La Resistencia a Morir del Relato
❝Es preferible ser feliz que tener razón.❞ Dave (Serie)
«La ciencia se compone de historias.»
❝Casi nunca tenemos alternativas, sólo lo parece.❞ Mr. Corman
❝El mundo no caerá por las guerras, sino porque nadie lee.❞ The land
❝Se necesitan dos personas para crear un patrón.❞ Esther Perel, (pero sólo una para cambiarlo. mío)
❝Sé de lo que estoy huyendo, pero no lo que estoy buscando.❞ Montaigne
❝Los hechos son enemigos de la verdad.❞ Venom 2
❝Arrancad la esperanza del corazón del hombre y haréis de él un animal de presa.❞
Marie Louise De La Ramee
(Quería haber dicho todas las novedades sobre las que he meditado de una vez , pero por lo largo, de lo que debería de ser el primer punto, he optado por hacer varios escritos.)
Estoy por no escribir, dada dos premisas: 1. que mi «filosofía» o visión del mundo está ya definida en mis escritos, y 2. que hay un exceso de opiniones, textos y narraciones en las que se hace imposible el diálogo, pues todas las posturas se están encerrando a ser monólogos desde cada una de las identidades. Hay un exceso de opinión…, decía Platón que esta era un medio camino entre la ignorancia y la sabiduría, y dada la alta profusión de opiniones, lo que «vence» es la ignorancia. Quizás Cioran hizo de profeta cuando dijo que «la desaparición del silencio, debe contarse entre los indicios del fin». Hay islas de saber, pero hoy más que nunca adoramos no ya a becerros de oro, sino de plata, bronce, lata e incluso de barro o cartón. Estos de cartón son la mayoría de los Youtuber, que de repente se están queriendo enarbolar como faros de la realidad, cuando apenas si tienen un poco de luz (para deformar aún más la realidad hacia la estulticia, ahora están plataformas como Instagram y el mucho peor Tik Tok). Pero de cualquier forma en YouTube está emergiendo una nueva forma de saber: los entrevistadores de las personas que sí son los que deberían hacer de faros, donde suele ganar la pluralidad y el pensamiento crítico; igualmente a destacar la proliferación de conferencias de dichos faros. En esa dirección sobre lo primero que quiero llamar la atención es sobre el nuevo libro de Iain McGilchrist, «The Matter With Things – Our Brains, Our Delusions, and the Unmaking of the World», autor del afamado y cada vez más respetado libro «El maestro y su emisario», persona común de una gran mayoría de canales de entrevistas, quizás porque su libro —cada vez más conocido— es el que más está calando, al ser el más profundo y arriesgado diagnóstico de nuestra actual realidad. Mis escritos, al parecer, van a la par que los de Iain McGilchrist, pues en su nuevo libro ataca a la razón, tratando de llegar a una postura más espiritual de la realidad. Él mismo dice que fracasa en su intento, y que la parte en la que trata sobre este tema fue la más compleja y en donde más sudó sangre para escribirla. ¿Su problema?, con el mismo que me enfrento yo o cualquiera: ¿cómo restituir lo espiritual en un mundo cada vez más alejado de esta realidad, puesto que nos basamos en la razón? Dos cosas en común que salen a la luz de sus entrevistas: al igual que yo apuesta por la «versión» de la realidad de Heráclito, el «gran perdedor» frente a Parménides, y del camino que siguió la filosofía griega y por ello la occidental. Por otro lado no está a favor de la visión de Pinker, de que nunca hemos vivido mejor: es cierto que casi cualquier persona tiene una mejor vivienda que un rey de la Baja Edad Media, pero cada vez nos estamos alejando más de la «verdadera» esencia humana. Esa que nos hizo ser y que al perderla sólo nos está creando un camino hacia la degradación y hacia las enfermedades y los trastornos mentales…, que de paso hieren de muerte a nuestras actuales sociedades de las grandes ciudades.
Con lo dicho, y al igual que un sistema operativo, quizás sea necesario que de vez en cuando saque una «actualización» de mi visión del mundo. Fijarse que yo siempre he llamado la atención sobre las identidades y sobre esta y la otredad, el escrito sobre «las islas identitarias» es de agosto de 2016 (la fecha en el blog, es el de la reedición, pues el lugar original donde lo escribí desapareció). Es posible que en su momento se me tildase de extremo y pesimista, pero cada vez está más claro que lo que va emergiendo en nuestra nueva y distorsionada realidad son las luchas culturales o identitarias (también predije que crearían el problema que querían evitar: hombres que lucharían contra ellas de forma enconada. Si yo lo supe ver —y me imagino que otros—, ¿por qué no lo lograron ver las feministas? Caben dos posturas, 1. que no lo vieran venir, o 2. que lo vieran venir y que les diera igual. En cualquiera de los dos casos no refleja nada positivo de ellas. Acepto que es un argumento de «hombre de paja», puesto que el feminismo no es una entidad en sí misma, pero de otra, forma si alguna de ellas se percató de la actual situación…, ¿por qué no lo hizo ver como crítica interna?, o en otro caso —y de darse el caso de hacerlo saber— por qué no se expandió tal idea —y problema futuro— dentro del feminismo?). O sea, Internet no nos está uniendo —se revela como falsa la idea de la aldea global—, sino que lo que está ocurriendo con este nuevo encuentro de todos los humanos, es que nos está dividiendo aún más (¿o sólo es un signo de «resistencia» eventual?). En gran parte por los nuevos «ídolos de barro», por la opinión, por los verbalistas (repetidores de palabras vacías), o a los que Henry Jenkins ha venido a llamar como «cazadores furtivos textuales«. Aquí se da otro paralelismo entre Iain McGilchrist y yo, al diferenciar conocer de comprender, pero en tanto que a esto segundo él lo llama aprehender (en el fondo hablamos de lo mismo en tanto que en castellano aprehender y comprender son sinónimos).
