivo. Bajo la metacognición cobran sentido varios conceptos sociales como el meme —sobre todo los refranes— o subirse al carro, que son los que al final crean identidades sociales o culturales (identificación), o las religiones y las sectas. ¿Qué es, quizás, lo más relevante y nuevo en este siglo? La llamada era de la información es sobre todo la posibilidad de que el humano tenga una percepción más clara —metacognición— de qué es el ser humano, de qué es la identidad y lo otro, con la consiguiente y actual tendencia a la polarización y las guerras de las identidades o identitarias. La mala noticia es que no nos parece haber gustado lo que hemos encontrado —la percepción que ha emergido en tal metacognición—, pues parece haber incrementado nuestra tendencia al cinismo, el nihilismo, y los innumerables desórdenes mentales, donde dos de ellos, la crisis existencial, de la identidad —y por ello la consiguiente despersonalización—, claramente son signos de tal capacidad de la metacognición para crearnos un sentimiento de desesperanza, dolor, y desestructuración mental. ¿Cabe salir de tal situación?, ¿no era seguramente «mejor no saber»? Ha cierta edad muchas personas terminan por desconectarse de las redes e Internet, en la medida de lo posible, tratando de recuperar la sensación anterior más inocente, pero más tendente a mantener la felicidad y la estabilidad mental. La «conclusión» es que tal metacognición crea infelicidad, y que el cerebro termina por optar por prescindir de tal nivel de metacognición. O dicho de otra forma, opta por el autoengaño, uno de sus mecanismos de defensa más recurrentes. El corolario es que la metacognición no tiene por qué ser tomada como lo «mejor» a nivel evolutivo. Esta es la que nos hace dioses, sí, pero a la vez la que nos convierte en demonios y en la carne doliente y a fustigar de estos. De momento, a nivel social, es más una desadaptación que un nuevo y mayor nivel de felicidad, sanidad o bienestar.

«No importa qué tan bien almacene una mente (memorice), si es incapaz de juzgar correctamente una novedad.» (Fuente)

Un último dato a tener en cuenta es que creía mío el centrarme en el humano como una «animal» con una alta carga de autorreferencialidad, pero ya lo había desarrollado Douglas Hofstadter bajo su concepto del bucle extraño, en una de sus vertientes.

¡Bueno, no era el último! En el escrito anterior hacía referencia a la metacognición del humano como autoconsciente. Eso quiere decir que ser feliz implica a la vez la conciencia de ser feliz e incrementa o potencia ese estado. Pero a la vez ocurre otro tanto con el dolor o cualquier otro aspecto negativo. Ser consciente de que la vida puede llegar a ser miserable, la vuelve más miserable. Milton resumió muy bien la metacognición al decir: "la mente es su propio lugar, y puede hacer del cielo un infierno, y del infierno un paraíso”, (fijarse, por otro lado, que el saber popular ya suele tener, pero sin un sustantivo o concepto, lo que la ciencia descubre y nombra después). En realidad siempre vence el lado negativo: el dolor se puede volver crónico (sin sentido «real», no hay ningún mal que anuncie tal estado), pero mantener la sonrisa produce fatiga y el cuerpo rápidamente neutraliza las endorfinas y neurotransmisores que entran en juego (vuelve a su estado homeostático). El trasfondo para que esta fatídica lógica no sea perceptible es que la evolución nos ha dotado del sesgo optimista, olvidar los daños y las ofensas por ejemplo, para que seamos ciegos ante tal macabra lógica de la vida.

III

Este tema es complicado para exponer. No va de lo primero que trataré, que sólo será un preámbulo. ¿Tengo la energía mental para tratarlo?, ¡vamos a ello!

