Devaneos XXIX - Modular el Mensaje
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❝El fin de la historia es una ficción siniestra cuya divertida novela hay que escribir.❞ Philippe Muray
❝Cuanta más arrugada la piel, más estirado el comportamiento.❞ Dicho popular
❝ —Desde ahora sólo voy a pensar en mí…, ¿cuál es la palabra?
—Egoísta.
—¡No…!, inteligente.❞ Cosas de marcianos
❝La condescendencia crea amigos, y la verdad, odios. ❞ Terencio
I
En el anterior escrito digo que si se acaba la narrativa se acaba la vida, pero heme ahí que con una pequeña anécdota personal, varias ideas inconexas, unos fragmentos de un libro, y el tema de una película, convierto todo ello en un solo relato, más o menos bien cohesionado, entendible y “creíble”…, que trata de generar una emoción en el lector. Por otro lado me encontré con la frase y pregunta de Balzac: “¿hay literatura si ya no hay humano?”, en donde en mi caso la pregunta se invierte, pues ¿se puede dar el humano sin los relatos? En realidad están relacionadas, pues en los dos casos se hace mención de la muerte simbólica del humano, en tanto que este está ligado a sus relatos, a su inventiva para desarrollar y contar historias reales o inventadas, y en donde en los dos casos, las historias los son porque 1. nos definen y 2. hablan sobre lo que deberíamos ser o aquello que deberíamos de evitar. En definitiva…, son un espejo donde en este vemos lo que somos y aquello que maquillamos o habríamos de maquillar. Por tanto siempre cargan con cierta realidad que a veces no somos capaces de ver a primera vista, y en la dirección de avisarnos o aconsejarnos sobre aquello que sí y que no debería de ser el humano.
(Cada vez soy más conciso en las palabras, pudiendo llegar a caer en el hermetismo en algunos casos.)
II
En el escrito “la piel del melón” hago mención de la vacuidad al usar ciertos lenguajes, donde en muchos casos no entra en juego ninguna intención por parte del que lo hace. Digo a la vez que al final lo que cuenta es cómo la razón “modula” el resto del cerebro. Cómo, en definitiva, el humano “sale” al exterior. Cómo se expresa y cómo se comporta.
Sin embargo estas afirmaciones no suelen ser lo “común” en mis escritos. Digo más bien al contrario, que lo que “importa” o lo que tiene más peso es el interior. La resolución a tal aparente dislate es más sencilla de lo que pudiera parecer. En realidad debería haber escrito una parte en tal escrito, donde de nuevo remarcase lo importante del interior, pero como estoy mal de la memoria, no lo hice y no me di cuenta, hasta que unos días después lo revisé. Tenía dos opciones, escribir en tal entrada lo que faltaba, con lo cual los lectores que ya lo hubieran leído no sabrían de tal cambio, o en otro caso hacer lo que estoy haciendo ahora: hacer ver el fallo en el que caí.
Pero aquel fallo ha hecho necesario este escrito, a la vez que me va a servir de excusa para hablar sobre la actual tendencia a modular el lenguaje. En informática se ha vuelto normal usar el término “crudo” (RAW) para las fotografías y otros tipos de documentos, haciendo referencias a un tipo de información a la que no se le ha dado forma aún. Algo así como leer el borrador de un escritor, sin que este lo haya arreglado y por ello haberle corregido sus fallos, incongruencias, ambigüedades y redundancias. ¿Sería ese borrador el “alma” del escritor? En otro caso. Un fotógrafo profesional, sobre todo ahora, con las cámaras digitales, hace docenas de fotografías de un mismo motivo. Parte de su labor es la de elegir las fotografías que son salvables. ¿El fotógrafo es todas las fotos?, o sólo las que elige para ser vistas. ¿Habría diferencia entre un amateur y un profesional si se les comparase a partir de todas las instantáneas rechazadas? Tengo un familiar profesional, el padre era de renombre. Hizo las fotografías de mi boda. No hacía varias fotografías de cada pose. Sólo una y casi todas eran “perfectas”. Con la edad se llega a cierta maestría donde casi no hay fotografías desechables. Con todo, las cámaras digitales te dan la opción de hacer aquellas fotografías que a primera vista puedan ser cuestionables, donde en algunos casos pueden que emerjan las fotos que muestras al resto de las personas.
