La Vuelta del Macho I
“La inteligencia no es una ventaja, es un hándicap” La caída del Imperio Americano
“Asumir que las opiniones de otra persona son inmunes a las críticas no es un marcador de respeto. Es, de hecho, deshumanizante.” Daniel Ward
“La naturaleza ha puesto a la humanidad bajo el gobierno de dos amos soberanos: el dolor y el placer. Son sólo ellos quienes señalan lo que debemos hacer y quienes determinan lo que finalmente haremos.” Jeremy Bentham
“Asumir que las opiniones de otra persona son inmunes a las críticas no es un marcador de respeto. Es, de hecho, deshumanizante.” Daniel Ward
“La naturaleza ha puesto a la humanidad bajo el gobierno de dos amos soberanos: el dolor y el placer. Son sólo ellos quienes señalan lo que debemos hacer y quienes determinan lo que finalmente haremos.” Jeremy Bentham
Preámbulo
Dos rivales con igualdad de capacidades ponen todas sus fuerzas en juego. Es distinto si esas dos fuerzas están muy distanciadas: el más fuerte tiene que medirlas. En ese caso hay ciertas personas que no entienden que ataque al feminismo, cuando tienen tantos argumentos positivos como la búsqueda de la igualdad, y las luchas contra la violencia de género y las violaciones. Pero doy por supuesto que toda persona que me lea entiende que tengo esas mismas reivindicaciones, pero eso no quiere decir que el feminismo no tenga fallas. En esa dirección, en tanto que las trato como rivales iguales, y en tanto que cometen errores, no veo excusas, ni porqués, de no poder llamar la atención sobre los argumentos que no tienen bien asentados, así como los errores en los que caen. Se supone que tendría que ser un diálogo entre los dos sexos, pero un primer fallo es que no parecen estar dispuestas al diálogo, pues no se suelen aceptar como válidos los argumentos que haga un hombre con respecto al tema feminista. Como ya he dicho otras veces, muchos de mis argumentos ya han sido dicho por otras feministas, luego no vienen de la mera crítica gratuita por parte de “un macho”. Dicho esto, tampoco entiendo la displicencia de los intelectuales ante ciertas cuestiones dudosas del feminismo. ¿No encuentran ningún error?, ¿temen “atacar” a alguien débil? (paternalismo), ¿sienten algún tipo de culpabilidad?, o es que dado que el feminismo tiene como uno de sus pilares la violencia de género en todas sus vertientes, la nobleza de tal defensa las excluye de todo ataque por muy justificado que este pueda ser. Quizás de fondo, en lo más profundo del cerebro y por ello de la evolución, sea por aquello del respeto de la madre como arquetipo, de la maternidad, y por lo pesaroso que se nos hace ver al hombre pasar a la mujer por lo tortuoso del embarazo y el parto, sin poder hacer nada para aliviarlas y compartir (partir) tal carga. De una forma u otra no es algo que el feminismo desee, y sí por el contrario, algo contra lo que luchan.
¿Por qué los escritos sobre las debilidades del macho? (utilizo macho para no crear ambigüedad sobre el término y por ser hombre genérico). Veamos el por qué sustentado por varias premisas. 1. Yo no voy a afirmar que la mujer, bajo el feminismo, esté jugando al juego de la víctima. Pero en el tablero del juego así parece ser de forma implícita por lo deducido de las últimas frases del anterior párrafo, y dado que si así se perfila el terreno de la lucha, y esa posición hace de llamada de atención a los temas feministas, no parecen no hacer uso de esa posición para que se les tenga en cuenta. En todo caso en las redes sociales en cuanto alguien replica alguna postura feminista, enseguida sale por doquier el “argumento”: “nos violan, nos dan golpizas, nos matan, ¿cómo no va a ser necesario el feminismo?”. O sea, muestran o hacen ver una “flaqueza” de ser mujer. Por otro lado, 2., se supone que estamos en una sociedad patriarcal, lo que presupone otra desventaja. Y 3. ciertas disposiciones de la naturaleza, como el embarazo (algo arduo y complejo es embarazoso), , o una menor masa muscular y estatura como media, de nuevo les da desventajas (casi toda mujer con las que he tratado en algún momento me han dicho aquello de: “nos ha tocado la peor parte”). Siendo así, y en la dirección de hacer ver que no hay un sexo más perjudicado que otro a nivel evolutivo y social, mi escritos sobre las debilidades del hombre iban en la dirección de hacer ver que estamos en condiciones más o menos iguales, y que en ese caso ni la mujer tiene que usar en ningún momento los argumentos arriba expuestos, ni el hombre tiene que “sentirse culpable” o llámese como se quiera, al hecho de atacar al feminismo.
