Un Porqué Evolutivo de la Identidad (un Cierre Autopoiético y la Lucha Eterna)
"La pura y simple verdad es raramente pura y nunca es simple." Orcar Wilde
"La manera de ser feliz es retirarse de la vida pública en comunidades privadas de personas afines." Epicuro
"La lealtad al grupo, el sacrificio por él, el odio y el desprecio por los forasteros, la hermandad interna, la crueldad hacia fuera..., todos crecen juntos." William G. Sumner
"El único modo realista de cambio político es orgánico, no revolucionario." Edmund Burke
"La manera de ser feliz es retirarse de la vida pública en comunidades privadas de personas afines." Epicuro
"La lealtad al grupo, el sacrificio por él, el odio y el desprecio por los forasteros, la hermandad interna, la crueldad hacia fuera..., todos crecen juntos." William G. Sumner
"El único modo realista de cambio político es orgánico, no revolucionario." Edmund Burke
Estoy releyendo "el maestro y el emisario" de Iain McGilchrist. A decir verdad leyendo el libro, pues en su momento sólo leí la primera parte, que se centra en las diferencias de los hemisferios cerebrales, que era lo que me interesaba en ese momento. Por lo demás intuía cómo iba a desarrollar el libro, en su defensa del ahora, a partir de la Illustración, denostado hemisferio derecho, el de las emociones y el pensamiento rápido y mágico. El más propio como metafórico. Al final en McGilchrist encontré los mismos planteamientos que yo ya haya dicho a lo largo de los escritos: el cerebro como metafórico. A veces me desaliento al encontrarme que otros ya han escrito lo que yo creo como una idea original, pero al final me digo que por lo menos tengo "aliados" en mis luchas y propuestas. (1) En otro caso me he encontrado con el libro "mimesis y otredad" de Michael Taussig (pendiente de leer), que me imagino también ira por varias rutas que yo he trazado en mis escritos sobre la imitación, la identidad y la otredad, como a no imitar. El presente escrito lidia con dos aclaraciones o problemas irresolutos del libro. De nuevo me veo en la necesidad de seguir escribiendo para despejar dudas y para solucionar potenciales contradicciones. El primer tema es el de la identidad. El cómo "abrazamos" la identidad patria o religiosa como propia, pues al parecer puede haber un porqué evolutivo. En el segundo tema trato de explicar la aparente contradicción de moverme entre dos posturas contrarias: una que aboga por la razón, la información y el dato puro, frente a otra postura que aboga por el "alma" humana, su espíritu metafórico y mágico. Voy al primero.
La teoría evolutiva clásica tenía sus flaquezas que poco a poco se han ido resolviendo, en nuevas revisiones, pero sigue habiendo cuestiones sin resolver. Es débil pensar que dada una especie que ha apostado por un tipo de estrategia evolutiva, esta "funcione" o perdure, dado de lo cambiante del medio-ambiente, como es el caso del clima, con épocas de grandes sequías y de grandes glaciaciones. Tienen que darse otros mecanismos más sutiles, que "lean" mejor o más "finamente" una situación dada. La epigenética en parte resuelve este tema. Una madre que no tenga una alimentación equilibrada, provocará cambios genéticos en su nonato como para que este se "acomode" a un medio que va a ser hostil o pobre en alimentos (idea en contra el veganismo y otras dietas desequilibradas). Pero crea cambios en el cuerpo, no en el comportamiento. El dilema sigue sin estar resuelto. Para paliar con esta debilidad, el efecto Baldwin, ya propuesto a finales del siglo IXX, viene a decir que dada una situación, el sistema, una especie dada, tiende a seleccionar el comportamiento más adecuado para sobrevivir. Es una variable de la importancia de la selección sexual, en donde los "iguales", con ciertas características en sus comportamientos, se "buscan" como para que sea el comportamiento que se vaya a pasar a la descendencia. La rápida tolerancia a la lactosa en Europa puede explicarse bajo este efecto. De nuevo la fuerte repercusión de las hembras en su selección de machos, que también sale a relucir en el "efecto materno". Sobre este último remarco esto que nos dice la Wikipedia:
"Los cambios fenotípicos que surgen de los efectos adaptativos de la madre son el resultado de que la madre perciba que cierto aspecto del entorno puede disminuir la supervivencia de su descendencia. Al detectar una señal, la madre "transmite" información a la descendencia en desarrollo y, por lo tanto, induce efectos adaptativos de la madre. Esto tiende a provocar que la descendencia tenga una mejor forma física porque están "preparados" para el entorno que es probable que experimenten. Estas señales pueden incluir respuestas a depredadores, hábitat, alta densidad de población y disponibilidad de alimentos."
Hay que poner especial atención a su contrario, al efecto paterno:
"En contraste, un efecto paterno es cuando un fenotipo resulta del genotipo del padre, en lugar del genotipo del individuo. Los genes responsables de estos efectos son componentes de los espermatozoides que están involucrados en la fertilización y el desarrollo temprano. Un ejemplo de un gen de efecto paterno es el ms(3) furtivo en Drosophila. Los machos con un alelo mutante de este gen producen espermatozoides que pueden fertilizar un óvulo, pero los huevos con inseminación furtiva no se desarrollan normalmente. Sin embargo, las mujeres con esta mutación producen huevos que experimentan un desarrollo normal cuando se fertilizan."
"En el ratón de madera ( Apodemus sylvaticus ), los agregados de los espermatozoides forman trenes móviles, algunos de los espermatozoides experimentan reacciones acrosómicas prematuras que se correlacionan con una mejor movilidad de los trenes móviles hacia el óvulo femenino para la fertilización. Se cree que esta asociación se produce como resultado de un "efecto de barba verde" en el que los espermatozoides realizan un acto altruista selectivo por parentesco después de identificar la similitud genética con los espermatozoides circundantes."
"Los genes autosómicos generalmente tienen el mismo modo de transmisión en las especies que se reproducen sexualmente debido a la equidad de la segregación mendeliana , pero pueden surgir conflictos entre los alelos de los genes autosómicos cuando un alelo hace trampa durante la gametogénesis (distorsión de la segregación) o elimina los embriones que no la contienen (efectos maternos letales). Un alelo también puede convertir directamente su alelo rival en una copia de sí mismo (endonucleasas homing). Finalmente, los elementos genéticos móviles evitan completamente la segregación mendeliana, pudiendo insertar nuevas copias de sí mismos en nuevas posiciones en el genoma (transposones)."
