El Orden Mundial Cambiante



Cuando suprimimos la duda estamos creando el mal.❞ Beauvoir
Todo miedo esconde un deseo.❞ James Fenton
Quieren que seamos propietarios de lo mínimo y usuarios de todo lo posible.❞ Marc Vidal
Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante.❞ Ryszard Kapuscinski
La estupidez puede demostrarse fácilmente como el mal social supremo.❞ Walter B. Pitkin
La historia no es solo lo que ocurrió, es lo que ocurrió en el contexto de lo que podría haber ocurrido.❞ Hugh Trevor-Roper


Este escrito sólo va en la dirección de compartir un vídeo/hipótesis del economista Ray Dalio, el cual ha escrito una teoría —en su libro: «The Changing World Order«— sobre los grandes ciclos económicos, relacionados con el nacimiento, crecimiento y declive de los imperios económicos, que —claro está— se han de relacionar con los propios imperios culturales. Es un libro extenso, seguramente muy detallista y «aburrido», sobre el aspecto económico de los imperios, por lo cual yo no lo leeré, pues me vale la idea generalista o el patrón que cree hallar el autor.

(El libro se puede traducir con este programa. Yo lo hago así, no quiero compartir la versión traducida por mi cuenta por cuestión de evitarme problemas. Lo que sí he hecho es capturar el vídeo y que lea los subtítulos una voz de síntesis —descargar—. He mirado mejorar los subtítulos y «acomodarlos» mejor en frases más completas, para ser mejor leídas, pero llevaba demasiado trabajo —por el trabajo de la producción del vídeo, se deberían de haber molestado a poner subtítulos a varios idiomas—. No están tan mal, pues lo importante es el mensaje y este no se pierde.)

Con los conceptos que hay que quedarse es que: 1. los individuos estamos sometidos dentro de grandes ciclos históricos, con lo cual la libertad individual está limitada por todo lo que acontece dentro de cada parte de los ciclos; y 2.  los debates políticos poco o nada dicen, son significativos o sirven para algo, pues tales ciclos tienen una procesión de sucesos que se siguen unos de otros, en los que tales debates no varían en gran medida tal sucesión de acontecimientos. Es más, los propios debates encendidos son una causa de tales ciclos, lo que remite al primer punto…, a que la propia libertad para unirse o no a tales debates esté de más. O sea, daba igual sumarse a los girondinos o los jacobinos durante la Revolución francesa, pues esta sólo denotaba la caída en desgracia de un Imperio —el francés— que había llegado a su decadencia. Igualmente ahora da lo mismo sumarse a la Derecha o a la Izquierda, o los liberales y los progresistas, pues en el fondo lo que está latente es una crisis del actual imperio estadounidense, en donde al final el imperio chino lo reemplazará. Lo único que cambia es lo rápido o lo lento que pueda llegar a ser ese proceso. En ese caso Putin, con su invasión a Ucrania, puede haber acelerado el proceso, o puede que no, dependiendo de la actual guerra económica que va paralela a las medidas que tome Putin o los aliados de la OTAN, y China con respecto a estos dos frentes.

(Es curioso seguir el proceso de cómo van cambiando las narrativas de unos y otros agentes de la actual crisis: tales cambios de sus discursos demuestra que no somos racionales —animal racional, como así lo creemos—, sino narrativos y racionalizadores. De esto va a ir mi siguiente escrito: trataré de asentar de forma más fuerte mis hipótesis sobre la identidad narrativa a partir de la gramática de la construcción, la teoría de la argumentación en el lenguaje de Oswald Ducrot y la mente extendida. La idea general es… si el lenguaje —en uno de sus modos— es argumentativo y a la vez es narrativo, la «verdad» no existe en lo humano/social, sino a modo de la validez que demos a las narraciones/argumentativas. De ahí la actual crisis de la «verdad» científica, pues la humanidad no la acepta como que incumba al hombre.)