La serie documental «monstruos internos» trata, entre otros, del caso del violador Billy Milligan. Esta persona y su juicio se volvió famoso, pues puso sobre la palestra el hecho de si es real o no las personalidades múltiples, o como se ha venido a llamar ahora, el trastorno de la personalidad disociativo. Si te dijeran que un humano tiene 4500 personalidades, como se ha dado algún caso, ¿tú que dirías? A mí se me ocurrió, de forma cínica, que si hablaban de personalidades o de pensamientos que se le habían pasado por la cabeza. Puedo creer una división a la baja de tres o cuatro, dado que dos hemisferios mal conectados puedan crear su propia personalidad. Una tercera que son las respuestas más instintivas y una cuarta que «sabe» de un trauma que reprime. A Billy Milligan le detectaron 24 personalidades. Los que defienden la existencia de tal trastorno alegan que mientras algunas de dichas personalidades pueden ser inteligentes y cultas, otras carecen de tales habilidades (hablan un idioma y otras no).

¿Cómo plantear tales temas para mis fines? Acotemos conceptos e ideas. No somos unidad. Con el novio/a nos ponemos melosos y tiernos, y con el jefe seguros y firmes. El cerebro en realidad «guarda» un registro de cómo comportarse con cada persona, situación o lugar. No nos comportamos o tenemos una identidad para los hermanos, sino que con cada hermano nos comportamos de distinta forma, dependiendo del pasado que compartimos y las simpatías o desagrados que se van sumando, pero por defecto con los hermanos tenemos un tipo de personalidad algo distinta que con los desconocidos. De igual forma no es lo mismo el comportamiento con el que nos desplegamos en un banco que en una discoteca. La premisa que subyace de fondo es que todo está centralizado bajo el concepto de dar continuidad a nuestro «relato» o identidad. Pongamos un ejemplo para que se entienda esto. Si de repente algo nos contraría con nuestra pareja, mantenemos esa actitud hasta que nos pida perdón o algún acto o gesto nos lo haga cambiar. Pero pongamos el caso que tenemos esa actitud negativa y nos pegamos un fuerte golpe que haga que se rompan las uniones neuronales que mantenían ese sentimiento o estado. En ese caso el cerebro retoma el «episodio» anterior con esa persona, o el estado emocional que nos genera por defecto.

Se llama desorden disociativo, donde tal estructura de la narrabilidad mental queda rota y el cerebro salta a otros tipos de formas de responder o tratar con las personas, que no son «coherentes» a una continuidad formal. De otra forma, la disociación es un mecanismo de defensa del cerebro por el cual una persona evita traer a la conciencia algo que fue muy doloroso (traumático) en el pasado. Por ello una de las formas más evidentes para crear una personalidad disociativa son los traumas en la niñez (como se supone que fue el caso de Billy Milligan), o incluso en la edad adulta, si bien los cerebros son más sensibles, pues se están formando, cuando se dan en la infancia. En un ejemplo, los trastornos de estrés postraumáticos no crean personalidades disociativas (hasta donde yo sé).

Una cuestión que me llamó la atención es que es un trastorno que implica un dimorfismo sexual, puesto que se da más en las mujeres. Esto es, el cerebro masculino y el femenino operan de distintas formas en diferentes ámbitos y funciones, y esas diferencias crean prevalencias hacia los trastornos mentales. Otro dato importante a tener en cuenta es que las personas con el trastorno de la personalidad disociativa son más susceptibles para ser hipnotizadas. A la vez hay que recordar, por las similitudes, el síndrome de la dependencia ambiental, por el cual una persona tiende a emular e incluso imitar a la persona que tiene delante. Este tipo de trastorno igualmente implica una alta carga de sugestionabilidad. ¿En qué medida algunas de las personalidades que adopta/imita el trastorno disociativo es el de algunas personas importantes o relevantes de su vida? Las que le «marcaron» durante su desarrollo o las que le hicieron caso, siendo una persona ninguneada por defecto, o que incluso le odiaban. En ese caso el cerebro «responde» en ciertas situaciones al modo que lo hubieran hecho tales personas en la misma situación. ¡Ale!, ya están todos los datos. «Montar» una teoría que lo «encaje» todo. Que dote de un significado y un porqué a tal extraño trastorno.

Voy a dar un salto argumentativo, en la dirección que al final pueda tener más sentido mis propuestas.