Si acaso la única lucha con algo de solidez o cuestionable que queda, de las expuestas arriba, es la del patriarcado. Mis escritos han ido por muchas vertientes, una de ellas, por ser la más evidente, es que la situación actual la heredamos de nuestro estadio animal; seguida de un segundo momento en el que el humano estaba más reglado por el pensamiento mágico que por la razón. Es cierto que durante la historia no se ha tratado a la mujer de manera correcta. Igualmente es cierto que teníamos que tener los mismos derechos. Pero en las sociedades occidentales eso ya se ha “reparado”, mientras que el feminismo, ahora, reivindica y cuestiona ciertos temas que están alterando el panorama mundial hacia situaciones que, quizás, a la larga van a ser negativas para la humanidad. El hacer ver esos posibles males, y los errores de apreciación del feminismo han sido la constante en mis escritos. Pongamos dos temas de ejemplo sobre el patriarcado y por tener estas unas respuestas sencillas. 1. La poligamia seguramente fue un comportamiento económico y ecológico, dado que es muy posible que a lo largo de la evolución hubiera menos machos que hembras. Los machos suelen ser más proclives de morir en los primeros días después del parto. Igualmente son más proclives a los accidentes mortales, sobre todo durante la adolescencia. Finalmente eran los que salían de caza o iban a la guerra, luego como norma general había más hembras que machos, lo que explica el nacimiento de la poligamia, pero no la justifica en otros casos y ya habiendo escapado de las reglas evolutivas en la actualidad. 2. Por ese mismo hecho el papel más importante de la mujer ha sido siempre la maternidad. Hasta ayer, como quien dice en tiempos evolutivos, la enfermedad mortal era la “norma”, lo habitual. Muy pocos humanos llegaban a la edad adulta, y de hacerlo tampoco vivían muchos más años, donde la media estaba sobre los cuarenta. Hasta la llegada de los adelantos en medicina la mujer tenía la “labor” social de tener una gran prole, a tenor que la mayoría moriría sin haber procreado a su vez. Esas dos simples reglas explican muchas cosas de la historia, y en esa dirección el macho no “impuso” algo a la mujer, sino que eran simples disposiciones naturales. Dicho esto, una vez que se ha superado aquella edad, el paso siguiente era el ir hacia una posición más igualada, que pienso que ya existe en las sociedades occidentales a nivel de leyes. ¿Que tales leyes no se cumplen?, es que es así en todos los ámbitos y ante todo, no sólo contra la mujer. Hay discriminación por la edad, por la apariencia física, y por todo lo que uno se pueda imaginar. Y de ser así, ¿por qué la mujer tendría que reivindicar algo por separado en vez de hacerlo desde las izquierdas? Por la extraña regla mostrada arriba, sobre la ambigüedad de su posición desventajada, y del aparente “paternalismo” social, o como se le quiera llamar, o del “miedo” que se está teniendo a nivel electoral y de ser “correctos”, el feminismo está teniendo ciertas ventajas sobre el resto de las comunidades discriminadas, con lo que están creando un nuevo tipo de discriminación: la positiva hacia las mujeres. Tan sólo hay que analizar algo tan evidente como el cine; hay mucho cine feminista, yo diría que demasiado, y sin embargo poco de la senectud, de la fealdad o cualquier otro colectivo discriminado. Se puede argumentar que todo colectivo tendría que ser igual de “guerrero” que el suyo, pero ¿se unirían los feos y con deformidades por el eterno “se necesita X persona, imprescindible buena apariencia”?. ¿O se unirían las personas de mucha edad? Bajo qué estandarte y con qué fuerza implícita sustentadora como la que reivindica el feminismo en su conjunto. Me parece más lógico y ético que todo humano discriminado una sus fuerzas en conjunto -esa es la lucha humanista, esa es la lucha de las izquierdas-, y no que sea un “sálvese quien pueda”, en donde la mujer en ese juego parte con ventajas. En realidad lo que cree el feminismo que son victorias deberían ser fracasos, pues dado los argumentos previos las pone en una posición algo egotista, narcisista e inmoral.
Pequeño resumen.
En este último escrito trato tres temas principales:
1. Trato de asentar que hombre y mujer sí somos diferentes y sus porqués -de nuevo y para seguir ahondando-, y en la dirección de hacer ver que mucho de lo que esa ahora hombre o mujer viene dado e iniciado por procesos evolutivos y no son meramente estereotipos, si bien hay que tener en cuenta que toda pequeña diferencia “natural” la puede remarcar (caricaturizar) lo social. Si tal remarcado, y para que tal concepto sea visual, fuera un regulador, como el del volumen de un equipo de música…, ¿cuánto mover dicho botón para ajustarlo a la realidad?, y además a qué “realidad”, ¿a la evolutiva o a la que sería de desear en lo social?, y de nuevo otro pero: si es en lo social bajo qué parámetro; ¿el del hombre, el de la mujer o una posición intermedia? Y un último pero, de ser el de la mujer ¿qué mujer, si es muy distinta una mujer religiosa que una liberal y atea, o una heterosexual que desea una relación monógama o una bisexual abierta a la experiencia y sin deseos de enlazarse? Se me dirá que la mujer es todas esas opciones a la vez, y eso demuestra la falta de esencia, pero ¿y si todo tiene un porqué y para qué evolutivo?, y la esencia es la suma de todas esas disposiciones, pues siguen siendo distintas a las del macho.
2. (…)
3. (…)
1. Trato de asentar que hombre y mujer sí somos diferentes y sus porqués -de nuevo y para seguir ahondando-, y en la dirección de hacer ver que mucho de lo que esa ahora hombre o mujer viene dado e iniciado por procesos evolutivos y no son meramente estereotipos, si bien hay que tener en cuenta que toda pequeña diferencia “natural” la puede remarcar (caricaturizar) lo social. Si tal remarcado, y para que tal concepto sea visual, fuera un regulador, como el del volumen de un equipo de música…, ¿cuánto mover dicho botón para ajustarlo a la realidad?, y además a qué “realidad”, ¿a la evolutiva o a la que sería de desear en lo social?, y de nuevo otro pero: si es en lo social bajo qué parámetro; ¿el del hombre, el de la mujer o una posición intermedia? Y un último pero, de ser el de la mujer ¿qué mujer, si es muy distinta una mujer religiosa que una liberal y atea, o una heterosexual que desea una relación monógama o una bisexual abierta a la experiencia y sin deseos de enlazarse? Se me dirá que la mujer es todas esas opciones a la vez, y eso demuestra la falta de esencia, pero ¿y si todo tiene un porqué y para qué evolutivo?, y la esencia es la suma de todas esas disposiciones, pues siguen siendo distintas a las del macho.
