Devaneos XXX – La Muerte del Padre



Escribir es probar al diablo, y primero al diablo en sí mismo…❞ Philippe Muray
En este país cansado, los mayores acontecimientos no son más que dramas
interpretados para nuestro entretenimiento: ocupan al espectador mientras
se levanta el telón, y cuando cae este, dejan sólo un vano recuerdo.
Ni siquiera son sólidos recuerdos. ❞ Chateaubriand


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(No existía el cero entre los romanos, por ello no hay una representación gráfica en números romanos). Para todos aquellos que utilizan el mapa mental “Superveniencia” —creado y compartido por mí, gráfica de abajo— del programa “TheBrain”, está dejando de funcionar. Internamente utiliza Chrome, y al parecer Google está dejando de dar cobertura a sus navegadores antiguos, además de estar restringiendo el uso de su traductor. Doble jaque al mapa mental que llevo creando durante varios años, pues se basa en páginas de Internet traducidas por Google. No ocurre en versiones nuevas del programa TheBrain, pero no se piratea y es demasiado caro para comprarlo ($219). La solución pasaría por hacer archivos PDF de cada página, pero ahora mismo ya va por varios miles de artículos (más de 14.ooo, según recuento al hacer un backup), luego sería un trabajo de “locos”. Puede que lo vaya haciendo poco a poco, pero no sé si lo llevaré a término.)

I

Ayer me sucedió lo siguiente mientras me paseaba por las afueras de la ciudad. Iba por un camino agrícola, y al ver que me iba a cruzar con una persona que paseaba a su perro y que iba suelto, me eché todo hacia mi derecha que pude para mantener la distancia requerida como medida contra el Covid, pero inmediatamente el perro hizo lo mismo a su izquierda, de tal forma que nos toparíamos al alcanzarnos. El dueño se dio cuenta de la situación y le llamó la atención, pero este no le hizo caso y siguió a sus trece. Avanzamos unos metros sin que ninguno cediese, al modo que ocurre en las películas de acción cuando dos vehículos van por el mismo carril y enfrentados, sin ceder ninguno de los dos. Al final cedí yo y me eché algo a la izquierda, pasando más cerca del dueño. ¿No actuó el perro como un alfa?, de los tres él era el que no iba a ceder nada en su comportamiento, debíamos comportarnos en una posición sumisa hacia él. Los tres “machos” —lo era por el nombre que usó su “amo”— nos percatamos rápidamente lo que estaba en juego (al igual que ocurre ahora con mantener la mirada entre los hombres y cuando no son conocidos, u ocurriría al ir andando e ir contra otro hombre). ¿A los perros también les afecta el construccionismo social?, no es más fácil pensar que la mayoría de los actos humanos obedecen a lo que tenemos implantado por instintos. Que es lo social lo que manifiesta lo instintivo, mientras que no puede ser al revés, y sólo “maquillamos” nuestros actos con “civismo”, escondiendo o tratando de evadirnos de tales pulsiones. La construcción social es el maquillaje, la máscara, sin tal construcción y maquillaje sale a la luz más claramente lo que somos por instinto. Así se deduce en lo que ocurre con Tinder, pues sale a la luz que son las mujeres las que tienen la última palabra, como así sucede en la naturaleza con la mayoría de los animales. En Tinder (u otras plataformas similares) los hombres dan el visto bueno a muchas mujeres, pero ellas sólo a muy pocos. Siendo así, ¿es correcta la actual tendencia a luchar contra lo que creemos que es construccionismo social?