Tratando de leer sobre el origen de las violaciones, en algún escrito hacían mención a las feministas al tratarse de inmiscuirse en tales temas y tratando de impedir tales investigaciones. Al feminismo no le parece interesar el pasado remoto del humano, pues en muchos casos «desmontan» muchas de sus premisas. Tampoco parece interesar que macho y hembra tuviesen al principio unos medios de vida muy distintos que formaron sus cerebros. La mujer se quedaba en la aldea al cuidado de los niños y como mucho se acercaba a los árboles para coger frutos (forrajeo), mientras que el hombre se iba de caza. Los homínidos nos diferenciamos de otros animales por distinguir el rojo. ¿Por qué?, para detectar cuándo están maduros los frutos. Eso ha llevado a que la vista de la mujer tenga diferencias con respecto a la de los hombres. No voy a entrar en detalles, pues no quiero perder el hilo del escrito en esos detalles, remito a una simple búsqueda en Internet (1). Está probado y supercomprobado (por miles de estudios) de la ciencia.

Hace unas semanas las feministas se han acogido al concepto de la «ansiedad a los números» (y discalculia), para alegar que la enseñanza se ha de adaptar a tal flaqueza, que es más propia de las mujeres y que puede estar basada, según ellas, en la baja expectativa que se tiene sobre las mujeres y que por ello intervenga la autosugestión (la mayoría de las mujeres no saben tal sesgo y no son mejores, luego tal argumento tiene poca lógica). ¿A qué se debe esto?, y que de paso vuelva al cerebro masculino como más dotado para las ingenierías y las ciencias abstractas. Buscar el pasado de esto es más complejo. En realidad a simple vista no parece tener un porqué, ya que todo este tipo de abstracciones son muy recientes en la historia. Las pistas vienen dadas por los hechos de que el hombre es mejor para la rotación mental de objetos y para la orientación espacial.

Bajo mi punto de vista el recorrer grandes distancias para ir a la caza es lo que lo explica. Que la cognición es encarnada quiere decir que remite a la propiedad del cerebro a tener como referencia al propio cuerpo y sus funciones con respecto al medio (deixis). El cerebro tiene unas neuronas, llamadas de lugar, que nos posiciona con respecto a un mapa mental. O sea, a nivel abstracto yo sé que estoy en el noreste de Salamanca. Este conocimiento parte de haber visto mapas, pero a la vez el hombre tiene una mayor capacidad de situacionarse en un mapa interno más amplio que la mujer, porque está implícito en un mejor y elaborado «manejo» y funcionalidad de las neuronas de lugar. Cómo se relaciona con voltear un objeto en la mente. Si uno se encuentra en unas montañas, el mapa interno implica «objetos» tridimensionales. Andar por la naturaleza, a la vez, implica tomar como referencia hitos (características geográficas relevantes), para recordarlos y poder volver sobre nuestros pasos. Esto crea un segundo proceso en el que interviene la memoria. Cada día se puede hacer distintos caminos, y por defecto el cerebro crea un mapa mental al unir todas las rutas, y en donde la cognición implícita crea atajos entre dos trayectorias.

