De Perros y de Gatos (Sobre los Conflictos)


Uno de los hallazgos más sorprendentes es que, en unas elecciones democráticas,
no hay un ganador mejor que otro.
❞ Phillip Ball
Cuando vayas a Roma, haz lo que hacen la mayoría de los romanos, pero haz que la definición de Roma sea lo más pequeña posible. Joshua Epstein
Solo en un sentido muy limitado crea el individuo por sí mismo la forma de hablar y de pensar que le atribuimos. Habla la lengua de su grupo, piensa como piensa su grupo.❞ Karl Mannheim
Ya no resiste el pilar. Los mejores carecen de convicción y los peores rebosan de febril intensidad.
Ya no sé bien lo que soy. Algo que no puede tomar decisiones, que no elige. Que sigue un camino invisible..., ni siquiera elijo las palabras que estoy diciendo.❞ Devs
Creer quiere decir que hay algún nivel de que algo te importe, cosa que yo nunca alcanzaré.❞ Dr. House


Ahora más que nunca uno puede percibir cómo es la convivencia/conflicto entre los perros y los gatos a través de los pequeños vídeos que sus dueños suben a las redes sociales. Esta convivencia/conflicto la trato de usar como analogía de las guerras sociales, y va en la dirección de compartir distintas ideas de por dónde pueden ir todas estas cuestiones.

Cuando dos personas se llevan mal se suele usar la frase hecha de «se llevan como el perro y el gato», aunque muchos dueños que tengan de mascota estos dos animales pueden disentir sobre si tal concepción es aplicable. Analicemos el tema (no demasiado profundamente). ¿Qué cuestiones hay que tener en cuenta? 1. gatos y perros tienen dos idiomas de comportamientos distintos…, esto es —y en un ejemplo— lo que para un perro puede significar jugar, no lo es para el gato (en otro caso, que el perro se ponga panza arriba es una señal de confianza, pero en los gatos, y en algunos casos, es un modo de defensa dirigida al contraataque). 2. el tamaño importa; la diferencia o igualdad en el tamaño de la raza del perro con respecto al tamaño del gato crea un tipo de relación u otra, por ejemplo, un perro muy grande no ve como peligroso para su vida un gato, pues su pequeño tamaño lo hace potencialmente no letal. 3. La edad de cada uno de los dos animales repercute, toda cría de mamíferos tiene rasgos neoténicos, de bebés (facciones más redondeadas, y grandes y expresivos ojos), que ablandan el corazón del resto de los mamíferos adultos (excepto en los depredadores, donde les puede más el instinto de caza). 4. Haberse criado juntos de bebés o haber visto crecer uno de ellos al otro. Dadas estas variables se pueden dar muchos tipos de comportamientos entre el perro y el gato. La peor situación es meter uno de ellos en casa cuando los dos ya son adultos, que es cuando es aplicable la frase de llevarse como el perro y el gato. En parte es por lo asustadizo y precavido que es el felino.

En lo dicho sale a la luz que mientras que algunas cosas son aprendidas, otras vienen dadas a nivel genético o instintivo, como son los casos de la dulzura que implican los rostros neoténicos y del lenguaje corporal (que tanto en gatos como en los perros es universal). El perro es un animal domesticado por el humano, en donde uno de los rasgos que se han mantenido ha sido su tendencia a jugar, como así es en el propio humano. Puede que sea así por el hecho de que rara vez tratan de ser alfas (maduros), dado el hecho que el papel de alfa lo suele tener el «dueño» (ahora ya no es de agrado usar esta palabra), o sea se mantienen en cierto grado infantilizados. Un perro adulto aún deseará jugar, mientras que los gatos adultos no lo hacen tanto (su juego, si se quiere, es su curiosidad). Cuando un perro de gran tamaño trata de jugar con un gato adulto, este no sabe interpretar que quiere jugar y podrá analizar sus ágiles y rápidos movimientos de forma agresiva. Gatos y perros se comunican entre ellos por sus posturas, pero hay pocos rasgos que puedan ser comunes (la cola, su movimiento y posición, pero gatos y perros tienen distintos dialectos), por lo que realmente no se comunican bien, o mejor dicho, se malinterpretan.