Otro autor sobre el que me estoy volcando es sobre George Lakoff, pues compartimos la idea de que el motor mental son los conceptos y las metáforas. En su libro «Women, Fire, and Dangerous Things«, clasificación extraña que extrapola al estudiar una cultura indígena, intenta delimitar qué se tiene que entender por una categoría. Dice que todos son «construcciones» humanas, llega incluso a decir que «lamento informar que seguramente no hay tal cosa como el pez», pero a la vez asume que nacemos con primitivas, con conceptos innatos, que vamos depurando a través de la vida, los conocimientos y las experiencias. Así llega a su propio esquema de la realidad mental, al que llama «modelo cognitivo idealizado«. El libro mencionado quizás sea el libro más exhaustivo para tratar de comprender cómo trabaja el cerebro para crear categorías o «clasificar» la realidad (y por ello el por qué llega a los sesgos y los estereotipos), si quizás bien hay que complementarlo con su otro libro más conocido: «Philosophy in the flesh – The embodied mind and its challenge to western thought». En este libro se puede comprender por qué el cerebro necesita crear categorías, clasificar, o usa la metáfora como su modo principal de trabajar. Hay zonas del cerebro que están especializadas en algo muy concreto y abstracto. En un segundo proceso transmiten esa información en bruto por un canal muy estrecho (vías de comunicación neurales) a otras zonas. No lo pueden hacer de otra forma que simplificando la información. Pone el siguiente ejemplo: «cada ojo humano tiene 100 millones de células que detectan la luz, pero sólo alrededor de 1 millón de fibras conducen al cerebro. Por lo tanto, cada imagen entrante debe reducirse en complejidad en un factor de 100. Es decir, la información en cada fibra constituye una «categorización» de la información de unas 100 células. La categorización neuronal de este tipo existe en todo el cerebro, a través de los niveles más altos de categorías que podemos ser conscientes. Cuando vemos árboles, los vemos como árboles, no sólo como objetos individuales distintos entre sí. Lo mismo con rocas, casas, ventanas, puertas, etc.» En la informática ocurre otro tanto. Un disco duro tiene su propio conjunto de chic´s, pero el canal de comunicación con el ordenador es estrecho, por dicho canal sólo se procesa la información, pero el monto de los procesos los lleva a cabo el propio disco duro. Otro dato a tener en cuenta de Lakoff es su visión del mundo que simplifica y repite varias veces bajo la idea de: «O bien Dios nos hizo para que los sistemas simbólicos de nuestras mentes pudieran corresponder a las entidades y categorías del mundo (hay una visión correcta, la vista de Dios del mundo – una única manera correcta de entender lo que es y no es verdad), o bien la evolución operó para que las criaturas cuyos sistemas simbólicos innatos pudieran reflejar el mundo tuvieran la mejor oportunidad de sobrevivir.» A la primera forma lo llama «modo Dios», pero sólo lo trata en la medida de que es una visión incorrecta —siempre desde el respeto y fuera de una visión cínica— que no se corresponde con la realidad humana. Hay muchos vídeos de Lakoff en YouTube, pero este autor es demasiado reiterativo y «pesado» (aburrido, si se quiere simplificar a un lenguaje más llano). Lo mismo le ocurre en sus libros: se vuelven más largos de lo que son, al perderse en los detalles, y al caer una y otra vez en repetir las mismas cosas desde otros puntos de vista. Lakoff también es conocido por extrapolar sus ideas a lo político. Para él la Derecha está sostenida por un tipo de mente más apartada de la realidad, más tendente a los sesgos y las falacias, al negar, por ejemplo, el cambio climático o lo injusto del neoliberalismo actual (llega así a mi división de las identidades narrativas y los realistas depresivos, o dos modos de mentes o mentalidades).
Esto nos lleva a dos posturas encontradas entre Iain McGilchrist y Lakoff, que bien puede ejemplificar la imposibilidad de conciliar ambas posturas. No he leído aún qué posiciones defiende Iain McGilchrist en su nuevo libro, pero si en sus entrevistas nos habla de su «fracaso», es por la imposibilidad de poder defender una postura exclusivamente espiritual. Como Lakoff o yo defiendo, somos el puro azar de lo que la evolución ha hecho de nuestros cerebros. Sino hay categorías «modo Dios», si todo lo ha construido el ser humano y la evolución azarosamente, no hay valores universales defendibles. La espiritualidad sólo es un estado emergente que quizás sólo tenga el componente de hacernos la vida más fácil…, más cómoda de ser vivida. Hay que creer en Dios, lo espiritual o transcendental…, ¿sólo porque es lo más útil para vivir? Tal idea es falaz (no se puede llegar a ella a través de la razón), porque el que cree no lo hace por tal fin, sino que su base sólo es la fe…, su creencia a partir de su «sentir» (comprender, aprehender) el mundo. Iain McGilchrist baraja la idea de que el mundo es psique y que al igual que el agua tiene tres estados, la materia es un modo o estado de lo psíquico. Es el llamado pansiquismo, si bien sus detractores dicen que en realidad su visión del mundo es panteísta. Aquí llegamos a un nudo gordiano. ¿Por qué sostiene Iain McGilchrist tal idea? (repito que no he leído el libro y sólo he visto varias entrevistas y como tal sólo conjeturo). El autor de «el maestro y su emisario», nos dice que cuando era joven se vio tentado por el taoísmo: la visión dual del mundo. Por ello su simpatía por Heráclito. Este autor griego fue el que más se acercó a las filosofías orientales, al basarse en el fluir y no en el Ser. Este último es el fundamento de las filosofías occidentales a partir de Parménides, que además puso a la razón como el camino para hallar tales entidades. Vemos y existen entes, que son los que tratamos. El ser humano es un ser acabado, un producto final de un Dios…, de una creación o intención de un Creador (¿actualmente «desviado» de esa «Primera Intención» a través de desobedecer a Dios y el pecado original?). Bajo este punto de vista existen el bien y el mal (las categorías morales implementadas en nuestros cerebros) y sólo tenemos que «buscarlas». Bajo este lenguaje, y en comparación a Lakoff, existe en cada humano un «modo Dios», un mundo de valores, que hemos de encontrar.