¿Qué tenemos hasta ahora?, hitos, tridimensionalidad, rutas y atajos. Lakoff dice que la cognición opera al modo de las capas de una cebolla y desde el centro hacia afuera (mapa deíctico, desde uno mismo, no utiliza esta metáfora, que es propia; un ejemplo de cognición encarnada y de abstracción metafórica es la palabra afrontar, que proviene del nombre de la frente o ir de cara al asunto, «frente» a dar la espalda a un asunto). Desde el centro se puede pasar a las primeras capas sin dificultad y por defecto. Cuánto más se aleje del centro, más recursos requerirá y a una mayor abstracción se llega. ¿No se ve la relación entre esta metáfora y alejarse mucho del poblado? La mujer se quedaba en las capas más cercanas del centro. El hombre se alejaba más y más, teniendo que recordar hitos, rutas, y atajos. En el fondo las matemáticas es esa misma capacidad pero llevada a un mapa más abstracto de la realidad (una de sus bases es la geometría, por otro lado la tendencia a los atajos implica la capacidad para unir conceptos para crear nuevas teorías, con una visión más amplia del "terreno" —materia, ciencia— a estudiar). La mujer —por lo general— se centra y tiene una mejor capacidad cognitiva para lo concreto, el hombre para lo abstracto. Esta capacidad a lo cercano es por lo que puede que la mujer sea mejor para la multitarea, pues implica manejar unas pocas cosas de forma más rápida. El feminismo se ocupa de lo concreto: han violado a Juana Gómez (ficticio), hay que hacer leyes que lo eviten y protejan a la mujer, no le interesan —por lo general— las abstracciones y los análisis que nos remonten a los orígenes del ser humano. Casi todos mis análisis sobre estos temas son muy abstractos porque soy un hombre, no son inalcanzables para el cerebro de las mujeres, pero desde su punto de vista y tipo de cerebro, mis análisis se pierden en sus desarrollos al perder contacto con lo concreto y la realidad diaria. Este somero análisis no quiere decir que la mujer no pueda ser matemática, solo que no es su modo de trabajar por defecto y —por lo general—le va costar más que a los hombres. Lo mismo al hombre para distinguir tonalidades y otros temas para los que están más preparados los cerebros de las mujeres. Los homosexuales femeninos están muy dotados para la moda y el diseño de ropa y similares, y las homosexuales masculinizadas, como Judith Butler, escriben unos ensayos más abstractos o no conectados tanto a lo concreto. Por lo tanto se da una gradación, donde los géneros rellenan las zonas intermedias de esos dos cerebros prototípicos de los humanos, divididos en masculinos y femeninos. Si es tan confuso y complicado generalizar, es porque a lo largo de la evolución, y por la lucha intragenómica, en la que los genes masculinos tratan de masculinizar los comportamientos femeninos y a la inversa, el humano está llegando a posiciones más intermedias o grises. Yo sé que tengo mucho de femenino, que no soy un «hombre, hombre». Mi capacidad para la alta abstracción no es demasiado elevada, me tengo que ir «agarrando» a los ejemplos y casos concretos para ir a capas más alejadas del centro.

Judith Butler

Se puede o no aceptar mis premisas. La ciencia nunca descubrirá nada sobre esto, y sólo se basará en hipótesis, las que yo he sostenido aquí se basan en lo que va averiguando la ciencia cognitiva encarnada, y a partir de los distintos experimentos que delimitan las funciones y las formas de trabajar del cerebro. Vuelvo al tema que quedó pendiente, pero dejo un texto de la Wikipedia de diferencias entre hombres y mujer, y como ejemplo.

❝ Los motivos del engaño se refieren a la teoría de que la mayoría de las personas solo mienten cuando lo consideran inevitable. Las personas se comunican con honestidad o eligen engañar con la misma intención de lograr un objetivo, y cuando la verdad permite que se alcance ese objetivo, la gente no mentirá. Es solo cuando la verdad sirve como un obstáculo para su objetivo que las personas optan por engañar en lugar de utilizar una comunicación honesta. Además, cuando los engañadores intentan salvar su propia imagen y quieren evitar lastimar a la otra persona, usan tácticas de falsificación. Los hombres tienden a ver el engaño más aceptable que las mujeres, por lo que tienden a engañar más. Otro estudio muestra que las mujeres son más propensas a engañar para proteger la imagen de sí mismas de su pareja, mientras que los hombres son más propensos a engañar para protegerse a sí mismos. Por ejemplo, si la pareja de una mujer se hiciera un nuevo corte de pelo que no le gusta, es más propensa a mentir y decir que le gusta para proteger su propia imagen. Un hombre podría decirles a los demás que gana más dinero del que realmente ganan para mejorar la imagen que tienen de sí mismos. Ser capaz de detectar con éxito el engaño no es algo fácil para la mayoría, y es por eso que tantas personas se inclinan automáticamente hacia la verdad. Los estudios han demostrado que las personas que logran detectar el engaño o reciben una confesión del engañador o tienen algún conocimiento preexistente de la situación.❞ (Fuente)

