Predicadores de la Nada
❝Un sentimental, es aquel que desea tener el lujo de una emoción sin pagar por ella.❞ Oscar Wilde
❝¿Por qué utilizar código antiguo para reflejar algo nuevo?❞ ❝Vi este patrón y estaba en todas partes, no podemos verlo, pero todos estamos atrapados dentro.❞ Matrix, resurrections
❝Todo puede evitarse…, puedo resistir todo menos la tentación.❞ Oscar Wilde
❝Todos parecen saber que va a llegar el fin del mundo. Así que, es un buen recordatorio de que nada de lo que hemos hecho, o hacemos, importa en absoluto.❞ Estación once
❝Es diferente si le pasa a alguien a quien quieres.❞ Una joven prometedora
❝¿Amor? Los seres humanos están programados a través de hormonas y necesidades naturales para tener conexiones emocionales. Es lo que nos ha mantenido vivos durante tanto tiempo. Padres, cónyuges, niños.❞ Mother Android
(En la cabecera, las rutas de la transducción de las señales dentro de una sola célula, como pueda ser el caso de una neurona, donde al final esta «comunica» y crea la emoción del amor. A destacar que casi toda ruta termina por «leer» el ADN.)
Sólo es un escrito complementario a la trilogía «la resistencia a morir del relato«, 2, 3. Va a ser un ejercicio mínimo de escribir. Dejo para otros el desarrollar más los temas.
Si las paredes de un vaso con un líquido, su cristal, fueran flácidas —por las leyes físicas—, tomarían la forma de un barril. ¿Os lo habéis imaginado?, si es así podéis seguir leyendo, de no ser de esta manera, mis escritos no son para ti.
I
Aunque un caso no hace el caso… y siguiendo en mi hipótesis de que la cognición de moverse por amplios, nuevos y complicados terrenos por miles de miles de años diferenció el cerebro del hombre sobre el de la mujer…, esto ha descubierto la ciencia: «el lóbulo parietal inferior (opérculo) de Einstein (que participa en el pensamiento matemático, la cognición visuoespacial y la imaginería del movimiento) era un 15% más grande que el promedio».
(Hay que recordar que Einstein concibió todas sus ideas a partir de experimentos mentales, con ejemplos sencillos y claros, como es el caso de una persona que va en un tren, mientras otra está en el andén, o el caso de hacer que un ascensor se moviese en caída libre. En todo caso, en todos ellos, se requiere la capacidad del cerebro para crear mapas mentales de la realidad.)
En la misma dirección decía que el macho humano es más capaz de ver el sinsentido de la vida (la nada), pues viene dada por esta capacidad de ver la totalidad del mapa de la realidad. Viene dado por la premisa de ver más capas de la realidad y encontrar «atajos» que unen conceptos (rutas) del conocimiento. No lo puedo probar, pero ahí están que cuatro de los divulgadores que más tienden a plasmar ese sinsentido (o ausencia de transcendencia o Dios) en la actualidad, son hombres, a los que yo calificaría de «predicadores de la nada», son Dennet, bajo su reduccionismo de lo mental; Richard Dawkins, el «ateólogo», predicador de la inexistencia de Dios; Ricky Gervais, humorista que persigue la irreligión, y el incalificable Stephen Fry, que igualmente comulga con todos los anteriores. No he encontrado ninguna mujer en la misma línea (puede haberla). La mujer se «dedica» a cosas más concretas y «terrenales». No es que no sea capaz de llegar a tales líneas de pensamiento, es que al no ser su «modo por defecto», no se suele «dedicar» a ello. ¿Se podría reducir que la mujer, al ser la creadora de la vida, se «ocupa» de la vida y el hombre al no tener tal primitiva se «ocupa» de la nada? Simbólicamente la mujer es la tierra y el sol el hombre. Lo terrenal, es lo que está aquí, lo que tocamos, frente a lo que está arriba, y es lo aéreo y lo intangible, que estaba representado por el sol.