2. (…)
3. (…)
Diferencias Entre los Sexos
El proceso de los sueños es dar respuestas a las “preguntas abiertas”, en esa dirección durante varios días me levantaba con posibles argumentos y formas de iniciar este último escrito, pero como me estoy dedicando al 3D y el grafismo como sustituto a la escritura, olvidaba la mayoría de esos inicios, que en su momento me parecían buenos. Otros no olvidados y apuntados bajo este escrito están de referencia. Así que este inicio es uno entre otros tantos que se han perdido por el camino. Esto viene a cuento a que nada en la existencia es lineal, el caos es su “norma” o constante. Puede que varios “caminos” evolutivos fueran “mejores” que el actual, pero el que existe es el que es por “olvidos” de la evolución, pues esta tampoco es lineal y no trata de llevar a ningún lado en concreto. La propia historia humana tampoco tiene esas mismas características. Todas las posibles líneas temporales de “lo que pudo ser” quedan invisibles, pues no hay forma de seguirlas el rastro. Bajo mi punto de vista el humano estaba “bien” como cazador recolector en áfrica, tanto a nivel de estar equilibrado con su medio, como a la hora de crear una concordia en los social y de acuerdo a sus límites cerebrales llenos de sesgos y no libres del “mal”. Entre los cazadores-recolectores actuales no se dan violaciones, su estado anímico es saludable y no tienen casi ninguno del largo y espantoso abanico de trastornos mentales de los “occidentales”, excepto la depresión, pero no llegando a la clínica de las sociedades modernas, y la ansiedad. Los dos núcleos de casi todos los trastornos “modernos” y de las sociedades complejas. A lo largo del escrito he analizado el rito, que como se ha visto es algo existente en casi todo el reino animal, y en el humano era aquel donde llegó a ser tomado o nombrado como los tabús, y que procedían de los estadios previos del humano en tanto que animal. El tabú era un extensión de un comportamiento ecológico que establecía cómo iban las cosas “bien” y en la dirección que si los individuos o la sociedad no traspasaban esos límites, las vidas tribales se mantenían estables y equilibradas. O sea, en el fondo era como decir “así nos va bien, si no cambiamos nada podremos mantenernos vivos y «felices»”, y como he dicho era tanto en el ámbito del equilibrio con su ecosistema, como el equilibrio de la convivencia en grupo. Por el cambio climático de la última era glacial esas tribus tuvieron que salir de áfrica, y desde entonces el equilibrio se perdió, pues éramos “animales” acostumbrados o acomodados a la zona ecuatorial que es abundante en vida, y un clima bastante estable a lo largo del año, mientras que fuera de áfrica las cosas no eran tan cómodas, lo que “obligó” a esos humanos a estarse adaptando una y otra vez, con la pérdida lenta y gradual de esas pequeñas normas ritualizadas en tabús que lo mantenían “fijados” en cierto estancamiento, pero al fin y al cabo “bueno”.
Cuando un problema es muy complejo hay que dividirlo en cada una de sus dificultades y afrontarlas por separado, con el problema añadido de si la suma de las soluciones darán con la naturaleza del problema. Si varias personas analizan cada uno de los problemas y haya una solución distinta se puede llegar a conclusiones distintas de dicho problema. ¿Se llega así a alguna verdad? Este dilema es con el que se ha encontrado el humano desde sus inicios y era -y es- una parte estructural de la filosofía y más tarde de la ciencia. El cerebro está hecho para deducir, pero no para la inducción, pues ese método solo lleva a posibilidades -a posibles-, que a lo largo de la historia del pensamiento se deduce que dichas “verdades” son probabilísticas. Así que yo a lo largo de los escritos he hecho o he transcrito deducciones de distintos pensadores, investigadores o de la ciencia, para tratar de determinar la condición humana, pero de todas esas premisas, que al no estar falsadas se dan como “verdades”, tengo que llegar a un argumento que unifique todas con el consiguiente problema que tiene toda inducción, que no puede ser verificada, ni ser tomada como acertada, pues sólo me he detenido en ciertas deducciones de todas las posibles que hay en la ciencia, y no conozco todas las que puede haber, en donde alguna de ellas puede que falsee mis conclusiones. Es por todas estas taras que la ciencia es muy remisa de hacer este tipo de cosas, de llegar a teorías generales, pues no son verificables y sí atadas a sesgos, falacias y errores. Se quiera o no el feminismo comparte este “mal” pues igualmente es una teoría generalista. Así que la ciencia consiste básicamente en una inmensidad de datos en bruto individualizados y basados en los métodos científicos, que tienen de base la deducción, pero no es capaz o tiene limitado generalizar como para llegar a conocimientos por medios inductivos que den una panorámica general de la existencia. Recordar, sin ir más lejos, que incluso la relatividad o la evolución siguen con la etiqueta de “teoría”, y que poner la etiqueta de “ley” es casi la excepción, más cuanto más generalista trate de ser un saber.
Fuente Wikipedia
Uno de mis métodos, y mis bases, son los conceptos. Hay que tender a reducir a sus mínimos todo concepto, si se hace “bien” quizás esclarezcan algún dilema sobre la condición humana o de la vida. Pongamos un caso. En España decimos, cuando salimos a pasear, “ir a dar una vuelta”. La clave está en porqué “vuelta”, su etimología viene de hacer algo rodar, que a la vez remite en algo que es circular. ¿Realmente damos una vuelta?, muchos paseos son ir hasta un sitio y volver. Pero la norma es que en muchos casos evitamos hacer el mismo recorrido, yendo por otras calles, paseos o caminos. ¿Por qué?, ¿no es acaso lo mismo que hace la evolución?, esta una vez que toma un camino evolutivo raramente vuelve a un estado previo que era el mejor de los posibles. No tiene tal “memoria” y además ese animal o el ambiente han cambiado y busca “soluciones” a partir de la “nueva” posición. Otra teoría más sencilla sería pensar que el ver a alguien girar 180 grados y volver sobre sus pasos resulta un poco de tontos, pero tal teoría no sería una explicación en sí, pues ¿por qué por tontos?, sino hubiera nada extraño y fuera la norma no sería de “tontos”. Aquí ya hemos liado la madeja, ¿ha sido una convención humana que se ha estereotipado o realmente viene de algo tan remoto como los procesos naturales?, que nada vuelve sobre sus pasos en la existencia. Uno en soledad, en medio de la naturaleza, sin la mirada de nadie, raramente se da la vuelta, a no ser que se dé cuenta que ha tomado un camino equivocado. Por lo general se suele tomar otro camino para volver al origen. ¿Tenemos tan internalizado el miedo al ridículo que hacemos este tipo de comportamientos de forma inconsciente incluso en soledad?, ¿o viene de cómo opera todo en la naturaleza? Fijarse que estoy yendo a uno de los temas recurrentes del feminismo: que no hay realidades transfenoménicas y que todo o casi todo son estereotipos o “ritos” internalizados que uno mismo de forma ciega no ve. La propia palabra y concepto de progreso está “calada” de ese sentido de “dar una vuelta”, pero no nos está hablando de una realidad no inmutable o cuestionable. ¿Qué nos impide volver a la posición de cazadores-recolectores si por aquel entonces todo iba bien? Sí es cierto, cualquier persona no abandonaría de buena gana su cómoda cama, su frigorífico repleto de alimentos y la calidez de los hogares modernos, para ir a lo “incómodo” de los catres de las tribus, la lucha de alimento día a día y vivir a la intemperie. Se aprecia la “pérdida”, pero ¿y si nos borrasen la memoria de todo lo previo…, ¿escogeríamos esa vida? (el dilema de Matrix, donde uno de sus personajes sí elige volver al olvido y la comodidad de Matrix). Así que algo tan sencillo como “ir a dar una vuelta” al final -quizás- nos está hablando de alguna forma de la realidad, la vida y la evolución, y que estas tienen unas reglas que están ahí de base sin darnos cuenta.