Volvamos al humano. Una cultura es un «idioma» de comportamientos distinta a otras culturas…, igualmente ocurre entre hombres y mujeres o entre distintas edades. Como dijo Paul Ormerod: «la preferencia por relacionarnos con personas parecidas a nosotros es tan vieja como la humanidad». Nos juntamos con aquellos que compartan nuestros mismos comportamientos y formas de sentir. Esto se aprecia sobre todo entre los niños, que siempre tienden a juntarse con aquellos otros que tengan muy poca diferencia de edad, pues unos pocos meses de diferencia pueden implicar grandes cambios en sus formas de accionar y sentir el mundo. ¿Qué reglas se siguen de esto? En principio la ley del mínimo esfuerzo. «Joshua Epstein, de la Institución Brookings, señala que, si bien muchos psicólogos y sociólogos han estudiado el proceso de decisión, la sociedad prefiere, en general, evitar la toma de decisiones«, nos dice Phillip Ball, y añade: «la conformidad a una norma elimina la necesidad de pensar demasiado en las decisiones». Somos la especie de más largo aprendizaje, esto ha conllevado a que el cerebro haga mucho uso del prefrontal, que es el que trata de analizar las situaciones nuevas y el que está implicado en la toma de decisiones, pero el prefrontal tiene dos problemas: es serial y por ello lento, y gasta mucha energía. La finalidad del cerebro es tener un mapa del mundo lo más exacto posible, pero en la dirección de prefijar conductas que no impliquen llamar a las capacidades del prefrontal. La edad adulta se supone que es ese destino, pero en la actualidad esa edad cada vez es más alta e inalcanzable.

Hemos hallado una primera regla en el cerebro, la segunda está dictada por las reglas de la evolución. Dadas las leyes adaptativas las especies deberían de cambiar más (como así ha hecho el hombre con los perros), pero de hecho no es así. Todo individuo —sobre todo reglado en las hembras, pues son las que seleccionan a los machos para tener su descendencia— tienden a rechazar lo extraño. Aquello que es susceptible de portar mutaciones es evitado (quinofilia), lo que implica una evolución dependiente de la frecuencia (sobrevive lo mediado o común de una especie). Fijarse que las personas de una alta capacidad intelectual también son «rechazados» (los frikis). Se prefiere a un emprendedor —accionar en el mundo— que a un intelectual que viva abstraído en su mundo mental. Con lo que la media de inteligencia humana no es un rasgo que sea una regla hacia la que va nuestra especie (o demasiado lentamente). Además tales tipos de rasgos denotan ciertas características en los comportamientos que no suelen ser los aceptados a nivel social. Einstein es un claro ejemplo, siempre tendía a ir descuidado en su aspecto y era bastante antisocial. O ahí tenemos el ejemplo del caso del canal de YouTube, con tan sólo 35 suscriptores, de Joshua M. Epstein —epidemiólogo, creador de varios modelos de la física social y prolífico escritor—, mientras que los Gamers pueden llegar a tener millones de suscriptores.

(Mujeres y hombres no podemos ser iguales, ni hacer que la sociedad nos iguale, puesto que nuestras naturalezas, problemas, propósitos y formas de sentir el mundo son distintas. Somos dos subculturas o dialectos de lo humano.)

Qué tenemos hasta ahora. Nos unimos a nuestros iguales (mínimo esfuerzo mental/especiación), pero además nos igualamos en nuestras formas de operar en el mundo. La suma de estos dos factores es por lo que se crean las normas sociales, dependientes del lugar en el que nacemos y es por ello que existan las culturas. Bajo estas dos reglas la evolución en el humano ya no opera solamente en la descendencia (a nivel de ADN), sino que además evolucionamos bajo reglas sociales (herencia biocultural o dual). El efecto Baldwin implica que al igual que seleccionamos a los más iguales a nuestro fenotipo (color de piel, forma de los rostros, por ejemplo), tendemos a seleccionar igualmente a aquellos que tienen nuestra misma cultura. Es por este hecho que se den barrios de una misma etnia, cultura y/o religión (barrio musulmán, judío), o de un mismo origen (barrio chino, italiano).