¿El feminismo es incapaz de elevar su vista para ver la totalidad del terreno? Así parece ser con conceptos como la «positividad corporal» y su neutralidad (enraizado en la teoría Queer; la total neutralidad sería que todos fuésemos con burkas; un Tatoo es remarcar la diferencia, la identidad, la exuberancia, el orgullo —en alusión a la imagen de abajo—, quizás nunca se haya dado en la historia tanto humano tatuado como en la actualidad). No analizan los porqués evolutivos, no analizan que la simetricidad (la belleza) es un signo de buenos genes. Caen en lo individual de que sus mascotas no deben de engordar, pero no parecen aplicar la misma regla para el cuerpo humano (no ven que caen en la argumentación hierro de madera). En su repetividad de unos pocos conceptos, sobre todo en YouTube, se vuelven en meras replicadoras de conceptos «vacíos» (literalidad, cazadores furtivos textuales), que no tienen por qué ser los correctos para dar una teoría sobre la belleza o sobre la vida, ni quizás sobre nada. Aunque en realidad no es así en ninguna mujer concreta, sí el feminismo como totalidad (atención a que es un sustantivo masculino), se está comportando igualmente como predicador de la nada (masculino por seguir usando el modo gramatical del sustantivo como sujeto), y no en la medida en la que lo hacen los hombres (sexo, no género en el caso de Stephen Fry) mencionados arriba, que «retratan» la realidad desde la ciencia, sino a la inversa: hacen de predicadores de la nada desde la tergiversación de la realidad (no he querido reducirlo a «desde la ignorancia», pero algunas mentes lo harán).
II
Dios es el regusto (retrogusto, postgusto) que queda al no poder identificar o encajonar la realidad a una reducción, a un gusto. O sea, a no ser capaces de reducirla a algo pensable, en la medida que lo pensable es todo aquello que es una entidad. El regusto es la esencia que queda de la suma de los sabores (unidades de sabor) que han pasado por la boca. Nos cuesta lavarnos los dientes después de cada comida, porque nos restamos el placer del regusto en la boca. Una gran mayoría de humanos tienen una alta tendencia a preferir los alimentos crujientes. No parece tener una relación evolutiva (¿quizás el crujir de la manzana al morderla o el crujido de la piel tostada y tensa en el fuego?). Cada gusto está asociado a ciertas papilas gustativas, donde a la vez se les suma el aroma. ¿Dónde encaja lo crujiente?, ¿en lo sonoro?, en añadir otro sentido más al placer (pacer) de comer. No creo. ¿Dónde encaja Dios en la realidad humana?, en su mapa mental. ¿Es esa «suma crujiente» de la realidad como esencia no práctica?, no reducible a un por qué o un para qué. ¿Es el misterio de no entender por qué nos gusta lo crujiente y qué es y cómo pueda ser el regusto? Mezclamos alimentos (recetas de cocina) para hallar nuevos sabores y regustos. ¿Es Dios la incapacidad de saciar nuestra evolutiva y natural neofilia?
Lo mismo de lo dicho sobre lo crujiente vale para el encanto o la sensualidad. ¿Cómo cuantificar qué se revela en el rostro humano?, ¿cuánto tiene de signo y cuánto de «magia»?, de la esencia de lo indefinible. El encanto del hombre es más rudo y rígido y el de la mujer más suave, como más cuadrada y angulosa es la cara del hombre y más redondeada y suave es la cara de la mujer. Los bordes en la naturaleza rasgan y dañan, lo redondeado no. ¿Construccionismo social?, o los símbolos que siguen incurriendo en su proceso de significar siempre lo mismo.
¿La alta plasticidad de nuestra cara —sólo en los humanos— devolviendo al exterior una casi ilimitada miríada de gestos y poses crean un «regusto» hacia lo intangible? ¿Dios es la suma de lo intangible y nuestra tendencia a la neofilia?, a lo desconocido, a la imaginación, a la creatividad. Mientras que quede algo por saber, algo por mezclar, algo que desconozcamos, algo irreductible, existirá Dios. Dios es la suma intangible e irreducible del regusto, el encanto y lo crujiente.