❝ El misterio de la vida no es un misterio que hay que resolver, sino una realidad que hay que experimentar. Un proceso que no puede ser entendido si se detiene: debemos fluir al mismo tiempo que el proceso. Unirnos al él y caminar con él.❞ Dune
Si Iain McGilchrist apuesta por el fluir, entonces no hay suelo moral, no existen valores transcendentales, mas que los que puedan surgir a partir de tal idea primera. Ha decir verdad creo que no hay nada nuevo u original en su nuevo libro, pues sólo transmite ideas que han fundamentado otros autores. Fluir no es un término que trate la ciencia, el concepto más cercano es el de relación (acoplados en otros pensadores y en física, interacciones en otro caso). Me explico. Mientras que la filosofía occidental se ha basado en el ser, las orientales se han fundamentado en la relación entre las cosas. Los estados emergentes, como lo es la mente, lo es por la relación entre las distintas partes del cerebro. Los cerebros dañados nos hablan de ese estado y su relación: cuantas más zonas dañadas se den, menos «humano» nos parecerá una persona. Compartimos con otros animales ciertas funciones o sistemas, pero sólo el humano tiene «todas» (otros animales tienen otras que nosotros no tenemos). Por lo tanto es la suma de las partes, y por ello su relación, lo que nos hace humanos. Pero, ¿qué se tiene que entender por relación?, es información, frente al componente físico que contiene tal información. Si volvemos a la idea de Lakoff (de las neurociencias cognitivas), lo importante del cerebro es el cómo «comprime» la información y la transmite a otra parte del cerebro. En el proceso de tal transmisión se «sintetiza» la realidad para hallar sus «esencias«: su metáfora, su «relato». Con esto llego a mis propias ideas y mis fundamentos: el relato o la narrabilidad es la principal estructura de la mente y desde esta, a la realidad. Yo llegué a mis propias ideas sin haber leído nada, pero es hacia donde van las ideas cognitivas de la mente encarnada. Lakoff tiene sus propios ejemplos, pero lo extraño es que no hable de la «teoría ventajosa«, idea a la que yo llegué desde mis propias experiencias e ideas. La acción es lo propio de la vida; tal estructura es narrativa en tanto que tiene un inicio, una trama y un final o desenlace. Sentimos hambre, buscamos comida y saciamos el hambre. Hemos volcado esa radicalidad a todo. Nos movemos por metas, las necesitamos, pero a la vez hemos «descubierto» que quizás lo importante no es llegar, si no el proceso o el camino hasta esa meta. Quita tal estructura de un humano y caerá en enfermedades mentales, entre las que se encuentran dos opuestos: la depresión por la falta de metas, o la ansiedad por la imposibilidad de alcanzarlas.
Me he desviado mucho de mi idea inicial para este escrito. He llegado a un camino cerrado (como predice tal frase hecha: la metáfora como estructura cerebral), vuelvo sobre mis pasos.
Si afirmo que en las ideas de Iain McGilchrist no hay nada nuevo, es que por un lado es la «relación» de las cosas es la base de las filosofías orientales, y por otro lado porque las trata de fundamentar desde la mecánica cuántica, como ya han hecho otros, pues lo «importante» para esta ciencia es por un lado la división e indiscernibilidad entre onda y corpúsculo, y por otro la idea del entrelazamiento cuántico (e ideas parejas), ya defendidas y sostenidas por David Bohm. Hace poco encontré un documental, donde cierta rama de investigadores de la física cuántica, basados en las teorías de David Bohm, están tratando de basar una existencia de Dios o una nueva espiritualidad o «religiosidad» (misticismo cuántico), pero lo dejé de ver porque en el fondo se desviaban excesivamente de lo que puedan decir las evidencias. En ese sentido no sé cuánto se está acercando Iain McGilchrist a tal tendencia, si bien por lo que he podido «detectar» en sus charlas, no llega a tales extremos.
Quizás la postura más límite de Iain McGilchrist esté representadas por Jordan Peterson, que de hecho ha creado un canal de entrevistas, en la que una de ellas es con el autor del «maestro y el emisario». Con Jordan Peterson comparto la idea de la narrabilidad del mundo. Lo importante son los relatos. Estos tratan de llegar (o contienen) las esencias humanas. Peterson cae en el proselitismo, al tratar de ganar adeptos a sus ideas (y siempre fracasa ante los grandes pensadores como Iain McGilchrist).
Qué tenemos hasta ahora. Cuatro posturas de «intelectuales» o científicos como son Lakoff, McGilchrist, Peterson y Bohm. ¿Hay algún medio camino para conciliarlos?, no. ¿Está alguno más cerca de «la verdad» que los otros?, según cada humano y cada cerebro. Comparto con Bohm que la estructura de la realidad es muy compleja e indefinible. Las estructuras básicas (y sus «conceptos implícitos») han definido el resto de la realidad al «desplegarse» y «acoplarse» unas con otras (pero no tienen ninguna finalidad, sino la mera eventualidad de tales reglas azarosas y dentro de este universo, y en donde en otro universo serán otras). Comparto con Peterson que nuestro cerebro es narrabilidad, relato, arquetipos. Y comparto con Lakoff que puesto que sólo somos el producto de la azarosa evolución, nuestra «verdad» sólo es válida o está validada para nuestra supervivencia. Comparto con Peterson y McGilchrist que al habernos apartado del «relato», para el que estaba construido nuestro cerebro, las sociedades y los humanos nos hemos alejado de nuestro propósito «original», y en tal proceso estamos perdiendo el equilibrio mental y creando unas sociedades cada vez más perversas (pervertidas de lo que deberían de ser), desestructuradas y enfermas. Desestructuradas en tanto que lo principal era la relación, y al ir hacia el individualismo hemos perdido de vista la relación de las partes.