El lenguaje, independientemente de los usos que se puedan hacer de él, se presenta fundamentalmente como el lugar del debate y la confrontación de las subjetividades.❞ Oswald Ducrot

Otra cuestión a tener en cuenta es qué forma parte o no de la decadencia de un imperio. Si me pronuncio a decir qué es o no parte de la decadencia se me puede tildar de mil cosas, según la visión actual de la Izquierda. Estoy tratando de mantenerme al margen de tales debates (pasajeros), pero al hacerlo me tengo que callar. La cuestión a tener en cuenta es que hay que mirar con lupa a cómo posicionarse con respecto al «extraño» panorama actual, pues no hay forma de saber qué o no es parte de tal estado en un sistema o imperio que ha entrado en decadencia. En todo caso un imperio cultural en declive sigue unas pautas, donde las personas dan excesiva importancia a minucias, cuando lo latente es la trama principal de aquello que es una crisis. O sea, para alguien que pase por una hambruna, lo único importante es mantenerse vivo, y a los suyos, con cualquier alimento, cuando de forma banal para una persona del primer mundo su «problema» es si esa noche pedirá a través del móvil hamburguesas o pizzas, mientras ve telebasura.

Otro dato a tener en cuenta, y que ignora Ray Dalio, así como otros analistas, es que no basta analizar tales ciclos, sino que además habría que pensar que tales ciclos puedan estar dentro de otros más grandes. O para ir al caso. Hay un ciclo mayor, que subsume al resto, en donde el humano va desde el pensamiento mágico (espiritualidad, religiosidad) a la razón (datos, estadísticas, economía) —si se analiza tener un hijo desde la perspectiva económica… puede ser catastrófico, sólo desde el pensamiento mágico, desde aquello que implica ser un sencillo «animal» cargado con una alta emotividad, tener un hijo cobra otro sentido, a través de dar y recibir amor, pues este no es cuantificable o reducible a números—, pero en donde en el proceso tal ciclo se hilvana con un ciclo interno hacia el nihilismo. Se da por ello una crisis existencial a nivel social, en donde lo que está en juego es si la humanidad misma podrá entrar en un declive de sus valores más elementales, de la que quizás ya nunca se recupere. Pienso que el actual declive del imperio económico estadounidense se está sumando al declive de lo humano. ¿O sólo es una manifestación del primero?, bajo mi punto de vista, no. Es, como ya he dicho, un ciclo mayor y externo. Dice Iain McGilchrist que la esquizofrenia es aquel estado donde la persona pierde todas sus facultades mentales menos la razón. ¿Y cómo ha de ser el mundo analizado desde la carencia de sentido, lo frío y lo desmotivado de la razón?, ¿no se ha de parecer a cómo ahora una gran mayoría de las personas analizan sus vidas, la sociedad y la realidad?

Otro ciclo a tener en cuenta es el de la energía. Cuando sólo existía la energía muscular, ya fuese humana o animal, la humanidad sólo podía crecer hasta cierto punto. Otro paso fue dar uso de la fuerza del viento o del agua (molinos), para, a través del carbón y después el petróleo, llegar al momento actual. A la crisis del imperio estadounidense se le suma la crisis de la energía. No se puede dar un salto hacia delante, hacia un nuevo imperio, si no se soluciona la actual crisis energética. Se suman, así hoy, el final de tres ciclos (cuatro si se tiene en cuenta el posible cambio climático). Irremediablemente unas fuerzas y otras se suman en un todo. Cómo distinguir qué factor repercute sobre qué otro, y cuál ha de ser aquel sobre el que la sociedad se ha de centrar. A mí lo que más miedo me da es la tendencia hacia el nihilismo, la muerte del pensamiento mágico, la muerte de los valores humanos. De una forma u otra el humano ha vivido durante toda su historia sin tantos privilegios y estado de bienestar. Ha vivido sin calefacción, sin vehículos motorizados, etc. Así es como en parte vive la población más desfavorecidas de las culturas y de las sociedades, aún hoy. Por lo único que nunca ha pasado el humano es por la actual tendencia hacia el nihilismo y la muerte de todos los valores humanos. Ahora todo se burocratiza, se estandariza, se vuelve ley…, pero en tal proceso el individuo pierde todas sus capacidades de control sobre su vida individual, pues se está poniendo en manos de sistemas estatales altamente burocratizados. Eso es lo que temen los que realmente se han puesto a pensar en profundidad sobre la Agenda 2030. Entre uno de sus planes, la moneda papel dejará de existir. Todo se pagará telemáticamente y por tarjetas, con lo cual quedará registrado, hasta el último céntimo, lo que cada uno se gaste y cómo lo gaste. Seremos lo que compramos. Tales estadísticas serán susceptibles de ser analizadas para tratar de determinar tus virtudes y tus vicios. ¿Realmente es lo que queremos cuando a nivel individual no dejamos que nadie toque nuestros móviles u ordenadores? ¿Qué impide que de forma retroactiva te detengan por algo que en su momento no era un delito? De nuevo un proceso en el que se da la paradoja de Abilene, aquel lugar al que nadie quiere llegar, pero en el que todos hemos de terminar.