Estamos a que la mujer es más tendente a padecer el trastorno de la personalidad disociativa. ¿Puede tener algún origen evolutivo? Por lo general y desde tiempos ancestrales, los grupos humanos se mantenían separados en poblados basados en la familia extendida, pero bajo la regla que la mujer al unirse a un hombre se tenía que ir a su poblado (sigue siendo de este modo entre los cazadores-recolectores que quedan en África). Así, si un poblado tenía una cultura e identidad, la mujer al ir a otro poblado, se tenía que amoldar a esa nueva cultura e identidad. A la vez las mujeres, y quizás por este mismo origen, tienen un cerebro más sociable, donde la premisa de ser sociable es la de tender a adaptarse socialmente a una alta pluralidad de situaciones nuevas. El hombre es más torpe para adaptarse a las nuevas situaciones sociales, lo cual les crea algo de tensión y es por ello que no le guste tanto los encuentros sociales. Siempre hablo en términos generales. Todo hombre se puede hacer muy social si ese es el camino que ha seguido desde muy niño, igualmente hay que tener en cuenta las posturas intermedias en donde no predomine tanto el rasgo masculino sobre el femenino.

❝ Todo tipo de ignorancia en el mundo es el resultado de no darnos cuenta de que nuestras percepciones son juegos de azar. Creemos en lo que vemos y luego creemos en nuestra interpretación, ni siquiera sabemos que estamos haciendo una interpretación la mayor parte del tiempo. Creemos que esta es la realidad. ❞ Robert Anton Wilson

Creo que huelga tener que escribir las conclusiones (ya es largo el escrito y me queda corregir y poner enlaces: no quiero dejarlo para mañana), sólo es sumar uno más uno. A modo de conclusión y remate, la bisexualidad es más propia de las mujeres. ¿No tiene la misma estructura que todo lo dicho arriba?, es solo la tendencia de la mujer a amoldarse y a adaptarse a cualquier situación. Forma parte estructural de su tipo de cerebro. Con lo que sea, la bisexualidad y la teoría Queer, no nacen desde la libertad y la razón de unas nuevas generaciones que son más libres. Nacen sobre todo de lo estructurado por la evolución al crear y diferenciar el cerebro masculino y el femenino. La naturaleza siempre vence.

Aunque parte del escrito se basa en el conocimiento de ciertas teorías y ciencias, la base del origen y los porqués son solo opinión. Como no he probado nada, nadie podrá sacar fuera de contexto las distintas hipótesis que he expuesto. Estas hipótesis pueden servir de mapa mental para entender las cosas, y darles un porque, pero sólo es un mapa mental orientativo.


Vuelvo al silencio. Felices fiestas!!!


Algunos textos de interés:

«El cerebro es como una biografía inconsciente, máquina lógica que, en el proceso de tratar de averiguar las consecuencias de las acciones que lleva a cabo a través de su cuerpo, termina desarrollando un modelo de sí mismo, que se moldea en gran medida en función de las interacciones con otros agentes. Este modelo es una representación (incompleta, de alto nivel, inconsciente, no-conceptual, relevante para la predicción) del funcionamiento interno de la máquina que lo produjo. Es auto-organizado en el sentido de que es a través de mecanismos de aprendizaje, ampliamente no supervisados, que el cerebro crea tanto un sensorium de primer orden como las redescripciones de nivel superior, que en última instancia hacen posible que los agentes los representen. Los yoes como estados mentales entretejidos. Aquí es donde ocurre el milagro; el resto es una larga historia sobre las complejas interacciones entre la máquina (el cerebro) y la representación de sí misma que ha desarrollado a lo largo de su existencia. ¿De dónde viene la conciencia en tal sistema? Si uno empuja la idea de que la conciencia equivale a ser (inconscientemente) sensible al hecho de que uno sabe, entonces este es exactamente el tipo de mecanismo que necesitamos. Por supuesto, siendo la conciencia un problema tan espinoso, algunos siempre afirmarán: «¡Pero esto es sólo un mecanismo!». Pero la conciencia, sin ofrecer una explicación científica en absoluto, no puede ser otra cosa que un mecanismo, como Seth y Dennett han argumentado con fuerza.» Axel Cleeremans, Dalila Achoui, Arnaud Beauny, Lars Keuninckx, Jean-Remy Martin, Santiago Muñoz-Moldes, Laurène Vuillaume y Adelaïde de Heering