En resumidas cuentas. A nivel más general fluidez o relación implican a los procesos de la realidad, en donde dos o más partes cambian interactivamente y a veces sólo por que cambie una de las partes o por que cambie el tipo de relación. Los ecosistemas y la vida como adaptación son procesos basados en sus relaciones. En todo esto, como ya me he posicionado otras veces, estoy de acuerdo con Monod, en tanto que los cambios no implican un para qué, ni una finalidad, sino que es simplemente azar. La frase: «el hombre finalmente sabe que está solo en la indiferente inmensidad del universo del que salió por casualidad; no hay destino, su deber no está escrito en ninguna parte», define (palabra que quiere decir dar un fin o significado) nuestra forma de pensar. Bohm y otros quieren ver en que todo es un proceso hacia un fin, donde siempre es hacia mejor, en ese caso algunos piensan que la conciencia humana es la finalidad de la materia (realidad) volviéndose autoconsciente de sí. Como he dicho en otros casos, el que se den los pedófilos, o los psicópatas «demuestra» que el azar de las eternas permutaciones que hace la realidad no tienen por qué implicar a mejor, y ni siquiera implican un para qué…, y mucho menos que puedan albergar componentes morales estructurados en la propia realidad (vista de Dios sobre los valores, en lenguaje de Lakoff).
¿Por qué me interesaba leer «»Women, Fire, and Dangerous Things»?, claramente porque en los últimos escritos, y luchando contra el nihilismo, me interesaba saber si la realidad se puede categorizar, si es pensable, si es mensurable. Si se determina que es fluir, tránsito, lleno de zonas grises, entonces es complicado crear conceptos que definan la realidad bajo nombres (nominalismo), idea simplificada en la frase de Lakoff de «lamento informar que seguramente no hay tal cosa como el pez». Pero el propio Lakoff sostiene que nacemos con primitivas y que son estas las que en principio hacen de base para el conocimiento. Qué podemos determinar entonces. Mi propuesta es que todos son sistemas, donde estos existen porque hay directrices internas que suelen tener unas posturas equilibradas entre dos rangos opuestos. O para ser más justos, uno de los tipos de sistemas más universales son los dinámicos, los cuales fluctúan entre dos o más estados, pero en tanto que tienden a un equilibrio que es el que los define. Esta simplificación ya es demasiado reduccionista y esencialista, pero no errada. Llamo conceptos a esos estados equilibrados por los cuales un sistema puede ser nombrado en tanto que tiende a ese equilibrio. O de otra forma: lo que define un sistema es cierto orden o estabilidad, donde lo contrario es caos. En la vida ese dinamismo está prefijado bajo el concepto de homeostasis. Todo nuestro cuerpo está creado bajo este concepto: son estados equilibrados, ni muy bajo en azúcar ni muy alto, ni muy baja temperatura ni muy alta… (somos «máquinas» autorreferenciales —sistemas retroalimentados— plagadas de mecanorreceptores y termorreceptores, que accionan sobre el mundo, donde tales receptores son a partir de las leyes físicas y químicas: «bucle extraño» como se verá más abajo) y dichas dualidades y sus estados equilibrados definen la vida. Como el lenguaje es metafórico, al estado al que tiene que llegar una persona «normal», la definimos como equilibrada (persona equilibrada).
Fijarse que no podemos replicar la inteligencia humana o es estado de conciencia en una IA, porque en realidad seguimos sin entender qué somos. Si entendiésemos la mente la podríamos replicar. Aquí parece haber una trampa argumental. El propio cerebro «obra» bien, luego «sabe» o está estructurado con ese conocimiento. El problema es que es la razón o el pensamiento analítico el que no es capaz de «alcanzar» esa estructura por su complejidad. ¿Y qué parte del cerebro tiene el «mapa» de esa realidad? De hecho ninguna de sus partes. Tal mapa está en el ADN, y cada célula (neurona) lee la parte del mapa que le corresponde, y es la relación de todas las neuronas y funciones del cerebro las que al final crean el estado de conciencia. Lo mismo vale para definir la vida. Su base es el carbono, pero este por sí solo no la explica. Seguimos sin saber definir qué es la vida. El Covic ha traído a colación a nivel popular si un virus es vida. Este no tiene ADN, sólo ARN, que se supone que es el principio del posterior ADN en el que se basa la vida. Fijarse que vamos hacia atrás en la vida y que este análisis nos lleva a algo tan elemental como el carbono, y la vida así se puede definir, en cierto grado, por la propiedad básica de este para crear estructuras, para interaccionar (relación) con otros elementos para producir estructuras y moléculas más complejas.