Podemos seguir sobre el tema de “ir a dar una vuelta”. Ciclo tiene el mismo origen etimológico que círculo, que a la vez proviene de cerco, que puede provenir de circa, cercano y a la vez alrededor o aproximado, quizás por aquello de lo que la vista alcanzaba a ver desde un centro, persona o tribu. Su etimología conocida no lleva a ningún sitio, quizás en otra más antigua que ya no poseemos, pero vuelta y círculo están relacionados, y por ello ciclo. Ritmo circadiano, los ciclos por los que se regula el cuerpo, así, son los ciclos del día. Igualmente, y para ir a un ejemplo más claro, cuando acabamos un año hemos cerrado un ciclo, pero sabemos que no estamos en la misma posición. De alguna forma tenemos asociado -en el cerebro- ciclos a progresión, que cada ciclo es superior, a modo de una espiral. Con esto de nuevo vamos al concepto de “dar una vuelta”, ¿nos damos una vuelta porque el cerebro cree que hay algún tipo de progresión, de ciclo en tal comportamiento?, mientras que si nos giramos 180 grados y volvemos es como haber errado, como volver sobre nuestros pasos. Para el caso es como volver al pasado, pues vamos hacia lo que teníamos a nuestras espaldas antes de girar. De forma universal, menos en una cultura, se asocia el pasado a lo que queda detrás y el futuro es lo que tenemos delante, los pasos por venir. Al dar una vuelta vamos hacia nuestro futuro, mientras que darse la vuelta no parece ser así, crea algún tipo de alief (conflicto entre lo instintivo y la razón) en el cerebro.
Las conclusiones parecen claras, parece que sí tiene un componente evolutivo y no social, pero ¿tendría la ciencia alguna forma de confirmar que es así? Caben dos posibilidades 1. se puede analizar a otros animales y 2. ver cómo es a nivel de distintas culturas del mundo, pero sus resultados, fueran los que fueran, no terminarían de asentar tal teoría al rango de ley, luego quizás no hubiéramos avanzado nada sobre a qué atenernos, y si es algo asentado en lo evolutivo o es meramente un estereotipo a partir del miedo al ridículo. Con mis escritos ocurre otro tanto, he asentado muchas de mis ideas en teorías y saberes de la ciencia, pero las generalidades siempre serán ambiguas y no confirmarán nada. Sólo -y quizás- harán que tenga más probabilidades para que sean “verdad”. Este caso del convencionalismo de decir “voy a dar una vuelta” es uno entre tantos que pueden ser pensados o analizados. La cuestión, y es por lo que he traído a colación este ejemplo, es que el feminismo da la sensación que analiza la condición humana como si esta hubiera surgido en la vida por generación espontánea o algo similar, pues la militante media suele ignorar todo lo que haya podido haber estudiado la ciencia. Es humano simplificar para tener la sensación de control (control ilusorio), pero se supone que es una de las bases de las luchas del feminismo, mas el monto feminista no se libra de tal sesgo. Afirmar que el humano es patriarcal tiene que sustentarse en la ciencia y no en ideologías.
Ahora vayamos a un ejemplo más concreto. Se sabe que las adolescentes y jóvenes sin padres, o con fuertes conflictos con estos, suelen manifestar cierta promiscuidad, que conlleva a tener una mayor probabilidad de quedarse embarazadas, y además tienden a buscar el amor en personas mayores o maduras, que si están bien asentadas económicamente mejor. Esto nos dice la Wikipedia, a la vez corroborado por varios estudios científicos: “la ausencia del padre es un factor de riesgo tanto para la actividad sexual temprana como para el embarazo adolescente. La ausencia del padre aumenta los niveles de estrés de los niños, que están relacionados con el inicio temprano de la actividad sexual y una mayor orientación de apareamiento a corto plazo. Las hijas de padres ausentes tienen más probabilidades de buscar parejas a corto plazo, y una teoría explica esto como una preferencia por el apoyo social externo (no socio) debido a la percepción futura incierta, y disponibilidad incierta, de socios comprometidos en un entorno de alto estrés.” La teoría de la psicología evolutiva nos dice que es algo así como que tienen que tomar el papel que sus madres no han logrado llevar a cabo: tener un buen “proveedor de carne” en un hombre. En contra de los veganos, las proteínas y grasas animales (sobre todo las del pescado azul o el tuétano de los huesos de los grandes animales: “alimento” para el cerebro, su desarrollo y su buen funcionamiento) han creado al humano. Un hijo criado con alimentos de carne va a tener más probabilidades de destacar en la tribu, pues su cerebro está mejor alimentado, luego a lo largo de infinidad de generaciones lo que se reproducía con más éxito era dicha descendencia. Algo de lo que no nos damos cuenta es que la evolución o dichos números o reglas son las más asentadas en el cerebro, y que la elección o libre albedrío en esos casos es casi nula.