Hasta aquí lo que ya haya podido decir más veces. Este escrito trata de exponer algunas cuestiones que Phillip Ball explica en su libro «Masa crítica» relacionada a estos temas, si bien yo he añadido ciertas cuestiones en la dirección de hacer que sean más claras. Phillip Ball es quizás el libro más sencillo y didáctico de la disciplina física social, un tipo de sociología que trata de analizar la sociedad a través de las ideas de la física. Hay que aclarar que lo único que busca tal ciencia es la de crear modelos de estudio, esto no quiere decir que una persona sea equiparable a una molécula de gas y por ello se pueda predecir sus movimientos bajo las mismas leyes que se apliquen a tal molécula. He vuelto a ver la serie «Devs«, que viene a implicar todas estas ideas bajo otros contextos. En la serie un multimillonario que ha perdido a su hija de pocos años, trata de crear un sistema informático cuántico que replique el universo. Una teoría vieja en física es el determinismo de las partículas, y bajo esta regla que todo en el universo lo sea, pues sólo habría que calcular la posición e interacción de cada partícula con el resto para predecir cada uno de sus estados en el tiempo. El fallo de la serie «Devs» y de tal tipo de determinismo es que no tiene en cuenta la vida. Todos estamos compuestos de carbono, entre otros elementos. Si yo viajo a otra parte del planeta, transporto todas las partículas que me componen, luego las reglas de la física de las partículas no se aplican, puesto que por el medio ha entrado en juego mis intenciones como ser vivo y como humano, que no forman parte de las leyes físicas. En ese caso se tendría que analizar el determinismo de la vida, y en otra esfera, el determinismo en lo humano. Las ideas de base de Devs quedan expuestas en el siguiente diálogo:

—¿Alguna vez sucede algo sin una razón?
—Debe haber algunos eventos. Eventos aleatorios.
—Nombra un evento aleatorio. Toma un descanso,  piénsalo y luego nombra uno.
—Un lanzamiento de moneda.
—Un lanzamiento de moneda no es un evento aleatorio. Es un evento complejo. ¿Qué tan difícil fue lanzar la moneda?, ¿cuál fue el peso de la moneda?, la resistencia del aire, la temperatura de la habitación, el ángulo que aterrizó sobre la mesa.
—De acuerdo, no un lanzamiento de moneda. Pero algunas cosas son aleatorias.
—Entonces nombra uno.
—Escoger.
—¿Escoger qué?
—Seleccionar entre cosas que sean todas iguales.
—¿Qué cosas son todas iguales?
—Objetos. Copias idénticas de un libro en una librería.
—¿Elegiste el que está debajo de la parte superior de la pila, porque se habría usado menos? Meteoritos aterrizando…, ruedas de ruleta girando, las desgracias que se sufrieron… Todos pueden ser desentrañados. No puedes nombrar un evento aleatorio, porque no hay eventos aleatorios.

O sea, al igual que las partículas son predecibles por las leyes físicas, y siendo cada humano un agente (partícula) del sistema social, bastaría saber las leyes o reglas sociales para predecir los movimientos de todos los agentes del sistema, volviéndolo bastante predecible, y en donde la libertad sólo sería algo de ruido del sistema —desviación mínima de lo pronosticado por los métodos estadísticos—. ¿O no es así?, como bien dicen en la serie Devs, no es lo mismo aleatoriedad que complejidad. En el sistema gato/perro tenemos unas pocas variables y podemos saber si un gato y un perro se van a llevar bien a partir de tales variables (se me olvidó añadir la raza de ambos, pues las hay más dóciles o más agresivas, tanto en perros como en gatos). La objeción más clara es que podemos hacer predicciones de grano grueso, si se llevarán bien o mal, pero eso no implica todas y cada una de las interacciones posibles (grano fino). Pero, y si esto último es igualmente sólo ruido, que de ninguna forma altera la predicción de si se van a llevar bien o mal.

Bajo estas ideas los modelos de la física social tratan de predecir comportamientos sociales sobre distintos temas a partir de las ideas o algunas leyes de la física. ¿Qué tal le va? Me atasqué en el libro porque se metió en el tema de la economía. Tema largo y aburrido que no es de mi agrado. En tal «ciencia» se ve que no existe ningún modelo que prediga a la perfección todo lo que pueda implicar tal ciencia. Demasiado complejo para poderlo reducir a modelos, pues implica algo de la psicología humana, así como la impredecibilidad del tiempo, como para que haya buenas o malas cosechas, y otros tantos factores esporádicos, como ese ha sido el caso del Covic, o el actual conflicto ente Rusia y Ucrania.

(Otros temas de los que trata el libro es el de las elecciones políticas, la viabilidad de las empresas y las relaciones entre los países. En este último caso, y teniendo de base unas pocas reglas, un sistema predijo con bastante exactitud cómo se posicionarían los distintos países durante la Segunda guerra mundial.)