Primera conclusión. No existe el huracán, al modo del cielo platónico de las ideas. Nombramos como huracán a un estado metaestable (sistema) que se origina cuando ciertas fuerzas de la naturaleza interaccionan (relación/proceso/estructura/patrón) a partir de ciertas reglas físicas. En cuanto un huracán pierde uno de esos componentes, se vuelve «caótico» y desaparece. Lo mismo para el resto de cosas de la realidad. La vida, como el huracán, necesita de cierto equilibrio de las interacciones (de las relaciones). Cambia uno de esos estados y la vida desaparece, como así se supone que ocurrió en Marte. No existe lo masculino o lo femenino en un cielo de las ideas, pero se manifiesta como una de las formas de la replicación de la vida, donde las especies que se basan en esos dos principios han llegado a algún estado equilibrado, en la relación de dichos contrarios, dentro de tal sistema dinámico y dual. No existe el pez, pero puede ser nombrado y tratado en la mente porque hemos dado con tal nombre a un tipo de forma de la vida en la tierra. La conclusión de Lakoff del «modelo cognitivo idealizado» es que el cerebro «necesita» ser reduccionista (recordar el ejemplo de las células visuales) para funcionar. Tal tipo de estructuración o reduccionismo es parte de lo que se entiende por mente. O sea, es parte de la estructura por la que la mente puede ser una mente y por ello nos hace ser lo que somos. A simple vista diferenciamos qué es un perro o un gato, cuando se necesitan millones de ejemplos e imágenes para hacer que un ordenador logre identificar a un gato (y se sigue «equivocando» —la raíz de tal palabra es la de voz, una sola voz o palabra para una sola cosa —unívoco—, varias palabras o voces (opiniones) para no poderlas nombrar—)…, y eso sólo con un único animal. En un segundo proceso nominar es el proceso por el cual podemos transmitir información al resto de los humanos. Si nuestra mente fuese como la de un ordenador no nos podríamos comunicar. El nombre y concepto de la palabra gato genera en nuestra mente la idea de gato, luego la palabra «reduce» o simplifica el proceso de comunicarnos. Por ello, como dice Lakoff, es un modelo del mundo «idealizado», en tanto que lo que hace el cerebro es simplificar el mundo (la realidad) para crear un mundo mental de entes o conceptos que pueden ser «manejados» (pensados) por nuestro limitado cerebro (y por ello sus sociedades y sistemas políticos).
Segunda conclusión. Un estado equilibrado o sistema es la suma de variables que le confieren unos atributos por los cuales es diferente a otros sistemas (nueva jerga científica para palabras como la de esencia en filosofía: no hay más saber humano, esta se delimita a ciertas intuiciones esencialistas humanas —que están como primitivas en nuestros cerebros— bajo nuevos lenguajes). Un tornado y un huracán tienen la misma estructura (esencia), pero el segundo está sostenido o puede ser nombrado por la diferenciación de las temperaturas del mar y el aire. El Huracán al tomar tierra termina por perder una de sus «fuerzas» y desaparece. Llamamos, o el cerebro trata como entes, a esos estados que pueden ser nombrados y diferenciados de otros. La ciencia diferencia cantidades de cualidades, porque lo segundo define un tipo de entidad que se crea al llegar a ciertas «cantidades», dado que suelen cambiar de estado, como así le sucede al agua y sus tres estados (vivimos en la era de los datos, donde los «seres» —cualidades— son deducidas por sus datos: el navegador Edge «sabe» que soy varón y mayor de edad, pues me muestra anuncios sobre la próstata y la pérdida de la visión). Luego la realidad sí contiene «entes» o conceptos que son susceptibles de ser nombrados y diferenciados. ¿Se puede concebir, por lo tanto, el modo Dios? Sí hay «verdades», pero estas difícilmente pueden ser reducidas a morales. Actualmente estamos en la paradoja que al hacer que prevalezca el salvar a toda vida nos está llevando a la superpoblación, a una mayor desigualdad entre los países y las clases sociales. Por otro lado estamos rompiendo el precario equilibrio de los ecosistemas y del clima del planeta. Mantener la vida de todo humano no parece que implique una regla «moral» para el universo o la vida, sólo para los humanos (todo esto tiene una vuelta de rosca que será analizada más abajo). La muerte «existe» como parte de entender el sistema dinámico (dual) que implica la propia vida…, y se basa en el principio de la tendencia de la «corrupción» de la información al duplicarse el ADN, luego lo «importante» no es la materia o lo físico que es el propio ADN, sino la información (intangible) que este «contiene».
A modo de resumen hay que tener en cuenta que el humano es aquel ser que se creó por cierto equilibrio (cantidades de variables) que se halló entre los dos sexos, lo cual les creó un tipo de relación o estado (cualidad bajo el concepto de familia). Rompe ese equilibrio y se pondrá en juego tal sistema. Siendo reduccionista ese equilibrio era el de la madre como cuidadora y el padre como protector (el porqué de esta reducción se verá más abajo —baste decir de momento que la mujer amamantaba y el hombre los cuidaba contra las fieras—; el cine es un exponente del inconsciente colectivo, actualmente se revelan dos tendencias: el abandono del hogar del hombre y este haciendo el papel de protector en situaciones límite —secuestros, hijos perdidos o en peligro de muerte— en las que incluso las madres se rinden, pero el padre no…, quizás solo sea la «voz» del hombre (directores, guionistas) y que la mujer no comparta —quería haber hecho una lista, pero por mi edad mi memoria no es muy buena—). El padre como protector parece estar de más hoy en día: los actuales Estados democráticos ya nos suelen conferir protección y ya no se dan tantos peligros. El hombre parece estar de más, rota la «necesidad» que creaba la relación, se está resquebrajando tal sistema, lo que a la vez pone en juego la esencia estable (estado dinámico) que creó lo que hasta ahora entendíamos por humanidad, basado en la familia nuclear. El hombre está volviendo al estado anterior de ser solamente el que pone la «semilla» y se aleja al finalizar, como así debió de ser antes de existir el humano y como es propio en la mayoría de los mamíferos. Cada vez son más comunes los divorcios y la desaparición del padre de la escena familiar. Todo sistema tiene un borde del caos, un estado cercano al caos, donde las reglas (variables) que los sustentaban, cambian. La tendencia al nihilismo, y entre este estado de cosas, los trastornos mentales, sólo es esa situación en la que nos encontramos ahora y que está demasiado cerca del borde del caos de dicho sistema.