Un ejemplo más claro es la simetría de los rostros, nos atraen las personas con mayor nivel de simetricidad, pues tal rasgo lleva implícito una casi total ausencia de problemas genéticos y un mejor sistema inmunológico. Si se acepta este caso igualmente ha de aceptarse que tengamos predilección por las proteínas animales. Lo que llamamos “gusto” o preferencia alimenticia está reglado por la evolución. El gusto por lo picante no es un capricho, los alimentos picantes se dan sobre todo en culturas en donde su clima es más propicio para las bacterias, y puesto que los componentes químicos de lo “picante” suelen matar una gran mayoría de dichas bacterias. Lo mismo ocurre con lo grasiento o el sabor umami, es una “predilección” evolutiva hacia las carnes, que de fondo tienen la necesidad y la conveniencia de las proteínas. Así se llega que el proveedor de carne en la prehistoria y con un origen animal, era el macho. Hoy en día las tribus de cazadores-recolectores que quedan siguen con esa misma regla. Siguiendo esa lógica, sin un proveedor de carne (pareja) una mujer y su descendencia tenía escasez de proteínas. Al final la evolución regló que si la madre no tenía tal proveedor de carne ese papel lo hicieran sus hijas, pues al fin y al cabo repercutía en toda la familia, pues antes esta era la extendida, uno no se “casaba” (unía) con una mujer, sino con una familia (que se ha quedado en aquello de “no he perdido un hijo, he ganado una hija, o a la inversa). Una mujer media, sin necesidad de que sea feminista, no va a aceptar que su comportamiento sea a la vez tan predictivo y tan negativo para su auto-imagen, con lo que se negará aceptar dichos estudios y teorías. Un proceso por el que pasa un depresivo realista es a no estar mediado por el sesgo optimista. Yo he puesto una infinidad de cosas negativas sobre el sexo masculino, con lo cual admito y acepto dicha negatividad. Una y otra vez en mis escritos llamo a que el humano trate de restar su arrogancia de ser la mejor especie, de las cualidades únicas de la conciencia, y conceptos tales como el del progreso. Otra cosa es qué hacer con tales “verdades” o reglas una vez que se sabe de ellas. Si una madre soltera sabe y acepta tal regla puede educar a sus hijo/as ante tales estadísticas, que parecen ser un indicativo de alguna nefasta regla evolutiva, y en ese caso ponerlos sobre aviso para que traten de evitarlas. Me parece un camino más acertado que negarlas y dejar que la vida siga su curso, pues en ese caso al final tales hijos podrán llegar a sumarse a las estadísticas. Lo que tiene que quedar claro es que tal cuestión no “funciona” por ningún estereotipo, pues a tal disposición pueden llegar las hijas, incluso si la madre tiene una buena posición laboral y no se da ninguna carencia en el hogar a nivel de provisiones. Vuelvo arriba sobre la cuestión de lo deductivo y lo inductivo. Los estudios sobre las hijas sin padres llegan a deducciones a partir de las estadísticas, pero la explicación de la psicología evolutiva es una generalidad, una inducción y por ello sin posibilidad de ser verificada. Pero de una u otra forma la madre soltera o la feminista no puede ignorar lo evidente de los estudios científicos y tenerlos en cuenta a la hora de educar a su descendencia. He igualmente recuerdo la candidez con la que llegan las feministas a sus conclusiones. ¿Por qué podría darse tal situación?, se apunta al estrés, pero el estrés a qué, este es una manifestación, no una causa. ¿Por qué es una constante humana el concepto de sentirse como “hijo no deseado“?, en tales personas se pueden dar trastornos del apego -o la vinculación y el compromiso-, en donde uno de ellos, que se manifiesta en los niños de muy corta edad y por ello sin capacidad de conciencia o análisis, es el desinhibido, en donde tal niño se acerca a cualquier persona adulta, cuando lo habitual es que prime el riesgo (miedo) y se sea más comedido. Las personas con problemas de apego infantil tienen problemas de volverse demasiado dependientes de los otros (aferramiento), o por el contrario el evitar el compromiso y la vinculación a ser adultos. O sea, que mi aparente evitación del compromiso puede haber venido dado a que a los cuatro o cinco años me llevaron interno a un colegio, perdiendo toda ligazón familiar. ¿Toda mi filosofía y mis teorías se basan en esa raíz?, en un trastorno del apego; inevitablemente lo tengo que aceptar.
Volviendo a la mirada inocente o no profunda de la condición humana. ¿Qué teoría “funciona” mejor para los trastornos del apego sino las evolutivas y no los hueros estereotipos? La evolución es muy “tramposa”. Ahí está sin ir más lejos el enamoramiento. Es una trampa perfecta para que el humano se reproduzca, cualquier otra idea es mero idealismo y romanticismo. Durante el enamoramiento se crean unos cambios en cadena en los neurotransmisores y los péptidos, que hacen que uno se vuelva obsesivo, con una menor capacidad de razonar y cegando el resto de la realidad. Como ya dijera otro: “se es libre sobre lo que uno piensa, pero no de lo que uno siente”. Otro caso es el orgasmo, sin esta trampa/premio: ¿quién tendría sexo? O sea, el cerebro no es tan plástico, tiene relés que ponen en funcionamiento unas partes del cerebro, inhibiendo otras. Esto a la vez demuestra que la evolución sí sabe cómo es el cerebro, cuando nosotros aún tratamos de arrancarle sus secretos. Así, es más sólido pensar en la teoría de la psicología evolutiva, por muy negativa que parezca, para tratar de desentrañar el comportamiento de las adolescentes sin padres, que cualquier otra idea más enrevesada y sin ninguna causa primera. A lo largo de los escritos he analizado distintos casos, y sus posibles porqués evolutivos, pues nada nace de la nada, y todo ha de tener una causa primera que echó el mecanismo a andar. Como son procesos evolutivos (de validaciones y promedios estadísticos)siempre terminarán por ser debidos a comportamientos económicos o ecológicos, como se demuestra ante hechos tan simples que si te dan a elegir entre un euro o cinco euros se elegirá lo segundo, y que de volver a casa escoges el camino más corto, aunque de forma extraña, pero no sin una posible causa, cuando salimos a pasear “damos una vuelta”, cuando lo óptimo, quizás, sería girarse y desandar lo andado.