«Había una fotografía de aquel joven que había matado a aquellas personas y sus ojos reflejaban un vacío total. Yo vi algo en aquel hombre que era inhumano, pero no quiero decir inhumano en el sentido de demoníaco. Era como el vacío, como la nada, ni bien ni mal.» «Los niños hablan con gente que no existe hasta que la enfermedad de la racionalidad se instala en ellos.» «No creo en el embrutecimiento de Estados Unidos, pero a medida que la lectura diaria disminuye, y es un hecho, el pensamiento analítico también disminuye.» Stephen King

«Cuando Dios nos habla en la Encarnación, todas las cualidades del lenguaje humano, incluso el ser mismo, se emplean como ‘gramática’ creada mediante la cual Dios se expresa él mismo a nosotros … Con Dios en el centro de la expresión, la poesía se vuelve capaz de un papel auténtico en el lenguaje teológico.» von Balthasar

«Puedes pensar que conoces a alguien porque han pasado por una mierda juntos, o porque vivieron juntos. Pero para saber realmente lo que está pasando en la cabeza de una persona, o en su corazón, quiero decir…, no puedes saber eso. No puedes. Como conmigo, quiero decir, la gente cree que me conoce porque los hice reír o porque han estado en un espectáculo, pero no saben lo que hice para llegar aquí, o lo que se necesita para quedarse aquí. Cuando la espalda de una persona está contra la pared, y tienen que hacer todo lo posible para no perder lo que tienen… ahí es cuando puedes ver quién es una persona, o de lo que son capaces. Sabes eso sobre alguien…, bueno, entonces, tal vez…, tal vez entonces puedas decir que los conoces. Pero entonces de nuevo, sabes que… tal vez no quisieras conocerla.» True Story


Añadido del día 19 de enero. Con respecto a la mayor tendencia hacia la bisexualidad de las mujeres con respecto a los hombres, he encontrado que lo sostiene igualmente Roy Baumeister, bajo el concepto de «plasticidad erótica». Según su planteamiento, viene de dos fuentes o conceptos, 1. su alta tendencia a la sociabilidad (teoría de la empatía-sistematización) y 2. su necesidad de pertenencia, esto es «la necesidad emocional humana de ser un miembro aceptado de un grupo«. Puede ser tomado como un rasgo positivo, pero a la vez como negativo, porque parte de la idea que lleven peor la soledad, y su alta capacidad para la sugestionabilidad, lo que las vuelve más proclives a ser reclutadas en religiones, movimientos identitarios y sectas. Otros conceptos de interés serían, 1. «características de la demanda«, donde el cerebro «subconscientemente cambia su comportamiento para adaptarse a esa interpretación»,  y 2. «la teoría del transporte«, que propone que «cuando las personas se pierden en una historia, sus actitudes e intenciones cambian para reflejar esa historia», que de nuevo interviene la sugestionabilidad y el deseo de agradar para cohesionarse dentro de la identidad del otro, en un nosotros. Muchos casos de histeria masiva documentados de la historia, por la suma de todos los rasgos expuestos, tienen de protagonistas a las mujeres. La teoría Queer (bi-curiosos, indecisos…) y la alta tendencia actual de la mujer hacia la bixesualidad, tiene de fondo esta misma trama del tipo de identidad «indeterminada» o plástica, que tienen una gran cantidad de mujeres…, o sea, no es una «elección» per se —no a nivel de género, sí a nivel individual, pero dependiente de la situación y por ello de nuevo determinista— es una posibilidad de su modo determinado de ser a nivel genético (esencialismo).

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