No me voy a explayarme mucho más en este tema, la hipótesis es sencilla y elegante, si acaso a extrapolar ideas. Ese principio o efecto es "acertado" en lo evolutivo, pero como en el humano se ha dado una singularidad en el concepto de la cultura -de crear sociedades a partir de los saberes que se pasan de generación en generación- tal efecto se ha sobredimensionado, yendo en contra de la propia especie, por el hecho que esas identidades nos hacen "creer" que otro humano de otra identidad no es humano, es inferior, o cuanto menos alguien de quien sospechar. En otro lenguaje: los animales sociales están "creados" para desdibujar la frontera entre el yo y el nosotros; somos yos extendidos en tanto que los entramados emocionales que creamos con otros yos: amor. Pero el efecto Baldwin ha creado una barrera fantasmagórica pero impenetrable entre el "nosotros" y el "ellos". Esta diferenciación comienza, y es de gran importancia, con el lenguaje. La hipótesis de Sapir-Whorf o de la relatividad del lenguaje "... sostiene que la estructura de un lenguaje afecta la visión del mundo o la cognición de sus hablantes". Pero tal idea me parece que construye la casa por el tejado, y por lo demás me parece desacertada, por el hecho que una persona bilingüe podría crear un trastorno disociativo (personalidad múltiple), puesto que el bilingüismo opera a modo de interruptor, donde o se piensa con un lenguaje o con otro y raramente se mezclan como lenguaje interior. Si un lenguaje crease una re-estructuración cerebral, la persona bilingüe crearía dos estructuras o identidades bien diferenciadas, más cuanto más diferentes fuese los lenguajes; no hay datos de que sea así. Lo que ocurre, más bien, es que una sociedad o cultura dada (lugar/época) tiene unas estructuras, paradigmas, ideologías y religiones que se definen por el "espíritu de la época" (Zeitgeist), Mainstream (corriente principal del pensamiento) o cualquier otro concepto afín; que a su vez construye, se realiza, se proyecta o se erige a través de un lenguaje, en donde se da más importancia a unos conceptos, palabras y lenguajes que a otros. Pongamos como ejemplo el concepto Kami, del sintoísmo, la religión japonesa, cualquier occidental la "cribará" bajo los conceptos cristianos, con lo que nunca "alcanzará" o comprenderá con exactitud dicho concepto. Lo que tampoco quiere decir que no tenga un equivalente emocional en el cerebro occidental. "Kami se refiere particularmente al poder de los fenómenos que inspiran un sentido de asombro y admiración en el espectador (lo sagrado)" (fuente Wikipedia), en tanto que aquí fenómeno se refiere a la naturaleza. La filosofía tiene esa misma raíz de asombro ante lo natural. El asombro parte de la raíz que algo te impacte, de algo que no es esperado, que el cerebro no prevé, en donde si no es de forma negativa, la risa o sonrisa es la emoción que emerge ante tal impacto de ese algo nuevo que el cerebro en ese instante no sabe "encajar" (en inglés el término "wonder", que es el más cercano al español de asombro, quiere decir a la vez maravilla, que sería similar a lo que nosotros conocemos como estado maravillado, en desuso por parecer cursi: una prueba de lo cambiante y el cómo repercute lo cultural). De forma más subliminal crea admiración, que cribada puede reducirse a "algo a tener en cuenta o a recordar". Ocurre con los magos, siempre crean ese estado de asombro (maravillado). Lo produce una canción cuando se escucha por primera vez (su impronta), igualmente la poesía, como cuando se escucha: "los hijos que no tuvimos se esconden en las cloacas" (Aute), es chocante ese nombrar algo no existente, pues por ese hecho el cerebro trata de crear una representación de algo inexistente: sin forma, sin contenido. Palabras o dardos lanzados sobre una realidad no extensiva. En una segunda lectura se puede entender que hace referencia a los abortos. Si se comprende pierde su halo "mágico", de lo que se deduce que ese estado permanece mientras dura la sensación de no ser comprendido, como así ocurre con los trucos de los magos. Patrón que es la base de la espiritualidad y la fe, en tanto que duda. Puede que tal estado nazca de un proceso ante que algo te impacte y se active el sistema de ataque/huida, que genera alguna suelta de endorfinas si el cerebro se percata que no se corre peligro. En un primer momento evolutivo a modo de retroalimentación que neutralizaba el estado de alarma; más tarde se volvió una emoción por sí misma. Este efecto es universal, como se puede ver en las reacciones a los magos. Otra cuestión es las variantes e interpretaciones que haga cada cultura y qué quieran dejar dentro de ese rango o no. La cultura occidental es más binaria, de separar bien y mal. Igualmente Kami puede ser la capacidad de captar los sistemas complejos, que parecen tener patrones, intenciones y finalidades, que es la forma más abstracta de lo que se puede considerar como vivo. Cualquier mamífero capta como "vivo" un peluche que tenga mecanismos de movimiento. Recordemos que la cultura occidental, no hebraica, tenía a las fuerzas de la naturaleza como entidades. En ese sentido el sintoísmo y el kami se pueden tomar como animistas (que todo es susceptible de tener vida, la religión más antigua en la evolución humana). En realidad todos los humanos lo somos: damos credibilidad a que los robot's cortocircuito o R2-D2 tengan conciencia, vida, pero la persona occidental al salir del cine se "escapa" de esa "ilusión" por sus convicciones ideológicas (religión, conocimientos, cultura...) El animismo se revela fácilmente en hechos como el de ver una representación de ventriloquismo, el cerebro mira los gestos de la boca del muñeco y asocia la voz a esos gestos. Insufla vida al muñeco porque "habla", aunque el prefrontal nos diga otra cosa. Como ya he dicho muchas veces, el cerebro tiene unas premisas o conceptos incrustados que no sabemos o podemos reducir bajo las palabras (o cuanto menos ofrecen mucha resistencia y son tendentes a las interpretaciones); cada cultura las interpreta a su manera, pero en el fondo son universales, pues están escritas en el ADN, al igual que un ave tiene "incrustado" en su genética que es capaz de evitar el efecto de la gravedad, con el vuelo, y nosotros no. En la época actual esos conceptos son "cambio climático", globalización, lenguaje de igualdad para los sexos, defensa de los animales, etc. Esa totalidad de un lenguaje, que es la esencia de ese momento histórico, de una cultura dada, es la que construye el cerebro de una persona. Pero donde hay que poner énfasis es en las diferencias entre los idiomas, que al ser arcaicos arrastran el espíritu de una nación o el equivalente de su carácter. Esa "impronta lingüística" 'incrusta' o marca a fuego ciertas disposiciones que se "añaden" a la personalidad o identidad de una persona como para que al final este entramado sea parte constitutiva de ella misma. Bajo mi punto de vista viene de algo más básico y esencial como el aprendizaje a través de la imitación, que venía dado por aquello que los propios padres o la familia extendida enseñaban a sus hijos. La palabra idioma proviene de lo propio (ídios), de lo característico o distintivo de una cultura dada. El lenguaje está creado para comunicarse, pero también tiene la potencialidad de ocultar. Eso se ve sobre todo en el lenguaje de signos, donde respondemos a alguien, en alusión a un tercero, pero a la vez hacemos un guiño u otro gesto para denotar que es falso o que hay que interpretar lo dicho. Todo idioma, que puede comenzar como argot, se creó para que no lo pudiera entender la otredad, un potencial enemigo. Es por lo tanto, otro engranaje de la autopoiésis, pues trata de anclar al niño a la información adquirida dentro de una familia con los mismos genes (como símil, una actualización del sistema, pues igualmente cuando instalamos un nuevo sistema este es susceptible que baje nuevas actualizaciones), que más tarde, en la prehistoria, sería la tribu o el clan, para al final -por medio de las ciudades-estado- terminasen por ser eso que hoy conocemos y llamamos como países o patrias. Si bien en su "nacimiento" tenía ese claro y básico componente, hoy en día ya es algo más difuso. Se crean subculturas con distintos lenguajes y modismos para adherirnos a ciertas identidades. En cada edad se "usa" un tipo de lenguaje, o jerga, que trata de poner fronteras con otras edades, sobre todo durante la adolescencia y la juventud. Lo mismo para las etnias dentro de una misma nación, o ciudad, o para un colectivo u otro. De una manera u otra el lenguaje "vertebra" ese génesis identitario, en la medida que dicha estructura se ha de compartir y "forma" la propia estructura cerebral de cada individuo, como para que al final emerja de ese todo el sentimiento patrio, y en otro caso el espíritu de una época. De esta forma al estar fuera de su lugar de nacimiento -sobre todo a partir del lenguaje-, le hace a uno estar "fuera" de su identidad, situación que le puede llevar al síndrome de Ulises: ajeno y en una posición inferior a los de ese lugar que le han acogido, pero al fin y al cabo lugar al que no "pertenece". Es tan intensa la sensación de no pertenencia, de exclusión, de falta de identidad, que tal situación es un factor desencadenante de la esquizofrenia, ante la bajada de la dopamina, según nos relata David Eaglamn en su libro "incógnito", la probabilidad de padecerla se incrementa cuanto más diferente se sea con respecto a los rasgos fenótipicos del lugar en el que se habita. Hay que fijarse que dos países pueden compartir el mismo idioma, pero su uso y modismo ha cambiado por medio de los condicionantes genéticos, que pueden predisponer a dar más relevancia a ciertos conceptos, maneras de pensar y emociones sobre otros, de tal manera que esas diferenciaciones igualmente tienen la potencialidad de dividir. Ahí está, sin ir más lejos, la lizas y odios entre latinoamericanos y españoles en Internet. Sobre todo a la hora de querer o no ver una película traducida en "latino" o en castellano. No es un problema sobre el lenguaje, sino sobre la identidad y los conflictos que subyacen bajo los distintos países y culturas con respecto a las otras. La identidad nacional nace y emerge de manera rápida, a veces a partir de pequeñas diferencias y de hechos fortuitos. Ahí está el caso de las dos "Coreas", los coreanos del sur ya no reconocen como propios a los del norte cuando estos buscan refugio político, quedándose, en la mayoría de los casos, marginados; otro caso son las dos "Alemanias". Las personas del norte tiene una mentalidad minimalista, sencilla, sumisa y no pretenciosa, implementada por el régimen comunista; mientras que los coreanos del sur tienen la actual mentalidad del sueño americano: consumista y basada en la lucha por los logros y los bienes (signos de estatus), y el orgullo y el narcisismo.