II

Estoy viendo “cosas de marcianos”, en la que trabaja un muy joven Joseph Gordon-Levitt, que curiosamente es el protagonista de la nueva serie Mr. Corman. Sin ser demasiado concreto por no hacer spoiler, en el primer capítulo, y lo que le ocurre con una mujer, es un claro indicio de por dónde se va encaminando el mundo y las relaciones entre hombres y mujeres (hubiera puesto primero mujeres, pero ¿sería machista?, o lo es tal como lo he puesto, ¿por qué hemos llegado a una situación tan absurda de tener que pensar y repensar cada cosa que implique el nombrar al otro sexo?). En la serie claramente sale a colación lo ya dicho en el punto anterior. Los lenguajes cambian, pero no se vuelven “más civilizados o cívicos”, sino más rudimentarios y básicos. Las mujeres están cayendo en las trampas que ellas mismas querían evitar. Han creado un nuevo estado que no va a ser mejor ni para ellas, ni para el hombre. Pierde la humanidad. ¡Amen!

III

Yo sigo en mis trece, y en toda situación con mujeres tengo como base el concepto de “nobleza obliga“. Al cien por cien  lo agradecen (diría yo, no sé qué pensarán por dentro), luego el “antiguo” lenguaje, en lo más profundo, no les parece mal. El nuevo feminismo, así, es una nueva máscara, que trata de ser “salvaje” o natural, pero de nuevo máscara, porque en realidad la naturaleza femenina no es esa que trata de “imponer” el nuevo feminismo de la cuarta ola o el radical.

IV

El título viene a colación sobre lo que se deduce al leer el libro de Philippe Muray (compartido aquí), “Festivus festivus”. Según el siempre sardónico pensador francés, el nihilismo sólo se da en la tradición occidental (cuestionable), que tiene en común su origen cristiano. Luego el nihilismo… ¿implica la muerte de Dios? La muerte del padre simbólico por antonomasia. Antes hay que aclarar que el nihilismo se puede dar en distintos ámbitos, entre los más claros está sobre el conocimiento (nihilismo epistemológico) y por tanto denota una epistemología escéptica (no se puede conocer nada, no hay ninguna base para saber algo y por ello poder guiar nuestras vidas a partir de tales conocimientos) y en segundo lugar el nihilismo moral (habiendo pasado previamente por un relativismo moral), donde los propios sustantivos ya nos dicen de qué se tratan y no requieren ninguna explicación más. Por lo dicho sobre el nihilismo (!que palabra más complicada de mecanografiar!, voy a usar copy/paste) se deduce que  el primero puede llevar al segundo, y por ello se llega al nihilismo existencial, pareado a lo que en psicología llaman crisis existencial. De ir más al fondo primero se tienen que dar un nihilismo metafísico, que es la postura a la que puede llegar todo ateo…, y desde ahí todo va en declive: se llega al epistemológico, y al final (posiblemente) al moral. Esto lleva a la típica frase de “si Dios no existe, todo está permitido” (frase de Dostoyevski). No es que sea exactamente así, como se puede ver al analizar el mundo. Como bien dice Juan Soto Ivars en su libro “la casa del ahorcado”, valen tan sólo las sociedades para “imponernos” unos límites, pues yo “mido” tus actos, mientras que a la vez tú mides los míos (en la nueva serie “Blindspotting” hay varios ejemplos de este tipo, como cuando una de las mujeres va en ropa interior en casa y otra mujer “juzga” sus actos). En ese juego de espejos sin fin todos somos los límites de todos, lo social es lo que limita lo moral humano. En la nueva serie Mr. Corman el protagonista es el que se pone unos límites a sí mismo, quizás por aquello de “nobleza obliga”, mientras que es lo mismo que ocurre en la película Surge, pero donde su protagonista, y llegando a un estado límite de su crisis existencial, al final rompe con todo límite impuesto en lo social, haciendo valer el único valor humano insustituible: la libertad.