Vayamos a otro ejemplo de cómo se encadenan (acoplan) los procesos mentales y los comportamientos a partir de leyes y reglas físicas, y en la dirección de hacer ver que todo tiene un porqué…, un pequeño grano de arena en una ostra que al final crea una perla. A lo largo del escrito he hablado de la respuesta al sobresalto. Hemos visto que el cerebro trata de reducir el descontrol que produce un susto, o hecho sorpresivo, y no lo hace sin cierto engaño del sistema recurriendo al prepulso (preavisos). Trastornos como la esquizofrenia y el autismo comparten que las personas que los padecen no les funciona el prepulso. Por otro lado he dicho que el cerebro es predictivo, trata de tener un mapa del mundo, pues en ese proceso alivia parte de la carga que es estar leyendo los sentidos. Esta forma de proceder del cerebro es un tipo de aprendizaje no supervisado, o sea, automático. Hay que tener en cuenta que bajo este aspecto el cerebro trata de hacer inducciones de la vida, y llega a generalidades o a lo que se conoce como estereotipos. Un caso es que a lo largo de la vida el cerebro asocia ciertos rostros a confiables o no confiables, de personas “buenas” o “malas” (enfoques bayesianos de la función cerebral); si no procediera de esa manera no estaría cumpliendo con el principio de energía libre o predictivo. Si tiene este modo de proceder con los rostros, es extrapolable a cualquier otro factor como el sexo o género, lugar de pertenencia de una persona, su religión o su etnia. Está claro que lee la realidad, lo que no quiere decir que tenga un componente evolutivo, o que sea meramente social o estereotipo. Pues bien, este proceso viene dado por el principio de energía libre, que a la vez tiene que ver con ciertas leyes de la termodinámica no equilibrada. Esto nos dice la Wikipedia:
El principio de energía libre trata de explicar cómo los sistemas (biológicos) mantienen su orden (estado de equilibrio no estable) restringiéndose a un número limitado de estados. (…) El principio de la energía libre es que los sistemas, aquellos que se definen por su encerramiento en una manta de Markov, intentan minimizar la diferencia entre su modelo del mundo y su sentido y percepción asociada. Esta diferencia puede describirse como “sorpresa” y se minimiza mediante la corrección continua del modelo del mundo del sistema. Como tal, el principio se basa en la idea bayesiana del cerebro como un “motor de inferencia”. Friston agregó una segunda forma de minimización: la acción. Al cambiar activamente el mundo al estado esperado, los sistemas también pueden minimizar la energía libre del sistema. Friston supone que este es el principio de toda reacción biológica. El psiquiatra Friston cree que su principio se aplica tanto a los trastornos mentales como a la inteligencia artificial. Las implementaciones de IA basadas en el principio de inferencia activa han mostrado ventajas sobre otros métodos.
De lo que se trata de fondo es del ahorro de energía, que a la vez viene dado por el principio de mínimo esfuerzo o razón mínima, en donde el cerebro no escapa de dicha regla, pues es en primer lugar, y antes que mental, un sistema físico. El sistema de alarma es distinto en hombres y mujeres, pues llama al ataque o huida, y mientras que en el hombre tiende al ataque, al tenerse que haber enfrentado a las bestias durante tanto tiempo evolutivo, o a la propia lucha contra otros hombres por las hembras, la mujer por el contrario tiende más a la huida. El disparo de reacciones neuroquímicas en esos procesos es distinto en los dos sexos y a la vez dependen de las hormonas sexuales. Así un estudio ha comprobado que la progesterona induce a los estados de parálisis, implicado en ciertos animales y que se conoce como hacerse el muerto. Esto puede explicar el hecho que la mujer tienda a la parálisis cuando es atacada por un hombre, ya sea para golpearla o violarla. Esta “estrategia” o comportamiento ecológico es al que recurren otras primates, luego es deducible que es el que porta la mujer. Heidi Matthews nos recuerda que: "debido a que las mujeres son más propensas que los hombres a experimentar amenazas físicas y sexuales en su vida diaria, también son más propensas a juzgar a otros (generalmente hombres) como espeluznantes". Se refiere a las personas que por su aspecto físico son siniestras, en donde en inglés usan el término de creepiness y en España usaríamos, y a partir de grima, el adjetivo de grimoso.
A la vez ese y otros pequeños granos de arena evolutivos hacen que las mujeres tengan prevalencia hacia ciertos trastornos mentales. La mujer es prevalente para la depresión, ya que internaliza su agresividad (predisposición a la no-violencia, niveles de cortisol sin escape) hacia sí; o la tendencia de las hembras al cuidado y limpieza de los “nidos” hacen que la mujer sea prevalente para los trastornos obsesivos-compulsivos. (Dejo como apunte no verificado la idea -y que no sé si es estereotipo o no- de que la mujer arregle su casa o su habitación cuando pasa por estados de crisis depresivos o ansiosos, pues se correlacionan con lo anterior).
Vogelkop Bowerbird (Amblyornis inornatus) male at his bower.
Hay que destacar que ciertos atributos o conceptos evolutivos (primitivas) de un sexo al final son “transferidos” al otro sexo por distintos medios como el genético (conflicto sexual intralocus), pero entre ellos también por los comportamientos ritualizados a través de los procesos evolutivos. Como se verá abajo, la mujer tiene la predisposición a captar la simetría del rostro de los hombres de manera no supervisada (inconsciente), mientras que en el hombre no es así, en tanto que este es sensible por medio de las feromonas a captar cuando la mujer está ovulando y si es más o menos fecunda. Es de suponer que esa capacidad para leer la “simetricidad” es a la vez una forma de captar la belleza y el equilibrio. Ciertos aves machos (pergoleros y jardineros) hacen una especie de portal o pérgola con ramas como modo de ser seleccionados por las hembras. Es la hembra, en ese caso y a lo largo de procesos de prueba y error, la que fue llevando al macho a que apreciase qué era lo equilibrado y bello. Siguiendo esa lógica, el hombre artista está más feminizado como para que a la vez sea más proclive para caer en el perfeccionismo y los trastornos obsesivos compulsivos. Por este tipo de hecho y porque parece que la evolución tantea una posición intermedia entre los dos sexos, no hay trastornos mentales exclusivos de un sexo, y sólo hay prevalencias. Pero si se lee el trasfondo de lo dicho arriba, la esencia o concepto macho/hembra es aquel primer grano de arena que explica el resto de los procesos evolutivos, entre los que están, y por procesos sociales hacia la complejidad, los trastornos mentales. Para que esta hipótesis tuviera algún viso de ser cierta los “estados intermedios” entre hombre y mujer deberían mostrar rasgos del otro sexo, y así parecen querer decir ciertos experimentos, pues las mujeres bisexuales o las poliamorosas pierden ciertos rasgos y características femeninas adquiriendo a su vez otras de lo masculino. Las poliamorosas tienen una mayor carga de testosterona y deseo sexual. Las homosexuales masculinas son más proclives a carecer del prepulso, como los hombres. En otros casos las últimas décadas y por medio de los procesos de la ciencia, la industria farmacéutica y los cambios de sexo, se revela de nuevo esa dualidad esencial en comportamientos erráticos. Los transgéneros de hombre a mujer, inhibición de andrógenos e inyecciones de estrógenos, pierden deseo sexual durante su proceso. Otro caso revelador son las píldoras anticonceptivas, que de nuevo tienen por medio la alteración de los andrógenos y los estrógenos, pues “las mujeres, especialmente cuando no usan anticonceptivos hormonales, se sienten más atraídas por el olor de los hombres heterocigotos para HLA. (…) las mujeres que actualmente usan anticonceptivos hormonales prefieren el aroma de los hombres con MHC similares al suyo”. Esto conlleva a que al final haya más problemas para la procreación, pues el “sistema” detecta de forma falsa que pueden estar emparentados. En otro caso la mujer es sensible al olor de la androstadienona, en el sudor fresco y que sirve de parámetro para la buena calidad genética y la simetricidad, pero no ocurre así con las mujeres que toman anticonceptivos, que no son sensibles a dicha feromona y por lo tanto de la posible simetricidad (sí visualmente, claro), y calidad de genes del hombre. Hay pocas hembras en el reino animal que tengan orgasmos, quizás -y sólo quizás y teniendo en cuenta que sólo es una teoría mía- fue algo que el macho “transfirió” a la mujer, pues cuando más deseo sexual tiene la mujer es cuando está ovulando y está asociado a un mayor nivel de testosterona, que además es cuando se vuelven más celosas, competitivas y con un mayor rechazo hacia otras mujeres, como así es con todo macho en el reino animal que tiene que competir con otros machos por las hembras.