Otra conclusión a la que lleva tal efecto es que da aún más sentido al concepto de limerencia tal como lo he trazado yo. Uno está "programado" para buscar lo igual a sí mismo, a su tipo de comportamiento y forma de ver el mundo. De nuevo sale a relucir la tendencia a lo autopoiético, a lo autorreplicador. En muchos casos eso no es por un fenotipo, como el color de la piel, sino por alguien que tenga mi misma forma de amar a la naturaleza, por ejemplo; pues lo que establece el efecto Baldwin es buscar procrear con aquellos que tengan los mismos comportamientos, para que sean lo que se hereden en la descendencias y las siguientes generaciones. O visto en casos concretos y de la actualidad: una feminista no se casará con un machista, o alguien amante de los animales tratará de no unirse con alguien que le gusten las corridas de toros. Prevalece el comportamiento sobre otros "mandatos" del ADN (en realidad al final tal efecto está escrito en él), y de otros tipos de creencias, como la posible libertad y elección individual. Algo que emerge, de estas ideas y que ha de ser clave para entender al ser humano, es que la evolución predispone al cerebro de cada individuo -con todo su ego, voluntad de poder, fuerza y empeño y durante toda su vida-, como si fuese el baluarte exclusivo, único y último de una tipología; como si todo el peso evolutivo para que su apuesta se mantuviese dependiese exclusivamente de él. Creándose de forma más persistente la idea de mantenerse autopoiético, autorreferencial, y buscando en lo social aquello que se asemeje más a él mismo, como para al final encontrar una pareja con la que replicar su propia apuesta. Por lo que nos dice la ciencia, los jóvenes son los más "llamados" a crear grupos de iguales -las actuales tribus urbanas-, que es donde se da un mayor arraigo y un mayor nivel de pertenencia (juventudes Hitlerianas, por ejemplo). ¿Y que edad es mejor a nivel evolutivo para tener pareja e hijos que la juventud?, (¡hoy ya no, claro!). O dicho de forma más clara y reduccionista, teniendo en cuenta todas estas reglas, el efecto Baldwin es otra vuelta de rosca del determinismo.
Así nos lo hace ver igualmente el concepto del "determinismo nominativo", basado en un primer efecto encontrado llamado de letra del nombre de pila, por el cual los nombres y los números que hagan referencia a uno mismo, como el nombre, el mes y la fecha de nacimiento hará que el cerebro tenga predisposición -o "querencia" en España-, por las personas, las palabras, ciudades y nombres de calles que sean iguales o que empiecen por la primera letra del nombre o los apellidos. De esta forma alguien llamado Dennis, puede terminar por ser dentista, viviendo en Denver y/o con una pareja llamada Dennise, en un ejemplo de sus autores. El determinismo nominativo es un concepto que forma parte del llamado "egotismo implícito", o sea no consciente o inconsciente, pues los autores de los estudios han comprobado que tales efectos no los llegan a conocer las personas, y por otro lado se han descartado sesgos como el de "mero efecto de exposición" (efecto de preferencia por lo que nos es familiar) o el "mero efecto de propiedad" (valorar positivamente lo igual a los bienes propios). La vida y la evolución cada vez se nos presenta más extraña y compleja. Si quieres agradar a una persona lleva simplemente una camiseta que tenga el día de su nacimiento y de forma automática su cerebro inconsciente creará empatía hacia ti. Como yo no soy científico, y siguiendo en mi línea de crear abstracciones y generalizaciones, de nuevo tanto el egotismo implícito como el determinismo nominativo han de formar parte de la autopoiesis, de la tendencia implícita del ADN a buscar y reafirmarse en su propia identidad (teoría del gen egoísta) y la predisposición hacia lo limerente ante su carencia o falta. Así lo sostienen de alguna manera algunos autores, y que por lo tanto tenga que ver con el efecto Baldwin y la genética, ya que en muchos casos los apellidos, tienen que ver con propiedades relevantes o profesiones de los ancestros (más en los apellidos ingleses), que son los que se tratan de preservar. Por otro lado el egotismo implícito confirma tres de mis premisas: 1. que la propia impronta o daños de los primeros años, los dependientes de los padres (cuidadores por extensión), son los que más repercuten en el nivel egótico y de la autoestima implícita; 2. que es más central y vital el carácter o ego que el yo y la personalidad (lo performativo, como uno se desenvuelve en el mundo), y 3. que la voluntad ha de nacer de lo más central y primitivo de lo humano, de lo más "animal" y básico, de su tallo cerebral y ganglios basales, de su auto-afirmación y deseo de auto-preservación, y no de la voluntad "dirigida" desde la conciencia y el prefrontal, que en realidad no es "conducida" por uno mismo, sino por una "conducción" compartida con las reglas y las normas sociales, en tanto que exigencias y que en la mayoría de los casos no nos son propias. Si uno no posee voluntad de vivir, si no se tiene de forma positiva ese egotismo implícito, poco va ha poder luchar en (y por) la vida. La teoría del egotismo implícito ha sacado a la luz que no es lo mismo lo que uno cree de forma verbal y explícita, papel que lo lleva a cabo el prefrontal y el interprete del hemisferio izquierdo o sistema ejecutivo o conciencia, y la imagen que el cerebro nuclear tiene de sí mismo. O dicho de otra forma: uno puede presentarse y creer que es optimista, y que se quiere y acepta a sí mismo, cuando en realidad el cerebro es pesimista, y se rechaza o no se termina por aceptar. El lenguaje, a través de la comprensión (insight, saber que sabe) es un punto importante de inflexión en dicha construcción: si se produce un daño psicológico en los primeros años, cuando aún no se tiene el lenguaje para manejarlo, este daño va a formar parte de ese ego nuclear, pues seguramente hará cambios epigenéticos (expresión genética). Si tal cosa sucede la persona con el ego (implícito) dañado no tendrá o será menos tendente a que se revele el "efecto de letra del nombre", la preferencia por las ciudades o nombres de otras personas que empiecen por la primera letra de su propio nombre (no creo que se pueda universalizar tal idea: alguien llamado Gertrudis no creo que tenga tal efecto, pero no sé si en lo implícito repercuta un nombre "feo", no he encontrado tal información, ¿se siente uno menos significante si tiene un apellido muy común sobre otro que no lo es?). Se dan varias explicaciones para el efecto de letra del nombre, pero voy a proponer una muy distinta de todas. La impronta opera en todo, como por ejemplo en que la primera forma de satisfacción sexual, que no tiene porqué ser genital, ni tampoco en la pubertad, sino antes, determina la preferencia sexual o el fetiche de cada persona. En el aprendizaje del habla se da el mismo factor, de la impronta, a través de escuchar el propio nombre. Por otro lado hay que tener en cuenta que el aprendizaje pasa por etapas, desde el balbuceo se llega a la repetición de vocales y consonantes, las redes neuronales recurren a la repetición para mejorar la pronunciación, al igual que lo hacen los gimnastas. Por esta tendencia a la iteración tanto mamá, papá y bebé, son repeticiones de una sola consonante o fonema que igualmente se da en tata (hermana), bubu (abuelo), que se extiende a cosas habituales como caca y pipí; "lenguaje" al que se terminan por adaptar los padres y hacen el mismo tipo de reducciones como mama (amamantar), ñañá (comer), mimí (dormir) y me imagino que palabras tan asentadas en la sociedad como bebe (beber) puedan tener esos orígenes impuestos por el lenguaje de los hijos de pocos años. De esa manera se crea una identificación directa entre la primera letra (sílaba, fonema) del propio nombre con la propia identidad. El efecto de la primera letra, a modo de la primera sílaba, se da incluso en los animales de compañía, basta decir el primer fonema de sus nombres con sonoridad -excepto si son vocales, pienso- para que estos atiendan. Por esta tendencia a la repetición tanto mamá, papá y bebé (tata, bubu) son repeticiones de una sola consonante. De esa manera se crea una identificación directa entre la primera letra (sílaba) del propio nombre con la propia identidad. Me parece más verosímil y sencilla esta propuesta que cualquiera de las otras expuestas en la Wikipedia. Todo lo antedicho se une a dos de mis hipótesis principales, expuestas ya en mi primer libro: 1. alguien con daños en la niñez será "activado" como preconciente, tendente desde ese momento a usar más el lado izquierdo del cerebro o razón, para salvaguardar su lado emotivo dañado; tendente por lo tanto al realismo depresivo (hemisferio izquierdo) y menos influenciado por el pensamiento mágico (hemisferio derecho); y 2. se "activará" una especie de antítesis de lo autopoietico, por lo cual ya no "amará" o buscará su replicación o aquello que sea su igual (¿buscan a sus opuestos, a aquellos que menos representen su propia apuesta?). En el lenguaje freudiano queda activado el impulso de muerte, frente al de eros. Lo crucial y la diferencia entre implícito y explícito queda expuesto en el hecho de que no todos los suicidios son premeditados, "elaborados" a nivel de conciencia; en muchos casos la pasividad ante un coche que se abalanza sobre uno y al que no se esquiva, u otros tipos de accidentes mortales similares, dejan salir ese lado implícito del egotismo negativo que no apuesta por lo autopoiético y la autopreservación. En muchos casos a eso que llamamos héroe, puede que sólo sean unos tipos de individuos que tienen "activado" el impulso de muerte, o dicho de otra forma: sin miedo a morir. Se sacrifican como un último acto de auto-afirmarse, y de paso que lo validen, sacrificándose por alguien que sí es autopoiético y que desea vivir. La serie de películas "arma letal" mostraban esa tendencia suicida. Después de unos padres que han de proteger a sus hijos, no hay otra cosa más peligrosa que alguien que no tenga miedo a la muerte. En otro lado ya he dicho que el origen más ancestral de la palabra héroe es "salvaje", pero no tal como se pueda entender en la dualidad salvaje/civilizado, sino en tanto que salvajada, como acto "loco", en donde tanto la razón como la auto-preservación se dejan de lado. Un concepto cercano e intermedio entre las dos palabras, héroe y salvaje, es el concepto de bravo o bravura. Cruelmente alguien bipolar tiene las dos tendencias de forma extralimitadas: eros y tánatos luchando en un mismo alma. Quien los ame tienen que adaptarse a subir a sus cielos y bajar a sus infiernos... a veces en un mismo día, en una misma hora, de un minuto a otro. En algunos casos, quizás de forma universal, esas luchas denotan las lizas de los dos hemisferios del cerebro, y siempre dependiendo de las situaciones en la vida, pues es sabido que el hemisferio derecho es más pesimista y trabaja con las emociones negativas (miedo, ansiedad), mientras que el izquierdo le "frena" en su optimismo y trabajando con las emociones positivas. "... Los dos hemisferios tienen voluntades que pueden no estar siempre en armonía", nos recuerda Iain McGilchrist.