Vuelvo a Muray y sus escritos. Este autor es un buen ejemplo de moderar el lenguaje, donde al final tal “moderación”, que tiene la misma raíz que modelar, puede implicar un sutil tipo de manipulación (yo no me libro de ello —demonizo al feminismo, ¡que se le va a hacer!, pero este no es la mujer, sino una ideología—, todo comportamiento, al igual que su precedente que es el ADN, trata de imponerse como el más válido sobre el resto). Para Muray vivimos en el imperio de lo bueno, del bien, del placer, pero bajo el aspecto que tal postura nos infantiliza, nos vuelve más primarios y básicos, pues es lo propio de los niños, pues según el psicoanálisis estos sólo se guían por el principio del placer. Así es que los niños tienen dualizado el mundo, bien y mal, placer y dolor, pues ante cualquier molestia se manifestarán con sus lloros o su inquietud, que sólo se les calmará cuando alcancen lo deseado, aquello que les da placer (el pecho, poder dormir, ser limpiados o tenidos entre los brazos). ¿No es esto paralelo a la situación actual?, la masa, que predijera Gasset, llora —se queja, se manifiesta, se enfada en las redes sociales..— al Estado, y este, cual madre, le hace callar complaciéndola. Muray parece estar contra el Estado, no sé si esto a la vez implica a la democracia. Todo lo dicho se deduce, y queda condensado, en el siguiente párrafo: “Será el control, el espionaje, la lucha planetaria del Bien contra el Mal, el terror de seguridad finalmente realizado en todos los niveles. El nihilista se satisfará plenamente: esto es lo que quería, como un niño turbulento pide un desconcierto sin saberlo. El desconcierto está hecho, al igual que los juegos. La seguridad, que es el ideal sobre el cual se reconstruye el mundo después de la Historia (y, para mí, la Historia, insisto, era la de la salvación), llena plenamente al nihilista cuya desgracia era haber perdido a un amo y no haber encontrado a otro (eso es todo el significado de los Demonios). Encontró uno. El nihilismo está detrás de nosotros. La seguridad la ha abarcado. Ya no hay nihilismo en Occidente porque todo Occidente es nihilista.”

…mientras seguimos bajando la norma bajo la excepción cuando se trata, por ejemplo, de “violencia doméstica” (un hombre en un millón golpea a su esposa, así que todos los hombres golpean a sus esposas), “acoso sexual” (una de cada quinientas treinta y siete mil cabezas acosa a su asistente, por lo que todas las mujeres son acosadas por sus cabezas) o “homofobia” (uno de cada dieciocho mil novecientos diez heteros es homofóbico, por lo que todos los heteros son homofóbicos)…❞ Philippe Muray

En unos escritos antiguos —no están en línea— decía que el Estado hace el papel femenino de madre, mientras que el capital y las grandes empresas hacen del de padre. En el caso que nos toca, en cierta forma el padre no ha muerto, solo que está divorciado —ya no forma parte de un matrimonio— y por un lado tiene un juego “sucio” con la madre (el Estado), y por otro lado sucio y manipulador con los hijos, con la masa. Para entender este juego simbólico hay que retroceder en el tiempo. En la época de los reinos, el rey era el padre, que si lo hacía bien, estaba en paz con el reino, con la masa. Esta era la parte femenina, no en vano Hitler llegó a decir, y llevando al extremo tales ideas, que la masa es mansa y estúpida, como las mujeres (frente a “Una mujer cabrona es una mujer segura” de Diana Edith Ferrari, donde se denota que este tipo de mujer “se sale” de su “típico” o arquetípico papel). Vuelvo al tema. En el tiempo de los reinos no existían los conceptos de derecha e izquierda, son un “invento” del siglo XVIII, la polarización del poder y de aquellos que no lo tienen. Un labriego, en el tiempo de los reyes, no se cuestionaba su “papel” sobre la realidad, muy al contrario hoy en día alguien como un YouTuber se puede posicionar en una situación de un relativo poder… ¡desde cero!