III
Aunque una y otra vez hago mención a que sesgo quiere decir parcialidad, quizás no se termine de entender. A veces no vemos lo que tenemos ante nuestras narices. El artículo de la Wikipedia inglesa tiene como imagen y metáfora ilustrativa la luna, y lo que distintas culturas y personas ven en su «cara». De las imágenes representadas falta infinidad de ellas, pues cada humano verá algo distinto. Yo veo una hormiga guerrera, de las que se encuentran en los campos en España. Y aquí se ve, en un caso concreto, el porqué de la parcialidad del cerebro. De niño, y con mis amigos, cogíamos a una hormiga guerrera, que tienen una cabeza desproporcionada con respecto a sus hermanas, para mantener una gran mandíbula, y la llevábamos hasta otro hormiguero y la poníamos frente a otra hormiga guerrera. Rápidamente entraban en lucha. ¿Por qué lo hacíamos?, cómo habíamos adquirido tal conocimiento, no lo sé. El humano en la naturaleza rápidamente saca conclusiones sobre esta y sus animales. Hoy seguimos usando el término de zorro y zorra, pero ya no sabemos el porqué de tal extrapolación. Vuelvo al tema. El caso es que la imagen de dicha hormiga es la que mi cerebro trata de captar en la luna (hoy ni siquiera se mira la luna). Desde que se dio la impronta de ver la hormiga en la luna, mi cerebro es lo primero que capta, frente a otras imágenes que puedo ver en segundo o tercer lugar. ¡No hay más misterios! Cada cerebro capta sobre la realidad ciertas predicciones primeras, que después cuesta deshacerse de ellas. Muchas de ellas nos son enseñadas y por ello son culturales. Paradójicamente, al igual que hay enfermedades psicosomáticas, hay ciertas de ellas que se dan en unas culturas y en otras no (leer sobre síndrome cultural) o se dan en una época (baile de San vito) o en una región o cultura (contagio histérico y enfermedad psicógena masiva). (Activado modo humor), creo que el feminismo actual —no el «básico» de los derechos y la igualdad— es un contagio histérico. El actual feminismo de la cuarta ola está haciendo un flaco favor a las mujeres.
Hay dos tipos de sesgos (en lo básico), los culturales y con los que nacemos…, recordar que sólo quiere decir parcialidad a la hora de pronosticar la realidad. En ese caso algunos sesgos con los que nacemos pueden ser sexuales (por ejemplo, ¿a quién de los dos sexos aplicaríamos el concepto de "oportunista sexual" y a quién el de "seducción oportunista"?). Para la mujer el «malo» de la película es el hombre y a la inversa. El «juicio correcto» o equilibrado es que hacen falta los dos sexos para equilibrar lo humano. El hombre rápidamente «pierde pie» al meditar sobre la realidad, y la mujer le hace tomar tierra. Por el contrario, la mujer no suele tener una vista panorámica muy extensa de la realidad, y el hombre sí (este esquema o bosquejo, a grandes rasgos, queda representado en los arquetipos del viejo sabio —saber general, a cierta edad, del hombre— y la bruja, como conocimiento concreto y práctico de la mujer). Por lo demás los dos son igual de estúpidos y ciegos a la existencia…, a aquella realidad que los sesgos de nuestros cerebros no nos dejan ver. En la ciencia tampoco se encuentra tal realidad. Ninguna explicación científica será nunca válida para que tengamos preferencia por los alimentos crujientes. Ese «gusto» está fuera de lo físico.