Reconozco que el "determinismo semántico" pueda ser una extralimitación a tales conceptos. Estoy por asegurar que afecta menos a los alfas y los betas, y que tenga que ver con la mimesis, la tendencia a la replicación y la iteración mas propia de los omega (no-alfas). Pero la suma de todas las hipótesis, teorías y efectos que he ido recopilando, a lo largo de los últimos escritos, tienen que significar y tener de fondo algún tipo de patrón de la evolución y la vida. Esta regla es la invariancia, lo teleonómico, ya analizada en capítulos atrás. En la evolución se dan tres principales reglas selectivas: la estabilizadora, la direccional y la disruptiva. La estabilizadora "es un tipo de selección natural en la que la media de la población se estabiliza en un valor de rasgo fenotipico (señal externa, color de ojos por ejemplo) no particularmente extremo. Se piensa que este es el mecanismo de acción más común para la selección natural porque la mayoría de los rasgos no parecen cambiar drásticamente con el tiempo", fuente Wikipedia. ; o "por lo tanto, corresponde a las criaturas sexuales evitar parejas que tengan características raras o inusuales (koinofilia). (...) las poblaciones sexuales eliminan rápidamente características fenotípicas raras o periféricas, canalizando así toda la apariencia externa. Una vez que una población se ha vuelto tan homogénea en apariencia como es típico de la mayoría de las especies, sus miembros evitarán el apareamiento con miembros de otras poblaciones que se vean diferentes a ellos. Por lo tanto, evitar que las parejas muestren características fenotípicas raras e inusuales conduce inevitablemente al aislamiento reproductivo, uno de los distintivos de la especiación", citado en el artículo sobre la especiación, o el porqué y cómo la evolución tiende a mantener especies diferenciadas y no se da más variabilidad, convienen leer el artículo al completo, pues es de interés. La selección estabilizadora conlleva la selección negativa, en donde lo más extremo (koinofilia) menos probabilidades de reproducirse y mantenerse en el juego evolutivo (los solitarios en los animales sociales, por ejemplo). Personajes como "Eduardo manostijeras" o Frankenstein son metáforas sobre el rechazo de la sociedad ante lo extraño, liminal y ajeno. En un lenguaje sencillo la selección estabilizadora sería como decir: "si funciona para qué cambiarlo". Se busca lo igual o lo que nos es familiar, al emparejarnos o buscar amistades o grupos, por esta tendencia estabilizadora o teleonómica, de tal manera que tiendan a mantenerse las identidades, como para preservarlas. Lo complejo es determinar qué es o no es identidad a nivel genético o ya en lo humano, pues en nuestro caso, y por el efecto Baldwin, nos emparejamos con aquellos similares en los ideales, actitudes y comportamientos. Estoy por asegurar que en periodos de crisis la sociedad tiende a la selección negativa, a buscar más la identidad propia, teleonómica o estabilizadora y a preservarla; buscando como chivos expiatorios lo más extraño o ajeno a la propia identidad, y por lo tanto rechazando la otredad. Esta tendencia estabilizadora de la evolución, preservando una identidad, es a lo que se puede llamar autopoiesis, y es por lo que la limerencia actúa cuando encontramos a alguien con el que sentimos que somos iguales (alma gemela, media naranja). En muchos casos tengo ciertas intuiciones que no sé si tienen un equivalente en algún estudio científico y mucho menos qué nombre le puedan haber dado. Al final he encontrado uno de esos nombres y estudios en donde muy bien se resume muchas de las distintas ideas que he ido acoplando al concepto de lo autopoiético y la limerencia: la atracción interpersonal. Confirma muchas de mis intuiciones y da referencias a los estudios llevados a cabo, entre ellos que alguien anti-poiético, aquel que tiene un egotismo implícito negativo, concepto importante que se ha de tener en cuenta pues explica aquellos tipos de comportamientos y actitudes contrarias a la autopoiesis: tienden a buscar relaciones con personas que no sean similares a ellos mismos e incluso contrarias (la lectura rápida de tal idea es que si se busca a alguien igual a uno mismo se tiene autoestima implícita, pero si se busca lo opuesto puede que no se tenga; no tiene porqué ser universal y para todos los casos). Para no repetir, y como no tiene ningún desperdicio remito a la entrada de la Wikipedia (la primera de la lista). De paso añado aquí todos los enlaces interesantes a partir de dicho artículo (entrecomillado sobre textos de la Wikipedia, entre paréntesis míos):
- Atracción interpersonal - "puede verse como una fuerza que actúa entre dos personas que tiende a unirlas y resistir su separación". (El equivalente al español, del refrán citado en el artículo, de "birds of a feather flock together" es "dios los cría y ellos se juntan").
- Propincuidad - "puede significar proximidad física, un parentesco entre personas, o una similitud en la naturaleza entre las cosas". (¡bonito 'palabro'!, creo que a este concepto se reduce mucho de lo que yo expongo sobre lo limerente, la esencialidad, lo metafórico, la similitud y lo auto-replicante o iterativo; significado de la palabra).
- Mero efecto de exposición - "fenómeno psicológico por el cual las personas tienden a desarrollar una preferencia por las cosas simplemente porque están familiarizadas con ellas".
- Hipótesis coincidente o de emparejamiento - "afirma que las personas tienen más probabilidades de formarse y tener éxito en una relación comprometida con alguien que es igualmente deseable socialmente", (recuerda o parece depender del efecto Baldwin).
- Teoría de la reducción de la incertidumbre - "afirma que, al interactuar, las personas necesitan información sobre la otra parte para reducir su incertidumbre".
- Ley de atracción - "la atracción hacia una persona está relacionada positivamente con la proporción de 'similitud de actitud' asociada con esa persona", (esta ley, en boga, me parece menos confiable o cuanto menos la han extrapolado de forma incorrecta en los libros de auto-ayuda).
- Emparejamiento Selectivo - "es un patrón de apareamiento y una forma de selección sexual en la que los individuos con fenotipos similares se aparean entre sí con mayor frecuencia de lo que se esperaría bajo un patrón de apareamiento aleatorio". (esta regla evolutiva, dependiente del principio de Hardy-Weinberg, explica porqué alguien de color se casa con alguien de su mismo tono de piel, sin que por ello se tenga que tomar por racismo, o sea es una regla implícita, racismo es si se tiene esa convicción de forma explícita, por cuestiones racionalizadas).
- Homogamia - "es el matrimonio entre individuos que, de alguna manera culturalmente importante, son similares entre sí".
- Bases biológicas del amor - (el papel de la maternidad y la oxitocina).
- Vinculación humana - "La mayoría de las veces ocurre entre familiares o amigos, pero también puede desarrollarse entre grupos, como equipos deportivos y cuando las personas pasan tiempo juntos".
Una última reflexión, que se entenderá mejor dentro del segundo tema. El concepto de humanismo y humanidad son del lado izquierdo del cerebro. El lado derecho no "siente" y conceptualiza tal entidad abstracta, pues sólo sabe de identidad individual, de lo familiar, de lo fenotípico, y está reglada bajo el concepto de "la distancia del lloro de un bebé", lo cercano, lo observable y tangible..., "una multitud no hace compañía, sus caras son sólo una colección de rostros", nos recuerda Francis Bacon. Es el lado derecho el que "creó" el refrán de "ojos que no ven..."
Segundo tema. La máquina contra el espíritu.