El predicado más importante de la democracia es la igualdad, donde tal concepto es equiparable a cómo la madre a de querer y cuidar a todos sus hijos. Mientras que el padre quiere sobre todo al primogénito masculino, que era sobre el que recaía la herencia. El hombre legaba a otro hombre el papel de salvaguardar la herencia de la familia, no muy lejano del concepto de macho alfa, donde lo suele ser el mejor macho del propio alfa (que a la vez es el que más copulaba, y era el que elegía a las mejores hembras y por ello a los mejores genes). ¿Veis cómo se entreteje todo?, no hay un antes y un después: lo social hereda las reglas básicas de los comportamientos naturales.

Quizás la mejor película sobre la leyenda del rey Arturo, sea la película “Excalibur” (1981) de John Boorman. Es totalmente simbólica, como así lo es todo lo referente a Arturo y su reinado. El caso es que en un momento en el que Arturo tiene una “crisis existencial”, toda la tierra es asolada por una densa niebla, y su reino empieza a decaer y entrar en crisis y hambrunas. Tal estado de cosas quedan anunciados cuando uno de sus personajes encuentra a la espada Excalibur abandonada y clavada sobre la tierra (madre) y con el grito de “¡el rey sin espada, el reino sin rey!”. Esto viene dado por el designio de que siempre tiene que haber alguien al mando, el que tenga el poder y lo sepa emplear, de ahí la frase de “el rey ha muerto, ¡viva el rey!” o el de “ha rey muerto, rey puesto”. Con esto volvemos a la premisa de Muray. Este no lo dice, pero se puede deducir de su mensaje que el Estado no suple el papel del rey, menos bajo mi supuesto de que el papel de padre lo han tomado el dinero y las multinacionales, a eso es a lo que se refiere con “…llena plenamente al nihilista cuya desgracia era haber perdido a un amo y no haber encontrado a otro”.

Esto tiene otro giro y se haya en algo mucho más antiguo: en la rebelión de Lucifer contra Dios (por cierto, eso de un Dios único, es demasiado ambiguo ante un cielo tan lleno de ángeles, arcángeles, etc.) Las naciones y los Estados —y por ello la derecha y la izquierda— vinieron dadas por las distintas revoluciones (la religión del “Progreso”, acomodada por la técnica y la ciencia), donde en el caso francés, pasó por tratar de prescindir del rey. Si se lee entre líneas, el papel del rey pasó a aquellas personas que tenían poder, y lo ejercían en la sombra (como así es ahora), luego el rey, el padre o Dios, no han muerto, han pasado a ser aquello que se reveló contra el propio Dios: el demonio, como así sentencia Muray después de la frase vuelta a citar con su paréntesis “(eso es todo el significado de los Demonios)”. Según se puede interpretar por la lectura de Muray, el actual estado del bienestar no es un cielo, sino un modo de infierno, donde la eterna búsqueda del placer es nuestro castigo —y bajo el signo de un vació insaciable interior que nunca se placa—, y donde todo esto nos viene dado por un padre maléfico (el capital, las multinacionales), y un Estado (madre) que en realidad no tiene el poder. ¡Y todo propiciado a partir de las ideas del feminismo y las minorías…!, , que son las que han matado simbólicamente al padre, o el papel que el padre debería de hacer en las sociedades (el padre como rey —que podía ser una reina—:  ejerciendo poder, no siendo tan complaciente con los hijos, y no desterrando la violencia si esta fuera necesaria. ¡Amen!

¿Cuál es nuestro infierno en la tierra?, según Muray, y seguramente así hubiera sido para Gasset, haber perdido al padre, al rey, su voz, su tranquilizadora forma de ejercer el poder…, a cambio de un Estado débil y habiendo suplantado el papel del padre (o el sabio) por la masa, y en los nuevos personajes en nuestra nueva narrativa, como así lo son los YouTubers y los influencers en general.

❝ La demencia nunca más se detendrá, porque es la columna vertebral de un mundo que ha perdido su cuerpo y que se aferra a esta columna tonta, malvada y frígida que todavía le da una ilusión de vida.❞ Philippe Muray

¡Eh!, no matéis al mensajero, yo sólo simplifico en pocas palabras los pensamientos de otros…, ¿o no?

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