IV
En la actualidad, al perder la lectura, igualmente perdemos la escritura. Esta es la falta de inmediatez. Si tengo una intuición y tengo que escribirla, al hacerlo la voy a tener que justificar y razonar. Si no se sostiene durante la escritura, borraremos de nuestra cabeza y del «papel» tal idea. Hoy cada vez se lee menos, suele querer decir, a la vez, que hoy cada vez se escribe menos, que se puede reducir a que cada vez hay menos ideas realmente pensadas. En la edición de un vídeo de YouTube, debería de nuevo entrar en juego la reflexión (pensar en lo que se edita), pero la mayoría de tales editores no se detienen en el mensaje, sino en la mera presentación del vídeo y si va a ser viral.
V
¡Maldigo a todo hombre, sea guionista, escritor, director de cine o cualquier otro medio de divulgación de la palabra, que se alinee al feminismo y favorezca su lenguaje «errado»!, ya sea porque crean que tienen la razón —sin haber profundizado en tales ideas— o porque se suban al carro de tales tendencias, por el mero hecho de ganar dinero o prestigio! En realidad se unen a la «histeria colectiva», y van en contra de su propia identidad. En un cercano futuro, su actual apuesta se podrá volver en su contra. Cada vez se me hace más insultante e insufrible ver series y películas. Hombres que se callan y no dan razones ante las arengas de las voces de las féminas, que hacen de propaganda de la ideología en la que está cayendo el feminismo. Bajo el actual cine, sólo existe la razón feminista y el resto es erróneo. ¡Que alguien detenga esta locura e histeria en la que hemos caído!
En un ejemplo, en la serie «The girl before» la protagonista le dice a su pareja: «esto no va sobre ti, va sobre mí», que ya había escuchado en otra serie. La idea de fondo de tal frase es que el hombre se muestra egocentrista, pero la propia frase revela igualmente como egocentrista a la mujer (en este caso). Una pareja (o era así antes del feminismo) es un nosotros, y se supone que lo que afecte a uno afecta al otro. En el caso de tal serie, la tensión se inicia cuando el hombre se entera que su pareja ha sido violada. Que el hombre se sienta afectado puede implicar posesión o celos (sin ser analizado), y el feminismo puede tachar de sexismo tales posturas, pero una visión más global del conjunto es que el hombre ha sido el que protegía a la mujer de todo que tuviese que ver con la violencia sobre su par (y descendencia). El feminismo acepta que la mujer es sobre la que mayor recae las violaciones. Tal afirmación «sostiene» que ella por sí misma no se puede defender. Es el hombre el que mejor puede defender a la mujer de otro hombre. Por lógica entonces el hombre se siente culpable y que ha fallado si su pareja ha sido violada (es un sesgo sexual con el que se nace, porque este planteamiento es el que se ha dado por miles de miles de años). La película «Mother Android», de una pareja en un mundo postapocalíptico, muestra lo vulnerable de una mujer en sus últimos meses de embarazo. Tal vulnerabilidad continúa durante los primeros años de vida del retoño. Imaginar la siguiente escena. Tenerse que abrir camino entre zombis, por extralimitar la situación, de una pareja heterosexual con un bebé. Por defecto y puesto que el hombre tiene una mayor altura, peso y masa muscular, por lo general, la que habría de llevar al bebé sería la mujer. Esto no es machista, es puro comportamiento óptimo, que es lo que «premia» y mantiene la evolución. Si fuera a la inversa y el hombre fuera muy bajo y flacucho y la mujer muy alta y corpulenta, sí sería machista —y no óptimo— que lo llevase la mujer. Otro dato a tener en cuenta es que muchos machos en el reino animal tienen que luchar por montar a la hembra, esto implicó el dimorfismo sexual hacia una mayor altura y masa muscular del macho, pero también una mayor agresividad y saber uso de su cuerpo para la lucha (también para matar). Por lo general ante un hombre y una mujer, más o menos de altura y peso iguales, el hombre seguirá contando con una ventaja evolutiva. Si es el caso que la mujer ha sido entrenada para la lucha y el hombre no, la cuestión cambia, pero el instinto del macho está más preparado para desatar una violencia letal de