Voy a ser sintético, pues tales temas serían muy extensos. La filosofía en toda su extensión habla sobre dicho tema, y la ciencia actual no escapa de tal dilema. Remito al extenso libro de "el maestro y el emisario" de Iain McGilchrist para un examen más pormenorizado, que igualmente está dualizado en Nietzsche en los mitos sobre Apolo (razón, pensar la vida) y Dionisio (emoción, vivir la vida). Lo que sale a relucir en mis escritos, e igualmente en mi anterior libro, en sus contradicciones por apostar por la razón maquinal o por el "alma": ese intangible o no medible de lo humano, es una lucha en el mundo de las ideas que viene de antiguo. Quizás esta lucha no es más que la "liza" entre los dos hemisferios del cerebro. El izquierdo que es palabra y razón, frente al derecho que es principalmente emoción y pensamiento mágico. Michael S. Gazzaniga -al que nombrase en el escrito anterior- y otros, afirman que el hemisferio derecho es "tonto". La ciencia en la actualidad pone en duda la teoría del trastorno de las personalidades múltiples, o trastorno disociativo, como es del gusto llamarlo a nivel de la ciencia actual. Bajo mi punto de vista tiene sentido en cuanto esa división sea dual, por la cuestión de los dos hemisferios y por lo distintos que son. Se da el caso entres personas a las que se les ha cortado el cuerpo calloso, por el cual se comunica los dos lados, de en un mismo acto besar a la mujer, a la vez -estas personas biseccionadas- las empujan para atrás. En otros casos un lado se trata de poner un tipo de ropa y el otro se la quita. Tienen distintas tendencias, gustos… y al final comportamientos. A veces "quieren" tener un trabajo o afición distintos. Se suele decir que hay humanos del lado izquierdo y del derecho. Las disonancias cognitivas y los conflictos emocionales en muchos casos son por lo dispares que son un lado y otro en unos temas y otros. Se supone que los artistas tenemos predominancia del hemisferio derecho, pero en mi caso escribo mucho y es sobre temas científicos, o cuanto menos que requieren del lado izquierdo. Por eso mis idas y venidas. Se supone que la razón debería de "ganar", pero de fondo esta guerra no va sobre la "verdad", sino de algo más profundo y complejo. Bajo mi punto de vista por un lado va la materia y por otro lo que emerge de esa materia. En mi lenguaje entre la materia y el mundo de los conceptos, similar al mundo de las Ideas de Platón. Como la diferencia que hay entre ver a un humano andar -algo que se ve y se sigue con los ojos-, y esa otra que no se ve, y que es que por donde pasa su calor ha creado una pequeña entropía de la temperatura. De nuevo el eterno problema de lidiar con dos "realidades". Platón llamó a esa otra dimensión el mundo de las Ideas, de las esencias. Desde aquel lejano entonces, o se es dualista o cualquier otra postura que no lo sea o la niegue. Yo soy puramente materialista. Sé que todo al final se reduce a lo físico, pero también sé que de esa materia al final, por su suma, por su complejidad, salen reglas o epifenómenos irreductibles a sus "átomos", a sus individualidades. Independientemente de que la lengua y el olfato, neuronas, sean lo que me den un cierto olor o sabor, ahí se produce algo más que es irreductible. Es el mundo de las qualias.
En ese sentido estoy de acuerdo con McGilchrist en que la sociedad actual, y la tendencia histórica humana, es hacia la primacía del lado izquierdo del cerebro, olvidando en el proceso el lado derecho. En muchos casos soy más materialista cuando me da al olfato que son posturas que tratan de mantener a Dios en el cielo, pues con algunos autores o personas esta dualidad "esconde" ese otro dilema de lo creado a nivel físico y a nivel espiritual. La actual creencia de ciertos teólogos es que la creación de Dios no terminó el sexto día, y que aún continúa. Por eso siempre que se oye a alguien hablar de estos temas se ha de partir de si es creyente o no, para evitar estas sospechas. Yo soy ateo, pero en tanto que tal, no "renunció" a que el humano no ha de ser reducido a la materia. Que somos algo más. Los dos últimos grandes pensadores, que trataron de mantener a Dios en su lugar, fueron Kant y Heidegger; todo filósofo creyente los tiene de base. Cuando leo a Heidegger y sus postulados, con su deseo de buscar algo en el pasado que perdimos, y que está diseminado y escondido en el lenguaje, me siento totalmente distanciado de sus neuronas espejo. Sale el efecto Baldwin que me "habita" y lo niega como otredad, con la que no me puedo "casar", pues las ideas las construimos con nuestros caracteres y nuestros comportamientos nucleares: mi cerebro no dedica ni una sola neurona a Dios, ninguna emoción sensación, ni nada similar.(3) Algo parecido me pasa con McGilchrist, "sospecho" que trata de mantener a Dios.
Mis búsquedas a las raíces humanas son más mundanas. Radicalizo a que éramos cuerpo y eso es lo que prima o es lo nuclear que hay que buscar. Contra Heidegger, no creo que el humano tuviese algún primer momento perfecto que perdimos (paraíso perdido) que hay que buscar, aunque apuesto a que el humano (pre-patriótico, si se quiere decir así) fue más "feliz" en su naturaleza salvaje y "mágica", más unido a su hemisferio derecho. Radicalizo -reduzco- el humano a que su base es la reproducción y la autopreservación, a partir de ahí se sigue construyendo. Cuando creo -o versiono- los conceptos de limerencia y lo autopoiético -el morbo y el rapto limerente entre ellos-, es para reducirnos a esos mínimos físicos, de esas primeras reglas. Claramente una posición muy distinta de alguien que buscase a Dios en esos primeros rastros. Por lo demás creo que vamos en mala dirección si reducimos al humano a su componente social y por ello predecible a nivel de estadísticas. Yo cada día me llevo sorpresas a la hora de navegar. Estos escritos están dentro de una de las redes -Blogger- pertenecientes a Google. A los pocos días google me da sugerencias en YouTube y su buscador, sobre temas que he escrito aquí. ¡Es maravilloso y terrorífico a la vez!, si eso nos lo "hiciera" una persona pondríamos tierra de por medio, lo tomaríamos como una persona obsesionada por uno, que puede llegar a ser peligrosa. Un posible acosador, que pudiera llegar a lo psicopático. Como lo hace una "máquina" se lo permitimos. Ahora mismo es complicado, sino imposible, vivir fuera del algoritmo. En mi caso, como explicación de porqué publico en Blogger, después de muchos años de escribir y publicar, es porque vi cerradas todas mis opciones. He subido el libro a tres sitios distintos, en tres momentos distintos, de Internet gratuitos, que al final cerraron esa opción (mi web principal ya me ha dado el aviso que dará de baja mi cuenta y desaparecerá). No tenía otra opción que escribir en un lugar en donde supiese que no me iba a volver a pasar. Estoy publicando en dos sitios (WordPress y Blogger) a la vez para evitar futuros problemas de que uno "caiga".
Con todo trato de dar la menos información personal posible en todas las redes sociales. Eso ha sido así desde el principio. Aun con todo chrome evalúa tu edad, posición social y tendencias sexuales y otras, simplemente por dónde navegues. Uso otro navegador, pero google es el mejor a la hora de buscar; con lo que de nuevo es cuestión de no tener demasiadas opciones. No pienso que haya una "mano invisible" maléfica en la dirección que están tomando las cosas, pero es claro que es de nuevo una tendencia a dar una mayor importancia a las propiedades del hemisferio izquierdo, en detrimento del lado derecho. Películas como Terminator o Matrix posiblemente sean un imposible, pero hay que poner ojo a las posiciones más leves de esos extremos, pues ya son distópicas y peligrosas. La guerra la va ganado el algoritmo, la inteligencia artificial, aunque esta aún no exista. El mundo de los negocios cada vez es más de los que tengan una mayor cantidad de datos y que vayan en la búsqueda de esas esencias sobre las que yo mismo escribo…, que suelen ser bastante carnales y banales. Llega a esas esencias y tendrás a unos consumidores fieles de por vida (Apple). La máquina, el algoritmo, no encuentra a Dios en esas esencias, encuentran nuestras necesidades y nuestros miedos. Unos y otros dependientes de cada cultura, de cada edad, y de cada sexo. Es contradictorio que yo busque esas esencias y vaya contra que el algoritmo las encuentre. La diferencia es que mi mentalidad es "hacker", busco esas esencias para nuestro bien, mientras que el algoritmo lo hace para el bien de la élite de las jerarquías altas. ¿Y al final no es lo mismo?, de ser honesto así es. Si "destruyes" o radicalizas las esencias humanas da igual cuáles sean tus propósitos o intenciones. Lo que cuentan son las acciones. O sea, es igual que el que diga que el emperador está desnudo sea un niño o un algoritmo, el resultado es el mismo. Se ha desvelado una desnudez que debería de permanecer con su traje, aunque este en realidad no existiese. O sea, yo me "quejo" del feminismo porque al final en su lucha no sólo "destruye" al macho, sino al propio concepto de humano, y hago lo mismo en mis escritos. No hay justificación posible. Sé que yerro, pero como mi "naturaleza" es desnudar al mundo, verlo tal cual es, y puesto que el artista ha muerto en su condición de ver sólo lo estético, ahora he vuelto todo feo, fofo y lleno de arrugas e imperfecciones. Es un apostura cínica y nihilista, lo sé, y sé que puede que desde esa nueva visión ya no se pueda construir nada nunca más, pero no puedo evitar ver el mundo así y decírselo a los demás. Por lo demás cuento que serán pocos los que me "crean": de nuevo el efecto Baldwin, sólo me creerán los que tengan mis mismas tendencias genéticas o mis mismas "cicatrices", que no tienen por qué ser mis consanguíneos. La genética es muy compleja y difusa. Es la mezcla de varios genes, no directamente correlacionados, los que crean las diferencias fenotípica y genotípicas. Se sigue lo mismo en los rostros y en la música, de alguna forma encontramos similitudes de rostros, que se dé un aire, no porque tengan este o aquel rasgo iguales; a veces los hermanos o los hijos apenas si se parecen, pero de alguna forma en la suma de todas las partes sí hay algo común. Como si al sumar 5, 12 y 43, fuera igual que si sumásemos uno sesenta veces. Lo mismo con la música, vemos su "alma" y las captamos en otras canciones. De alguna manera la "suma" de ciertos genes, aunque en distinta disponibilidad y predominancia, dan en esas personas un "total", que es lo que uno "lee" al mirarlos. "La similitud no es esencial para la semejanza", nos dice Gombrich y Ernst Kris. Es a eso que llamamos tener una intuición sobre alguien al que acabamos de conocer. A veces esa conexión crea la limerencia de querer permanecer a su lado, a veces es sólo repudio y lo queremos lejos. De nuevo lo imperecedero y verdades sempiternas de los refranes: "Dios los cría y ellos se juntan", donde Dios es el ADN y la limerencia tiende a encontrar a los iguales. Bajo mi punto de vista, bajo la ambigüedad que he propuesto, el humano europeo de la prehistoria se sintió unido al lobo, pues sus modos de caza y de comportamientos eran similares. Si no qué explica que no se haya adoptado al chimpancé como animal de compañía. Los primeros lobos adoptados no tendrían ninguna función útil, eran lobos que llamarían a los lobos y tendrían la querencia de volver con los suyos. Sólo se les adoptó por sentirlos como "hermanos"; los lobos igualmente han adoptado a humanos. ¡Más fácil!, todos reconocemos una cara de "buena persona" en infinidad de rostros con cientos y miles de variaciones; igualmente de "pícaro", responsable, y otra infinidad de rasgos. No aseguro que sea así, pues lo social y la vivencias lo cambian todo, pero esa es la potencialidad de los genes creando tipologías reconocibles, que seguramente sean los núcleos de esas personas expresados o no. De unas maneras u otras son cuestiones que son reductibles a reglas como las del efecto Baldwin o el efecto barba verde, pero que no por ello dejan de parecernos "mágicas". Esto nos dice la teoría de la aptitud inclusiva :
"El efecto de barba verde es el acto de un gen (o varios genes estrechamente vinculados), que:
- Produce un fenotipo.