¿Hay un humano, en todos nosotros, “crudo” y otro que está “cocido” o cocinado? Este lenguaje no es nuevo, ya lo usó Claude Lévi-Strauss para lo mismo que lo estoy haciendo yo, sólo que Lévi-Strauss lo usaba solamente con respecto a la cocina, puesto que en su momento no existía el concepto RAW de la informática. Como sea. ¿Qué somos si pueden darse en nosotros lo crudo y lo cocinado? Algunas culturas decían que teníamos dos almas. Algunas de ellas, y aunque muy alejadas en la distancia, tiempo y en cultura con respecto a la griega, hacían un tipo de distinción muy similar a la aristotélica, donde por un lado emerge la esencia o alma de lo que somos en tanto que razón, y por otro lado como ánima, como cuerpo con una energía para moverse (origen de la palabra alma, pero a la vez en uso como prefijo, como ese es el caso para animación). Hoy en día las teorías de la cognición encarnada, tratan de romper con todo tipo de dualismo: sólo hay una esencia y es corporal, pero aun así la distancia de lo crudo (en este caso como qualia) y lo cocido permanece.
Volvamos a mi caso. Podría haberse dado la situación que yo quisiese “manipular” o modular un lenguaje con el fin de “darme la razón”, a la vez de ir en contra de las propuestas de aquellos a los que yo considero “otredad” (otredad en tanto que ellas mismas se definen de una identidad distinta, otra, que la mía). Pero la cuestión, como ya he dicho, es más banal: obedece a un problema con mi memoria. Se podría argumentar que pudo darse por un lapsus freudiano: negar la evidencia que me “quitaría la razón”. ¿Puedo yo u otra persona saber que eso ha sido lo que ha entrado en juego?, que ha sido un lapsus, que por tanto mi lado crudo no dejó salir. ¿Qué estaba modulando mi mensaje y por ello estaba cayendo en la manipulación?, ¿frente a simplemente a que por mi edad y mis problemas con la memoria sea sólo un caso de olvido sin ninguna intención?
Esto llevaría a si modular el mensaje es lo habitual en mí o no, que remitiría a lo que saben de mi las personas que más me conocen. ¿O se podría dar el caso de haber sido siempre “modulador” (manipulador)? Este ejercicio mental no tiene el fin de desvelar lo que soy y cómo pueda ser ante el resto de personas, sólo trata de mostrar las complejidades y tesituras de tal tema. En mi caso, pondré aquí lo que se me olvidó escribir en el artículo mencionado (o más o menos, pues sólo partía de una idea vaga, pero no cómo iba a ser su desarrollo). Ahí va (lo pongo entre comillas para diferenciarlo del resto del escrito, como si de una cita se tratase).
❝En el documental “Better left unsaid”, claramente un documental de derechas, echando “la culpa” de la situación actual a las izquierdas, una de sus conductoras hace mención a los sesgos, alegando —o así me parece a mí— que son “patrañas” inventadas por las izquierdas (suena a la misma monserga de siempre de las ideas conspiranoides del complot de los judíos y las izquierdas, contra los “blancos” o la cultura occidental). En mi caso yo sé que todos somos, en menor o mayor grado, racistas, aunque no como tal y ateniéndome a rajatabla a lo que dice el diccionario de lo que es el racismo. Yo, y la ciencia, argüimos que por el mero hecho de que el cerebro necesite: 1. tener una identidad, y 2. unirse a otros humanos, o sea ser parte de una comunidad, esto ya implica el hecho de la existencia de otros humanos con otras identidades, donde tales otras identidades: 1. pueden ser “inocuas” (por similitud por ejemplo) a mi propia identidad; 2. la existencia de las dos identidades se contradicen: no pueden ser “verdad” a la vez lo que dicen y creen los judíos y los cristianos (como ejemplo más claro y conocido por la cultura occidental), 3. el punto anterior puede no implicar ningún conflicto, siempre y cuando una de las dos creencias no trate de atacar o acabar con la otra identidad (como ese ha sido el caso entre cristianos y judíos, o los musulmanes y los cristianos, o ya dentro de los cristianos, entre los católicos y los protestantes).