En el escrito «verdades vectoriales» expuse la idea de la polarización de las redes sociales a partir de lo que acontezca en el día a día y a partir de nuestra propia identidad. Me basé en el concepto de la polarización física que ocurre en todo metal cuando este se calienta y al llegar a un cambio de transición de fase del estado sólido al líquido. Las partículas  polarizan su spin (giro) a partir de la posición de las partículas que estén cerca y de las reglas electromagnéticas de los dos polos. En un caso (ya viejo) las feministas y las mujeres en general se polarizaron contra El Xokas en el vídeo en el que hablaba sobre el comportamiento de uno de sus amigos en las noches de fiesta, mientras que muchos hombres y los antifeministas se posicionaron al lado de El Xokas. Pero tal sistema, o modelo, quizás no termine de explicar el comportamiento de las redes sociales. Sin salirnos del magnetismo, Phillip Ball nos dice que la física social está aplicando el comportamiento del ferrimagnetismo para poder explicar estados menos polarizados o más exactos a los comportamientos sociales. Existen tres materiales magnéticos: 1. los ferromagnéticos, los que todos conocemos, las partículas se alinean a los imanes vecinos (se pegan), 2. los materiales antiferromagnéticos, cada partícula cambia su spin a la posición contraria a su imán vecino (se repelen), y 3. los materiales ferrimagnéticos (vidrio spin), donde las fuerzas no son iguales y en donde cada partícula se gira con respecto a la fuerza y el spin de sus imanes vecinos, dando como resultado un campo magnético bastante errático (en el vídeo queda mejor expuesto, origen).

(En el vídeo se muestra el cómo al subir la temperatura del material, los spin de sus partículas se van «adaptando» a la situación cambiante. No en vano en lo social decimos que se caldea o se enfría el ambiente como para llegar a las manos o a las guerras, o para que se calmen y no lleguen a tales estados.)

¿En qué medida una familia —o grupo social— es extrapolable a un material ferromagnético —se alinean a unas mismas ideas, cultura y modos de hacer—, un antiferromagnético a las luchas entre dos familias o grupos sociales —tratan, por sistema, de ir a la contra de sus opuestos—, y la sociedad actual y sus redes en Internet no actúan al modo de los materiales ferrimagnéticos —sus posiciones dependen de las personas más cercanas o influyentes—?

En ese caso Phillip Ball me ha puesto sobre la pista de un autor y libro —Micromotives and Macrobehavior de Thomas C. Schelling— donde tal autor trata de incrustar las motivaciones y elecciones individuales dentro del sistema complejo que son las sociedades modernas. Para el caso, y tal como yo lo veo, bastaría tratar de predecir la posición de ciertos actores sociales —personas en el poder o influyentes, instituciones, países de peso económico, culturas…— como para tratar de predecir cómo girará —volteará su spin— el resto de personas con respecto a cada situación o caso en el mundo. Lo que afirmo es que son tales entes o partículas las que por su poder hacen que vire el sistema de un estado a otro, como así lo hacen las partículas de mayor peso y energía en los materiales ferrimagnéticos.

(¿Putin representa un «micromotivo» que llevó a un macrocomportamiento?, el spin de cada nación y partido político viró con respecto a las simpatías y antipatías de cada uno de los actores en juego, y con respecto a Rusia y su comportamiento. El macrocomportamiento en este caso es bastante predecible, no así el micromotivo de Putin que puede que nunca se llegue a saber. En todo caso tal líder leía el sistema y le afectaba como para tener sus propios motivos…, luego el sistema es bastante predecible si se sabe bien cada momento y estado de tal sistema complejo. De nuevo el problema no era la posible aleatoriedad del comportamiento de Putin, sino de la impredecibilidad de un sistema tan complejo, sobre el que no hay una conciencia —sistema o institución de saber/conocer— que la pueda analizar en cada instante y al completo.)

Con lo que sea, iré contando a las ideas que voy llegando a partir que avance en la lectura de tales libros, de momento es todo lo que tengo.

(Creo que con el programa de 3D The Foundry modo se puede simular un sistema ferrimagnético, donde a partir de cambiar el spin y el peso de uno de sus componentes, el resto del sistema girará para adaptarse a la nueva situación. Investigar esto me llevará mucho más tiempo).

Comentarios

Entradas populares de este blog

Códice y Trucos Para Comprender los Sesgos Cognitivos

Índice y Preámbulo

Adendum - Posverdad y Percepción de Cuórum