- Permite el reconocimiento de ese fenotipo en otros.
- Hace que el individuo trate de manera preferencial a otros individuos con el mismo gen."
Conclusiones finales sobre la lucha eterna de los dos hemisferios del cerebro. El hemisferio derecho es el que crea el nosotros, el izquierdo lo cuestiona y puede tender a la soledad, pero de igual forma este hemisferio es el único que puede aceptar a los otros, a ellos, a la otredad, a la alteridad, en un posible nosotros. El hemisferio derecho es el más propio para "contener" la mayoría de los sesgos adaptativos, o patrones enquistados en mi lenguaje. Entre esos sesgos están lo que muy bien puedan estar vinculados al efecto Baldwin, la busca de lo igual, de lo parejo, la tendencia del cerebro a auto-confirmarse, tendente a la autorreplicación, a abrazar sólo a su propia identidad y al nosotros, efectos en su conjunto a los que yo llamo como "pegajosidad neural", y dependientes en muchos casos del cebado cerebral: un tipo de memoria que favorece las neuronas e ideas que se mantienen activas en ese momento, por cuestión de economía de la energía, y que pueden llevar a la tiranía de la pequeñas decisiones, pues al final se vuelven una marca de nuestra manera de comportarnos y de ser en el mundo (¿cuando se "decide" ser forofo de un equipo de fútbol, por ejemplo?):
- Nos atraen los detalles que confirman nuestras propias creencias existentes. Este sesgo es capital, muy importante. Como corolario: tendemos a ignorar detalles que contradicen nuestras propias creencias (algunos enlaces pueden llevar al mismo sesgo, por ser lo mismo).
Ver: Sesgo de confirmación, Sesgo de congruencia, Racionalización post-compra, sesgo de apoyo a la elección, Percepción selectiva, Efecto expectativa observador, Sesgo del experimento, Efecto observador, Sesgo de expectativa, Efecto avestruz, Validación subjetiva, Efecto de influencia continuo, Reflejo de Semmelweis, Confirmación de Comportamiento, Efecto Forer. - Para poder actuar, necesitamos tener confianza en nuestra capacidad para impactar y sentir que lo que hacemos es importante (validación de nuestra apuesta evolutiva). En realidad, la mayor parte de esta confianza se puede clasificar como exceso de confianza, pero sin ella podríamos no actuar en absoluto.
Ver: Efecto de sobre-confianza, Sesgo egocéntrico, Sesgo de optimismo, Sesgo de deseabilidad social, Efecto de tercera persona, Efecto de Forer, Efecto Barnum, Ilusión de control, Efecto consenso falso, Efecto Dunning-Kruger , Efecto duro-fácil, Superioridad ilusoria, Efecto Lake Wobegone, Sesgo de auto-servicio, Sesgo de actor-observador, Error de atribución fundamental, Hipótesis de atribución defensiva, Sesgo de ascripción de rasgos, Justificación de esfuerzo, Compensación de riesgo, Efecto de Peltzman.
(Estos dos párrafos son parte de la traducción de la página original de Buster Benson sobre los sesgos cognitivos. A él hay que atribuirle todo el mérito y el esfuerzo.)
Recomiendo leer el artículo en la Wikipedia sobre la "selección de grupos culturales", pues no tiene ni una coma de desperdicio. Está de más que lo parafrasee o lo resuma. A tener en cuenta que una vez que uno se asume como social lo que manda o impera, en ese tipo de cerebro, son las normas sociales o a los grupos a los que pertenece. En el lenguaje que he venido usando de órdenes nucleares (abajo) y acciones (arriba), al entrar en la dinámica de grupo ("te han comido el coco", en la jerga de España), ese abajo son las reglas del grupo que están estipuladas en dicho artículo de la Wikipedia. En soledad, al individualizarnos, se anula esa dinámica y el abajo, de nuevo, obedece a lo propio, y en ese caso a lo instintivo y el carácter. Por lo antedicho al principio del párrafo es por lo que se suele decir que se puede llegar a producir un "lavado de cerebro", en donde "evacuamos" nuestro yo, a favor del yo o identidad grupal, pues la "intención" nuclear, la que está más abajo, ha sido "entregada" al grupo o a su líder. Por norma general la derecha tiende a lo social, a los grupos, a la cohesión; y la izquierda a la individuación.
Todas estas reglas, de reconocimiento de parentesco o del mismo tipo de información a transmitir (alelos) se encuentran en los propios genes y se manifiestan incluso entre las plantas. Esto nos dice la Wikipedia:
"Incluso ciertas plantas pueden reconocer y responder a los lazos de parentesco. Usando un cohete marino, Susan Dudley en la Universidad McMaster , Canadá , comparó los patrones de crecimiento de plantas no relacionadas que comparten una maceta con plantas del mismo clon. Encontró que las plantas no relacionadas compitieron por los nutrientes del suelo mediante el crecimiento agresivo de las raíces. Esto no ocurrió con las plantas hermanas."