Offtopic. Un valor humano es la muerte. O sea, forma parte constitutiva de nuestro ser. Aceptar la muerte, incluso la decadencia, forma parte de la vida. Uno de esos ciclos mayores es la aparente no aceptación de la muerte y la decadencia…, en la que se encuentra igualmente cierto nivel de tragedia y violencia. En los ciclos hallados por Ray Dalio, suele ser usual que un Imperio termine de caer por una guerra o por alguna tragedia natural. Lo peor de la vida no es la muerte, es la decadencia. Si existen tales ciclos es porque de alguna forma sea «necesario» acabar con la decadencia, para que empiece una nueva vida. En la prehistoria, e incluso al principio de la historia —a través de los estoicos, como ejemplo—, los ancianos y desfavorecidos se sacrificaban para que viviesen mejor las nuevas generaciones. A otros niveles de la superveniencia, lo importante es la información. Ya se sabe: «la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma». Según una teoría, la información no se pierde en los agujeros negros. Ya en la vida, una vida larga, y por una constante degradación de la información en el ADN de las nuevas células, crea enfermedades, falta de optimización del mantenimiento y el gasto de la energía, o cánceres. A cierta edad, ahora considerada aún joven o lejana a la muerte, la mujer ya no puede procrear, para preservar tal ley de la naturaleza. ¿No ha de seguirse esa misma regla en lo social, las culturas y las civilizaciones?, para no entrar en una total decadencia, una civilización a de dejarse morir, y dar una nueva oportunidad a una nueva civilización emergente. A la Edad Media se llegó por lo que el Imperio Romano tardó en morir. Ahí debe de haber alguna regla escondida. Una gradación hacia un estado embriagado de tal grado de nihilismo, que de allí no pueda nacer ya nada nuevo, sin que las civilizaciones caigan en un estado aletargado de vida, como así fue durante la Edad Media.

(Se llega así a otro ciclo: el imposible mantenimiento de las pensiones en un futuro cercano —2035—, lo cual, y si de otra forma el sistema no ha caído ya, terminara por caer.)

Como fuere. Lo importante no es la vida, sino la dignidad, y en la actualidad estamos pagando la vida con la moneda de la dignidad. Esto también ha de interpretarse como una parte constitutiva del actual camino hacia el nihilismo. Los griegos consideraban con mentalidad de esclavos a aquellos que preferían mantenerse vivos, aun a costa de perder toda su dignidad (series como «juego de tronos» tienen de trasfondo tal lenguaje, como así es el caso extremo de Theon Greyjoy, el cual al final acepta llamarse «Hediondo»). Ley tras ley… ¿no estamos aceptando todos ser esclavos de sólo unos pocos que viven de forma digna? Todos terminaremos por ser Theon Greyjoy, hediondos a los ojos de las ciegas multinacionales y el sistema…, eso o en el mejor de los casos devendremos en ser unos «tontos felices» (vividores satisfechos dentro de Matrix; esta visión dual del futuro se sigue de la distopía según George Orwell, en su libro «1984«, o de Aldous Huxley en su libro «un mundo feliz«).

(Editado unas horas después. Me he enterado que Canada aporta una ayuda económica para la muerte asistida —eutanasia— a aquellas personas que viven en un estado lamentable para su dignidad, donde uno de tales estados —añadidos a alguna discapacidad— es el de la pobreza. ¿Victoria o fracaso?)

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