¿Cuántos “prueba y error” y cuantos miles de años le llevó a la evolución para alcanzar esta fidelidad con el camuflaje?
Es de destacar que lo femenino o lo masculino es un fino equilibrio hallado a lo largo de miles de miles de años de evolución, y que “la investigación respalda firmemente la hipótesis de que, si bien los hombres usan más señales físicas y visuales, las mujeres confían más en las señales olfativas, como el olor corporal, que los hombres tienden a pasar por alto” (la llamada intuición femenina es su olfato y las feromonas) y que alterar cualquier parámetro cambia drásticamente es estado como nos hace ver la Wikipedia en este revelador párrafo:
“Debido a su alto contenido hormonal, los anticonceptivos orales tienen el potencial de alterar la preferencia de la pareja femenina por una variedad de rasgos masculinos, lo que podría tener consecuencias importantes en las relaciones sexuales, ya que altera la atracción de las mujeres hacia su pareja y, potencialmente, hacia otros hombres. Si el uso de anticonceptivos orales por una mujer es congruente, lo que significa que estaba usando anticonceptivos orales cuando conoció a su pareja, su preferencia actual coincidirá más estrechamente con la preferencia que dio forma a la elección de su pareja en primer lugar, y el deseo es mayor que el de una mujer cuyo uso de anticonceptivos orales es congruente. El factor resultante es que las preferencias de pareja de las mujeres están influenciadas por el uso de anticonceptivos orales, lo que significa que la atracción hacia una pareja existente cambia con el tiempo si una mujer inicia o interrumpe el uso de anticonceptivos orales.”
El mensaje de fondo parte de entender otro hecho, que es que cuando la mujer está ovulando tiende a ignorar sexualmente a su propia pareja, y se siente más atraída por otros hombres y sobre todo de buenos genes (el macho-macho, o cabrón). La explicación para esto es universal entre todas las hembras del reino animal, incluso de las aves por muy monógamas que se piense que son, y por lo tanto en lo femenino, y viene dado a que la evolución a predispuesto una preferencia hacia la variabilidad, pues es lo propio y deseado por el medio de reproducción que es el sexo. A tenor de todos estos datos, qué analiza el feminismo… ¿lo que ve ahora en el comportamiento errático (variado) de la mujer o esta tal cómo sería sin ninguna alteración? Hay que recordar, además, los escritos previos sobre los cambios epigenéticos u hormonales durante el proceso del embarazo, debidos al estrés de los nuevos modos de vida, en donde la suelta de testosterona y/o su carencia en etapas críticas del género y la orientación sexual, crean cada vez más humanos menos “esencialistas”, o como se quiera entender. En muchos casos el feminismo “impele” a que ciertas mujeres quieran mostrarse como no distintas al hombre, cuando en realidad la ciencia y las evidencias nos dicen que no es así. Ahora se está poniendo de moda entre las mujeres mostrarse como muy abiertas sexualmente, cuando es un hecho constatado que el género que más sexo tiene son los homosexuales masculinos, seguido de los heterosexuales, en donde los hombres tienen más experiencias y variabilidad que las mujeres (la lógica es que algunas mujeres tienen mucho sexo con muchos hombres, y otras poco), y en tercer lugar en frecuencia y cambio de pareja están las homosexuales femeninas. En realidad las nuevas generaciones están tendiendo a este tipo de comportamiento para ir contra los estereotipos, cayendo así en un nuevo estereotipo o moda, pues la evolución de los sexos nos dicen que las cosas son muy distintas. O más sencillo y evidente: el actual problema epidémico y viral del “no es no” proviene de las mujeres, no de los hombres. Cabe preguntarse si este problema no viene propiciado por esa tendencia hacia la “pose” de mostrarse sexualmente abierta de algunas mujeres en los medios de comunicación masivos.