Por muy compleja que nos parezcan las relaciones sociales, y las "decisiones" que uno toma durante la vida, a grandes rasgos se dividen en cinco: cooperativas (ayuda o beneficio mutuo); altruistas (sacrificio hacia los otros o lo social); egoístas (beneficio propio), y de despecho o rencor (perjuicio del otro: el tirar un helado al suelo y "ni para ti, ni para mí" en la rabieta de un niño que no se sale con la suya); engaño, tipo de acción que simula ser cualquiera de las otras, pero que implícitamente -en potencia- puede ser otra muy distinta: un padre puede pedir a un hijo algo como si fuese egoísta, cuando en realidad tiene el plan de beneficiar al hijo..., el engaño tiene muy mala prensa. Todas tienen un porqué y están en todos los niveles de la vida, y son estudiadas en la evolución social y puede ser llevada a algoritmos en la teoría de juegos evolutiva. Desde los propios genes, a especies tan simples como los seres unicelulares o tan alejados de lo humano como las plantas. Hay varías teorías en liza de cómo "funcionan" y operan, desde la eusocial, la selección de grupo, al reconocimento de parentesco o la inclusiva. Como siempre creo que la "verdad" se encuentra en posturas intermedias que pueden ser englobadas y comprendidas bajo la teoría de la unidad de selección. Si el reconocimiento -y luchas- se da a nivel de los propios genes, lo importante es la información génica. Esa información puede ser "reconocida" por el parentesco (consanguinidad) o por lo fenotípico (rasgos externos), pero de igual forma por la ambigüedad de lo inclusivo: de las maneras de pensar y de comportarse de los individuos. El parentesco no lo es todo, que es donde más se da el altruismo, pues ciertos parientes pueden tener un comportamiento muy alejado del habitual en la familia, idea que se describe con el concepto de la "oveja negra". Por otro lado la otredad, y el nosotros y ellos, afecta igualmente en las familias, creándose lizas o separaciones internas. Un refrán define muy bien lo inclusivo: "el roce hace el cariño": se crea el trato "familiar" con aquellos que tenemos contacto de forma frecuente, pero que además que no nos son muy disonantes. Sea como fuere, bajo mi punto de vista son luchas de cierto tipo de información (ver "visión de la evolución centrada en el gen" y el "conflicto Intragenomico"), en donde dicha información se encuentra en algo tan recóndito, y alejado de la razón y el prefrontal, o sistema ejecutivo y de elección, como los genes. O sea, que si uno quiere realmente buscar una "razón" o intención a cualquiera de sus actos, ha de pensar a qué gen estará "beneficiando" dicho acto, o dicho de otra forma, qué gen nos está dictando tal o cual comportamiento. En un ejemplo sencillo, si yo porto un gen hacia la individualidad, no es un tipo de apuesta que tenga muchas probabilidades de ganar a nivel genético, pues si permanezco solo no me reproduciré como para que se propague. Tiene mayor éxito el de la sociabilidad, está claro... pues "como consecuencia de ser castigados, los no conformistas tendrán menos éxito que otros miembros del grupo. La transmisión sesgada del prestigio sugeriría que los comportamientos no conformistas, por lo tanto, no se propagarán a través de la población", fuente Wikipedia. ¿Y si el artista porta un gen solitario que "engaña" para en su apuesta hacerse vistoso sexualmente por su manera de ser o hacer?, así ya tiene algo más de éxito el gen individualista. Muchos de esos animales ingeniosos (vistos arriba o en el escrito anterior) que logran tener relaciones sexuales con las hembras a través de artimañas y engaños son animales solitarios. ¿Por qué la evolución mantiene esta apuesta?, primero porque se valida, y segundo porque en caso de algún cuello de botella, donde hay pocos individuos, este tipo de apuesta ya está preparada para vivir de forma aislada (seguramente no les ocurriese lo mismo que a los personajes vistos en películas como "náufrago" o "soy leyenda", de crear trastornos debidos a la soledad en personas claramente sociales), y buscar impertérrita y alocadamente a las hembras que puedan quedar. Las hembras a su vez han de mantener ese tipo de apuesta, aceptándola cuando la encuentran, por el bien de la especie. De una manera u otra el humano crea divisiones, ideologías y paradigmas como el de patria o el feminismo, para sustentar unos tipos de genes u otros. Unas apuestas u otras. La mujer porta la tendencia a los mejores genes, pero eso puede ser en contra de ella misma cuando un macho alfa frustrado saca su ira, menos empática. ¿El feminismo es una ideología o movimiento que va contra ese gen? En realidad no lo tienen claro ni ellas mismas. Como idea abstracta de fondo está ahí, pero a nivel individual, cada mujer, no extrapola esa dimensión de su lucha, pues no está declarada de manera abierta, reglada en su manera de entender lo social o lo humano como un juego evolutivo. Se "seleccionan" parejas no violentas o abiertamente machistas, eso ya incide en esa dirección selectiva de rechazar un tipo de gen, pero recordemos que existe la apuesta del engaño, en donde los papeles externos no tienen porqué coincidir con los internos. Y recordemos que vivimos en una sociedad performativa: que sólo opera en su hacer, quedando "escondido" el ser, y en donde para colmo se está premiando a las personas más ambiciosas, seguras y con mucho amor propio: papeles demasiado similares a los del macho alfa. ¿Cómo distinguir alguien performativamente exitoso de un alfa?, y cómo saber si ese falso alfa no va a ser el que saque su ira narcisista en violencia. ¡La vida... tan compleja como confusa! En resumen a este párrafo: la información génica precede al acto social, pero queda oculto en una maraña de máscaras, ocultamientos y falta de claridad en determinar qué es lo humano. Lo performativo o hacer en lo social, que es la tendencia hacia la que ha apostado la humanidad, esconde o es tendente siempre al "engaño", en tanto que el ser (el verdadero carácter) no sale a la luz, excepto cuando ya puede ser demasiado tarde, como es el caso de la violencia de género o las situaciones de crisis. "El hambre puede cambiar todo lo que cree uno de sí mismo", nos dicen en "la vida de Pi". En otros casos se "asoma" en eso que en lo común se llama intención, cuando a alguien le decimos que "no es lo que dices, sino cómo lo dices", o "no es lo que haces sino cómo lo haces". El feminismo, y por extensión toda ideología hacia el bien, como el cristianismo o el humanismo, no pueden "resolver" dilemas que llevan miles de millones de años forjando la vida. La evolución llega a "macabros" equilibrios porque se han validado. Siempre existirán esas cinco tendencias mostradas arriba, en pugna. El altruismo no vence (el héroe lo es por su extrañeza), como tampoco puede vencer el individualismo, pues el que se sacrifica tiene menor descendencia que el que coopera. La misma regla para el egoísmo. La cooperación, de fondo, es cínica... y mediocre bajo el punto de vista del altruista, "te rasco si me rascas", pero es la más extendida porque es la que se mantiene más tiempo viva y se reproduce con más éxito. Como apunte hacia lo individual, el prefrontal acertaría más en sus elecciones si: 1. se conoce a sí mismo, a esas reglas de sus genes, que portan un tipo de apuesta (ya sea para potenciarlas o para aminorarlas), y 2. si pone esa misma mirada en los otros y sus "verdaderas" intenciones. En lo social el humano tiene el conflicto de lo individual y lo social. La mejor apuesta es la eusocial, pero en esa dirección se pierde parte del espíritu humano, que es arrogante y a de creer en la importancia de su papel, del papel individual (mito del héroe), que es el que crea sanidad mental. O sea, que aunque es mejor para la especie -y esa sea la tendencia que se pronuncia en el reduccionismo de las estadísticas y la teoría de juegos-, no lo es, en tanto que es tendente a crear trastornos mentales, y en tanto que se pierde el último sentido de la vida, pudiéndose llegar a las crisis de identidad y existenciales, al sabernos tan sólo meros engranajes de una gran máquina rutinaria y altamente burocratizada.Vuelvo al tema de arriba de los dos hemisferios. Por contraste el sentido de la vida, las motivaciones, su emocionalidad, su brillo, sólo están en el hemisferio derecho del cerebro. El hemisferio izquierdo, la razón, el juicio, la frialdad analítica del sistema ejecutivo, le "roba" un sentido que sólo el derecho puede recobrar. El nihilismo, el cinismo, es el lado izquierdo cerrado a oír al derecho. Pero de forma paradójica fue un cínico, Diogenes, el primero que se declaró "ciudadano del mundo", cosmopolita, rechazando toda identidad patria. Quizás, como yo, porque rechazó una sociedad que sólo se movía por irracionalidades y la otredad como forma de constituir una identidad falseada en un nosotros que no incluía a todo humano. Puede que una seña de identidad de los milenials, y generación posterior, es que tienen más unidos los dos hemisferios, pues es sabido que la música en estéreo de los auriculares, sobre todo aquella que lanza un sonido de un oído a otro, hacen que estén más comunicados, como para que no se creen sistemas de defensas de los daños emocionales y traumas. De ser así la tecnología, de nuevo, pasa a formar parte de nuestra evolución, en la medida que crea cambios en las maneras de trabajar del cerebro. Aunque no haya insight (saber que se sabe), el cerebro habitúa a esa persona a usar los auriculares para "auto-repararse", como una nueva manera de neuromodulación. Dicen que en la senectud, en la edad de la razón, el humano se hace más sincero, se deja de ambages y circunloquios, va directo a lo que hay que decir. si la vejez es la conclusión de una vida, ¿se termina uno de quitar todas las máscaras y de paso quitárselas al resto de humanos?, ¿se vuelve uno cínico? Por contraste a la vez se es más alegre e infantil. Los extremos, niñez y últimos años, se tocan, "a la vejez viruela". Quizás esa edad sea la más cercana a aquella otra de la prehistoria en donde el humano no tenía tantas máscaras y el humor era su seña de identidad: ese ha de ser el espíritu humano perdido y recobrado; ya en ese momento, en el que el rostro remarcado por todas sus líneas de expresiones labradas hasta la muerte, no puede esconder lo que ese humano es, y en donde carece de sentido toda máscara, gesto superficial y performativo. Los ancianos terminan por aceptarse como son, y ya no tienen que rendir cuentas al sistema. Ahí emerge de nuevo el espíritu humano, aunque sea sólo por unos años.