No se tiene porqué deducir de ello que la segunda posición venga dada por la tolerancia, sino que pueda darse porque al vivir en una sociedad en abundancia, las dos puedan convivir en cierta armonía o situación no conflictiva. El problema de toda otredad, de toda identidad, es cuando las personas o una sociedad tienen que elegir si “salvar” a uno de los suyos o a un otro. Claramente a un padre si le dieran la “elección”, en donde al ver caer por un precipicio a su propio hijo y a un amigo de este, su instinto, su lado crudo le llevará a salvar, a tender la mano o agarrar, a su propio hijo. Esto no es “maldad”, puesto que de haber sido posible hubiera salvado a los dos. El padre actúa de forma pasiva en no salvar al amigo. Un caso distinto sería que quedase muy poca comida, en un mundo en guerra, y dos facciones o comunidades luchasen por ella. En ese caso se puede obrar de forma activa para perjudicar al otro. En algunas mentes por el simple hecho de tratar de favorecer a los suyos, en otras mentes por el claro convencimiento de perjudicar al otro. En todo caso estos últimos porque quizás hayan perdido seres queridos “por culpa” de la otra comunidad. Sólo habrá unos pocos que de forma enconada y cruda “odiarán” a los otros.
Lo mismo se sigue en la actualidad. Yo no puedo sentir lo mismo por ETA que lo que pueda sentir una persona a la que esta banda terrorista mató a uno o más de sus seres queridos. Si uno es un solitario raramente va a sentir la otredad, en la medida que no pertenece a ninguna comunidad o identidad. Ser solitario puede tener esa “ventaja”, pero ahí está mi caso, en donde el feminismo me hizo ver que sí formo parte de una identidad, pues por muy sólo que esté: soy un macho, soy lo otro de la mujer. A partir de ese momento yo he tenido que defenderme, y llegado el caso he llegado a atacar.❞
Volvamos a lo crudo y lo cocido, y tratando de seguir los argumentos anteriores con el presente escrito. En lo crudo soy un hombre, pero en sociedad tengo que mostrarme cocido (me rasco mis partes íntimas en soledad, pero no en sociedad, por ejemplo). En mi caso, y haciendo referencia a la “defensa” del escrito del “La azarosidad de la piel del melón”, por lo menos antes, usaba un lenguaje sin que detrás hubiera ninguna intención. Ahora ya tengo que medir toda palabra de todo lo femenino, aunque en la mayoría de los casos estuvieran huecas de mala intención. En todo caso lo que tendría que contar habría de ser mi deseo de que hombre y mujer hemos de ser iguales. ¡Claro!, en muchos casos y puesto que mido 1.82, mi fuerza va a ser más efectiva que la de muchas mujeres, no así si diese con una mujer de mayor masa corporal o que cultive su fuerza…, a la vez asumo que hay otras cosas para las que las mujeres son mejores. ¡Pero de repente esto ya es un lenguaje machista sin tener en cuenta o no si es “verdad”! Para el feminismo no hay verdades estadísticas, ni evolutivas, ni en bruto. Todo son imposturas asentadas y construidas en lo social. Ante este hecho uno tiene dos opciones: asumir que es así y callarse, o dos, tratar de mostrar que no es así. ¿Luchar por lo que creo la “verdad” es machista?, ¿Sólo hay una verdad, la que ahora nos dicen las feministas, y el resto sólo es construcción social? (cayendo en la contradicción de que al “implantar” su “verdad”, ¿no es de nuevo construcción social?)
(Este cansancio y “fastidio” del macho humano es muy posible que sea uno de los porqués del fracaso en taquilla de “La viuda negra”. Película de mujeres confrontándose y pegándose con mujeres, o un universo donde la presencia de hombre es sentida por su ausencia (en alusión a la frase de Sartre de “la ausencia es una presencia“).)
Aquí vemos que si bien yo antes no tenía ningún conflicto con lo femenino, de repente me veo a que las tengo que tomar como otredad, en tanto que más feministas sean, en unos casos por el ataque a mi identidad, en otro en sus ataques a la lógica, lo evidente y la búsqueda de la verdad. He puesto mi propio ejemplo para hacer ver cómo es la escalada de ser indiferente o tolerante, a ir cada vez a unas posturas más encontradas con el feminismo. Lo mismo que ocurre con mi vida y mi mente, ocurre en toda vida y mente del resto de las personas, en todos y cada uno de los conflictos existentes, que es lo que explica la situación actual. Con todo, si se diera el caso, como el del padre y su hijo, y tuviese en mi mano el salvar a un hombre o una mujer que cayesen en un precipicio, y siendo los dos extraños, seguramente salvaría a la mujer, porque eso seguramente es lo que está en crudo en mí, y es lo que me “dictará” el instinto, que ha de estar programado por el ADN y la evolución (al igual que se salva a un niño frente a un adulto, instinto que no encaja a Will Smith con respecto a cómo obra la máquina, en la película “Yo, robot”, al salvarle a él frente a un niño). Si “obedeciese” a mi identidad y la situación actual con el feminismo (construcción social), seguramente salvase al hombre.