Como seguimos sin poder discernir (razonar) los sistemas, no somos capaces de ver qué son consecuencias de qué. ¿Se están suicidando más hombres ante la ausencia de la esencia de su ser y la meta que era antes? El macho soltero en los animales operan para sí mismos y para las épocas de monta. Pero ahora ya ni siquiera eso tiene sentido en lo humano. No hay una vuelta atrás, a un estado previo, para el macho humano. Si se vuelca en logros puede llegar a equilibrar su vida, pero si ni siquiera eso vale para algunas mentes y puesto que los logros se vuelven inalcanzables o vacuos, entonces en dichos hombres sólo les queda los caminos de los trastornos mentales, las adicciones y el suicidio. Ante el hombre en retroceso, las mujeres con una menor cantidad de hombres «verdaderos» disponibles, alentadas a las luchas sociales por los mejores puestos y el prestigio, entran igualmente en crisis.
Incisos imprecisos.
El último capítulo de Mr. Corman es un signo de lo que he tratado de exponer en los últimos párrafos. Bajo el Covic, el protagonista, cínico, malhumorado y pesimista, tiene una cita a través de Zoom con una mujer. La tensión se palpa, ella trata de analizar si es un «buen partido». Este fragmento de la serie muestra el papel selector de las mujeres, como así lo hacen muchas hembras del reino animal. Al final, cuando todo parecía que iba bien, ella le reprocha que por su actitud o mentalidad es por lo que no acaba las cosas. Corman no acepta con agrado tal análisis, y ante la incomodidad de la situación, sin palabras, los dos deciden cortar la comunicación. En medio de sus diálogos ella le dice que lo que él siente es una sensación que se está asentando en el cerebro de los heteros blancos, que ha devenido en el sentimiento de la «culpa blanca«. Esta misma idea ya la había escuchado en otra serie, o sea, que es un planteamiento que planea en el inconsciente colectivo. De ser así, y aunque tal visión sea anticientífica… ¿por qué puede ser?, a qué se debe. Hay un «ataque» por todos los frentes a la cultura occidental y por ello, y bajo el lenguaje feminista, a lo patriarcal. Tal reproche puede deberse a una subterránea, dura y radical crítica que trata de culpar al «hombre blanco» de habernos traído al actual callejón sin salida en el que se encuentra la sociedad. De ser así, y bajo esta idea, el proyecto occidental de lo que ha de ser el humano ha fracasado, y además el resto de las culturas, razas y géneros son sus víctimas, que se sienten con la potestad de mostrar al » macho blanco» sus errores históricos, una y otra vez, a través de la literatura, el cine, las series, Internet y la televisión. ¿Es legítima tal «queja»?, tal denuncia. Bajo cierto punto de vista de Peterson y McGilchrist, sí, pues el camino de la razón, que ha sido el que ha enarbolado la cultura occidental, es la que nos ha llevado a la situación actual. Pero a la vez estos dos autores evocan un tiempo en donde creer en los relatos aún era legítimo. Proyecto que es el que hay que volver a recuperar. La deconstrucción o deslegitimización del relato ha venido por cuatro frentes: las ciencias y entre ellas las neurociencias cognitivas, el afroamericano, el feminismo y los deconstructivistas, en donde parte de estos hacían sus críticas y reivindicaciones desde su posición homosexual (crítica de género).
Pero tales análisis son identitarios (no objetivos). Lo que «venció» en lo occidental es la optimización racional de los números (Homo economicus). O sea, la alta optimización de lo que debería de ser un ejército es lo que hizo que el Imperio Romano tuviese tanto «éxito». Pero la misma regla se aplicaba en las guerras llevadas por China durante la misma época o el imperio Maya e Inca en américa. Me meto en aguas que no quería meterme, pues implicaría hacer unos escritos muy largos. Es legítima la «queja» feminista, la afroamericana, o la de los países o culturas que se vieron colonizadas. ¿Hubiera sido distinto si el poder lo hubiera tenido otra cultura que la occidental? Pensar que hubiera sido diferente es caer en racismos, pues se asumiría que la raza blanca tiene algo «malo» que no tienen las otras razas. Si al llegar a América dicha cultura hubiera sido más avanzada que la occidental (reducible a un mayor armamento) no hubiera sido «conquistada» y podría haber dado pie a que fueran ellos los que al final hubieran venido a conquistar Europa y el resto del mundo, porque en definitiva esa es la naturaleza humana. Lo mismo con África y que al final pudieran haber sido los blancos los esclavos frente a los negros. Y lo mismo si la mujer hubiera sido más fuerte que el hombre a nivel evolutivo, como lo demuestran las hienas, que son las que tienen el poder sobre los machos (o las suricatas, frente a los suricatos). La serie «Y – The last man«, donde su premisa es que se extinguen casi todo los hombres de la faz de la tierra, tiene muchas lecturas. Al desaparecer el macho no desaparecen las estructuras del poder. Las lesbianas masculinizadas tienen poder sobre las que no, las que están en los ejércitos o han sido preparadas para las luchas sobre las que no, y las que en ese momento están en el poder sobre las que no. Sin el hombre no se llega a un estado idílico de paz, si no a unos nuevos estados jerárquicos. Llamar la atención a que una lesbiana masculinizada cae en la agresión sexual al mostrar constantemente sus pechos a mujeres no lésbicas (o lesbianas, da lo mismo), poniéndolas en situaciones incómodas. Para los efectos, aunque más «leve», es como si un hombre mostrase sus genitales a una mujer (la misma desigualdad de criterios en la tonta serie «la vida sexual de las universitarias», donde una de sus protagonistas masturba a varios hombres para poder ser aceptada dentro de… (no recuerdo de qué, para el caso un grupo social: imaginar la posición inversa, que un hombre masturbase a varias mujeres para conseguir algo, #MeToo hubiera entrado en juego). ¿Ficción?, una directora ha hecho una película —no digo su nombre, no voy a ser yo el que la propague— que muestra a una prepuber de unos 12 años semidesnuda y juega con la idea del incesto y el de Lolita: si hubiera sido un director el feminismo lo hubiera «crucificado» y cancelado).