No hay que razonar la felicidad, crear un plan para serlo, apuntarse a cursos o seguir a voceadores (coach o influencers), tan sólo hay que dejar que aflore el lado derecho, acallando la razón. Ponerse en contacto con el alma humana, la entidad errante; recobrar el espíritu humano que murió cuando alguien decidió decir: "esta tierra es nuestra", por la cual excluía de sus mentes y sus vidas al resto de la humanidad ajena a ese "nosotros". Volvamos al clásico de la postura media de todas las cosas de Aristóteles: ni el fuego ni el hielo han de hacer al hombre: sólo el agua, la templanza (agua templada), los estados intermedios. En el lenguaje en el que me estoy moviendo: en un equilibrio de los dos hemisferios. Ni pura razón, ni pura emotividad. Esa manida idea usurpadora de la inteligencia emocional, que en realidad no es algo nuevo y lleva ahí de constante durante toda la historia de la filosofía. Si en otros escritos hacía diferencias entre el ego y el carácter (estructuras más básicas e instintivas del cerebro), frente al yo y la personalidad (sobre todo corteza cerebral y prefrontal), puedo asegurar que no hay una regla universal para nadie o para una sociedad dada, pero cabría pensar que la personalidad, o esa máscara que nos construimos como un yo, es dar alguna oportunidad a posibles herencias e improntas desastrosas. Lo que quiero decir es que no puedo cerrarme a sentenciar a alguien por su genética, pues sería otro modo de crear identidad y otredad a través de lo elitista de poseer unos buenos genes y una buena infancia. En la película mencionada de "fuerza mayor", en donde un padre sale corriendo ante una avalancha de nieve dejando a su familia atrás, el protagonista decía: "soy víctima de mi propio instinto". El prefrontal, el intérprete del hemisferio izquierdo, "evalúa", verifica, posibles "errores" de lo dado por la genética y trata de posicionarse de una manera más idónea con respecto a la sociedad y las personas con las que convive. Si se "adapta" a una sociedad errada mal, pero si lo hace con respecto a... La verdad es que no tengo la forma de acabar esa frase sin poder llegar a ser deshonesto, pues realmente no lo sé... ¿al espíritu humano, al altruismo frente a lo cooperativo? De una manera u otra somos humanos por el "intérprete del hemisferio izquierdo", ese que a partir de la retroalimentación con lo social trata de limar lo más extremo o disonante de uno mismo, de sus instintos o disposiciones del ADN, para con el resto de las personas. Por otro lado la razón o hemisferio izquierdo tiene que salvaguardarse de los sesgos del lado derecho, no abrazar islas identitarias, ideologías o patriotismos que desgranen y dividan a la humanidad (el feminismo está cayendo en esa categoría); y el "dejar" que el lado derecho sea algo "inocente", emocional y "mágico". ¡Creo que doy reglas que yo no voy a cumplir!, como Diógenes... o la sociedad es como tiene que ser, o yo soy el único miembro de mi propio grupo: un cínico.
(1) Al haber finalizado su libro veo tantos paralelismos, entre Iain McGilchrist y yo, que no me deja de parecer extraño. Habla de los problemas a los que lleva la autorreferencialidad, como yo lo haya hecho en los últimos escritos. En mi caso llegué a esas posiciones a partir de la limerencia, concepto al que llegué yendo de un enlace a otro en el navegador de Internet..., y que a su vez al final me llevó a la autopoiesis (que él no nombra), donde tal concepto tiene como base lo autorreferencial. Igualmente habla de la importancia de la imitación en la evolución, concepto central en mis últimos artículos. Por otro lado habla del papel de los artistas, como tipología que está llamada a mantener y hacer ver el papel del hemisferio derecho a la hora de desvelar una realidad que el hemisferio izquierdo es incapaz de "ver". De una manera u otra lo que ya he dicho otras veces. No hay realmente "descubrimientos", o una persona no tiene realmente el mérito de llegar a una verdad. Esas "verdades" planean, emergen, sobre el saber de una época y todos o algunos leen ese saber; en algunos casos uniendo varias ideas como para crear una novedad. El paralelismo entre yo y Iain McGilchrist es una prueba de ese concepto.
(2) No me gustan las notas, pues interrumpen una lectura, pero igualmente añadir un texto posteriormente suele romper la linealidad y continuidad de un escrito, pues son "parches" que no "nacieron" de la narrabilidad mental de la escritura de ese momento. ¿En qué me baso para afirmar tal cosa como que los animales eusociales (hormigas, abejas) nos han "ganado"? Estoy en "paro" y en una edad complicada como para que me vuelvan a contratar (problema mundial). Las hormigas trabajan todas y tienen un techo al que volver: "todas a una". El humano se basa en la meritocracia, en el Darwinismo social. Es ridículo y estúpido que el INEM lo único que haga es "prepararte" para hacer un buen currículo y a saber llevar una entrevista, y cuestiones similares. En cualquier caso, en un símil, el problema es que te preparan para una carrera de cien metros, en donde sólo uno de los cientos de corredores comerá del plato que se encuentra al final (puesto de trabajo); el resto se queda sin comer hasta la siguiente carrera. Por otro lado es que ni siquiera es equiparable a la mentalidad "noble" del depredador, sino de las aves de rapiña y carroñeras. Los cambios de posiciones sociales, en la mayoría de los casos, se dan en situaciones convulsas del sistema, como en casos de hambrunas, sequías, guerras, pandemias, etc., en donde los que salen mejor parados son las mentalidades más tramposas y de rapiña. Esa situación se mantiene hasta la siguiente crisis. A este patrón se puede reducir nuestra "civilización", el oportunismo es una constante en la evolución y la sociedad humana actual ha llevado al extremo tal máxima. En otros casos, como el de FaceBook, de nuevo se demuestra que es "rapiña", pues sus artes para mantenerse en candelero no son nada nobles, morales u honestas. Otro ejemplo son las constructoras y especuladores alrededor de la crisis de las viviendas. Lo que más demanda la sociedad son las ingenierías, pero la enseñanza no va destinada a crear ingenieros. Son fallos del concepto "laissez-faire" (dejar que el sistema se autorregule) de la ideología neoliberal, pues realmente el sistema no funciona hacia esa dirección de que haya más ingenieros, sobre todo en países no tan "rapiñadores" como sí lo son los Estados Unidos. En países como España impera la enseñanza pública, y al ser mediocre no alienta a los alumnos hacia las ingenierías. La elección mas recurrente son letras o humanidades: futuros parados. Hoy en día los gobiernos, no tendentes a las corporatocracias (países del bloque G7), poco pueden hacer para alentar la creación de puestos de trabajo. En países como en España se crean muchas pequeñas y medianas empresas de servicios, que dada la crisis se mantienen apenas un año o dos como media. De nuevo en esa situación los que salen mejor parados son los especuladores de los locales y las constructoras; a esos autónomos todo el dinero se les va en acondicionar el local y lo peor, su alquiler. Si el gobierno simplemente interviniese en el precio de los locales, esas empresas tendrían más oportunidades, como no lo hace depende de cada propietario, y suelen tener mentalidad de rapiña porque prefieren no alquilar y bajar el precio que lo contrario; en el esquema de comportamientos de reciprocidad, no son colaborativos, mucho menos altruistas, son egoístas y con despecho, puesto que con sus locales optan al "ni para ti ni para mi", al preferir no ganar que bajar el precio. En esa dirección los puestos de trabajo más deseados son los del Estado o los de los gobiernos de las autonomías (funcionario), que suelen ser para toda la vida. Es una nueva clase social, pero ¿no sería más justo que tales puestos de trabajo fueran rotatorios?, en el símil de la carrera y plato de comida, que cada día comiese uno, no los más "aventajados" en algo, sistema claramente Darwiniano. ¡En fin! que todas las hormigas trabajan, y todas comen y tienen un "techo" caliente al que volver y dormir: el humano no, va por clases, por ventajas y desventajas, y demás sistemas darwinianos, que por lo demás suelen ser injustos (como mucho colaborativos, pero nunca basados en el altruismo -los humanos que peor salen parados de tal situación y mentalidad-, que sería lo de desear en lo humano), pues se basan en lo carroñero, en ser lo más legalmente tramposo que se pueda. En otro caso si de lo que se trata es de llegar a ser parte del G7, tiene que ser por el mismo concepto: aceptar ser "animales carroñeros" que llegan a esas posiciones por posturas poco honestas y morales, o más llanamente con mentalidades tramposas como las de poner las fábricas en países en desarrollo donde los sueldos son muy bajos y son en unas condiciones deplorables, o en otros casos explotando los recursos naturales de esos países, a cambio de unas míseras migajas de sus ganancias.
(3) Que haya miles de millones de personas que como yo no tienen ninguna sensación, emoción o neurona dedicada a Dios o lo espiritual prueba una de dos cosas: 1. que el Dios hebraico no existe, pues ¿cómo o porqué haría algo así?, o 2. que de existir un Dios de nuevo no habría de ser el hebraico, un Dios de bondad infinita, pues ¿cómo una bondad infinita haría a una persona que no lo sintiese, si con ello daría sentido a su vida y la existencia?


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