forma más latente que la mujer. Por eso el hombre se suicida, por lo general, de forma violenta y la mujer no. En todo caso se puede argumentar que los guionistas o directores sólo están reflejando el panorama actual, pero una directora feminista no perderá la oportunidad de exponer sus ideas en las películas, mientras que el hombre sí, con lo que se cae en el hecho de que el actual cine está sesgado a favor del feminismo. (El presente planteamiento es más a vista de pájaro propio de la visión del hombre —no imbuido, sumergido, en el relato de la trama de la serie—. Si los puntos de vista del feminismo no están pareados a la realidad —evolutiva en el presente análisis—, sólo cabe pensar en "propaganda" y manipulación; no sobre la "verdad", sino desde una "verdad" errada y sesgada, cayendo en presentarse como predicadoras de la nada —negación de la esencia humana—)
VI
Encontré un autor que sigue cierta línea de mis pensamientos (pues tal visión es bastante general, pero el feminismo aún es ciego a verlo), en el crítico cultural Theodore Dalrymple, que arguye la tendencia actual al debilitamiento o fragilidad emocional (generación copo de nieve). Mi argumento es que el feminismo ha puesto en entredicho al macho (la masculinidad) y por ello su anterior papel algo más «insensible» y algo más duro para la crianza. No sé si tal autor va en la misma dirección. Bajo mi punto de vista ahora los hijos están criados por dos madres, pues el hombre se ha visto obligado —y se ha ajustado— a hacer de segunda madre, al emular a la mujer y sus roles. En una segunda generación esto se ve más reforzado, pero llega un momento en el que tal sistema falla, como es el caso que se está dando en las sociedades modernas. En cada nueva generación se refuerzan los debilitamientos (oxímoron), hasta llegar a una generación en la que a los jóvenes ya no les nace la capacidad, ni tienen la fuerza, para saltar del nido.
VII
En una lectura de alguien que está siguiendo el nuevo libro de Iain McGilchrist, «The Matter With Things«, al parecer el autor parte de la idea de ir contra —o no «creer»— en el emergentismo (en dicho escrito el autor dice que puede que esté malinterpretando a Iain McGilchrist, con lo cual yo igualmente me puedo equivocar si parto de su error). Arguye que la conciencia no pudo nacer de la nada, que ha de basarse en algún aspecto de la realidad. Lo hace en defensa del pansiquismo, la idea de que el universo es psique. Pero es caer en la falta de correspondencia en la línea de las causas. Otro caso de emergencia es la sociabilidad. ¿Se puede concebir que la realidad —la materia, los átomos, las partículas— llevan implícita la sociabilidad?, puede que no sea el mejor ejemplo. La relación entre las partículas puede ser extrapolable a crear relaciones, que es la base de la sociabilidad. El mejor caso es el «gusto» por lo crujiente. La realidad no explica tal extraño suceso. Emerge en la mente y sociedad humana al poder manipular los alimentos (no tiene un porqué —funcionalidad—, ni un para qué —utilidad—, es mero azar). Otro caso es el cabello, según nos dice el humorista Drew Michael, es sólo una proteína que sale de nuestras cabezas. Tal proteína, la queratina, no portaba de forma implícita la capacidad para emerger como un símbolo de belleza en ciertas especies, y en nuestro caso sobre todo en la mujer. Creo que ya no hay más que explicar. Ya he derrumbado su tesis contra el emergentismo. Barro para casa, para otras personas no será así.
VIII
Mis escritos no tratan de defender la existencia de Dios. Sólo defienden que la ciencia y el saber no alcanzan a explicar toda la realidad. «Defiende» que lo humano es la suma de su pensamiento mágico y su razón, y en la medida que perdamos el equilibrio de esas dos fuerzas, dejamos de ser humanos.
En el último escrito puse añadidos que amplían y aclaran lo que allí trato. Volveré a ese escrito para seguir sumando más información. Falta añadir el efecto de «pasar por la puerta» y teoría del transporte, pues repercute en el proceso de la continuidad narrativa de nuestro cerebro. Quizás se pueda sostener la premisa principal del escrito aún con más conceptos.


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