❝ Estamos criando a nuestros niños para combatir sus instintos, para avergonzarse de ellos. Les estamos enseñando a tener miedo de convertirse en hombres. A tener miedo de tocar a una mujer. De besar a una mujer. De hablar con una mujer. Porque ahora vivimos en un mundo donde un malentendido, solo uno, puede desarmar toda una vida.❞ Y – The last man
Una mejor lectura de la realidad es que el humano ha llegado a un callejón sin salida a nivel histórico-social y evolutivo. El error de base es que somos un tipo de animal con estructura jerárquica (en la que siempre entra en juego el poder, sea este del tipo que sea, y en donde la belleza femenina también lo es) y basada en la defensa de lo igual (de la identidad). Hubiera sido la cultura que fuera, el camino de la razón siempre hubiera vencido por ser el más optimo, donde en ese proceso se hubiera «asesinado» de paso al relato. O sea, la verdadera lucha es la «verdad» científica contra lo identitario, donde este signo es parte de la identidad humana y del cerebro de cada humano. A Dios puede que lo hiriese de muerte la Ilustración proveniente de Europa, pero es una situación a la que llegaría cualquier cultura que pusiese como base a la ciencia. Y es el camino al que llega casi todo humano y cerebro que tiene un alto conocimiento de lo que nos dice la ciencia. Dios cada vez está más «arrinconado». Lo han puesto como el que inició el Big Bang, y el misticismo cuántico lo «coloca» en el entresijo de los fenómenos «extraños» de esta física, pero ninguna de estas ideas tienen una verdadera solidez. Lo que se deduce es que no se puede tratar de fundamentar a Dios a través de la ciencia. Tal creencia se basa en la fe, que es un tipo de «función» cerebral que se da en tanto que ciertas variables, en algunos cerebros, crean un tipo de estado mental (parcialidad, sesgo, forma de operar).
En el mismo capítulo de Mr. Corman nos hacen ver que este se siente insignificante ante un universo inmenso, que nada sabe de él (en dos momentos distintos, en uno de ellos en la cita antes mencionada). Tal inmensidad no sólo es espacial, sino temporal. El universo maneja unas cifras temporales que el cerebro humano medio no puede aprehender. El universo existió por millones de millones de años sin vida, y su fin es que esta desaparezca —al igual que un huracán se «disipa»—, porque las fuerzas y energías que la han creado cada vez serán menores. Este «sentimiento» es más propio del occidental que de otras culturas que aún mantienen ciertos «rastros» y capacidades para mantener el relato. Y puedo apostar que es un sentimiento más propio del macho que de la hembra… (explico o trato de sustentar este supuesto más adelante), luego el hetero blanco ya estaba herido de muerte antes que el resto de las culturas y minorías lo estén tratando de rematar. Creo que ahora está mejor «perfilado» el bosquejo del mapa de la condición actual: es más amplio, más detallado, se le ha añadido algo más de «color» y de matices.
Termino. Como se deduce de China, la que se supone que será la siguiente superpotencia al «mando» del mundo, su cultura tradicional basada en la relación o el fluir, frente a la occidental basada en el Ser, no la diferencia actualmente de occidente. De nuevo vencen las cifras, lo racional. Tienen sometido al Tibet y están cayendo en un tipo de sociedad basada en el control de los individuos a través de la vigilancia de cámaras en sus calles, y en donde alientan a denunciar los malos comportamientos de los vecinos. Se premia y castiga a nivel de prestigio (puntos) y económico. Los «males» de occidente, no son de estos, si no de lo humano. Y repito: creer que se es distinto es caer en ideas identitarias, al pensar que unas culturas (razas, géneros) son mejores que otras; y repito… los que las «diferencia» ahora es su nivel de poder, si consiguiesen el poder se llegaría de nuevo a la misma situación que la actual (que es la inversa del dicho: los mismos collares —privilegios, poder, desigualdades— con distintos perros.) Esta regla sale a relucir en la actualidad, puesto que las minorías se están volviendo «injustas» en bastante grado y en distintos ámbitos. ¿Qué buscan las minorías?, libertad, ¿cómo lo consiguen?, reprimiendo. ¿Es esto es lógico?
Este escrito ha sido más bien un resumen de mis ideas que el aporte de algo nuevo. Valga decir que sirve de anuncio sobre el escrito de Iain McGilchrist, y en espera de ver cuál es su nuevo punto de vista y si es posible recuperar el relato. Si me hago con el libro ya escribiré sobre lo que en él exponga.
Enlace al documental «el cerebro dividido» sobre las ideas de Iain McGilchrist. Bajo mis ideas los humoristas son herederos de los hechiceros y los profetas, este monólogo de Drew Michael es un buen ejemplo. Llamó la atención y buscaron en su pasado y compartieron este otro, en ese momento era menos «sabio», pero es de interés por lo arriesgado de su planteamiento, donde juega incluso con la idea del incesto o en el fondo de lo autopoiético. La idea general es que buscamos en el otro sexo el cómo era nuestro padre o madre, a modo de modelo, cuestión que ahora cae, puesto que el padre no suele estar de modelo para los hombres y para las hijas, donde estas errarán más en sus elecciones de pareja. Aquí se pueden traducir los subtítulos. Una entre otras entrevistas a Iain McGilchrist sobre su nuevo libro «The Matter With Things». Diálogo entre Iain McGilchrist y Jordan B. Peterson. Vídeo de Lakoff sobre la cognición encarnada.