En resumidas cuentas: sí hay sesgos, pero muchos de ellos están asentados a partir de los instintos. No por ser un sesgo es nefasto. Toda mujer que ha sido salvada frente a un hombre —por seguir con el ejemplo del precipicio—, se habrá beneficiado de uno de esos sesgos cerebrales. He puesto el ejemplo del precipicio, porque en lo reflejo suele salir lo crudo: al cerebro no le da tiempo de mandar la información al prefrontal y la razón u otras zonas sociales como la ínsula. Cuando vamos por la calle y si por el rabillo del ojo vemos que alguien a nuestro lado tropieza, nuestro instinto tiende a tratar de pararle la caída. El cerebro en crudo no “mide” si es hombre o mujer, blanco o negro, etc., sólo unas décimas de segundo después podemos “medir” que hacer, pero la respuesta refleja es la que es cruda. Para esa respuesta cruda todos somos humanos y de una misma identidad. Es lo social y las palabras (cultura, identidades) lo que manda esta realidad al traste.
Para el bien de la sociedad, lo que ha de primar es el cómo debemos de comportarnos de forma cívica. En ese caso “vence” y hay que tener en cuenta lo “cocinado”, no porque esté alineado a la “verdad”, sino porque es lo más conveniente. Alguien dijo que si una persona saliese a la calle diciendo todo lo que pensase, que no avanzaría demasiados metros, pues la masa la terminaría por atacar, una idea que puede que no sea verdad, pero que trata de tener en cuenta que no decir la verdad no es ni “mentir”, ni que a la “verdad” se le tenga que dar tanto valor…, no por lo menos en cuanto a las conveniencias sociales se refiere.
III
Lo políticamente correcto, es la nueva realidad en la que hemos caído, en donde la razón y no lo crudo es lo que puede hablar y comportarse en lo social. Hemos creado una sociedad que está “obligada” a medir su discurso y su comportamiento. Si lo hemos hecho, después no pidamos a la vez “sinceridad” y “autenticidad”, y por ello no nos quejemos que estos valores se estén perdiendo. Ante tal situación otro valor se ha ido a la mierda: la coherencia. El actual, va en contra del anterior punto. La cuestión es que todo tiene que guardar cierto equilibrio, equilibrio que cada vez estamos perdiendo más.
IV
Estoy viendo dos series que seguramente no podrían haberse emitido ahora: “Cosas de marcianos” y “Matrimonio con hijos”, la segunda tan “irreverente” que los propios e irreverentes Monty Python la mencionan como serie “salvable”. En “cosa de marcianos” —que va sobre cuatro extraterrestres que viven en cuerpos humanos y se tienen que amoldar a los comportamientos de estos (el más viejo en un cuerpo de un joven, y dos sexos intercambiados: una hembra en el cuerpo de un macho y un macho en el cuerpo de una hembra), sin saber nada—, en uno de los capítulos hacen mención a pertenecer a una comunidad, diciendo que se está más valorado al pertenecer a un grupo minoritario. Hoy no creo que tal “alegato” no hubiera sido atacado por todos los frentes. Por su lado “Matrimonio con hijos” juega con los estereotipos, y los roles sexuales y de las edades, pero ningún género o edad sale bien parado, luego ¿por qué achacarle algún “mal”? En definitiva, ser injusto con todos es una forma de igualitarismo.