Continuará…
Otros textos y apuntes de interés sacados de la Wikipedia, así como sus enlaces:
…las hormonas sexuales no regulan directamente la capacidad de copular en primates (incluidos los humanos – esto es muy interesante, he profundizado en ello por otros lados). Por el contrario, las hormonas sexuales en los primates son solo una influencia en la motivación para participar en comportamientos sexuales. (…) Las mujeres heterosexuales ovulantes también muestran preferencias hacia los rostros masculinos e informan una mayor atracción sexual a los hombres que no sean su pareja actual. Las mujeres poliamorosas tienen niveles más altos de testosterona y puntajes más altos en las medidas de deseo sexual que las mujeres solteras o las que están en relaciones de pareja soltera. (Los transgenero -de hombre a mujer- pierden deseo sexual durante su tratamiento)
https://en.wikipedia.org/wiki/Sexual_motivation_and_hormones
https://en.wikipedia.org/wiki/Sexual_motivation_and_hormones
El deseo sexual de una mujer se correlaciona con su ciclo menstrual, y muchas mujeres experimentan un deseo sexual elevado en los días inmediatamente anteriores a la ovulación, que es su período de máxima fertilidad, que normalmente ocurre dos días antes hasta dos días después de la ovulación. Este ciclo se ha asociado con cambios en la testosterona de una mujer niveles durante el ciclo menstrual. Según Gabrielle Lichterman, los niveles de testosterona tienen un impacto directo en el interés de una mujer en el sexo. (…) Algunos especialistas afirman que las mujeres pueden experimentar baja libido debido a algunas anormalidades hormonales como la falta de hormona luteinizante u hormonas androgénicas, aunque estas teorías aún son controvertidas. https://en.wikipedia.org/wiki/Libido>
Los estudios han demostrado que las mujeres que se encuentran en la etapa más fértil de su ciclo menstrual prefieren el olor de los hombres que tienen niveles más altos de testosterona. (…) Las mujeres, especialmente cuando no usan anticonceptivos hormonales, se sienten más atraídas por el olor de los hombres heterocigotos para HLA. (…) Las mujeres que actualmente usan anticonceptivos hormonales prefieren el aroma de los hombres con MHC similares al suyo (al final hay más problemas para procrear). El aroma de un individuo con baja asimetría fluctuante es universalmente más atractivo. Sin embargo, los machos se sienten más atraídos por el aroma de las hembras con alelos HLA raros. El nivel de testosterona en los machos se encuentra que están asociados con la fertilidad de reproducción de las hembras, de modo que los machos expuestos a los olores de las hembras durante el período pico de su fertilidad, tenían niveles de testosterona significativamente más altos que sus niveles basales. La asimetría fluctuante (FA) es un tipo de asimetría biológica, que se refiere al grado en que ocurren pequeñas desviaciones aleatorias de la simetría perfecta esperada en diferentes poblaciones de organismos. A pesar de esto, gran parte de la investigación en el área concluye que el efecto del aroma de la simetría parece ser específico del sexo, de modo que los hombres no encuentran el aroma de las mujeres simétricas más atractivo que el de las mujeres asimétricas. (…) Debido a su alto contenido hormonal, los anticonceptivos orales tienen el potencial de alterar la preferencia de la pareja femenina por una variedad de rasgos masculinos, lo que podría tener consecuencias importantes en las relaciones sexuales, ya que altera la atracción de las mujeres hacia su pareja y, potencialmente, hacia otros hombres. Si el uso de anticonceptivos orales por una mujer es congruente, lo que significa que estaba usando anticonceptivos orales cuando conoció a su pareja, su preferencia actual coincidirá más estrechamente con la preferencia que dio forma a la elección de su pareja en primer lugar, y el deseo es mayor que el de una mujer cuyo uso de anticonceptivos orales es congruente. El factor resultante es que las preferencias de pareja de las mujeres están influenciadas por el uso de anticonceptivos orales, lo que significa que la atracción hacia una pareja existente cambia con el tiempo si una mujer inicia o interrumpe el uso de anticonceptivos orales. (…) Por ejemplo, se ha encontrado que las mujeres normales en bicicleta cerca de su pico de fertilidad tienden a preferir el olor de las camisas que usan los hombres simétricos y, sin embargo, las mujeres con baja fertilidad en su ciclo menstrual o aquellas que usan la píldora anticonceptiva no mostraron preferencia por el olor de las camisas. de hombres simétricos en comparación con los de hombres asimétricos. Estos hallazgos respaldan la hipótesis de los genes buenos, de modo que cuando las mujeres se encuentran en la fase fértil de su ciclo menstrual, deberían preferir marcadores de beneficios genéticos o “genes buenos”. En otras palabras, las mujeres fértiles que prefieren el aroma de los hombres con baja FA están demostrando una preferencia por los beneficios genéticos asociados con esos hombres simétricos. (…) La investigación respalda firmemente la hipótesis de que, si bien los hombres usan más señales físicas y visuales, las mujeres confían más en las señales olfativas, como el olor corporal, que los hombres tienden a pasar por alto.
https://en.wikipedia.org/wiki/Body_odour_and_sexual_attraction
https://en.wikipedia.org/wiki/Body_odour_and_sexual_attraction
En la alta fertilidad, las mujeres pueden experimentar un mayor deseo sexual, consumen menos calorías, se vuelven más activas físicamente, evitan situaciones de riesgo, evitan parientes masculinos, se visten de manera más provocativa, se vuelven más competitivas con otras mujeres, coquetean con los hombres con mayor frecuencia, y experimentan una disminución de la satisfacción con su actual pareja romántica. (…) El estudio encontró que las mujeres que no usan anticonceptivos hormonales ganaban significativamente más dinero (las bailarinas de regazo) en los días en que eran más fértiles, en comparación con otros días en el ciclo. Los investigadores sugieren que las mujeres pueden ser más atractivas para los hombres durante la ventana fértil, lo que indica que las mujeres poseen una fase de celo y que su ovulación no está completamente oculta. (…) Algunos estudios han indicado que las mujeres participan en comportamientos más competitivos con otras mujeres cuando tienen una alta fertilidad. Durante la ventana fértil, las mujeres que no usan anticonceptivos hormonales auto-informan un mayor sentimiento de competitividad intrasexual, describen a otras mujeres como menos atractivas y usan términos más deshumanizantes cuando hablan de mujeres, pero no de hombres.
https://en.wikipedia.org/wiki/Ovulatory_shift_hypothesis
https://en.wikipedia.org/wiki/Ovulatory_shift_hypothesis
Se ha demostrado que la androstadienona, en cantidades de picogramos, tiene “una reducción significativa del nerviosismo, la tensión y otros estados de sentimientos negativos” en las mujeres. (Androstadienona, la expele el hombre con el sudor; ¿quiere decir que la mujer se siente bien y segura estando al lado de un hombre?)
https://en.m.wikipedia.org/wiki/Androstadienone
https://en.m.wikipedia.org/wiki/Androstadienone
Se ha demostrado que partes del cerebro están involucradas en el comportamiento de congelación y que los neurotransmisores y productos químicos similares también influyen en el comportamiento de congelación. De manera relacionada, las hormonas, los progestágenos y el estrógeno también juegan un papel en el comportamiento de congelación.
https://en.wikipedia.org/wiki/Freezing_behavior
https://en.wikipedia.org/wiki/Freezing_behavior
Los bebés tiene preferencia para detectar serpientes, aunque no las conozcan. (Otra demostración que nacemos con primitivas o instintos aunque ya no tengan casi valor en las sociedades occidentales.)
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25493937
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25493937






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