Frases de algunos libros:
«Todas las generaciones son seducidas al antropocentrismo, tendiendo a defender su visión del mundo como superior a la de los demás.» «La mayoría de nosotros sobrevivimos como meramente neuróticos, es decir, divididos entre la naturaleza intrínseca del niño y el mundo al que fuimos socializados.» «Las grandes ideologías unificadoras han perdido gran parte de su energía psíquica y han dejado a los individuos modernos en un estado de aislamiento.» «Uno no alcanza una vida sin sufrimiento, sino que el sufrimiento ya está sobre nosotros y uno está obligado a encontrar su significado.» «Como han sugerido Mircea Eliade, Joseph Campbell y otros observadores de la escena social y antropológica, nuestra cultura ha perdido el mapa mítico que ayuda a localizar a una persona en un contexto más amplio; sin una visión tribal de los dioses, y su red espiritual, los individuos modernos son cortados a la deriva para vagar sin guía, sin modelos y sin ayuda a través de las diversas etapas de la vida.» «El sufrimiento auténtico requiere encuentros con dragones. El sufrimiento inauténtico implica huir de ellos.» «A la mitad de la vida, la capacidad de autoengaño está agotada.» «Se necesita un enorme valor para decir que lo que está mal en el mundo está mal en nosotros.» «Lo que no sabemos nos hace daño a nosotros y a los demás.» «Los artistas a menudo nos dicen más, a través de su capacidad de articular lo universal, que los hechos biográficos.» «La premisa implícita de nuestra cultura, de que a través del materialismo, el narcisismo o el hedonismo seríamos felices, está claramente en bancarrota. Los que han abrazado tales valores no son felices ni completos.» «Jung señaló que nos vemos obligados a elegir entre ideologías externas o neurosis privada.» «El propósito de un ritual es vincular a una persona con los ritmos más grandes de la vida.» James Hollis
«Cuando metódicamente instalamos el vacío donde había un cerebro, tampoco hay capacidad de juicio. Ese es el objetivo.» «Sin Venus, Marte no es nada; lo contrario también es cierto.» » La poesía está ganando en superficie lo que ha perdido en importancia. Como ha perdido todo significado, debe estar en todas las superficies, en todas las paredes.» «El infierno es tal vez sólo el mundo del Bien que ha perdido incluso la idea de que el Mal podría existir, o que se ha vuelto tan ajeno al Mal absoluto que ha olvidado el interés, por él, del Mal relativo que lo hizo existir.» «La famosa distinción entre mapa y territorio sigue siendo tranquilizadora: es la distinción entre lo real y lo imaginario; pero no hay más territorio, y es la gente del mapa la que se expresa. Sin gracia, como justo. Sin imaginación. O quien no se expresa en absoluto, por cierto.» El mapa y el territorio es también el referente y el significante.» «creo que todo el mundo necesita empezar a trabajar en sí mismo antes de trabajar en mejorar el mundo.» «…y que ya no deberíamos decir abuela o abuelo, sino problema social.» » no tendrán ninguna consecuencia, simplemente porque ya no puede haber consecuencias en un mundo sin causa…» «No hay más Historia sino que el mundo continúa su curso, que consiste en liquidarse hasta el consumo de siglos diciéndose a sí mismo que va hacia la luz.» «El mundo concreto es la contradicción, la inversión de las situaciones, la inconsistencia.» «En la vida de bucle, el artista sólo tiene que ser un vínculo entre él y sí mismo.» «la existencia precede al significado.» Philippe Muray
«El tipo de civilización que todavía se llama con este nombre – cuando ninguna barbarie ha hecho mejor que ella, ha estado más lejos de lo que ha estado en destrucción – no sólo amenaza las obras del hombre: amenaza al hombre mismo; es capaz de modificar profundamente su naturaleza, no añadiéndole sin duda, sino sustrayéndola. Habiendo llegado a ser más o menos una mente maestra de nuestro cerebro por su colosal propaganda, puede pronto, tal vez, darse un material humano hecho para ella, adecuado a sus necesidades.» «Si son tan ingenuos como para creer que las monstruosas experiencias de los científicos alemanes no se repetirán un día aquí o en otra parte, que no están en el espíritu de esta civilización técnica, sólo tengo que recoger mis documentos pidiendo permiso para retirarme. ¡Libre para entrar en el laboratorio, para confiarse a tales manos!» «democracias imperiales» Bernanos
«Los resultados generales relativos a la naturaleza de la categorización cognitiva deben afectar a la teoría de la categorización utilizada en la teorización sobre el lenguaje.» El problema no es que las condiciones de la verdad no tengan suficiente estructura. El problema es que la estructura no es suficiente para conferir significado.» «¿Qué da a los seres humanos el poder de la razón abstracta? Nuestra respuesta es que los seres humanos tenemos lo que llamaremos una capacidad conceptualizadora. Esa capacidad consiste en: Modelos cognitivos» «Nada es significativo por sí mismo.» «O bien Dios nos hizo para que los sistemas simbólicos de nuestras mentes pudieran corresponder a las entidades y categorías del mundo (hay una visión correcta, la vista de Dios del mundo – una única manera correcta de entender lo que es y no es verdad), o bien la evolución operó para que las criaturas cuyos sistemas simbólicos innatos pudieran reflejar el mundo tuvieran la mejor oportunidad de sobrevivir.» «Lamento informar que seguramente no hay tal cosa como un pez.» «Los cerebros tienden a optimizar sobre la base de lo que ya tienen, para añadir sólo lo necesario.» George Lakoof
«¿Tiene la comedia la capacidad de transformar la constitución emocional de la realidad?, o es que simplemente agrega una capa a un evento desafortunado.» «El dinero es una forma de escapar de la gente.» «Su arma es una nada efusiva.» «Hay ahora un gran mercado para la certeza.» «Pensar es parte de la ilusión.» «Siempre somos nuestra audiencia más aterradora.» «Los pensamientos son sólo emociones arrastradas.» «¿Alguna vez pensaste que eras una persona, pero en realidad eres una amalgama de proyecciones?» «La cara y el cuerpo es como el equipo de marketing del yo.» Drew Michael

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