V
La noluntad (avolition para los amigos, willingness para los extraños y que no abulia como se empeña en decir el positivismo…) y la desmotivación me vencen en esta época. Cuando empiece a refrescar, de nuevo mi alma se tomará un respiro sobre el nihilismo. Este escrito sólo trataba de resolver el aparente dislate —con respecto a mi línea de pensamiento o constante— del escrito previo, de igual forma para compartir otro libro de Philippe Muray, quizás uno de sus más conocidos: “Festivus festivus” (descargar), donde en él dice el por qué este apelativo para el “nuevo” hombre, lo hace con respecto a sapiens sapiens, donde nuestra actual insignia es la reverencia a la fiesta y el aparente e inacabable progreso (festejamos nuestro eterno progreso). Dejo abajo algunos puntos de su escrito…, del principio, pues lo estoy empezando a leer. El primer y largo párrafo lo dice en tono cínico, clamando lo que creen haber ganado las sociedades modernas (no diciendo lo que cree, si no lo que “tonta(mente)” cree la sociedad). Hacer mención con respecto a libro de Ivars de “la casa del ahorcado”, que aquí Muray cree ver que occidente se ha unido en su lucha por un enemigo común: el islamismo radical. Pero hay que tener en cuenta que es un escrito de hace dieciocho años (o así). Llamar la atención a que empezó a vislumbrar algo que a lo largo de los años cada vez sería más insistente y presentificado, dentro del escenarios social y político: el volcar todo los conflictos hacia el machismo, el feminismo y la homosexualidad (la raza y las identidades culturales por otro lado. Con respecto esto, la nueva serie “Blindspotting” muestra —en el capítulo 7 sobre todo— lo que yo digo sobre la defensa y orgullo de la propia identidad. Llegado a cierto nivel de orgullo, internamente se niega que otras identidades estén al mismo nivel, lo cual ya implica otredad; la serie también cuestiona la no violencia, cuando mencionan la regla de los tres tortazos, donde la ponen en juego para que comprendamos su “validez” o “efectividad”.)
❝¿Qué temer de un universo que tiene el vacío como arma y como programa? ¿Y de quién es la suerte ahora de tener como contrapunto al terrorismo islámico global? Con tales enemigos podemos prescindir de amigos, y seguir adelante, y consolidar cada día el nuevo mundo donde la invención perpetua de nuevos delitos es un deporte de combate, y donde todas las energías se combinan para liquidar al verdadero adversario del futuro brillante: la dominación masculina. De aquí, como sabemos, proceden todos los males, y sus últimos residuos impiden finalmente el surgimiento del nuevo panteísmo tan esperado, donde vuelven a florecer mil divinidades encantadoras de manantiales y bosques, del culto demasiado tiempo victimizado de las grandes diosas y de esta sagrada Femenina, cuyo irresistible acercamiento, preludio de una desregulación metafísica general y de la desintegración del último candado de seguridad del viejo mundo, el de la prohibición del incesto, abrirá el camino a una civilización de promiscuidad absoluta que ya es posible definir como primitivismo asistido por la cibernética. ¿Quién se asombrará al verme, frente a perspectivas tan deseables, tranquilamente y sin tregua, entre líneas y dentro de las líneas, la apología del hombre, del individuo, de la familia, de la mujer, de la ley natural, de la ley? visión aristocrática del mundo y por supuesto de la heterosexualidad?" “¿Se acabó la historia? Esta pregunta solo tendría sentido si la Historia existiera fuera de los hombres que la hacen. Pero cuando Festivus festivus extiende por doquier su insolente dominio, decreta lo bueno y lo malo y promulga sus leyes, donde la locura que entonces pasa por norma, la simple razón ya no puede dar cuenta, y la locura misma no puede realizarse. ser considerado una locura: se ha vuelto incompatible con el pensamiento, y este mismo pensamiento se ha convertido en una locura para el no-pensamiento de nuevos seres vivos.” “Hay algo moderno después de la Historia.” “No hay nada que vender excepto lo moderno, solo lo moderno es vendible.” “Nuestras sociedades se reconstruyen, o más bien se reconfiguran, y ciertamente con las mejores intenciones, en torno a dos polos sagrados, un dios y un diablo: el dios se llama Igualdad , el diablo Discriminación.” “Para no confundir este tipo de caída mortal con el progreso, es necesario, precisamente, no nacer de la última lluvia ácida.❞ Pilippe Muray
(Nota aclaratoria sobre el libro compartido. Lo baje en epub, que convertí a Word para poderlo traducir. Estaba en el idioma original, francés, y a través de Internet lo traduje, pero se hace a través de Google, que tiene el agobiante fallo de “rayarse”, cual aguja en un tocadisco, en ciertos párrafos y frases, que salen repetidas una y otra vez hasta cinco veces. Tratando de “resolverlo” tenía que usar un traductor offline, pero el que tengo sólo traduce dos idiomas, tengo instalado el inglés-español (y no deja instalarse otra vez con otros dos idiomas, borrando la anterior instalación), con lo que en otro ordenador instalé del francés al inglés (no tiene del francés al español, el referente siempre es el inglés), con lo cual hay otra versión de la traducción, pero donde se tradujo del francés al inglés y de este al español…, ¡tampoco lo más óptimo! Entonces, o se lee la versión desde el francés y sus rayaduras, o desde el inglés con sus posibles fallos durante la doble traducción (amén de lo complicado de la escritura de Muray).)

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